Es el conjunto de acciones y procedimientos
diagnósticos destinados a la evaluación del intercambio
gaseoso, desarrollo y crecimiento del feto durante el embarazo.
Constituye uno de los objetivos más importantes del control
prenatal, ya que la detección oportuna de factores de riesgo
que pueden influir negativamente sobre el feto, pondrá en
marcha una serie de acciones preventivas y terapéuticas,
destinadas a permitir que el niño pueda expresar en su vida
extrauterina, la totalidad de su potencial genético y
neurológico.
El desarrollo de la tecnología ha permitido grandes avances en
medicina perinatal. El feto se ha constituído en un paciente
al cual podemos examinar directamente para evaluar su crecimiento y
desarrollo, el intercambio gaseoso con su madre, sus
características genéticas y la madurez pulmonar. De
esta forma podemos permitir la evolución de la
gestación o tomar la decisión de interrumpir el
embarazo en el momento oportuno y con menor riesgo de mortalidad
perinatal.
En Chile, el Instituto Nacional de Estadística, informa que en
1992 nacieron 293.787 nacidos vivos, 1.667 mortinatos y fallecieron
2.254 niños en los primeros 28 días postparto. Las
estadísticas nacionales son muy exactas desde el punto de
vista cuantitativo, pero con un importante subregistro de causalidad
de las muertes. Pese a todo, la asfixia anteparto (22%) fue el
principal diagnóstico en 367 muertes fetales, mientras que en
el período neonatal 635 niños fallecieron por
malformaciones congénitas (32%), 400 por prematurez (20,1%),
193 por asfixia (9,7%), y 141 por infecciones perinatales (7,1%).
Todo esto confirma y resume que, al igual que en la mayoría de
los países, las principales causas de muerte perinatal son:
asfixia periparto, malformaciones congénitas, prematurez e
infecciones perinatales.
Es por eso que los principales esfuerzos están dirigidos al
diagnóstico oportuno de los factores de riesgo que se asocian
a estas cuatro grandes causas de morbimortalidad perinatal. Este
Capítulo de Normas está orientado exclusivamente a la
Evaluación de la Unidad Fetoplacentaria en lo concerniente a
la tecnología diagnóstica de la asfixia fetal anteparto
que se utiliza en la Unidad de Medicina Perinatal del Departamento de
Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico de la
Pontificia Universidad Católica de Chile.
EVALUACION DE LOS PROCEDIMIENTOS DIAGNOSTICOS
Cuando se aplica un determinado procedimiento
diagnóstico, lo que el clínico necesita es que dicho
método sea capaz de diferenciar en una población de
sujetos los enfermos de los sanos. Esto significa que tendremos
enfermos con pruebas positivas para enfermedad (positivos
verdaderos), enfermos con pruebas negativas para enfermedad
(negativos falsos), sanos con prueba negativa para enfermedad
(negativos verdaderos) y sanos con pruebas positivas para enfermedad
(positivos falsos), lo que se resume en la figura siguiente:
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Del análisis vertical de esta tabla se obtienen los
conceptos siguientes:
Sensibilidad : es la probabilidad de que el procedimiento diagnóstico sea positivo para enfermedad cuando ella está presente. En la tabla se expresa como a / a + b.
Especificidad : es la probabilidad de que el procedimiento diagnóstico sea negativo para enfermedad cuando ella está ausente. En la tabla se expresa como d / c + d.
Del análisis horizontal surgen los conceptos siguientes:
Valor predictivo positivo : es la probabilidad de que la enfermedad esté presente cuando el resultado del procedimiento diagnóstico es positivo para enfermedad. Esto se expresa en la tabla como a / a + c.
Valor predictivo negativo : es la probabilidad de que la enfermedad esté ausente cuando el resultado del procedimiento diagnóstico es negativo para enfermedad. Esto se expresa en la tabla como d / b + d.
Los valores predictivos se modifican con la prevalencia de la enfermedad; es así que una alta prevalencia se asociará con una alta predicción. La sensibilidad y la especificidad no se modifican con la prevalencia de la enfermedad, de ahí que sean los indicadores de eficacia diagnóstica más utilizados en la literatura científica.
