PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DE CHILE
FACULTAD DE MEDICINA Y HOSPITAL CLINICO
SECCION DE CIRUGIA VASCULAR

 

Historia de la Cirugía Vascular en el Hospital Clínico de la Universidad Católica

Dr. Albrecht Krämer Schumacher
Profesor Titular de Cirugía

 

Como introducción al tema, hay que destacar que la cirugía vascular es una de las especialidades quirúrgicas más jóvenes, dando sus primeros pasos a comienzos de la década del 50. Destaco el concepto de la cirugía vascular contemporánea, pues consideramos hoy en día al cirujano vascular como un especialista con conocimientos y aptitudes en la valoración diagnóstica y el manejo terapéutico - médico y quirúrgico - de toda la patología vascular, incluyendo el territorio arterial, venoso y linfático, y a su vez todo el campo de la cirugía endovascular, cuyos comienzos datan desde fines de la década del 70.

En sus comienzos, la cirugía vascular era efectuada por el cirujano general, corrigiendo primordialmente los problemas derivados de la patología venosa y sus secuelas, además de algunas patologías vasculares de tipo traumático y congénito. Posteriormente, se hace cada vez más evidente, la factibilidad de intervenir sobre lesiones arteriales adquiridas y ante la demanda de técnicas de reconstrucción crecientemente más complejas, la necesidad de especialización se hace necesaria. Así nos encontramos en los años 50 y 60 con cirujanos generales audaces, osados y autodidactas, que ante las promisorias comunicaciones científicas de exitosas intervenciones en el territorio arterial, se atreven a realizar seleccionados procedimientos de reconstrucción arterial, mediante la técnica de la endarterectomía o la interposición de puentes locales y a distancia. Con el correr de los años se ha hecho imprescindible que el cirujano vascular sea un especialista que se inicia en el campo de la cirugía general, para posteriormente dedicarse en forma exclusiva a la práctica y desarrollo de la cirugía vascular como especialidad autónoma.

Respecto al comienzo de la cirugía vascular en nuestro Hospital, en 1942 el Dr. Rodolofo Rencoret D., Director del Hospital Clínico, ante la creciente demanda de atención en el policlínico de pacientes portadores de várices y úlceras de las piernas, encarga al Dr. Max Müller , médico residente del Hospital, el estudiar esta patología y encargarse del manejo de ella. Relata el Dr. Müller, que en aquella época, existía poca experiencia y escasa información escrita sobre afecciones arteriales y venosas, pero ante el desafío, adquirió algunos textos sobre la materia y se abocó a profundizar el estudio de la patología vascular prevalente. Este fue el comienzo de una especialidad que ha evolucionado enormemente durante los últimos 50 años.

El Dr. Ricardo Benavente, docente en Cirugía y Anatomía de la Escuela de Medicina, ya había iniciado en aquella época una terapia en pacientes con patología venosa mediante escleroterapia a base de clorhidrato de quinina y uretano. Posteriormente nos visita el angiólogo austríaco, Dr. Karl Eckel, quien enseña el adecuado uso de la escleroterapia de las várices y el tratamiento de las úlceras venosas con una sustancia a base de semilla de psilium (Silnasol®) y vendaje compresivo. Este tratamiento era bastante revolucionario para las costumbres dermatológicas habituales de la época, pero finalmente fue aceptado gradualmente por el ambiente médico, por ser más exitoso.

En 1947 el Dr. Müller visita la Clínica Mayo y el Massachusetts General Hospital en EE.UU., donde conoce al Dr. Robert Linton, quien trataba la mayoría de las afecciones arteriales mediante simpatectomía. A su regreso a Chile inicia su experiencia con la simpatectomía lumbar, que era prácticamente la única alternativa en aquellos años para tratar la patología oclusiva de las extremidades inferiores. En el año 1960 visita nuevamente centros vasculares en Alemania ( Drs. Vollmar y Heberer) y EE.UU ( Drs. Humphries y Beven) para iniciarse en los conceptos de la endarterectomía con los anillos de Cannon y Vollmar y el reemplazo arterial mediante puentes autólogos de vena safena o protésicos, lo cual aplica cautelosamente en nuestro medio. También se inician en aquella época las primeras reconstrucciones en pacientes portadores de aneurisma de la aorta abdominal en nuestro Hospital: en Diciembre de 1966 el Dr. Hugo Salvestrini realiza por primera vez una intervención sobre un aneurisma abdominal complicado por ruptura y en Abril de 1968 interviene el primer aneurisma aórtico en forma electiva.

