PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DE CHILE
FACULTAD DE MEDICINA Y HOSPITAL CLINICO
SECCION DE CIRUGIA VASCULAR

 

 

ANEURISMA DE LA VENA POPLITEA

Drs. Renato Mertens M, Felipe Corvalán Z, Albrecht Krämer Sch, Francisco Valdés E, Carlos Arroyo L. y Claudia Sáez H.. Departamento de Enfermedades Cardiovasculares, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile.

PUBLICADO EN: Revista Médica de Chile 1999;127:78-81.

Correspondencia a: Dr. Renato Mertens M. Apoquindo 3990, oficina 601, Santiago. FAX (562) 632 6812

 

 

RESUMEN

El aneurisma de la vena poplítea es una patología infrecuente, asociada a síntomas locales y a tromboembolismo pulmonar. Reportamos el primer caso descrito en la literatura nacional. Se trata de un hombre sano de 67 años, que consulta por aumento de volumen y dolor en el hueco poplíteo izquierdo. Fue estudiado mediante ecografía dúplex y flebografía demostrándose una dilatación localizada de la vena poplítea. Se realizó endoaneurismorrafia, evolucionando sin complicaciones. El paciente se encuentra asintomático y su reconstrucción se demostró permeable al eco dúplex. El aneurisma de la vena poplítea es una condición asociada a morbimortalidad importante y cuyo tratamiento quirúrgico es curativo, por esta razón se recomienda su reparación electiva.

 

ABSTRACT

POPLITEAL VEIN ANEURYSM.

The popliteal vein aneurysm is a rare condition that can lead to local symptoms, thrombosis and pulmonary embolism. We report the case of a 67 year-old, otherwise healthy white male, who presented to us with localised swelling and pain in the left popliteal fossa. Duplex ultrasound and venography were obtained, confirming the diagnosis of popliteal vein aneurysm. The patient underwent tangential aneurysmectomy and lateral venorrhaphy, recovery was uneventful remaining asymptomatic. The reconstruction was demonstrated patent on a duplex scan. The popliteal vein aneurysm is a potentially fatal condition for which surgical treatment is recommended.

 

INTRODUCCION

El aneurisma de la vena poplítea es una condición infrecuente, reportándose menos de 50 casos en la literatura internacional (1).

Las complicaciones posibles de esta patología incluyen la trombosis a nivel local y la embolía pulmonar secundaria, recomendándose la reparación electiva de la lesión (2-9). Por esta razón el diagnóstico, aunque poco frecuente, debe ser conocido por el médico general para ofrecerle al paciente el tratamiento apropiado de esta condición potencialmente mortal.

Reportamos el caso de un paciente intervenido en nuestro servicio, tratándose del primer caso descrito en Chile.

 

CASO CLINICO

Se trata de un paciente de sexo masculino, 67 años de edad, obeso, sin otros antecedentes mórbidos de importancia. Quien consulta por historia de 20 años de aumento de volumen progresivo en el hueco poplíteo izquierdo, asociado a dolor al estar de pie y durante la deambulación. Negaba historia de cuadros clínicamente sugerentes de embolía pulmonar.

Al examen físico se palpaba una masa blanda e indolora en el hueco poplíteo izquierdo, depresible, no pulsatil y que aumentaba de volumen al incorporarse. No se auscultaban soplos en la zona.

Fue estudiado mediante ecografía dúplex color demostrándose un aneurisma de la vena poplítea, de tipo sacular, de 8 x 5 cm. No se demostraron trombos en su interior y el resto del sistema venoso profundo ipsi y contralateral era normal (figura Nº1).

Se realizó flebografía ascendente, que confirmó los hallazgos de la ecografía (Figura Nº2).

Se procedió con cirugía electiva bajo anestesia peridural continua, mediante abordaje posterior del hueco poplíteo (Figura Nº3), identificando las estructuras anatómicas, logrando control proximal y distal de la vena poplítea. Bajo heparinización sistémica, se procedió a realizar endoaneurismorrafia, consistente en la apertura del saco aneurismático y sutura longitudinal desde su interior, reestableciendo el lumen normal de la vena (Figura Nº4). Esto fue confirmado mediante flebografía intraoperatoria (Figura Nº5).

El paciente se mantuvo con infusión de heparina y dextrán de bajo peso molecular por 72 hrs. Inició deambulacion a las 48 hrs de la cirugía, siendo dado de alta al quinto día de postoperatorio con soporte elástico y aspirina en dosis de 100 mg al día, sin tratamiento anticoagulante oral. No se registraron complicaciones perioperatorias.

A 60 días de postoperatorio, el paciente se encuentra asintomático, sin dolor ni edema de la extremidad. Se realizó ecografía dúplex de control, revelando permeabilidad de la reconstrucción.

 

DISCUSION

Los aneurismas venosos constituyen una patología extremadamente infrecuente dentro del quehacer de la cirugía vascular. Esta anomalía ha sido descrita en diversos territorios, tales como las venas mediastínicas, yugular interna, subclavia, axilar, cefálica, porta, esplénica, hemiázigos, hipogástrica, safena y poplitea (1,4,10,11,12).

Los aneurismas de la vena poplítea están entre los más frecuentes. Su distribución en cuanto a sexo es similar entre hombres y mujeres. El rango de edad fluctúa entre los 18 y 75 años, siendo mayor la incidencia después de la cuarta década de la vida.

