DEFINICION
La rotura prematura de membranas ovulares (RPM) se define como la
solución de continuidad espontánea de la membrana
corioamniótica antes del inicio del trabajo de parto. La RPM
puede ocurrir en cualquier momento de la gestación, pero se
asocia a mayor morbilidad cuando ocurre en el embarazo de
pretérmino. Ella representa la condicion asociada a
aproximadamente un tercio de los partos prematuros.
INCIDENCIA
Fluctúa entre el 2,7 y 17% (promedio, 10%) de los embarazos,
correspondiendo el 20% de los casos a gestaciones de
pretérmino.
El período de latencia (tiempo que media entre la rotura de
membranas y el inicio del trabajo de parto) se relaciona con la edad
gestacional, siendo mayor en los embarazos de pretérmino
(más de 48 h en el 50% de los casos) que en los embarazos de
término (menos de 24 h en el 90% de los casos).
ETIOPATOGENIA
La etiología de la RPM es desconocida en la mayoría de
los casos. Sin embargo, se han identificado varias condiciones
predisponentes:
En el caso de incompetencia cervical, la exposición de las membranas a la flora vaginal y la reaccción de tipo cuerpo extraño generada por el material de sutura utilizado en su tratamiento, pueden favorecer la rotura ovular. Mecanismos similares explicarían el accidente en casos de embarazos con dispositivo intrauterino.
El tabaquismo materno aumentaría el riesgo de rotura ovular a través de favorecer la quimiotaxis de neutrófilos que secretan elastasa. Inactivaría además la A1AT, fenómeno cuya intensidad se relaciona directamente con la cantidad de cigarrillos fumados. En un estudio colaborativo prospectivo, Naeye observó 10.460 pacientes en las cuales RPM se produjo con una frecuencia tres veces mayor en fumadoras respecto de no fumadoras.
DIAGNOSTICO
El diagnóstico es realizado la mayoría de las
veces por la propia madre y certificado por el médico al
observar el escurrimiento de una cantidad variable de LA por la
vagina. En ocasiones es necesario recurrir a procedimientos
complementarios.
El primero de ellos es la especuloscopía, que permite apreciar
salida de LA a través del orificio externo del cuello uterino
en forma espontánea o a través de la compresión
manual del abdomen materno que moviliza el polo fetal pelviano de
modo de facilitar la salida de líquido. Cuando el
diagnóstico es evidente, la altura uterina es menor que en los
controles previos y las partes fetales se palpan con facilidad.
En un número menor de casos deben agregarse a los
procedimientos mencionados (anamnesis, examen físico y
especuloscopía), otros que a continuación se enumeran y
cuyo rendimiento se detalla en la Tabla
I :
- Cristalización en hojas de helecho : la presencia de LA en el contenido del fondo de saco vaginal permite identificar, en un extendido examinado al microscopio de luz, la cristalización característica en forma de plumas, que resulta de la deshidratación de las sales contenidas en el LA.
- pH del fornix vaginal posterior : el pH vaginal fluctúa normalmente entre 4,5 y 5,5, mientras que el del LA es generalmente de 7. Las membranas ovulares están probablemente rotas si el papel nitrazina señala un pH mayor o igual a 7 (viraje al color azul).
- Detección de células de descamación: la piel fetal descama células superficiales que pueden ser detectadas con azul de Nilo al 1%. Dada la evolución de la concentración de células naranjas en el LA, el valor diagnóstico de esta prueba aumenta junto con la edad gestacional, variando desde una sensibilidad de alrededor de 20% a las 32 semanas hasta un 90% en embarazos de término. En nuestro centro no utilizamos este método.
- Evaluación ultrasonográfica : la evaluación ecográfica permite estimar la cantidad de LA en la cavidad uterina. En pacientes con historia sugerente, pero sin evidencias de RPM en la valoración complementaria, la presencia de oligoamnios debe asumirse como consistente con el diagnóstico. Por el contrario, una cantidad normal de LA en presencia de similares condiciones hace improbable el diagnóstico.
El ultrasonido constituye no sólo un elemento de apoyo diagnóstico; permite, además, valorar el bienestar fetal, aproximar o certificar una edad gestacional, descartar la presencia de malformaciones fetales y predecir o apoyar el diagnóstico de una corioamnionitis.
- Otros : se han descrito otros métodos diagnósticos:
- Inyección intraamniótica de colorantes (azul de Evans o índigo carmin), cuya detección en la vagina confirma el diagnóstico. No debe usarse azul de metileno.
DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
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Leucorrea |
Frecuente |
Flujo genital blanco amarillento, infeccioso, asociado a prurito. |
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Incontinencia urinaria |
Frecuente |
Frecuente en segunda mitad del embarazo, especialmente en multíparas (por relajación perineal y rectocistocele). Descartar ITU. |
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Eliminación tapón mucoso |
Frecuente |
Fluido mucoso, a veces algo sanguinolento. |
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Rotura de quiste vaginal |
Infrecuente |
Pérdida brusca de líquido cristalino por vagina. Al examen se observa cavidad pequeña en paredes vaginales (raro). |
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Hidrorrea decidual |
Infrecuente |
Primera mitad del embarazo. Líquido claro con tinte amarillo, a veces sanguinolento. Desde espacio entre decidua parietal y refleja, que se fusiona entre las 16 y 18 semanas. |
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Rotura de bolsa amniocorial |
Infrecuente |
Raro; de espacio virtual entre corion y amnios; se produce por delaminación de este último. |
COMPLICACIONES FETALES
La prematurez y la infección son las dos
complicaciones fundamentales de la RPM en el feto y/o recién
nacido. Ellas son responsables de casi el 100% de la mortalidad
atribuible a RPM. Problemas adicionales son la asfixia, la hipoplasia
pulmonar y las deformidades ortopédicas.
1. Síndrome de dificultad respiratoria
Es la causa más frecuente de mortalidad perinatal, en relación a RPM, en gestaciones por debajo de las 34 semanas. En nuestro medio se señala una incidencia de 18%.
La madurez del pulmón fetal puede evaluarse a través de la detección en el LA de una relación lecitina/esfingomielina >2, un test de Clements (+) y/o la presencia de fosfatidilglicerol. Esta última puede establecerse no sólo a través de LA obtenido por AMCT, sino utilizando líquido recolectado en vagina (rendimiento sobre 90%).2. Infección neonatal
La infección neonatal ocurre entre el 1 y 25% de los casos de RPM. Se ha demostrado que existe una relación directa entre el período de latencia y la infección ovular (corioamnionitis clínica se correlaciona con infección neonatal) por arriba de las 34 semanas. En gestaciones >34 semanas, la primera causa de mortalidad perinatal (en el contexto de RPM) es la infección. Por debajo de las 34 semanas no existe la asociación descrita entre período de latencia e infección ovular, a menos que se practique un tacto vaginal al ingreso.
La infección neonatal se manifiesta a través de neumonia, bronconeumonia, meningitis y/o sepsis. Los gérmenes aislados más frecuentemente en recién nacidos infectados son Escherichia coli, Klebsiella y Estreptococo grupo B (Streptococcus Agalactiae).3. Asfixia perinatal
La compresión del cordón secundaria al oligoamnios, el desprendimiento prematuro de placenta normoinserta, las distocias de presentación y la propia infección materna y/o fetal, son elementos que contribuyen a elevar la incidencia de asfixia perinatal (10 a 50%) en las pacientes con RPM.
La monitorización electrónica de la frecuencia cardíaca fetal y el perfil biofísico están frecuentemente alterados en estos casos.4. Hipoplasia pulmonar
Esta complicación es propia de aquellos embarazos en que la RPM se produce antes de las 25 semanas de gestación y que cursan con oligoamnios severo de larga evolución (mayor de 3 semanas).
Es una complicación grave que se asocia a mortalidad perinatal de hasta 80%. El trastorno se caracteriza porque el pulmón fetal es incapaz de retener e intercambiar LA. El examen ultrasonográfico muestra en los casos característicos una relación circunferencia torácica/circunferencia abdominal <2 SD bajo el promedio (0,90 0,05).5. Deformidades ortopédicas
Ellas constituyen parte de las anomalías propias de la "secuencia de oligoamnios" o "secuencia de Potter". Estas anomalías incluyen hipoplasia pulmonar, facies típica y posiciones aberrantes de manos y pies, así como piernas curvadas, luxación de cadera y pie equino varo ("club-foot").
COMPLICACIONES MATERNAS
1. Corioamnionitis
Se define infección intraamniótica (IIA) o invasión microbiana de la cavidad amniótica como la presencia de gérmenes en el LA, normalmente estéril. Corioamnionitis o infección ovular define la presencia de manifestaciones clínicas maternas asociadas a IIA. Los criterios que permiten su diagnóstico fueron establecidos por Gibbs y col:
- Fiebre >38 grados axilar
- Taquicardia materna
- Leucocitosis >15.000/mm3
- Taquicardia fetal
- Sensibilidad uterina
- LA purulento o de mal olorEl diagnóstico de corioamnionitis se realiza cuando existendos o más de los criterios mencionados.
