PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DE CHILE - ESCUELA DE MEDICINA

Apuntes de Semiología

 

Del examen físico segmentario: Examen del corazón


Objetivos:

1. Aprender a examinar el corazón

Conceptos de anatomía y fisiología.

El corazón está ubicado en la parte central del tórax, algo hacia la izquierda, entre ambos pulmones. Tiene una inclinación oblicua hacia la izquierda y de atrás hacia adelante; además, presenta una rotación horaria, de modo que en la parte anterior se ubica el ventrículo derecho y en la más posterior, la aurícula izquierda. Su parte ancha superior se denomina paradojalmente la base del corazón (segundo espacio intercostal, a la derecha e izquierda del esternón), y la punta inferior, el ápex. De esta forma, el borde izquierdo del corazón lo forma el ventrículo izquierdo; el borde derecho está formado por la aurícula derecha; la pared anterior, fundamentalmente por el ventrículo derecho; la aurícula izquierda se ubica en la región más posterior.

Se llama dextrocardia cuando el corazón se ubica hacia la derecha y situs inverso cuando existe una inversión de las vísceras de modo que el corazón y el estómago se ubican en el lado derecho y el hígado, en el izquierdo.

Está formado por cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos que forman el corazón derecho e izquierdo. El ventrículo izquierdo es más poderoso y bombea sangre hacia el circuito sistémico; el derecho, hacia el circuito pulmonar. Por afuera, el corazón está cubierto por el pericardio. Entre la aurícula y el ventrículo izquierdo está la válvula mitral, formada por dos velos o cúspides, cuyos bordes libres están unidos a las cuerdas tendíneas y los músculos papilares. A la salida del ventrículo izquierdo se encuentra la válvula aórtica, formada por tres velos o cúspides, que se abre a la aorta. Entre la aurícula y el ventrículo derecho se ubica la válvula tricúspide. A la salida del ventrículo derecho se encuentra la válvula pulmonar, que se abre hacia la arteria pulmonar. La disposición de las válvulas y el accionar sincronizado de las aurículas y los ventrículos permiten que la sangre avance en una sola dirección, sin que ocurran reflujos. La válvula aórtica y pulmonar se denominan semilunares por la forma de sus velos como lunas crecientes.

La sangre venosa llega a la aurícula derecha por las venas cava superior e inferior, sale del ventrículo derecho hacia los pulmones por la arteria pulmonar, vuelve oxigenada a la aurícula izquierda por las venas pulmonares y sale del ventrículo izquierdo hacia la aorta para irrigar todo el organismo. El volumen de sangre que impulsa el corazón cada minuto se llama débito cardíaco y depende del volumen de sangre que se eyecta en cada sístole (débito sistólico) y la frecuencia cardíaca. A su vez, el débito sistólico depende de la capacidad contráctil del miocardio, de la presión con la que se llenan los ventrículos (precarga) y la resistencia que tienen para vaciarse (poscarga). El volumen de sangre del ventrículo al final de la diástole constituye su precarga para el próximo latido. La resistencia al vaciamiento (p.ej.: presión arterial), su poscarga.

El estímulo eléctrico del corazón nace del nódulo sinusal, ubicado en la parte alta de la aurícula derecha; desde ahí viaja por las aurículas hasta llegar al nódulo aurículo-ventricular, ubicado en la parte baja del tabique interauricular. Aquí el impulso eléctrico sufre un ligero retraso y luego continúa por el haz de His y sus ramas (derecha e izquierda) y después, a través de las fibras de Purkinje, se estimula todo el miocardio y se contraen los ventrículos. La rama izquierda del haz de His tiene una división anterosuperior y otra posteroinferior. Este sistema de conducción especializado transmite el impulso eléctrico más rápido que las mismas fibras del miocardio. En el electrocardiograma, que es una representación gráfica de la actividad eléctrica durante el ciclo cardíaco, la estimulación de las aurículas se manifiesta en una onda "p"; la activación de los ventrículos, en el complejo "QRS" y su posterior repolarización en la onda "T".

La irrigación del corazón se efectúa a través de las arterias coronarias derecha e izquierda, que nacen de la aorta, distal a la válvula aórtica. La izquierda, se divide en una arteria descendente anterior y una rama lateral, llamada circunfleja.

En el ciclo cardíaco se identifica la sístole, que corresponde a la contracción de los ventrículos, y la diástole, que es el período en que se relajan y se vuelven a llenar de sangre que viene de las aurículas. Este llene ventricular tiene una primera parte que ocurre por el gradiente de presión entre las aurículas y los ventrículos, y una fase final, que depende de la contracción de las aurículas.

 

Ruidos cardíacos.

Al contraerse los ventrículos, aumenta la presión en su interior y se cierran las válvulas aurículo-ventriculares, originándose el primer ruido cardíaco (R1) que está formado por la contribución de la válvula mitral (M1) y tricúspide (T1). La actividad del corazón izquierdo antecede ligeramente la del derecho. El componente mitral es más intenso que el tricuspídeo. Habitualmente se escucha un sólo ruido, pero auscultando en el borde esternal izquierdo bajo, en algunos casos se logra identificar un desdoblamiento.

