DEFINICION
Coagulación Intravascular Diseminada (CID) es una
alteración fisiopatólogica sistémica,
trombohemorrágica, que se presenta en algunas situaciones
clínicas bien definidas y que se acompaña de
alteraciones de laboratorio que indican activación de
procoagulantes, activación fibrinolítica, consumo de
inhibidores de la coagulación y evidencias bioquímicas
de daño o falla orgánica.
ETIOLOGIA
CID está asociada generalmente a entidades
clínicas bien definidas, que se resumen en la Tabla
I .
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CID AGUDA |
CID CRONICA |
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ACCIDENTES OBSTETRICOS
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ENFERMEDADES
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SEPTICEMIA
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VIREMIAS
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CANCER |
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QUEMADURAS |
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TRAUMA |
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FISIOPATOLOGIA
Los accidentes obstétricos son eventos que
tienen asociación frecuente con CID. La embolía de
líquido amniótico con CID es el más
catastrófico de los accidentes obstétricos y se
caracteriza por la aparición aguda de insuficiencia
respiratoria, colapso circulatorio y CID.
En el desprendimiento prematuro de placenta normoinserta con CID,
sustancias placentarias o tisulares, incluyendo tromboplastina,
penetran a la circulación uterina y posteriormente a la
circulación sistémica, activando el sistema de la
coagulación. En el feto muerto in útero, la incidencia
de CID se aproxima a un 50% si éste está retenido
más de 5 semanas. La primera manifestación es
generalmente una CID crónica, la cual puede progresar a una
forma trombohemorrágica fulminante. En este caso el tejido
fetal necrótico, incluyendo enzimas, penetran a la
circulación uterina y luego a la circulación
sistémica activando procoagulantes y el sistema
fibrinolítico.
En la eclampsia la CID es generalmente compensada y localizada a
órganos como el riñón y la
microcirculación placentaria. Sin embargo, en 10-15% de las
mujeres, el proceso llega a ser sistémico y fulminante. Muchas
pacientes durante un aborto inducido por soluciones salinas
hipertónicas desarrollan CID, la que puede ser aguda o
crónica mientras se completa el aborto.
La hemólisis intravascular de cualquier origen es una causa
común de CID. Durante la hemólisis la liberación
de ADP o lipoproteinas de los eritrocitos activa el sistema
procoagulante.
Septicemia está a menudo asociada con CID. Los
liposacáridos bacterianos (endotoxinas), a través de
una cadena de eventos, inducen exposición intravascular de
factor tisular, el cual inicia la coagulación activando el
factor VII.
Algunas viremias, incluyendo la infección por HIV, se asocian
con CID; las más comunes son varicela, hepatitis e
infección por citomegalovirus. Se desconoce el mecanismo por
el cual activan el sistema de coagulación, pero probablemente
el complejo antígeno-anticuerpo juega un rol desencadenante
similar al de las bacterias.
La acidosis, y menos frecuentemente la alcalosis, pueden gatillar la
CID. El mecanismo propuesto es la contracción de las
células endoteliales con exposición del factor tisular
y activación del factor VII.
La Figura 1 ilustra el mecanismo por el cual una
variedad de insultos fisiopatológicos activan el sistema de la
hemostasia originando CID. Aunque el mecanismo inicial de
generación de trombina o plasmina pueda ser diferente,
dependiendo de la entidad clínica que los origine, una vez
activado el mecanismo, el resultado fisiopatológico de CID es
el mismo
DIAGNOSTICO CLINICO
Los signos más frecuentes son púrpura y
petequias; menos frecuentemente, se observan bulas
hemorrágicas, cianosis distal y a veces gangrena. La
hemorragia en pacientes sometidas a cirugía o con trauma y el
sangrado de los sitios de punción es otro hallazgo frecuente.
Una reducción importante del área de la
microcirculación, debida a trombosis, puede pasar inadvertida
o presentarse como disfunción renal, pulmonar,
cardíaca, hepática y/o neurológica.
Los pacientes con CID crónica generalmente desarrollan
hemorragias de pequeña cuantía, u ocultas, y trombosis
difusa en vez de hemorragias fulminantes. En estas pacientes hay una
renovación incrementada, por una vida media disminuida, de
muchos elementos del sistema homeostático, incluyendo
plaquetas, fibrinógeno y factores V y VIII: C. La
mayoría de los exámenes de coagulación son, sin
embargo, normales o cercanos a la normalidad, a excepción de
la medición de PDF y la evidencia clínica de defectos
de función plaquetaria. También puede haber evidencias
de laboratorio de activación del sistema
homeostático.