ASFIXIA PERINATAL
La asfixia perinatal es una de las principales causas de
morbimortalidad del feto y recién nacido. La placenta es el
órgano principal de respiración fetal, que proporciona
en condiciones habituales la cantidad suficiente de 02, lo que
permite un metabolismo aeróbico y como consecuencia un
crecimiento y desarrollo fetal normal.
Cuando la transferencia de 02 está disminuida, el feto inicia
una serie de mecanismos compensadores y de ahorro de 02, destinados a
mantener los centros vitales (cerebro, corazón, suprarrenales)
con mejor perfusión de sangre arterial
(vasodilatación), disminuyendo el flujo a los otros tejidos
(territorio esplácnico, carcaza, etc) mediante
vasoconstricción. En estos últimos territorios se
inicia una mayor actividad metabólica de tipo
anaeróbica que conlleva una disminución importante de
glucosa y acumulación de ácido lactico.
La disminución del glicógeno lleva a una
movilización de ácidos grasos con oxidación
incompleta de ellos, y ketoacidosis secundaria. Todo esto trae como
consecuencia una acumulación de ion hidrógeno producto
del aumento de ácido lactico y cuerpos ketónicos, los
cuales por atravesar lentamente la placenta se acumulan en el feto,
consumen las sustancias tampones y generan acidosis
metabólica.
Las causas a través de las cuales se puede generar hipoxia
fetal son múltiples.
En la actualidad las de menor frecuencia corresponden a causas
maternas como enfermedad cardíaca cianótica,
insuficiencia respiratoria crónica severa, anemia severa e
insuficiencia renal crónica. Las causas maternas más
relevantes son la diabetes mellitus insulino requiriente, enfermedad
lúpica y sindrome antifosfolípidos.
Entre las causas fetales destacan la enfermedad hemolítica,
las infecciones perinatales, embarazos múltiples, y sindrome
de transfusión feto-fetal.
La causa más importante de hipoxia fetal es, sin embargo, la
insuficiencia placentaria , producto de enfermedades
vasculares que llevan a una disminución de la perfusión
placentaria y en consecuencia de la oxigenación fetal. La
patología más representativa de este grupo la
constituye el sindrome hipertensivo del embarazo y muy especialmente
la preeclampsia.
Consecuencia de la insuficiencia placentaria son la muerte fetal, el
retardo del crecimiento intrauterino y las secuelas
neurológicas del recién nacido.
La muerte fetal anteparto se produce cuando los mecanismos
compensadores se ven sobrepasados. En fetos de oveja se ha podido
observar que cuando el pH arterial es menor a 7,0 se produce
depresión miocárdica irreversible, hipotensión
arterial cerebral, isquemia cerebral y muerte.
Los estudios de anoxia (ausencia total de 02) en mamíferos han
revelado que su duración inferior a 8 minutos no causa
daño cerebral, duración igual o superior a 10 minutos
siempre produce daño cerebral y la anoxia superior a 20
minutos se acompaña siempre de muerte fetal. En humanos el
ejemplo de esta situación experimental está
representado por fenómenos agudos de hipoxia como el prolapso
de cordón y la contractura uterina, que requieren una pronta
acción de rescate fetal.
En contraposición a la anoxia, la hipoxia puede producir
daño cerebral y/o muerte fetal dependiendo de la intensidad y
de la duración del insulto. El umbral de hipoxia y
morbimortalidad fetal es muy estrecho, siendo en animales niveles de
p02 entre 12 - 14 mmHg y pH inferiores a 7,0.
En fetos humanos, los estudios necrópsicos han revelado
diferencias en la localización del daño
isquémico cerebral, al comparar fetos de término y
pretérmino. En pretérminos el daño
característico es la leucomalacia periventricular, localizada
en las áreas dorsal y lateral a los angulos externos de los
ventrículos laterales, áreas irrigadas por la arteria
cerebral media y arterias coroídeas. En fetos de
término la lesión característica es la necrosis
de corteza cerebral y sustancia blanca adyacente, especialmente en la
región parieto occipital que corresponde a zonas de
circulación terminal de las arterias cerebrales anteriores,
media y posterior.