Inmediatamente después del primer ruido, al seguir aumentando la presión dentro de los ventrículos en el transcurso de la sístole, se abren la válvulas semilunares (aórtica y pulmonar). Normalmente, esta apertura no debiera producir ruidos. Una vez que terminan de vaciarse los ventrículos, su presión interior cae y se cierran las válvulas semilunares, originándose el segundo ruido cardíaco (R2). Este ruido tiene normalmente dos componentes: el cierre de la válvula aórtica (A2), que es de mayor intensidad, y de la válvula pulmonar (P2), que tiene un sonido más débil; en ciertas condiciones se puede auscultar un desdoblamiento del segundo ruido. Después del segundo ruido, sigue cayendo la presión dentro de los ventrículos y se abren las válvulas aurículo-ventriculares; en condiciones normales no produce ruidos.

Tanto la apertura como el cierre de las válvulas depende de los gradientes de presión que se van generando. La onomatopeya de estos ruidos es lub-dub (o dam-lop) para el primer y segundo ruidos respectivamente. De esta forma, al auscultar el corazón se escucha: lub-dub, lub-dub, lub-dub,... (o dam-lop, dam-lop, dam-lop...).

Otros ruidos que se pueden auscultar son el tercer y cuarto ruidos (R3 y R4), que no siempre están presentes. El tercer ruido (R3) es producido por vibraciones que se generan al comienzo del llene ventricular, cuando la sangre entra desde las aurículas; se ausculta después del segundo ruido, al comenzar la diástole. El cuarto ruido (R4), se atribuye a vibraciones que se generan por la contracción de las aurículas al final de la diástole; se ausculta inmediatamente antes del primer ruido.

 

Resumen de los principales hechos que ocurren durante el ciclo cardíaco:

Conviene insistir en los cambios de presión que ocurren durante el ciclo cardíaco y que determinan la apertura y cierre de las válvulas:

  1. En la sístole:
    • Al comenzar a contraerse los ventrículos, aumenta la presión en su interior, y se genera el primer ruido (R1) al cerrarse las válvulas mitral (M1) y tricúspide (T1).
    • Sigue subiendo la presión dentro de los ventrículos, se abren las válvulas aórtica y pulmonar y se expele la sangre hacia la aorta y la arteria pulmonar respectivamente.
    • Mientras ocurre la sístole, las válvulas mitral y tricúspide permanecen cerradas y las aurículas se van llenando con sangre que viene de las venas cavas superior e inferior.
  2. En la diástole:
    • Al terminar de vaciarse los ventrículos, cae la presión en su interior y se cierran las válvulas aórtica y pulmonar, generándose el segundo ruido (R2), con su componente aórtico (A2) y pulmonar (P2).
    • Al seguir bajando la presión dentro de los ventrículos, se abren las válvulas mitral y tricúspide y entra sangre desde las aurículas; en ese momento, en algunos pacientes, se ausculta un tercer ruido (R3). Hacia el final de la diástole, ocurre la contracción de las aurículas, y en algunas personas se escucha un cuarto ruido (R4).

Luego comienza otro ciclo cardíaco con el cierre de las válvulas mitral y tricúspide.

 

Pulso venoso yugular.

Los cambios de presión que ocurren en las aurículas durante el ciclo cardíaco se transmiten a las venas yugulares y se genera un pulso venoso con las siguientes ondas (para más detalles, ver capítulo Examen de Cuello):

  1. Mientras ocurre la sístole: las válvulas aurículo-ventriculares están cerradas y en la vena yugular se identifica una onda "v" que corresponde al llene pasivo de la aurícula derecha con la sangre venosa que retorna. Una vez que termina la sístole, y se abren las válvulas aurículo-ventriculares, la onda "v" presenta un descenso "y" que corresponde al paso de sangre de la aurícula derecha al ventrículo derecho.
  2. Mientras ocurre la diástole: en la primera parte ocurre un llene pasivo de los ventrículos y en la vena yugular se ve el descenso "y". Hacia el final de la diástole ocurre la contracción de la aurícula derecha que a nivel de la vena yugular se traduce en una onda "a" que aparece justo antes de la nueva sístole. Una vez que termina la contracción de la aurícula y se relaja, viene el descenso "x".

En consecuencia, la onda del pulso yugular que antecede al latido arterial es la onda "a" y la que coincide con él, es la onda "v" (cada una seguida por el descenso "x" e "y" respectivamente).

 

Examen del corazón.

El examen del corazón se debe complementar con el examen de los pulsos arteriales y el pulso venoso yugular (que se presenta en las secciones correspondientes del Examen Físico General).

Inspección y palpación.