El diagnóstico de infección intramniótica se efectúa, además, cuando el Gram revela gérmenes o piocitos en el LA, el cultivo es (+), existe corioamnionitis histológica o hay evidencia de sepsis neonatal, independientemente de las manifestaciones clínicas.
La corioamnionitis se asocia al 20% de las pacientes con RPM (5 a 40%). Los gérmenes implicados son las bacterias que forman parte de la flora genital normal de la mujer (Mycoplasma y Ureaplasma, Fusobacterium, Escherichia coli, Enterococo, Bacteroides, hongos y otros). En ocasiones pueden aislarse gérmenes patógenos exógenos (Listeria, Gonococo, Estreptococos A y C).
Existen elementos de laboratorio que permiten diagnosticar la presencia de invasión microbiana de la cavidad amniótica antes de que la corioamnionitis sea evidente. Ellos son:- recuento de leucocitos en sangre materna (>15.000).
- proteína C reactiva en sangre materna
- perfil biofísico fetal
- estudio de LA. Se realiza cuando existe sospecha de infección. Para su interpretación se requiere de la obtención de LA por AMCT, procedimiento que en la RPM tiene éxito en alrededor del 70% de los casos. Los criterios diagnósticos se analizan en capítulo "Parto Prematuro".2. Infección puerperal
Esta complicación se presenta con una incidencia que varía entre 0 y 29%, siendo la endometritis su manifestación más frecuente. La sepsis materna es una complicación rara que es más frecuente cuando se ha optado por manejos contemporizadores.
3. Desprendimiento prematuro de placenta normoinserta
MANEJO ROTURA PREMATURA DE MEMBRANAS
1. Casos en que el diagnóstico es dudoso
- Hospitalización
- Reposo relativo
- Apósito genital estéril
- Laboratorio: Recuento de leucocitos maternos y examen ultra- sonográfico.
- Reevaluación en 24-48 hrs para decidir alta o manejo como RPM2. RPM en embarazos de 34 o más semanas
La conducta en este grupo es la interrupción del embarazo. Ella se justifica considerando que sobre esta edad gestacional normalmente existe madurez pulmonar fetal; además, la infección es la causa más frecuente de mortalidad perinatal y, por otra parte, existe una relación directa entre período de latencia e infección ovular.
Respecto a la vía de parto, se practica cesárea en casos de presentación distócica, sufrimiento fetal, prolapso de cordón, cesárea anterior en ausencia de modificaciones cervicales u otras indicaciones obstétricas. En las demás instancias se ofrece a la paciente la vía de parto vaginal. A este respecto, la información disponible en la literatura señala que el manejo expectante se relaciona con aumento significativo de la morbilidad infecciosa neonatal.
Una vez decidida la posibilidad de parto vaginal debe practicarse un examen obstétrico para definir las condiciones del cuello uterino. Realizada la evaluación obstétrica inicial, iniciamos la inducción ocitócica. Pensamos que hay razonable evidencia de que ella no debe iniciarse más allá de 6 horas después de la rotura de las membranas en presencia de cuello inmaduro.
3. RPM en embarazos de menos de 34 semanas
La conducta más frecuentemente utilizada en este grupo ha sido expectante, basada en la observación de la unidad feto-placentaria, procurando alcanzar madurez pulmonar fetal, y haciendo énfasis en la detección precoz de signos de infección ovular.
Recomendaciones al ingreso de la paciente
Se practica especuloscopía, la que permite verificar el diagnóstico, obtener cultivos cervicales y de fondo de saco vaginal, aproximar las condiciones cervicales y obtener muestra de LA para detección de fosfatidilglicerol. Se omite el tacto vaginal y se procede a aseptizar el canal.
Manejo intrahospitalario
- Reposo relativo
- Control de signos vitales y obstétrico cada 6 horas
- Hemograma semanal o bisemanal. Leucocitos cada 48 horas
- Perfil biofísico bisemanal. Fetometría cada 2 semanas
- Apósito genital estéril. Evitar tacto vaginal
- Cultivos cérvico-vaginales semanales
- AMCT ante la sospecha de infección ovular
De resultar Gram y/o cultivos cérvico-vaginales (+) para
Estreptococo grupo B y/o Gonococo, realizamos tratamiento
antibiótico con ampicilina (2 g diarios x 7 días).