El pH normal antes del parto en arteria umbilical es superior a 7,20
y en vena umbilical a 7,26. Durante el parto estos valores disminuyen
a 7,15 y 7,20 respectivamente, como resultado de la
interrupción del intercambio gaseoso materno fetal durante las
contracciones.
Como concepto general los valores de gases en sangre arterial
umbilical representan la condición metabólica de
oxigenación en los tejidos fetales, mientras que los valores
obtenidos en sangre venosa umbilical representan la capacidad
placentaria de intercambiar gases respiratorios con la madre. No
está claramente establecido cuáles son los valores
"normales" de gases en sangre de cordón. La mayoría de
los trabajos hace referencia a valores obtenidos en poblaciones
obstétricas generales en trabajo de parto, tanto en
cordón al nacer, como en micromuestras sanguíneas
obtenidas del cuero cabelludo.
Es importante destacar que en 77 fetos pretérmino menores de
35 semanas y con peso inferior a 2.500 gramos, comparados con 1.292
fetos normales de término, los gases obtenidos en sangre
arterial umbilical al momento del parto fueron:
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Lo anterior significa que no hubo diferencias significativas al
comparar el efecto prematurez en los gases respiratorios arteriales
al momento del parto.
Sin embargo, en estudios que obtienen sangre por cordocentesis, los
gases respiratorios de arteria y vena umbilical han mostrado
diferencias en relación a la edad gestacional. En arteria
umbilical el pH y la p02 caen significativamente. La pC02 aumenta y
no se modifica el HC03, BE y lactato. En vena umbilical disminuye la
p02, aumenta la pC02, el HC03, el BE y lactato, sin modificarse el pH
y el contenido de oxigeno.
Es importante destacar que los gases de sangre de cordón,
obtenidos mediante cesárea electiva, no son representativos de
lo que normalmente acontece en el feto durante el embarazo, como
habitualmente es asumido por los investigadores. Las diferencias
están dadas por el procedimiento anestésico mismo como
por la posición materna, la preoxigenación, uso de
drogas vasoconstrictoras y cambios bruscos de volumen intravascular
materno. En 74 fetos normales de término, obtenidos por
cesárea electiva, se observó que los valores de gases
respiratorios no tenían una distribución normal, los
valores de arteria umbilical no se modificaron por el tipo de
anestesia y sí hubo modificaciones significativas por el tipo
de anestesia en los valores obtenidos en vena umbilical. Los valores
obtenidos en este estudio son:
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(Gregg, A.G. Fetal acid-base status: does cesarean section without
labor have an effect? Am. J. Obstet. Gynecol. 1991; 164:311).
Podemos, sin embargo, sugerir estos valores, desde un punto de vista
práctico, como la "normalidad" de los gases respiratorios
fetales durante el embarazo.
EVALUACION DEL LIQUIDO AMNIOTICO (LA)
LA es el fluido que rodea al feto dentro de la cavidad
amniótica, estableciendo un íntimo contacto con las
membranas ovulares y por lo tanto con la madre.
Las funciones del LA son:
- evitar deformaciones fetales por compresión.
- mantener ambiente térmico estable al feto.
- proteger al feto de traumatismos externos.
- servir de interfase de informaciones entre feto y madre.
El LA existe desde las 9 semanas, momento en el cual se forma la
cavidad amniótica. Aproximadamente a las 10 semanas, los
riñones embrionarios inician su función excretora y el
LA aumenta progresivamente hasta alcanzar un máximo a las 32
semanas. Desde esa fecha hasta las 39 semanas el volumen es estable
(700 - 800 ml). Desde las 40 semanas hay una progresiva
disminución del LA estimada en un 8% por semana, para alcanzar
volumen promedio de 400 ml. a las 42 semanas.
Se estima que el volumen total de LA se recambia tres veces en 24
horas.
Las fuentes de producción del líquido amniótico
son la orina fetal, el fluido pulmonar y las membranas ovulares. En
fetos humanos, a través de medición indirecta, se ha
podido establecer que el volumen urinario es alrededor de 1 litro en
24 horas (embarazos de término). La producción de
fluido pulmonar es aproximadamente la mitad de la producción
de orina, pero sólo el 50% de ella alcanza la cavidad
amniótica y el resto es deglutido directamente por el
feto.
