RETARDO DE CRECIMIENTO INTRAUTERINO

 

MANEJO

I. EVALUACION Y MANEJO DE LA POBLACION GENERAL EN RELACION A RCIU

  1. Certificar la edad gestacional.
    Cuando la referencia es segura, la amenorrea constituye el mejor parámetro. Su rango de certeza respecto a la fecha probable de parto es de 3 semanas. El examen ginecológico precoz (antes de las 12-14 semanas) es también un elemento clínico de fundamental importancia. Como elemento coadyuvante de la clínica cuando la amenorrea es desconocida o imprecisa, o cuando la paciente ingresa a control tardíamente, la ultrasonografía antes de las 20 semanas otorga máxima confiabilidad. Antes de las 14 semanas de gestación la longitud céfalonalgas tiene un rango de error de 2,7 - 4,7 días; posteriormente, y hasta las 20 semanas, el DBP y fémur tienen un margen de error de 7 días. Entre las 20 y 30 semanas las mismas mediciones ofrecen un margen de 14 días, y entre las 30 y 40 semanas, 21 días.
  2. Pesquisar factores de riesgo.
    Evaluada una población de gestantes, pensamos que ella puede dividirse en subgrupos, cada uno de los cuales determinará un manejo específico:
    • Con factores de riesgo ausentes y clínica concordante con edad gestacional: control habitual.
    • Con factores de riesgo ausentes y clínica discordante o sospechosa: ver "manejo sospecha RCIU".
    • Con factores de riesgo presentes y clínica concordante con edad gestacional: ver "manejo de factores de riesgo (+)".
    • Con factores de riesgo presentes y clínica sospechosa: ver "manejo sospecha RCIU".
  3. Control prenatal adecuado

 

II. PACIENTES CON EMBARAZO DE EDAD GESTACIONAL DUDOSA Y ESTIMACION DE PESO FETAL 2.500 g


En estos casos puede tratarse de un niño prematuro AEG, o de término y PEG. Hemos considerado un peso inferior de 2.500 g como referencia por relacionarse este grupo con una mayor morbimortalidad y, por otra parte, porque en la práctica clínica rara vez se plantea el diagnóstico presuntivo de RCIU cuando la estimación de peso fetal es mayor.
La respuesta la dará la visualización y estudio del líquido amniótico obtenido a través de amniocentesis. Scher, en 1983, señaló que un feto con DBP menor de 8,5 cm y Clements (+) tiene 84% de posibilidades de corresponder a un RCIU.

     

III. PACIENTES CON FACTORES DE RIESGO PRESENTES

Las tres edades gestacionales señaladas en la pesquisa ultrasonográfica de RCIU se justifican, porque la primera certifica la edad gestacional, la segunda coincide con el momento en que se produce la caída en el perfil de crecimiento de los RCIU simétricos, y la tercera coincide con el momento óptimo para pesquisar RCIU asimétrico.
La presencia de velocimetría Doppler anormal en vasos uterinos (presencia de escotadura) a las 24-26 semanas de gestación se correlaciona con riesgo de RCIU y de preeclampsia.


IV. PACIENTES CON SOSPECHA DE RCIU ACTUAL

 

V. PACIENTES CON DIAGNOSTICO DE RCIU CONFIRMADO


El control del embarazo en el cual se ha planteado el diagnóstico de RCIU debe incluir:

- tratamiento de la patología materna que está contribuyendo al RCIU
- estricta vigilancia fetal
- cuidadosa decisión del momento más adecuado para la interrupción del embarazo.

El manejo adecuado del componente materno comprende un conjunto de medidas que se relacionan con el tratamiento de patologías médicas del embarazo (síndrome hipertensivo, diabetes mellitus, anemia y otras); con la pesquisa precoz de infecciones que alteran el crecimiento fetal; con el adecuado aporte de nutrientes, especialmente en la madre enflaquecida y, más aún, en la desnutrida; con la eliminación de hábitos inadecuados tales como la ingesta excesiva de alcohol, el tabaquismo, la drogadicción; y, con el apoyo legal a aquellas madres con problemas socioeconómicos y familiares, en particular madres adolescentes y primíparas tardías. En el caso de RN previos con anomalías congénitas, el manejo genético es de vital importancia.
Debido a que el RCIU tipo I está asociado con un bajo potencial de crecimiento, hay pocas posibilidades de modificar esta condición mediante intervenciones; sin embargo, en el tipo II las medidas pueden ser bastante efectivas si se aplican en la etapa de mayor crecimiento fetal.
Analizaremos a continuación algunos aspectos relevantes del tratamiento.

