RESEÑAS DE LIBROS

Disponible en:
Chile a partir de julio
www.welcometoyourbrain.com

 
Sandra Aamodt y Sam Wang
 
Entra en tu cerebro
 

Barcelona, Ediciones B, 2008




A la hora de comunicar a la sociedad hallazgos y conocimientos en temas de bienestar y salud, las restricciones de espacio y tiempo, pero también las dinámicas de la comunicación masiva, su idea de la información como espectáculo, agrietan a veces las confianzas y dificultan la traducción honesta de la verdad científica –siempre provisional, además– en palabras y figuras sencillas, que trasmitan lo esencial sin despojarlo de sentido.

Quizás por eso mismo, pareciera no importar cuántas veces la prensa aclare ciertos mitos y malentendidos que antes ella misma ha contribuido a difundir: el público suele resistirse a cambiar de idea, y a menudo conserva, en algún rincón de su buhardilla mental, residuos de conocimiento obsoleto que el día menos pensado vuelven a hacer de las suyas.

Los especialistas no son del todo inocentes en este entuerto. Por eso es necesario el talento y la disposición de aquellos que, como los autores de Entra en tu cerebro, escogen la vía de la divulgación sin complejos y en ese camino se apropian de algunas de las armas más eficaces del «enemigo»: la amenidad, las referencias a la vida cotidiana, el detalle, la organización de la información en formatos populares.

Entra en tu cerebro explica al público general las bases del funcionamiento del cerebro y despeja los mitos que se han tejido en este campo a partir de verdades a medias y falsedades completas. Lo hace con claridad y buen humor, y rastreando el origen del malentendido para erradicarlo ojalá para siempre. Aquel de que la música de Mozart hace más inteligentes a las guaguas, por ejemplo; que no es cierto, mal que les pase a las compañías discográficas más avispadas. O la afirmación de que usamos solo el 10% de nuestra capacidad cerebral, que se debe a Dale Carnegie, autor de Cómo ganar amigos e influir en las personas y otros dudosos libros de autoayuda que aún se venden como pan caliente en todo el mundo.

Las aclaraciones –y recomendaciones para mejorar– abarcan decenas de temas puntuales, desde las supuestas curas de la amnesia hasta la influencia (relativamente positiva) de los videojuegos, pasando por la fuerza de voluntad, los métodos de estudio, la fiabilidad (escasa) de los testigos presenciales, la imposibilidad de hacerse cosquillas uno mismo, la orientación en el espacio, las drogas, la pérdida de audición, el estrés infantil, el mal de altura o el jet lag.

Otros capítulos exponen el aporte de la neurociencia a la comprensión de temas complejos como la meditación y la espiritualidad, el dolor, el amor, la ansiedad y la búsqueda de la felicidad. Intercaladas aquí y allí en el texto, ilustraciones y citas de origen diverso (como el epígrafe de esta reseña) sirven de contrapunto humorístico y pausa a la lectura.

Seguramente para los médicos el contenido de este libro no constituye una novedad, pero pueden serles útiles ciertos modos ocurrentes de explicar las cosas. Y si encuentran en él algunos pasajes para recomendarles a sus pacientes, seguramente se lo agradecerán.

Sandra Aamodt se graduó en Rochester e hizo un posdoctorado en neurociencias en Yale. Durante cinco años fue editora jefe de Nature Neuroscience, una de las revistas «hermanas» de Nature. Tiene 41 años y acaba de dejar el cargo para dedicarse a escribir y a los deportes. Samuel Wang, que también tiene 41 años, se graduó a los 19 del Caltech y hoy es profesor asociado de neurociencias en Princeton. Entre otras cosas desarrolló un nuevo método para entender los sondeos previos a las elecciones presidenciales.


Andrea Palet

Oficina Editorial
Escuela de Medicina