La remoción del LA se realiza por deglución fetal, que
constituye el mecanismo principal, y alcanza en fetos de
término alrededor de 500 ml./día. El resto del LA se
moviliza a través de la membrana corioamniótica hacia
la circulación materna y también hacia la
circulación fetal.
La comprensión de los mecanismos de producción y
remoción del LA, permite entender la mayoría de las
causas de oligo y polihidroamnios, y del porqué las
alteraciones cuantitativas del volumen de LA constituyen un elemento
de alto riesgo para morbimortalidad perinatal.
Los estudios de Chamberlain y cols. en 1984 establecieron que la
mortalidad perinatal en embarazos de alto riesgo que tenían LA
normal era de 1,97 por mil ; de 4,12 por mil cuando existía
polihidroamnios, de 56,5 por mil cuando había reduccion
marginal (bolsillo mayor de LA 1 cm. y <2 cm.), y de 187,5 por mil
en casos de oligohidroamnios (bolsillo mayor de LA <1 cm.).
Los métodos no invasivos para determinar la cantidad de LA
utilizan la ultrasonografía. Uno de los métodos
más populares es la estimación subjetiva del volumen de
LA, lo que requiere un observador altamente entrenado. La
imposibilidad de estandarizar el método hace que no se puedan
comparar experiencias. Sin embargo, si se compara la
estimación subjetiva con técnicas
ultrasonográficas semicuantitativas se obtiene una
correlación significativa (r = 0,81).
La técnica semicuantitativa más utilizada es la
descrita por Manning y col., que establece un punto de corte entre
volumen normal y oligohidroamnios ecográfico cuando se
encuentra al menos un bolsillo de LA que mide 2 cm. en dos planos
perpendiculares. La otra técnica es la descrita por Phelan y
col. que determina la sumatoria de bolsillos mayores de LA en cuatro
cuadrantes del útero, siendo normal entre 8 - 18 cm.,
disminuido entre 8 - 5 cm. y oligohidroamnios con menos de 5 cm. Los
trabajos clínicos que comparan ambas técnicas muestran
buena correlación entre ellos.
En nuestra Unidad la evaluación del LA se efectúa de la
siguiente manera:
- evaluación del LA según técnica de Manning.
- si está subjetivamente disminuido se procede a su seguimiento, según técnica de Phelan, repitiendo el examen cada 7 días.
- se procede a la interrupción del embarazo si el volumen de LA es considerado como oligohidroamnios, por técnica de Manning, en embarazos de 37 semanas o más. En embarazos de pretérmino se deberá considerar la interrupción del embarazo. Si la decisión es de manejo expectante, se deberán efectuar pruebas convencionales de evaluación de la UFP, diariamente, hasta la resolución del embarazo.
MOVIMIENTOS FETALES. REGISTRO MATERNO
El movimiento es una de las variables biofísicas
más precoces en aparecer en el desarrollo del SNC del feto.
Ultrasonográficamente es reconocible entre las 8 - 9 semanas y
es percibido por la madre entre las 18 - 20 semanas de
gestación, constituyéndose en una referencia
útil para precisar edad gestacional.
Los centros nerviosos que lo regulan, ubicados en la corteza y
núcleos cerebrales, se deprimen tardíamente frente a la
hipoxia. Es así como se ha comprobado en humanos que la
depresión de la actividad motora se inicia con pH de sangre
arterial fetal bajo 7,20. De ahí que el estudio de los
movimientos fetales (MF) da una idea indirecta de la integridad del
SNC fetal y de los niveles de hipoxemia y acidosis fetal.
A medida que el feto aumenta su edad gestacional la actividad motora
se intensifica cuantitativa y cualitativamente, alcanzando un
máximo entre las 28 y 32 semanas. Posteriormente hay un
gradual descenso hasta el término en la frecuencia de la
actividad motora, con estabilización o discreto aumento de la
intensidad. Estas modificaciones hacia el término de la
gestación se deberían al cambio de la relación
feto/volumen de LA.