Evaluación de la unidad fetoplacentaria (UFP):

-- Monitorización de movimientos fetales
-- Registro basal no estresante y/o test de tolerancia a las contracciones (desde la semana 26 en adelante).
-- Ultrasonografía seriada (para evaluar fetometría, estimación de peso fetal, líquido amniótico y perfil biofísico).
-- Amnioscopía (cuando las condiciones cervicales lo permiten y la EG es > de 36 semanas, para detectar meconio).
-- Amniocentesis (cuando se desea confirmar madurez pulmonar para planificar interrupción y/o cuando la evaluación del líquido amniótico podría contribuir al diagnóstico).
-- Determinación de cariotipo fetal (de especial importancia en el RCIU de inicio precoz).
-- Velocimetría Doppler. La razón S/D y el índice de pulsatilidad en arteria umbilical son útiles en el seguimiento de los fetos con RCIU. A mayor anormalidad de los valores de esos índices, mayor es la posibilidad de sufrimiento fetal perinatal. La presencia de flujo en diástole ausente o reverso se relaciona con riesgo de muerte inminente. Excepción a ese pronóstico son las trisomías 13 y 18.

 

Figura 4: Esquema manejo RCIU severo (<p,5) de inicio precoz (<28 sem)

Criterios de hospitalización:

    * feto en el que se demuestra ausencia de crecimiento fetal en 2 exámenes ultrasonográficos separados por 2 semanas
    * feto creciendo bajo percentil 5
    * oligoamnios ultrasonográfico
    * patología materna que condiciona hospitalización
    * edad gestacional mayor o igual a 37 semanas.

Criterios de interrupción del embarazo

    -- Feto de término : 37 semanas. Es posible, sin embargo, que el RCIU a término con velocimetría Doppler de arteria umbilical normal corresponda a casos normales (pequeños constitucionales), que probablemente no requieran ser extraídos fuera del útero antes del inicio espontáneo de trabajo de parto. En este grupo de pacientes es aconsejable, eventualmente, diferir el momento de interrupción, si la UFP está indemne y de acuerdo a las condiciones obstétricas, para beneficiarlas de un parto vaginal.
    -- Feto de pretérmino:

Manejo intraparto

    Cuando no existen contraindicaciones para intentar el parto vaginal realizamos inducción ocitócica monitorizada, ya que la cesárea electiva no diminuye necesariamente la morbimortalidad perinatal.
    La monitorización electrónica de la frecuencia cardíaca fetal es importante porque excluidas las malformaciones, la asfixia es la principal causa de muerte. Por otra parte, las evidencias señalan incidencia de 30% de desaceleraciones tardías en RCIU versus 7% en niños AEG. En ausencia de desaceleraciones, los casos con RCIU no muestran diferencias acidobásicas respecto a los AEG, pero cuando las desaceleraciones tardías están presentes, la concentración de lactato en los RCIU es significativamente mayor que en los AEG y la posibilidad de depresión neonatal es menor si la interrupción o extracción fetal es precoz. La monitorización estricta es, entonces, indispensable.
    Practicamos la rotura artificial de membranas precoz en la conducción del trabajo de parto, con los fines de realizar registro interno de la frecuencia cardiaca fetal, visualizar el líquido amniótico y acelerar el trabajo de parto (disminuyendo de paso la eventual iatrogenia de excesivas dosis de ocitocina).

Otras medidas terapéuticas

    Reposo
    Experiencias in vitro e in vivo valoran positivamente el reposo, y, es nuestra opinión, que él constituye una medida terapéutica de gran importancia. A pesar de lo anterior, the Cochrane Pregnancy & Childbirth Database concluye que el reposo en cama hospitalizada constituye una medida aún bajo evaluación, por falta de estudios randomizados que lo avalen.