Un buen examen del corazón se efectúa mediante la inspección, palpación y auscultación; la percusión tiene una importancia menor. Al paciente se le examina por el lado derecho.

En la inspección se trata de ver, en primer lugar, el choque de la punta del corazón (ápex cardíaco), que se debe a la contracción del ventrículo izquierdo en la sístole. Habitualmente se encuentra en el quinto espacio intercostal izquierdo (o el cuarto espacio), en la línea medioclavicular (o 7 cm a 9 cm lateral de la línea medioesternal). No siempre es posible de ver. A continuación, se trata de palpar. La ubicación del choque de la punta da una idea del tamaño del corazón. Si no se siente en decúbito supino, puede ser más evidente en decúbito semilateral izquierdo. Conviene buscarlo con el pulpejo de los dedos. Si es necesario, se le solicita al paciente sostener la respiración en espiración por algunos segundos. Cuando el corazón está dilatado, el ápex se encuentra por fuera de la línea medioclavicular y por debajo del quinto espacio intercostal; el área en la que se palpa el latido puede estar aumentada. En pacientes obesos, muy musculosos, enfisematosos, o con un derrame pericárdico de cierta magnitud, no será posible detectarlo. Se encuentra de mayor amplitud (hipercinético) en cuadros como anemia severa, hipertiroidismo, insuficiencia mitral o aórtica. En la estenosis aórtica o si existe hipertrofia del ventrículo izquierdo, el latido del ápex es más sostenido.

En ocasiones, es posible ver y palpar un latido en la región baja del esternón o bajo el apéndice xifoides que se debe a la actividad del ventrículo derecho. Si este latido también se ve cuando el paciente inspira, es más seguro que es del ventrículo derecho y no la transmisión del latido de la aorta descendente.

Cuando existe hipertensión pulmonar podría palparse algo en el 2º o 3er espacio intercostal, en el borde esternal izquierdo.

Si existe un soplo cardíaco intenso, se puede palpar un frémito que se siente apoyando firme los pulpejos de los dedos o la palma de la mano.

Percusión.

Cuando el choque de la punta del corazón no es posible ver ni palpar, se puede efectuar una percusión para delimitar el tamaño del corazón. No se insiste mucho en esto porque el rendimiento es más limitado. Se percute a nivel del 3º, 4º y 5º espacio intercostal (eventualmente el 6º), de lateral a medial, en el lado izquierdo, tratando de identificar el momento que el sonido pasa de sonoro a mate.

Auscultación.

Para efectuar la auscultación del corazón la sala debe estar silenciosa. El estetoscopio se aplica directamente sobre la región precordial. La mayoría de los ruidos se escuchan bien con el diafragma del estetoscopio, que se apoya ejerciendo algo de presión. La campana identifica mejor ruidos de tono bajo, como el tercer (R3) y cuarto ruidos (R4), y el soplo de una estenosis mitral. Se debe aplicar ejerciendo una presión suficiente para producir un sello que aísle de los ruidos del ambiente, pero sin ejercer mucha presión ya que en esas condiciones la piel se estira y actúa como membrana, pudiéndose dejar de escuchar ruidos como R3 y R4. La membrana se usa para auscultar toda el área cardíaca, y la campana se usa, de preferencia, para el ápex y el borde esternal izquierdo en su porción baja.

Conviene comenzar la auscultación con el paciente en decúbito supino para después pasar a una posición semilateral izquierda en la cual se detectan mejor R3, R4 y soplos mitrales (auscultar con diafragma y campana). Después conviene auscultar estando el paciente sentado e inclinado hacia adelante, solicitándole que sostenga la respiración unos segundos en espiración: se buscan soplos de insuficiencia aórtica y frotes pericárdicos.

Se debe examinar el corazón siguiendo un orden determinado de modo de identificar bien los distintos ruidos y soplos, y seguir su trayectoria: dónde se escuchan mejor y hacia dónde se irradian. Algunas personas prefieren partir auscultando desde el ápex y otros desde la base del corazón, y desplazan el estetoscopio de forma de cubrir toda el área precordial. También es necesario ser metódico para identificar los distintos ruidos: partir reconociendo el primer y el segundo ruido, luego los ruidos y soplos que ocurran en la sístole y luego en la diástole. Es necesario ser capaz de sustraer de la auscultación otros ruidos que se interponen, como los de la respiración.

Focos o sitios de auscultación.