Los criterios clínicos mínimos para el
diagnóstico de CID son:
- evidencia clínica de hemorragia, trombosis o ambas, y
- cuadro clínico conocido que predispone a CID.
LABORATORIO
Las pruebas de pesquisa de CID más rápidas,
informativas y al alcance de la mayoría de los laboratorios
clínicos son la medición de los productos de
degradación del fibrinógeno/fibrina (PDF), el tiempo de
protrombina, la concentración de fibrinógeno y el
recuento plaquetario.
La prueba más sensible (aunque no específica), es la
medición de PDF, cuyo aumento indica activación de la
fibrinolisis, con proteolisis de la fibrina (y del
fibrinógeno) por la plasmina.
La medición de PDF puede ser reemplazada por la
determinación del dímero-D, que mide una
subpoblación de PDF derivados sólo de la malla de
fibrina estable y que tiene la ventaja de medirse en plasma, y ser
menos susceptible a errores derivados del mal manejo de la
muestra.
La depleción de factores de coagulación y plaquetas se
refleja en la prolongación del tiempo de protrombina y
disminución de la concentración de fibrinógeno y
plaquetas en sangre periférica.
En las formas clínicas más graves de CID se observa
también disminución de la antitrombina III y
plasminógeno. El depósito de fibrina en la
microcirculación puede acompañarse de signos de
hemólisis intravascular con esquistocitos en el frotis
sanguíneo.
La Tabla II ilustra los hallazgos de laboratorio en
CID.
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CID Aguda Descompensada |
CID Crónica |
Fibrinolisis Primaria |
|
Plaquetas |
Bajas |
Bajas-normales-elevadas |
normales |
|
Fibrinógeno |
Bajo |
Bajo-normal-elevado |
bajo |
|
|
elevado |
elevado |
elevado |
|
Factor V |
bajo |
bajo-normal-elevado |
bajo |
|
Factor VIII |
bajo |
bajo-normal-elevado |
bajo |
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Test de para-coagulación |
positivo |
positivo |
negativo |
La Tabla III resume los cambios que los factores de coagulación presentan en el embarazo.
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TRATAMIENTO
El principal esfuerzo terapéutico debe estar enfocado
a tratar la enfermedad de base que origina la CID. En pacientes
obstétricas, la eliminación del factor desencadenante
mejora en forma dramática el cuadro hemostático. En la
paciente séptica con CID aguda la administración de
antibióticos apropiados, la erradicación de la fuente
de infección y el control de los parámetros
hemodinámicos y de oxigenación son las primeras medidas
a tomar.
El tratamiento de la CID aguda está orientado a minimizar o
prevenir las dos complicaciones mayores que resultan de la
activación de la coagulación y la fibrinolisis: la
trombosis y la hemorragia. Cuando existe evidencia clínica de
trombosis, la terapia con heparina puede ser útil. La dosis
óptima no está establecida, pero se recomienda empezar
con dosis bajas (5-10 U/kg/hora), para reducir el riesgo de
hemorragia.
Si existe depleción significativa de factores de
coagulación e inhibidores, la terapia de reemplazo con plasma
fresco congelado puede reducir el riesgo de hemorragia. La
caída de fibrinógeno bajo 100 ml/dl, sea por consumo o
por hiperfibrinolisis, aumenta el riesgo de hemorragia y se beneficia
de la transfusión de crioprecipitados. Del mismo modo, la
transfusión profiláctica de plaquetas (con recuentos
bajo 20.000 plaquetas/uL), o en pacientes con hemorragia (recuento
bajo 50.000 u/L), sirve para prevenir o controlar la hemorragia.
EVALUACION CLINICA Y DE LABORATORIO
Los signos vitales deben registrarse cada 4 horas,
incluyendo las observaciones de hemorragia o trombosis. Los
exámenes de laboratorio alterados en los casos más
severos deben repetirse cada 4 - 6 horas.
Debe tenerse siempre presente este fenómeno
fisiopatológico trombohemorrágico al enfrentar
patologías obstétricas capaces de producirlo,
especialmente en pacientes con gran compromiso sistémico, las
sometidas a procedimientos quirúrgicos, las que evolucionen
con su enfermedad en el tiempo y, obviamente, las que presenten
manifestaciones trombohemorrágicas.
BIBLIOGRAFIA SELECCIONADA
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Sipes S, Weiner CP: Coagulation disorders in pregnancy. JB Lippincot
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Al Departamento de Obstetricia y Ginecología