Tradicionalmente ha existido controversia en el manejo de pacientes
con RPM por debajo de las 34 semanas. Ella se relaciona
fundamentalmente con el uso de tocolíticos,
antibióticos y corticoides. La utilización en
años recientes de AMCT en pacientes con trabajo de parto
prematuro y membranas íntegras, así como en pacientes
con RPM, ha permitido conocer la microbiología asociada a los
casos de corioamnionitis y detectar infección
intramniótica en ausencia de signos clínicos de
infección (Tabla II
). Son estos antecedentes los que, a nuestro modo de ver, permiten
separar el grupo de pacientes con RPM por debajo de las 34 semanas en
subgrupos a los que se puede ofrecer un manejo más racional y
selectivo.
Pacientes en este grupo con trabajo de parto activo, corioamnionitis,
malformación fetal incompatible con la vida, sufrimiento
fetal, o pruebas de madurez pulmonar positivas con estimación
de peso fetal 2000 grs tienen también indicación de
interrupción del embarazo. Las pacientes restantes deben
tratarse de acuerdo a la edad gestacional.
RPM en embarazos menores de 22 semanas
La conducta en este grupo es expectante. Esta edad
gestacional señala el límite que define aborto
según la OMS. No existen en la literatura estudios
específicamente destinados al grupo de embarazos con RPM antes
de las 22 semanas de gestación que permitan establecer la
conducta ideal. Existen, sin embargo, algunas experiencias que
evalúan, de modo retrospectivo, la conducta expectante en RPM
en embarazos de pretérmino extremos. La
Tabla III resume
los datos aportados por esos trabajos, así como la experiencia
de nuestro grupo.
En los estudios mencionados no se indica expresamente si alguno de
los niños que sobrevivió provenía de embarazos
con RPM previa a las 22 semanas de gestación. Dado, sin
embargo, el alto porcentaje de sobrevida, es más que probable
que alguno de los sobrevivientes corresponda al grupo de
interés. En ausencia, entonces, de otros elementos
técnicos y éticos que hagan aconsejable una conducta
diferente, en este momento, lo más razonable para RPM antes de
las 22 semanas resulta ser el manejo expectante a la espera de la
resolución natural de la situación o de que otras
circunstancias (corioamnionitis clínica, por ejemplo) obliguen
a una conducta más activa.
La presencia de LA normal en el examen ultrasonográfico, en
este grupo de pacientes, debe plantear dudas del diagnóstico
de RPM, y justifica aún más la conducta expectante.
RPM en embarazos entre 22 y 32 semanas
En general éste es el grupo que más se
beneficia de una conducta expectante para lograr viabilidad
fetal.
Entre las 22 y 24 semanas , creemos que la
conducta debe ser idéntica a la ofrecida a gestaciones por
debajo de las 24 semanas. Lo que cambia las cosas por arriba de ese
límite de EG son dos elementos: en primer lugar, el uso de
corticoides con todos sus beneficios (ver capítulo "Parto
Prematuro"), y, en segundo lugar, el uso potencial de
antibióticos. Respecto de antibióticos, tres
líneas de evidencias hacen razonable postular que su
administración profiláctica podría prolongar la
gestación a través de la prevención o
erradicación de una infección intrauterina: 1) en el
75% de las mujeres con RPM en embarazos de pretérmino que
inician trabajo de parto con posterioridad a su ingreso existe IIA,
2) los resultados provenientes de los estudios randomizados de
antibióticos-placebo en RPM, y 3) la demostración de
que es posible tratar exitosamente una IIA. Diez estudios han
evaluado a la fecha el uso de antibióticos en pacientes con
RPM sin trabajo de parto. El metaanálisis, así como sus
resultados individuales, confirma una prolongación
significativa del período de latencia tanto a 48 horas, como a
7 días (p<0.001). Señala además,
reducción significativa de corioamnionitis materna y de sepsis
neonatal.
Por debajo de las 26 semanas de gestación , el mayor
riesgo perinatal es la prematurez. La posibilidad de tener un
pulmón fetal maduro es remota. Las ventajas, por otra parte,
de descubrir una IIA basados en la evaluación
microbiológica del LA en lugar de esperar evidencias
clínicas de infección, son probablemente irrelevantes
frente al riesgo de prematurez. Por estas razones nos parece que no
cabe plantear en este grupo la utilización de AMCT rutinaria,
sino sólo una conducta expectante, agregando entre las 24 y 26
semanas, corticoides y antibióticos (por una vez, y por 7
días, respectivamente).