Los ruidos tienden a escucharse mejor en la dirección del flujo sanguíneo: un soplo aórtico, en la dirección de la sangre hacia la aorta; un soplo pulmonar, siguiendo la dirección de la arteria pulmonar; un soplo de insuficiencia mitral, hacia la axila izquierda; etc. Algunos ruidos se escuchan mejor en algunos sitios. Al examinar se recorre con el estetoscopio desde el ápex hasta la base, o viceversa. Aunque muchos ruidos se escuchan en toda el área precordial, algunos se escuchan sólo en algunos sitios. Así, los ruidos y soplos provenientes de la válvula mitral se reconocen mejor en el ápex cardíaco y sus alrededores (foco mitral). Los provenientes de la válvula tricúspide se escuchan mejor en la región inferior del borde esternal izquierdo (foco tricuspídeo). Si proceden de la válvula pulmonar, en el segundo espacio intercostal, junto al borde esternal izquierdo (foco pulmonar), o tercer espacio intercostal paraesternal izquierdo (foco pulmonar secundario), pero podrían escucharse también un poco más arriba o abajo de estos puntos de referencia. Los ruidos y soplos que derivan de la válvula aórtica se auscultan en el segundo espacio intercostal derecho, junto al borde esternal (foco aórtico) pero se pueden escuchar en todo el trayecto hasta el ápex cardíaco. El segundo espacio intercostal junto al borde esternal izquierdo también se ha llamado foco aórtico accesorio. Como se puede apreciar, existe sobreposición de los sitios de auscultación, y muchas veces, para reconocer la causa de un soplo, es necesario recurrir a otros elementos (p.ej.: características del pulso arterial o venoso, modificaciones con la respiración o con los cambios de posición).

Reconocimiento de los distintos ruidos cardíacos.

Se comienza identificando el primer y segundo ruido. R1 da comienzo a la sístole y R2, a la diástole. La onomatopeya es lub-dub o dam-lop. Si la frecuencia cardíaca es normal, en general, es fácil identificar cuál es el primero y cuál es el segundo. En caso de duda, especialmente si existe taquicardia, conviene palpar concomitantemente algún pulso arterial, como el carotídeo o el radial: R1 coincide con el comienzo del latido. Habitualmente el componente mitral y tricuspídeo del primer ruido se escuchan al unísono, pero, en ocasiones, se logra auscultar desdoblado, especialmente en el foco tricuspídeo. La intensidad del primer ruido depende del grado de apertura de los velos valvulares: si al comenzar la sístole están más abiertos (p.ej.: estenosis mitral), R1 es más intenso.

En la base del corazón se escucha mejor el segundo ruido y sus componentes A2 y P2. El componente aórtico (A2) es más fuerte y se ausculta en todo el precordio, desde el 2º espacio paraesternal derecho hasta el ápex. El componente pulmonar (P2) es más débil y, en condiciones normales, se ausculta en el 2º o 3er espacio paraesternal izquierdo; normalmente no se escucha en el ápex o el foco aórtico. Durante la inspiración el cierre de la válvula pulmonar se retrasa por la mayor cantidad de sangre que llega al tórax y el segundo ruido se puede auscultar desdoblado. En hipertensión arterial, A2 se ausculta más intenso y en hipertensión pulmonar, P2 es más intenso (y se puede auscultar en un área más amplia).

El tercer (R3) y cuarto (R4) ruido puede estar o no presente. Su interpretación, como fenómeno normal o patológico, depende del contexto global. En hipertensión arterial, frecuentemente se ausculta un cuarto ruido (R4); en insuficiencia cardíaca, un tercer ruido (R3). En ocasiones, estos ruidos juntos con R1 y R2 dan a la auscultación una cadencia de galope (como el ruido de un caballo galopando). El galope auricular tiene una secuencia R4-R1-R2 y una onomatopeya ken-tá-qui, ken-tá-qui...; el galope ventricular tiene una secuencia R1-R2-R3 y una onomatopeya te-ne-sí, te-ne-sí... En insuficiencia cardíaca se escuchan estos galopes con alguna frecuencia.

Existen otros ruidos que se pueden escuchar. Las válvulas cardíaca habitualmente al abrirse no producen ruidos, salvo cuando están engrosadas o alteradas en su estructura. Si esto ocurre en una válvula mitral con estenosis y velos engrosados -secuela de una enfermedad reumática-, al momento de abrirse la válvula, se produce un ruido seco y de tono alto, llamado chasquido de apertura. Esto ocurre después del segundo ruido, al comienzo de la diástole. Si la válvula afectada es la aórtica que presenta una estenosis y velos engrosados, al abrirse se produce un ruido de tono alto llamado clic aórtico. Se escucha después del primer ruido, al comienzo de la sístole. Otro clic que se puede escuchar hacia la segunda mitad de la sístole es por el prolapso de un velo de la válvula mitral. Ruidos equivalentes para los descritos en el corazón izquierdo podrían ocurrir en el corazón derecho, peso son más infrecuentes.

Otro ruido que es posible encontrar se relaciona con las hojas del pericardio inflamadas durante una pericarditis. El roce entre ambas es capaz de generar un ruido que se sobrepone a los normales del corazón y que se llama frote pericárdico, el cual, si es intenso, puede dar un frémito pericárdico (se palpa la vibración). Los frotes se pueden auscultar en la sístole y la diástole, o en sólo una fase del ciclo.