En 1968 el Dr. Hugo Salvestrini, jefe de Cirugía, invita al Dr. Raúl Dominguez a integrarse al equipo de Cirugía Vascular del Hospital Clínico. El Dr. Dominguez se había formado al alero de los pioneros de la cirugía arterial chilena en el Hospital J. J. Aguirre participando en el equipo que realiza las primeras intervenciones sobre la aorta abdominal por enfermedad aneurismática en Chile. En su curriculum, destacan estadías de algunos meses en Argentina en 1957 y en Italia en 1959. En 1962 visita el servicio del Strong Memorial Hospital en Rochester, NY, donde tiene la oportunidad de ver y discutir el manejo de la patología arterial.

El Dr. Dominguez se hace cargo de la jefatura de Cirugía Vascular e inicia en la Universidad Católica la cirugía de la enfermedad aneurismática de la aorta abdominal y las reconstrucciones vasculares del sector aorto-ilíaco y fémoro-poplíteo por enfermedad arterial oclusiva ya en forma más rutinaria. En esta época se inicia el estudio angiográfico de la aorta por punción translumbar o femoral para el estudio infrainguinal, utilizando una placa única o un intercambiador de placas manual, que se construyó localmente. Este equipo seguía funcionando aún a fines de la década del 70 para seleccionados casos de estudios de circulación distal de extremidades inferiores, cuando fue definitivamente reemplazado por tecnología moderna con un intercambiador de placas Puck. En 1969 se organiza un Curso de Cirugía Arterial para especialistas actuando como invitado el Dr. H. Edward Garrett. Durante este curso se realizaron complejas intervenciones que fueron alternadas con conferencias y discusiones de casos, lo que despierta la inquietud de varios cirujanos jóvenes de la época para seguir la especialidad. En la década del 70, el equipo vascular publica algunas casuísticas, de buen volumen y resultados para el nivel nacional de la época, logrando un sitial de reconocimiento para la cirugía vascular de nuestro Hospital. Destaca entre ellas la publicación "Técnica del bypass aorto-femoral bilateral", que fue galardonada con el premio David Benavente de la Sociedad Chilena de Cirujanos en 1972.

Hacia fines de 1977, se incorpora como miembro del equipo el Dr. Albrecht Krämer, quien hizo una completa formación de postgrado en cirugía general y vascular en la Cleveland Clinic de EE.UU., aprobando los boards americanos de especialista en ambas disciplinas. Con su llegada, se inicia la cirugía carotídea en forma rutinaria, utilizando protección cerebral con uso de shunt carotídeo intraoperatorio. En este período, también se consolidan las técnicas de los procedimientos de revascularización de la aorta abdominal y de las extremidades inferiores, llegándose a niveles cada vez más distales a la rodilla. También se inician los procedimientos de revascularización renal directa en esta época. A mediados de 1979 el Dr. Dominguez se acoge a jubilación, quedando el Dr. Krämer a cargo de la sección y como único miembro del staff. Un joven médico, el Dr. Francisco Valdés, que en esa época finaliza en forma brillante su residencia de cirugía general en el Hospital, se manifiesta con inquietudes e interés por la especialidad. Para su formación complementaria, se dirige a la Cleveland Clinic, donde realiza inicialmente una estadía de investigación en el Departamento de Órganos Artificiales durante 18 meses. Luego realiza, un programa completo de formación de postgrado en Cirugía Vascular en la misma Institución, también bajo la jefatura del chileno Dr. Edwin G. Beven, con quien se inicia una gran amistad que obviamente facilita los vínculos académicos entre nuestra Universidad y la Cleveland Clinic en los años venideros. Regresa a comienzos de 1982 donde se integra a trabajar en la sección de Cirugía Vascular del Hospital junto al Dr. Krämer.

Ya en el año 1980 se recibe a un médico ecuatoriano como primer becado de la especialidad, dando un primer paso para la creación de un programa de formación de postítulo en Cirugía Vascular. Posteriormente, en 1986 y ante el creciente interés por la especialidad de parte de jóvenes egresados de programas de cirugía general, se instituye un programa oficial de 2 años en forma rutinaria. En la actualidad, se forma un especialista cada año por 2 años, habiéndose ya formado un total de 11 especialistas, 4 de ellos extranjeros.