Tradicionalmente ha existido en la literatura médica
controversia respecto a dos aspectos que tienen relación con
la incidencia de síndrome de dificultad respiratoria (SDR). El
primero de ellos es la importancia que tendría el
período de latencia. Se ha sugerido que al aumentar el
período de latencia por debajo de las 34 semanas
disminuiría el riesgo de SDR. El mecanismo postulado para este
efecto ha sido el aumento de los niveles de cortisol en el plasma
materno y fetal que induciría maduración pulmonar en el
feto. Sin embargo, a la luz de recientes evidencias, es posible
aseverar que la RPM por sí sola no condiciona una
disminución del SDR (AJOG 1993, 169: 1045-9).
El segundo aspecto controversial se refiere a la terapia esteroidal
en RPM. Los estudios clínicos randomizados en presencia de
membranas íntegras señalan efectos benéficos con
la administración de esteroides en mujeres con trabajo de
parto prematuro, que van más allá de una
reducción del SDR (disminución de mortalidad, de
hemorragia intraventricular (HIV), de enterocolitis necrotizante
(ECN)). El mismo efecto en el contexto de RPM ha sido cuestionado,
existiendo preocupación, además, respecto del aumento
en la incidencia de morbilidad infecciosa materna y neonatal. La
aplicación de meta- análisis, herramienta
estadística diseñada para combinar y analizar los
resultados de estudios previos, permitió resolver las
discrepancias entre los resultados contradictorios de ensayos
clínicos existentes. Un estudio reciente realizado por nuestro
grupo demostró una reducción significativa del riesgo
de SDR en RPM, aun cuando este efecto se asoció a un aumento
en la morbilidad infecciosa materna (endometritis), no
demostrándose aumento significativo en la morbilidad
neonatal.
Entre las 26 y las 32 semanas,
creemos que es planteable la utilización de AMCT. La principal
ventaja que este procedimiento tiene para este grupo es el
diagnóstico de IIA y la posibilidad de tratar dicha
infección con antibióticos a fin de mantener una
conducta expectante.
Creemos que el grupo entre las 26 y 32 semanas también se
beneficia de recibir corticoides (tratamiento único; no
repetido a los 7 días) y antibióticos (durante 7
días). La AMCT podría practicarse a su ingreso y con
posterioridad al tratamiento corticoidal y antibiótico
(sólo si el primer cultivo resultó positivo), o
sólo luego de ese tratamiento.
En la eventualidad de que al realizar la AMCT sugerida, el
procedimiento resulte frustro, o la muestra obtenida sea inadecuada,
creemos prudente ofrecer una conducta expectante con el manejo
intrahospitalario descrito, incluyendo corticoides y
antibióticos.
RPM en embarazos entre 32 y 34 semanas
Dado que la sobrevida perinatal en este grupo supera el 90% en
nuestra institución, creemos que en estas pacientes debe
plantearse la interrupción del embarazo si existe evidencia de
madurez pulmonar fetal o de IIA. Luego de las recomendaciones ya
planteadas al ingreso de la paciente, creemos que este grupo se
beneficia de la práctica de AMCT rutinaria. Si la
evaluación del LA informa Clements (+), L/E >2 o
fosfatidilglicerol presente, debe procederse a la interrupción
del embarazo. La misma consideración es válida si el
estudio microbiológico de LA informa un Gram o cultivo (+), o
presencia de endotoxina [LAL(+)].
Las demás pacientes de este grupo, aquellas en las que se
demuestra un pulmón fetal inmaduro y ausencia de IIA, son
beneficiarias de un manejo expectante. Si bien es posible plantear
que tal espera se prolongue hasta cumplir las 34 semanas de
gestación, nos parece que también es planteable el uso
de corticoides para inducción de madurez pulmonar fetal y la
interrupción a las 48 horas siguientes de la primera dosis.
Recientemente, otros autores aportaron datos que permite sostener
esta proposición (AJOG 1993; 169: 775-82).
Otras alternativas terapéuticas
Existen en la literatura otros tratamientos sugeridos para
manejar pacientes con RPM en embarazos de pretérmino. Dichos
aportes adolecen de la ausencia de trabajos clínicos
metodológicamente adecuados que demuestren su real
beneficio.