 

Principales características de los ruidos cardíacos:

R1 (primer ruido): corresponde al cierre de las válvulas mitral y tricúspide. Se ausculta mejor hacia el ápex, pero se identifica en toda el área precordial. Se identifica como el ruido que da comienzo a la sístole, al final de la diástole que es más larga. Cuando existe taquicardia, la diástole se acorta y se asemeja a la duración de la sístole; en estos casos, conviene palpar concomitantemente el ápex cardíaco o un pulso periférico ya que R1 coincide con el comienzo del latido. Habitualmente se escucha como un ruido único, pero en ocasiones se percibe desdoblado, especialmente en el foco tricúspide, en inspiración profunda. En el ápex, R1 se escucha más intenso que R2; en cambio en la base del corazón, R2 se escucha más intenso. Variaciones que pueden ocurrir son las siguientes:

R2 (segundo ruido): se produce por el cierre de las válvulas aórtica (A2) y pulmonar (P2). El componente aórtico (A2) es más fuerte y se ausculta en todo el precordio, desde el 2º espacio paraesternal derecho hasta el ápex. El componente pulmonar (P2) es más débil y, en condiciones normales, se ausculta en el 2º o 3er espacio paraesternal izquierdo; no se escucha en el ápex o el foco aórtico.

Variaciones del segundo ruido se encuentran en las siguientes situaciones:

R3 (tercer ruido): se relaciona con el llene rápido de los ventrículos (fase de llene ventricular pasivo) después que se han abierto las válvulas aurículo-ventriculares; se produce por distensión de las paredes ventriculares. Se debe diferenciar de un primer ruido desdoblado y de un chasquido de apertura (tener presente que en una estenosis mitral o tricuspídea no se produce tercer ruido por la limitación del flujo). Es de tono bajo y se ausculta mejor con la campana del estetoscopio aplicada con una presión suave. Cuando se origina en el ventrículo izquierdo se escucha mejor en el ápex, en decúbito semilateral izquierdo; si se origina en el ventrículo derecho conviene buscarlo en el borde esternal izquierdo bajo, con el paciente en decúbito supino y con la inspiración puede aumentar. Se encuentra en cuadros de insuficiencia cardíaca y en regurgitación mitral o tricuspídea. En estos casos, y especialmente si se asocia a taquicardia, adquiere una cadencia de galope. Se puede encontrar en condiciones fisiológicas en muchos niños, en adultos jóvenes y en el tercer trimestre de un embarazo.

R4 (cuarto ruido): se debe a la contracción de la aurícula al vaciarse en un ventrículo distendido (fase de llene ventricular activo); se relaciona con vibraciones de las válvulas, los músculos papilares y las paredes ventriculares. Ocurre al final de la diástole, justo antes de R1. Es de tono bajo y se ausculta mejor con la campana del estetoscopio. Cuando se origina en el corazón izquierdo se escucha en el ápex en decúbito semilateral izquierdo y se encuentra en hipertensión arterial, estenosis aórtica, miocardiopatía hipertrófica, enfermedad coronaria. Si se origina en el corazón derecho, lo que es menos frecuente, se ausculta en el borde esternal izquierdo bajo y aumenta con la inspiración; se encuentra en hipertensión pulmonar y estenosis de la válvula pulmonar. Se debe diferenciar de un primer ruido desdoblado. Junto con R1 y R2, puede dar una cadencia de galope; si coexiste con R3, puede auscultarse un galope cuádruple; si existe taquicardia, R3 y R4 se pueden fundir y se produce un galope de sumación. Ocasionalmente se puede escuchar un R4 en condiciones normales en atletas o en personas mayores. Si existe una fibrilación auricular, no es posible encontrar un cuarto ruido.

Chasquido de apertura. Se debe a la apertura de una válvula aurículo-ventricular gruesa y estenosada. Es más frecuente de encontrar por estenosis mitral. Es de tono alto y ocurre al comienzo de la diástole, después del segundo ruido. Se ausculta justo medial al ápex y en el borde esternal izquierdo bajo; si es muy intenso se irradia al ápex y al área pulmonar. Con frecuencia es seguido por un soplo en decrescendo.

Clic sistólicos: aórtico, pulmonar o por prolapso de la válvula mitral:

Frotes pericárdicos. Son ruidos ásperos que se deben al roce de las hojas inflamadas del pericardio y se sobreponen a los ruidos normales. Conviene auscultarlos estando el paciente en apnea espiratoria, sentado e inclinado hacia adelante. Se recomienda aplicar algo de presión con el estetoscopio. Los ruidos se pueden auscultar en la sístole y en la diástole; cuando es ubican sólo en la sístole se pueden confundir con un soplo. La localización es variable, pero se escuchan mejor en el 3er espacio intercostal, a la izquierda del esternón. Podría palparse un frémito.

 

Soplos cardíacos.