    Suplemento Nutricional
    MATERNO: En un estudio realizado en Guatemala, en poblaciones con bajo aporte calórico, la intervención nutricional se acompañó de un aumento significativo en el peso de nacimiento, disminuyendo la proporción de niños de bajo peso. Sin embargo, estudios realizados en poblaciones sin una restricción calórica basal, llegan a la conclusión de que el apoyo nutricional influye levemente y sólo en los recién nacidos masculinos. En aquellos fetos en que la restricción de crecimiento deriva de disfunción úteroplacentaria, más que de bajo aporte calórico, las dietas hipercalóricas pueden agravar su condición ácido-básica, ya que esos fetos tienen un metabolismo anaeróbico compensatorio desencadenado.

    FETAL: Algunos autores creen que la inyección de nutrientes en la cavidad amniótica puede constituir una alternativa para la suplementación nutricional fetal. A pesar de que esta terapia parece atractiva, es necesario evaluar sus posibles efectos adversos y costo. Hasta ahora, no existen evidencias de que los suplementos alimenticios al feto humano modifiquen el crecimiento intrauterino. Por otra parte, existe evidencia, experimental y humana, de que la suplementación puede no ser segura.

    Drogas B2 simpaticomiméticas
    El flujo uterino y placentario aumentó cuando se empleó ritodrina tanto en animales como en mujeres embarazadas. Este aumento fue significativo en embarazos que cursaban con RCIU y con patología hipertensiva, y se asoció con una circulación más activa, mayor presión de pulso e incremento del gasto cardíaco. Por otra parte, en embarazos con RCIU, esta mejoría del flujo úteroplacentario se acompaña de aumento de peso del RN, que es dependiente de la dosis y duración del tratamiento.
    Sin embargo, el metaanálisis de The Cochrane Pregnancy & Childbirth Database, demuestra que no hay evidencias suficientes para aprobar el uso clínico de betamiméticos en el contexto de RCIU (Figura 5) .

    Oxígenoterapia
    El primer reporte en hiperoxigenación materna documentó, mediante cordocentesis, un aumento en la PO2 fetal después de 10 minutos de exposición, a niveles prácticamente normales. Estudios posteriores con administración prolongada de oxígeno a la madre, a través de mascarillas faciales, han señalado, sin embargo, resultados controversiales. Estudios con flujometría Doppler, por su parte, han demostrado que existen diferentes respuestas fetales a la hiperoxigenación materna, incluyendo el deterioro del bienestar fetal como una de ellas.
    Sólo existe a la fecha, un estudio clínico randomizado, con 17 pacientes incluidas, que sugiere beneficios de la oxigenoterapia continua en términos de mortalidad perinatal. Dados los potenciales sesgos propios de un estudio tan pequeño, la ausencia de otros estudios, y la posibilidad de efectos deletéreos con la hiperoxigenación, en la actualidad ella debe considerarse sólo una medida terapeútica en investigación. Su uso clínico rutinario es evidentemente desaconsejado.

    Antiagregantes plaquetarios
    A partir de algunos reportes de casos clínicos aislados, y del estudio retrospectivo de Crandon e Isherwood, que sugerían los potenciales beneficios de la utilización de aspirina durante la gestación para reducir la incidencia de preeclampsia y RCIU, numerosos estudios clínicos randomizados han sido publicados (Figura 6) . Si bien sus hallazgos no permiten apoyar el uso rutinario de antiagregantes plaquetarios para prevenir RCIU, su indicación desde antes de las 20 semanas de gestación en pacientes de alto riesgo, se asociaría a una disminución cercana al 50% de RCIU. Nuestro grupo utiliza dosis de 75 mg/día sólo en pacientes seleccionadas.

 

 

Figura 5

Figura 5: Meta-análisis betamiméticos y RCIU

 

 

Figura 6

Figura 6: Meta-análisis antiagregantes plaquetarios y RCIU