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El desarrollo de la HP es consecuencia de dos hechos: 1) un aumento de la resistencia intrahepática y 2) un aumento del flujo sanguíneo esplácnico.
- Resistencia aumentada:
- Aunque la mayor parte de la resitencia aumentada que se observa en la cirrosis es causada por cambios estructurales tales como la fibrosis, la flebitis y los nódulos regenerativos, hay un componente significativo determinado por un aumento del tono vascular. Este componente funcional es susceptible de ser modificado por medicamentos.
- La célula estrellada (pericitos contráctiles) juegan un papel clave como efector del aumento de la resistencia, mientras la célula endotelial recibe y trasmite mensajes a la célula estrellada.
- Las substancias vasoactivas más importantes son la endotelina (sintetizada por las células endoteliales), que produce vasoconstricción y el ON (producida por células endoteliales y hepatocitos), que inhibe la contracción.
- Los trastornos funcionales presentes en la cirrosis pueden ser consecuencia de: disfunción de la célula endotelial, contractibilidad aumentada de la célula estrellada, deficiencia en la producción de ON y aumento de la producción de ET.
- Aumento del flujo portal:
- Es una de las consecuencias de la circulación hiperdinámica generalizada que se ve en la cirrosis en los lechos vasculares sistémico y esplácnico.
- La base fisiopatológica de la circulación hiperdinámica parece ser generada por el desarrollo de una vasodilatación sistémica. La vasodilatación lleva a la retención de sodio y al aumento del volumen intravascular.
- Estas alteraciones se manifiestan en la clínica en el sindrome de circulación hiperdinámica: débito cardíaco aumentado, presión arterial media disminuída y disminución de la resistencia vascular periférica.
- La circulación hiperdinámica y el aumento del flujo sanguíneo que se ve en la cirrosis es mediado por la producción aumentada de ON en los vasos esplácnicos.