Si bien se desconoce la etiología de estos aneurismas, es conocido el hecho que en un 64% de los casos se diagnostican por su complicación más temida: El tromboembolismo pulmonar. La presencia de una masa palpable y dolor local, como en el caso que reportamos, es el motivo de consulta en el tercio restante de pacientes (1-10). La ruptura del aneurisma, complicación clásica de los aneurismas arteriales, no se ha reportado en el territorio venoso.

Sin embargo, es la trombosis y la subsecuente embolía pulmonar y sus consecuencias, lo que lleva a diferentes autores a recomendar el tratamiento quirúrgico de la lesión (1-9).

Desde el punto de vista diagnóstico, se debe diferenciar de otras masas del hueco poplíteo, como el quiste de Baker y tumores de partes blandas. Los exámenes radiológicos son indispensables para hacer el diagnóstico diferencial y programar la terapia.

Se cita en la literatura a la flebografía como el examen realizado con mayor frecuencia, seguida de la ecografía dúplex (7). Sin embargo, la experiencia internacional incluye casos descritos previo a la introducción del ultrasonido vascular. Otros exámenes mencionados como útiles son la tomografía axial computada y la resonancia nuclear magnética, sin embargo su rol no está bien definido (3,8). En nuestra opinión, la ecografía dúplex es un excelente método de diagnóstico no invasivo y además de bajo costo, ideal para ser usado en el paciente con sospecha clínica de esta patología, reservando la flebografía sólo para planificar el procedimiento quirúrgico.

Aunque la cirugía ha sido el tratamiento de elección, se han descrito casos manejados solamente con anticoagulación. De estos últimos pacientes, más de la mitad presenta TEP recurrente, incluso con fallecimiento (4,7).

Se han descrito dos técnicas quirúrgicas para tratar la lesión: el reemplazo de la vena afectada mediante la construcción de un puente venoso (bypass) y la aneurismectomía más venorrafia tangencial o endoaneurismorrafia, siendo esta última la opción más frecuentemente utilizada (3,7,8,9). La vía de abordaje recomendada es la posterior. Los resultados a largo plazo en cuento a permeabilidad, no muestran diferencias entre ambas técnicas. No se ha descrito mortalidad ni embolía pulmonar recurrente en los casos operados (3,7), siendo el tratamiento quirúrgico curativo en el largo plazo.

 

CONCLUSION

A pesar de ser una patología infrecuente, el aneurisma de la vena poplítea obliga a una conducta agresiva tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, dada la gravedad de sus complicaciones. A la luz de la escasa experiencia mundial, el uso de la ecografía dúplex y la flebografía seguida de cirugía reconstructiva, parece ser la conducta más apropiada.

 

REFERENCIAS.

  1. Gillespie D, Villavicencio L, Gallagher C, Chang A, Hamelink J. et al. Presentation and Management of Venous Aneurysms. J Vasc Surg 1997;26:845-852
  2. Dahl J, Freed T, Burke M. Popliteal Vein Aneurysm with Recurrent Pulmonary Thromboemboli. JAMA 1976;236:2531-2532.
  3. Winchester D, Pearce W, McCarthy W, McGee G, Yao J. Popliteal Venous Aneurysms. Surgery 1993;114:600-607.
  4. Frieman s, Krishnasastry K, Doscher W, Deckoff S. Primary Venous Aneurysms. Surgery 1990;108:92-95.
  5. Donald I, Edwards R. Fatal Outcome from Popliteal Venous Aneurysm Associated with Pulmonary Embolism. Br J Radiology 1982;55:930-931.
  6. Gallagher J, Hageman J. Popliteal Vein Aneurysm Causing Pulmonary Embolous. Arch Surgery 1985;120:1173-1175.
  7. Aldridge S, Comerota A, Katz M, Wolk J, Goldman B, White J. Popliteal Venous Aneuryms: Report of Two Cases and Review of the World Literature. J Vasc Surg 1993;18:708-715.
  8. Grice G, Smith R, Robinson P, Rheudasil J. Primary Popliteal Venous Aneurysm with Recurrent Pulmonary Emboli. J Vasc Surg 1990;12:316-318.
  9. Ross G, Violi L, Barber L, Vujic I. Popliteal Venous Aneurysm. Radiology 1988;168:721-722.
  10. Jack C, Sharma R, Vemuri R. Popliteal Venous Aneurysm as a Source of Pulmonary Emboli in a Male: Case Report. Angiology 1984;35:54-57.
  11. Harolds J, Freidman M. Venous Aneurysms. South Med J 1977;70:219-221.
  12. Valdés F, Krämer A, Fava M, Cruz F, Croxatto H. Giant Venous Aneurysm Associated with Hipogastric Arterio-Venous Malformation. Ann Vasc Surg 1986;1:143-146.

 


LEYENDA DE FIGURAS

FIGURA Nº1: Dúplex venoso preoperatorio que demuestra la vena poplítea distal (VP) y la dilatación aneurismática (flechas).

FIGURA Nº2: Flebografía preoperatoria, demuestra la vena poplítea proximal y distal (P) y el aneurisma de tipo sacular (AN).

FIGURA Nº3: Foto intraoperatoria que muestra al abordaje posterior y el aneurisma en el centro de la incisión.

FIGURA Nº4: Foto intraoperatoria, demuestra la reconstrucción de la vena poplítea mediante endoaneurismorrafia (flechas).

FIGURA Nº5: Flebografía intraoperatoria, demuestra permeabilidad y regularidad del lumen de la reconstrucción.