4. Corioamnionitis
Una vez planteado el diagnóstico de corioamnionitis,
de acuerdo a los criterios señalados, el manejo que ofrece el
mejor pronóstico materno y perinatal es:
- Resolución del parto en las 6 a 8 horas siguientes al diagnóstico. De acuerdo a las condiciones obstétricas y de no mediar contraindicación, debe intentarse primariamente la vía de parto vaginal. En caso contrario, la interrupción del embarazo se hará mediante operación cesárea.
- Tratamiento antibiótico parenteral. Nuestro esquema habitual incluye:
Como alternativa utilizamos:
- Ampicilina (1 g ev cada 6 h)
- Gentamicina (60-80 mg ev cada 8 h)
En casos de antecedente de alergia a penicilina utilizamos
eritromicina 1g ev cada 6 h.
La terapia antibiótica se inicia en el momento del
diagnóstico, aun cuando no se haya resuelto el parto, y se
mantiene en el postparto utilizando la vía parenteral hasta
que la paciente se haga afebril. Posteriormente se utiliza la
vía oral o intramuscular, completando 10 días de
tratamiento.
LECTURAS SELECCIONADAS
-Gibbs RS, Dismoor MJ, Newton ER, Ramamurthy RS: A randomized trial
of intrapartum versus immediate postpartum treatment of women with
intra-amniotic infection. Obstet Gynecol 1988; 72:823-8
-Gómez R, Oyarzún E: Rotura prematura de membranas. Rev
Chil Obstet Ginecol 1991; 56(5): 372-381
Hannah M, Ohlsson A, Farine D, Hewson SA et al: Induction of labor
compared with expectant management for prelabor rupture of the
membranes at term. New Engl J Med 1996; 334(16): 1005-1010
-Mercer B, Arheart K: Antimicrobial therapy in expectant management
of preterm premature rupture of the membranes. Lancet 1995; 346:
1271-1279
-Naeye RL, Peters EC: Causes and consequence of premature rupture of
the fetal membranes. Lancet 1989; 1:192
-Oyarzún E, Gómez R, Romero R, Bracken M: Rotura
prematura de membranas de pretérmino. Meta-análisis del
efecto de esteroides en la prevención del síndrome de
distress respiratorio. Rev Méd Chil 1991; 119:388-
-Robert JA, Donoso EM, Mackenna A, Villaseca P y col: Manejo
conservador de la rotura prematura de membranas en embarazos menores
de 34 semanas. Rev Chil Obstet Ginecol 1986; 51:262
-Romero R, Ghidini A: Premature rupture of membranes: when it occurs
preterm. Conterporary Ob/Gyn 1994; 39:19-32
-Romero R, Quintero R, Oyarzún E et al: Intraamniotic
infection and the onset of labor in preterm premature rupture of
membranse. Am J Obstet Gynecol 1988; 159:661
-Vargas JE, Gómez R, Mondion M, Insunza A, González F,
D'Apremont I, Rojas I: Rotura prematura de las membranas antes de la
viabilidad fetal: resultados maternos y perinatales. Rev Chil Obstet
Ginecol 1995; 60(5): 328-335
-Vintzileos, Bors-Koefoed, Pelegano et al: The use of fetal
biophysical profile improves pregnancy outcome in premature rupture
of the membranes. Am J Obstet Gynecol 1987; 157:236
-Vintzileos, Campbell, Nochimson: The fetal biophysical profile in
patients with premature rupture of the membranes; an early predictor
of fetal infection. Am J Obstet Gynecol 1985; 152:510
Al Departamento de Obstetricia y Ginecología
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Anamnesis |
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Nitrazina |
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Cristalización |
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Azul de Nilo |
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Anamnesis+nitrazina+cristalización |
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Anamnesis+nitrazina+azul de Nilo |
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Anamnesis+cristalización+azul de Nilo |
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Nitrazina+cristalización+azul de Nilo |
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Friedman ML, McElin T: Diagnosis of Ruptured Fetal Membranes. Am J Obstet Gynecol 1969; 104:544
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Cultivo LA (+) |
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Exito AMCT |
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Corioamnionitis clínica en cultivos (+) |
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Infección RN en cultivos (+) |
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Figura 1: Esquema de los mecanismos que explican cómo infección cérvicovaginal causa parto prematuro o rotura prematura de membranas.
RPM = Rotura prematura de membranas
PG = Prostaglandinas
IL 1 = Interleukina 1
FNT = Factor de necrosis tumoral
FAP = Factor activador plaquetario