Las modificaciones descritas son pequeñas, y no influyen
negativamente en el uso clínico de esta variable
biofísica.
La actividad motora y el reposo fetal tienen ritmicidad de plazos
breves, estimados en 20 y 40 minutos respectivamente, y son
independientes de los ciclos sueño/vigilia maternos. Se ha
podido comprobar que períodos de reposo fetal prolongados
(> 90 minutos) no corresponden habitualmente a períodos de
sueño fisiológico y obedecen a alguna causa como drogas
depresoras del SNC y acidosis.
Son múltiples las experiencias clínicas que relacionan
la disminución de la actividad fetal con mal pronóstico
perinatal. Sin embargo, las diferentes metodologías del conteo
de MF, su utilización en poblaciones obstétricas
seleccionadas y otros problemas metodológicos impiden conocer
la real capacidad diagnóstica de esta metodología.
Independientemente de la metodología utilizada, la
sensibilidad diagnóstica para sufrimiento fetal intraparto
oscila entre 7 y 40%, con una especificidad entre 92 y 99%. Para
mortalidad perinatal la sensibilidad es entre 38 a 100% y la
especificidad entre 87 y 95%. Esto significa que cuando el conteo
materno de MF resulta normal, excepcionalmente ocurrirán
situaciones desfavorables para el feto, mientras que en presencia de
una actividad motora disminuida, siempre debe aplicarse
tecnología perinatal que permita discernir entre los positivos
falsos y verdaderos. La evaluacion materna de los MF constituye,
entonces, una metodología ambulatoria de
tamizaje en la evaluación de la UFP, en pacientes con riesgo
perinatal.
En pacientes de bajo riesgo, el conteo materno de MF ha mostrado
significativos beneficios, en términos de mortalidad fetal
tardía, al compararse con un grupo control. Estimamos, sin
embargo, que en estas pacientes todas las metodologías de
conteo utilizadas pueden producir estres psicológico, de modo
que sólo recomendamos su uso en aquellas embarazadas de bajo
riesgo que refieren actividad motora fetal disminuida.
En nuestra Unidad utilizamos la cartilla de registro que se presenta
en la Tabla I. El punto de corte de seis o menos MF/hora corresponde
al p10 de una curva de MF y edad gestacional elaborada en esta
institución.
CONTROL MATERNO DE MOVIMIENTOS FETALES
Estimada señora:
Los movimientos de su hijo en el útero son un signo de vida y
salud fetal. La invitamos a participar activamente en la vigilancia
de la salud de su hijo. Para lograr este objetivo, debe seguir las
siguientes instrucciones:
1. Debe contar diariamente los movimientos de su hijo, durante una hora.
2. Para contar los movimientos, debe recostarse levemente sobre su lado izquierdo.
3. El momento para efectuar el conteo es una hora después de almuerzo.
4. Si siente seis o menos de seis movimientos fetales en una hora, deberá concurrir a Recepción de Maternidad de la Universidad Católica.
5. Anote en la planilla siguiente, fecha y hora del conteo. Anote con un "palote" (/) cada movimiento percibido, procediendo al recuento total al término de la hora.
No estimule a su hijo durante el conteo.
6. Este formulario debe ser entregado al médico en cada control prenatal.
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MONITORIZACION ELECTRONICA DE LA FRECUENCIA CARDIACA FETAL
(FCF) BASAL
La evaluación anteparto de la condición fetal,
mediante monitorización electrónica de la frecuencia
cardíaca, surge como consecuencia de los conocimientos
obtenidos de la monitorización electrónica fetal
durante el trabajo de parto. Es así como,
simultáneamente, Hammacher y Kubli en 1969, informan la
asociación entre morbimortalidad perinatal asfíctica y
registros de FCF con variabilidad y respuesta aceleratoria disminuida
o ausente. Lee y col., en 1975, determinaron que la
aceleración de la FCF era desencadenada por la actividad
motora del feto.