Son ruidos producidos por un flujo turbulento que se genera por el paso de sangre en zonas estrechas (estenosis), en condiciones hiperdinámicas (anemia, tirotoxicosis, embarazo, etc.), por reflujo de sangre en válvulas incompetentes, en comunicaciones anormales (p.ej.: defecto interventricular, ductus arterial persistente). Existen soplos que se auscultan en la sístole y otros, de la diástole. Aunque la mayoría de los soplos representan alguna alteración orgánica, existen algunos, especialmente en niños y adultos jóvenes, que se consideran funcionales, y sin mayor importancia. Estos son los llamados soplos inocentes que se caracterizan porque ocurren en la sístole, son de tipo eyectivo, no dan frémitos, nunca ocurren en la diástole y no se asocian a una alteración orgánica.

Características de los soplos en las que conviene fijarse:

 

Características de los soplos, con especial referencia a si ocurren el la sístole o la diástole.

Soplos que ocurren en la sístole:

Soplos mesosistólicos o de tipo eyectivo.

Son los soplos más frecuentes de encontrar. Se caracterizan porque su intensidad es mayor en la mitad de la sístole y, en general, terminan antes del segundo ruido (R2). Su forma de rombo (crescendo-decrescendo) no siempre es evidente y el espacio que existe entre el término del soplo y R2 ayuda para diferenciarlos de los holosistólicos (o pansistólicos).

  • Soplos inocentes. Se deben a la eyección de sangre desde el ventrículo izquierdo a la aorta. Ocasionalmente podrían generarse por la eyección del ventrículo derecho. No se asocian a enfermedad cardiovascular. Son más frecuentes de encontrar en niños, adultos jóvenes y ocasionalmente adultos mayores. Se escuchan en el 2º, 3º y 4º espacio intercostal, entre el esternón y el ápex; son suaves y tienen poca irradiación.
  • Soplos fisiológicos. Se deben a flujos turbulentos que se originan en forma transitoria y se encuentran en anemia, embarazo, fiebre e hipertiroidismo. Se parecen mucho a los soplos inocentes. Se identifican por la condición de base a la que se asocian.
  • Soplos eyectivos aórticos. Se auscultan mejor en la base, especialmente en el segundo espacio paraesternal derecho, pero también en el borde esternal izquierdo y el ápex. Se irradian a la base del cuello. Se podrían escuchar mejor con el paciente sentado e inclinado hacia adelante. Pueden ser precedidos por un clic de apertura de la válvula, que no siempre se escucha. Se encuentran en estenosis aórtica (congénita, reumática, degenerativa), estrechez del tracto de salida (p.ej.: miocardiopatía hipertrófica), dilatación distal de la aorta, o aumento de flujo en la sístole como ocurre en una insuficiencia aórtica. La mayoría de los soplos inocentes y fisiológicos son de tipo eyectivo aórticos pero se tratan aparte por no asociarse a una enfermedad cardiovascular. Cuando el soplo se escucha mejor hacia el ápex, se debe tener cuidado de no confundir con un soplo de insuficiencia mitral.
  • Soplos eyectivos pulmonares. Se auscultan mejor en el 2º y 3er espacio paraesternal izquierdo. Si es fuerte, se puede irradiar al lado izquierdo del cuello. Se encuentra en estenosis de la válvula pulmonar (más frecuente en niños y de causa congénita) y en hipertensión pulmonar. Un aumento de flujo también puede originar este soplo, tal como ocurre en una comunicación interauricular (en esta condición, el soplo mesosistólico se debe al aumento de flujo a través de la válvula pulmonar y no por el flujo a través de la comunicación interauricular).

Soplos pansistólicos u holosistólicos.

Se caracterizan porque ocupan toda la sístole: comienzan inmediatamente después del primer ruido (R1) y continúan hasta el segundo ruido (R2), manteniendo una intensidad bastante uniforme.

  • Soplos de regurgitación mitral. Se deben a una válvula incompetente (insuficiencia mitral). Se auscultan mejor en el ápex y se irradian hacia la axila; ocasionalmente se irradian al borde esternal izquierdo. Pueden escucharse mejor en decúbito semilateral izquierdo. No aumentan con la inspiración. En ocasiones, como cuando la insuficiencia mitral se debe a una ruptura de cuerdas tendíneas, la irradiación puede ocurrir hacia la base del corazón y se tienden a confundir con soplos de estenosis aórtica. El primer ruido está disminuido.
  • Soplos de regurgitación tricuspídea. Se auscultan cuando la válvula es incompetente (insuficiencia tricuspídea). La causa más frecuente es por insuficiencia y dilatación del ventrículo derecho, que puede ser secundaria a hipertensión pulmonar, que a su vez, puede derivar de una insuficiencia del ventrículo izquierdo. Son soplos holosistólicos que aumentan con la inspiración profunda. Se escuchan mejor en borde esternal izquierdo bajo. Se irradian a la derecha del esternón, y quizás algo hacia la izquierda, pero no se irradian a la axila. A diferencia de una insuficiencia mitral, en la insuficiencia tricuspídea ocurre lo siguiente:
  • el soplo aumenta con la inspiración.
  • se observa una onda "v" gigante en el pulso venoso yugular.
  • podría existir un latido hepático que se siente al palpar el borde inferior del hígado (no confundir con un reflujo hépato-yugular que es un aumento de la ingurgitación yugular al aplicar presión en el borde del hígado, y que se puede ver en cuadros congestivos).
  • Soplos holosistólicos debidos a una comunicación interventricular (CIV): Las manifestaciones dependen del tamaño de la comunicación. Considerando una lesión que no se asocia a otras anormalidades, con un cortocircuito de izquierda a derecha, se puede auscultar un soplo holosistólico que es de alta intensidad y produce frémito. El segundo ruido puede quedar oscurecido por la intensidad del soplo. Se ausculta mejor en el 3º, 4º y 5º espacio paraesternal izquierdo, pero tiene una amplia irradiación. En la diástole, se puede escuchar un tercer ruido o un soplo en decrescendo.

