Se refiere a la forma como el paciente camina. Lo normal es hacerlo en forma activa, con control de los movimientos, en los que se nota coordinación y armonía. La persona se desplaza de acuerdo a su voluntad, siguiendo las trayectorias que decida. Es normal que presente algún grado de braceo, que no se desvíe en forma involuntaria del trayecto que desea seguir, que el punto de gravedad del cuerpo esté centrado sobre su base de sustentación o ligeramente adelante, que los pasos sean de un tamaño parecido, etc. Esta forma de deambular se altera en distintas enfermedades.
Los trastornos de la marcha en general se deben a alguno de los siguientes trastornos:
- dolor.
- problemas articulares.
- debilidad muscular.
- falta de control del movimiento.
Al evaluar la marcha se le solicita al paciente que camine un trayecto, regrese,
y eventualmente lo repita si es necesario. También se le puede solicitar
que de unos pasos apoyado sobre sus talones o la punta de los pies. Para
apreciar la estabilidad se le pide que camine colocando un pie delante del
otro en forma sucesiva, como los equilibristas sobre una soga (marcha en
tandem). Mientras esto ocurre, el examinador observa los distintos
aspectos que van implícitos en el caminar: coordinación, soltura
o rigidez de los movimientos, postura del tronco, amplitud de los pasos,
separación de los pies, equilibrio, fuerzas, etc.
A continuación se presentan algunos ejemplos de marchas alteradas:
Marcha de pacientes con polineuritis: debido
a una imposibilidad de efectuar una flexión dorsal del pie
por debilidad de los músculos tibiales anteriores y extensores
de los dedos, la persona debe levantar la pierna más de lo
normal para evitar arrastrar el pie. Luego, al bajar la pierna, apoya
primero la punta del pié y luego el resto de la planta. Se
encuentra en pacientes con polineuritis o polineuropatías periféricas.
Esta forma de caminar también se ha llamado marcha equina o
steppage, por remedar el trote elegante de algunos caballos.
- Marcha atáxica o tabética: se caracteriza por ser inestable
y el paciente mira el suelo como una forma de compensar. La coordinación
está alterada de modo que en cada paso la extremidad inferior es
levantada con más fuerza que la necesaria y luego el pie cae bruscamente
golpeando el suelo con toda la planta. Esta es una
manifestación de una ataxia sensorial que se da en pacientes con trastornos
propioceptivos importantes.
- Marcha cerebelosa: es otra forma de ataxia y consiste en un deambular
vacilante, como lo que se puede apreciar en una persona ebria. Se encuentra
en pacientes con síndrome cerebeloso.
- Marcha espástica: las piernas permanecen juntas y rígidas
debido a una hipertonía de tipo piramidal. Para avanzar,
la persona efectúa movimientos alternantes con sus caderas
y logra dar pasos cortos. Se presenta en paciente con enfermedades
de la médula espinal, asociadas a espasticidad.
- Marcha del hemipléjico: la extremidad inferior del lado pléjico
se encuentra extendida y espástica; el pie está algo caído
y desviado hacia medial (deformación equino-varo). La pierna comprometida
avanza efectuando un semicírculo y en su recorrido arrastra el
borde externo y la punta del pie. El brazo pléjico permanece en
contacto con el tronco, el antebrazo flectado y la mano en pronación.
Cuando la otra pierna avanza, sólo lo hace hasta alcanzar la posición
de la pierna pléjica, sin avanzar más allá.
- Marcha parkinsoniana: se caracteriza por pasos cortos, una postura del
cuerpo flectada hacia delante, movimientos rígidos y ausencia de
braceo. Se ve en pacientes con enfermedad de Parkinson. La postura hacia
delante les puede llevar a perder la estabilidad y acelerar la marcha
para no caer (esto se conoce como festinacióno marcha festinante).
La rigidez los lleva a girar en bloque y muchas veces tienen dificultad
para iniciar los primeros pasos.