Con la llegada del Dr. Valdés, se inicia una década de fructífero trabajo con volúmenes cada vez crecientes de intervenciones y óptimos resultados. La Cirugía Vascular de la Universidad Católica se consolida como el servicio de mayor volumen de intervenciones arteriales y el centro de referencia más importante a nivel nacional. Durante este período se estandariza la cirugía de la hipertensión renovascular mediante el puente aorto-renal en forma rutinaria y se realizan exitosamente procedimientos de revascularización mesentérica, tanto en pacientes agudos como crónicos. En 1984, se inician los procedimientos de revasculaización femoro-distal con la técnica in-situ, la que permite llegar con éxito a niveles distales bajo el tobillo. También en ese año se adopta la rutina del cierre de la carótida post endarterectomía con un parche de angioplastía, lo que permite mejorar significativamente los resultados de esta cirugía a corto y largo plazo. A su vez, se inicia en este período, la cirugía del aneurisma tóraco-abdominal, que sigue siendo, en la actualidad, el procedimiento de mayor envergadura y riesgo de la especialidad.

En 1985 se organiza un Curso de Postgrado en Patología Arterial con la invitación a 2 destacados especialistas de EE.UU., además de la participación de docentes locales. Los Drs. Edwin G. Beven de la Cleveland Clinic y Ramon Berguer de Wayne State University de Detroit, Mich., con quienes se ha creado un vínculo de amistad y cooperación mutua a través de los años, dejaron un excelente recuerdo a los asistentes por sus exposiciones de alto contenido docente, recibiendo el primero el nombramiento honorario de la universidad, por su apoyo a la formación de la cirugía vascular en nuestro Hospital. Este curso reúne a 83 cirujanos vasculares y marca un hito en el desarrollo de la especialidad en nuestro medio.

Hacia fines de la década del 80, comienza el explosivo desarrollo de la cirugía endovascular, haciéndose necesario gestionar la adquisición de un equipo de rayos para la sala de operaciones con el fin de permitir el inicio de estas técnicas por parte de los miembros de cirugía vascular. Por dificultades de índole económica esta adquisición fue postergada en repetidas ocasiones. Recién en 1991, la generosa donación de 100 millones de pesos (US$ 300.000 de la época), gestionada por un agradecido paciente a través de la Fundación Oscar y Elsa Braun, permite la adquisición de un equipo Siremobil 2000 de Siemens, dotado con la tecnología de sustracción digital y roadmapping, requerimientos específicos para el manejo intraoperatorio de situaciones arteriales complejas y para la terapia endovascular.

Impulsado por la llegada de estos equipos, los miembros del equipo vascular hacen varias visitas a centros vasculares de Europa y EE. UU. con el propósito de adquirir los conceptos básicos de la terapia endovascular. En dicha época, el volumen operatorio creciente, hace necesario buscar un tercer miembro para el equipo, el cual fue escogido en el semillero de la Escuela de Medicina. El Dr. Renato Mertens completa una residencia en Cirugía General y posteriormente Vascular en la Universidad Católica, complementando su formación con un período de un año de investigación en la Washington University de St. Louis bajo la tutela del Dr. Gregorio Sicard y finalmente un año clínico en la Cleveland Clinic, recibiendo también su formación con el Dr. Edwin G. Beven. Completa su formación con un período de dedicación exclusiva en el Laboratorio de Técnicas Endovasculares bajo el Dr. Robert Graor, regresando a Chile, en Septiembre de 1994, para ingresar al equipo de Cirugía Vascular.

En los años siguientes se observa un aumento gradual y progresivo de la solución de problemas arteriales mediante técnicas endovasculares: se implanta la primera endoprótesis en troncos supraaórticos y aorta abdominal por enfermedad oclusiva, llegando a su punto máximo con el implante exitoso de la primera endoprótesis vascular en el tratamiento del aneurisma aórtico abdominal en Chile, en Septiembre de 1997.

Con este último evento quiero cerrar el recuento histórico de la Cirugía Vascular en nuestro Hospital. La inclusión de los últimos años sería un análisis demasiado directo de la realidad actual, lo que no permite vislumbrar los acontecimientos desde su real perspectiva histórica.