Soplos por el prolapso de un velo de la válvula mitral.

Son telesistólicos (ocurren en la segunda mitad de la sístole) y pueden ser precedidos por un clic mesosistólico. Son difíciles de auscultar. En ocasiones, se encuentran en pacientes con pectum excavatum.

Soplos que ocurren en la diástole:

En el caso de un reflujo severo se puede producir un ascenso del velo anterior de la válvula mitral y producir una estenosis funcional capaz de dar un soplo como rodada mitral (soplo de Austin Flint), que se ausculta en el ápex y hacia la axila, en decúbito semilateral izquierdo. Por el efecto del reflujo aórtico sobre los velos de la válvula mitral, impidiendo una apertura máxima, el primer ruido podría estar disminuido.

Otro soplo que se puede generar en forma secundaria por el aumento del flujo es de tipo mesosistólico por eyección aórtica.

Otros soplos cardíacos.

 

Cuadro resumen de alteraciones cardiovasculares asociadas a ruidos y soplos anormales:

1er Ruido (R1)

2º Ruido (R2)

Ruidos agregados

Soplos

Pulsos

Estenosis aórtica (Auscultar en 2º espacio paraesternal derecho, borde esternal izquierdo y ápex. Buscar irradiación al cuello).

A2 podría estar disminuido. Posible desdoblamien-to paradójico del segundo ruido.

Clic de apertura (después de R1). Podría existir un cuarto ruido.

Sístole: soplo eyectivo en rombo (predominio mesosistólico).

Pulso arterial parvus y tardus. Latido de ventrículo izquierdo sostenido.

Estenosis pulmonar (Auscultar en el 2º y 3er espacio intercostal paraesternal izquierdo).

Desdoblamiento amplio del segundo ruido (R2). Disminución de P2.

Clic de eyección pulmonar. Podría existir un cuarto ruido (R4).

Soplo mesosistólico.

Latido del ventrículo derecho sostenido y aumentado de intensidad.

Insuficiencia mitral (Auscultar de preferencia en el ápex y, eventual-mente, el borde esternal izquierdo. Buscar irradiación a la axila).

Disminuido

Posible aumento de P2 (por congestión hacia atrás).

Podría ocurrir un tercer ruido (R3) en casos severos.

Sístole: soplo holosistólico (se extiende hasta el segundo ruido R2).

Latido del ápex aumentado de amplitud y puede estar prolongado.

1er Ruido (R1)

2º Ruido (R2)

Ruidos agregados

Soplos

Pulsos

Insuficiencia tricuspídea (auscultar de preferencia en el borde esternal izquierdo y algo hacia la derecha).

Si la insuficiencia tricuspídea está determinada por hipertensión pulmonar, P2 estaría reforzado.

Se podría escuchar un tercer ruido (R3) en el borde esternal izquierdo.

Sístole: soplo holosistólico que aumenta con la inspiración.

Pulso venoso yugular: onda "v" gigante. Latido del ventrículo derecho aumentado de amplitud y prolongado.

Posibilidad de encontrar pulso hepático.

Comunica-ción inter-ventricular (auscultar y palpar en 3º, 4º y 5º espacio paraesternal izquierdo).

El segundo ruido (R2) puede quedar oscurecido por la intensidad del soplo holosistólico.

Soplo holosistólico que puede seguirse de un soplo diastólico en decrescendo o un tercer ruido.

Frémito palpable.

Insuficiencia aórtica (auscultar de preferencia en la base del corazón y luego para esternal izquierdo hasta el ápex).

Si la insuficiencia aórtica es masiva, R1 podría estar disminuido.

A2 podría estar disminuido.

Diástole: soplo en decrescendo. En casos severos, soplo funcional de estenosis mitral (Austin Flint) y un soplo mesosistólico de eyección.

Pulso céler. Presión arterial diferencial aumentada. Danza arterial en el cuello. Latido del ventrículo izquierdo de mayor amplitud y desplazado hacia abajo y lateral.

1er Ruido (R1)

2º Ruido (R2)

Ruidos agregados

Soplos

Pulsos

Estenosis mitral (auscultar de preferencia en el ápex, con el paciente en decúbito semilateral izquierdo).

Aumentado.

Aumento de P2 y desdoblamiento del segundo ruido (si existe hipertensión pulmonar)

Chasquido de apertura.

En diástole: rodada mitral, después del chasquido de apertura, y refuerzo presistólico.

Pulso arterial de forma normal, pero de amplitud disminuida (parvus). Contracción del ventrículo derecho se podría palpar.

Hipertensión pulmonar.

P2 acentuado (podría ser palpable).

Clic de eyección pulmonar. Cuarto ruido (R4) derecho.

Soplo sistólico de eyección pulmonar; eventualmente soplo diastólico de regurgitación pulmonar (Graham-Steell).

Pulso venoso yugular con onda "a" gigante. Latido ventrículo derecho sostenido.

Ductus persistente (auscultar en el primer y segundo espacio intercostal izquierdo, bajo la clavícula).

Soplo continuo más intenso hacia el segundo ruido (soplo en maquinaria). Frémito. Posible rodada mitral (por aumento de flujo).

Pulso céler. Presión arterial diferencial aumentada. Latido vivo de ventrículo izquierdo.

Comunica-ción inter-auricular (CIA).

Desdoblamiento fijo del segundo ruido.

Soplo sistólico de eyección pulmonar. Soplo diastólico (rodada) a nivel de la válvula tricúspide.

Latido vivo del ventrículo derecho.

La combinación de una estenosis con una insuficiencia en una determinada válvula se denomina "enfermedad..." de la válvula respectiva (p.ej.: enfermedad mitral, enfermedad aórtica). Las manifestaciones podrán ser una sumatoria de los signos que determinan una y otra lesión, o aquellos que dependan de la lesión que predomina.

La estenosis tricuspídea habitualmente es de origen reumático y se asocia a una estenosis mitral que es más evidente al auscultar. Lo que sería más propio de la estenosis tricuspídea es una ingurgitación de las venas yugulares, con onda "a" gigante. El chasquido de apertura y la rodada diastólica tienden a quedar ocultas por los ruidos equivalentes debidos a la estenosis mitral.

En una estenosis pulmonar se encuentra el latido del ventrículo derecho sostenido y se ausculta un soplo sistólico de eyección pulmonar. Podría existir una onda "a" aumentada en el pulso venoso yugular. También se podría auscultar un clic de eyección pulmonar y un desdoblamiento del segundo ruido.

La coartación de la aorta se caracteriza por una estenosis que habitualmente se encuentra después del origen de la subclavia izquierda. Hacia proximal, se desarrolla circulación colateral que tiende a compensar el menor flujo que existe a distal. Se encuentra hipertensión arterial en las extremidades superiores e hipotensión en las inferiores; también se percibe diferencia en la amplitud de los pulsos (los femorales se palpan pequeños). En la región interescapular se puede auscultar un soplo telesistólico.

Algunas maniobras especiales:

Para diferenciar el soplo de una estenosis aórtica con el de una miocardiopatía hipertrófica se solicita al paciente que puje (maniobra de Valsalva) con lo que la cantidad de sangre que llega al ventrículo izquierdo disminuye: el soplo de estenosis aórtica disminuye y el de la miocardiopatía hipertrófica aumenta. Con el mismo fin, si se le coloca el paciente en cuclillas, el retorno venoso y la sangre que llega a los ventrículos aumenta: el soplo de la estenosis aórtica aumenta y el de la miocardiopatía hipertrófica disminuye.


Definiciones incorporadas al glosario de términos: débito cardíaco, débito sistólico, dextrocardia, hipertrofia, precarga y poscarga de los ventrículos, presión arterial diferencial, situs inverso.


Preguntas:

  1. ¿Dónde se palpa el choque del ápex cardíaco?
  2. ¿Dónde se auscultan mejor los ruidos de la válvula mitral, tricúspide, aórtica y pulmonar?
  3. ¿Cómo se gradúa la intensidad de los soplos?
  4. ¿Qué variaciones se pueden encontrar en el segundo ruido con la respiración?
  5. ¿Qué soplos son predominantemente mesosistólicos?
  6. ¿Qué soplos son holosistólicos?
  7. ¿Qué se encuentra en una estenosis mitral?
  8. ¿Qué se encuentra en una insuficiencia mitral?
  9. ¿Qué se encuentra en una insuficiencia aórtica?
  10. ¿Que se encuentra en una estenosis aórtica?
  11. ¿Cómo diferencia una insuficiencia tricuspídea de una insuficiencia mitral?
  12. ¿Qué se encuentra en una hipertensión pulmonar?
  13. ¿Cómo es el soplo de un ductus persistente?
  14. ¿Qué soplo predomina en una comunicación interventricular pura?
  15. ¿Qué soplos se pueden encontrar en una comunicación interauricular pura de alto flujo?