Esta respuesta fisiológica requiere indemnidad de los centros
cardiorreguladores en el SNC y vías periféricas. En el
proceso de maduración del SNC fetal estos centros están
activados desde las 28 semanas, siendo probablemente la variable
biofísica fetal más sensible a la acidosis. Con pH
<7,20 hay una significativa reducción de esta variable
biofísica. Además de la asfixia, el sueño fetal,
las drogas depresoras del SNC y el ayuno materno producen un efecto
similar.
Son múltiples las experiencias clínicas que
señalan buen pronóstico perinatal cuando el feto
presenta una respuesta cardíaca aceleratoria
(cardioaceleradora positiva) (especificidad y valor predictivo
negativo > al 90%). Sin embargo, la respuesta cardioaceleradora
negativa se asocia a un importante número de positivos falsos
(sensibilidad y valor predictivo positivo entre 50 y 80%), lo cual
significa que no se debe decidir la interrupción de un
embarazo sólo con la información aportada por esta
prueba. Ella constituye sí una evaluación de tamizaje
(screening), debiéndose confirmar el compromiso fetal con
otros procedimientos.
Se han descrito múltiples criterios en la
interpretación del procedimiento. Lo aceptado en la actualidad
es un tiempo de registro de la frecuencia cardíaca fetal de 20
minutos. En ese período el feto debe presentar como respuesta
de normalidad dos aceleraciones de la frecuencia cardíaca,
asociadas a movimientos fetales espontáneos, de 15 ó
más latidos cardíacos de intensidad, y de 15 ó
más segundos de duración. Si cumple con estos
requisitos el registro es clasificado como REACTIVO. Si la respuesta
fetal es menor o ausente el registro es clasificado como NO
REACTIVO.
Frente a un registro de tipo no reactivo se procede a prolongar la
observación por 20 minutos adicionales, previa
estimulación del feto mediante suaves sacudidas del abdomen
materno. Si el nuevo registro es de tipo REACTIVO, se repetirá
en 7 días. Si es NO REACTIVO, se debe continuar la
evaluación fetal con una prueba de tolerancia a las
contracciones inducidas o un perfil biofísico.
La monitorización basal de la FCF constituye en la actualidad
la prueba de evaluación fetal primaria. Es un método no
invasivo, sin contraindicaciones y que puede ser realizado por
personal paramédico capacitado, incluso en el nivel primario
de atención materno-perinatal. El informe final del examen,
sin embargo, debe ser efectuado por médico
perinatólogo, ya que su interpretación se relaciona con
la edad gestacional, cuadro clínico y otras variables
cardiográficas no mencionadas en la interpretación
general analizada, pero que tienen importancia clínica en la
toma de decisiones y muy especialmente para disminuir los falsos
negativos y positivos.
Entre los elementos cardiográficos adicionales a evaluar
está la presencia de desaceleraciones variables, que de
presentarse exigen evaluación fetal complementaria aún
cuando se cumplan los criterios de reactividad. Del mismo modo se
debe actuar si el registro presenta taquicardia (>160 x'),
bradicardia (<120 x') o disminución franca de la
variabilidad de la FCF.
Debemos enfatizar que la adecuada integración del caso
clínico con la interpretación del registro nos da un
importante rango de seguridad en relación a muerte fetal,
obteniéndose una tasa de mortalidad fetal de 3,2 cuando el
registro es calificado como reactivo (falsos negativos).
PRUEBA DE TOLERANCIA FETAL A LAS CONTRACCIONES INDUCIDAS
(PTFC)
Antes de 1980, esta técnica constituía el
método primario de evaluación de la condición
fetal. En la actualidad es una prueba de confirmación, lo cual
significa que ésta se realiza sólo cuando otras pruebas
son sospechosas de hipoxia fetal.
Originalmente esta metodología surgió de los trabajos
efectuados por Caldeyro Barcia y col. (1960) que probaron la
asociación entre morbimortalidad perinatal asfíctica y
las desaceleraciones tardías de la FCF durante el trabajo de
parto. Posteriormente, en 1969, Pose y col., pertenecientes
también a la Escuela Uruguaya de fisiología
obstétrica, informan de la asociación de problemas
asfícticos perinatales con desaceleraciones tardías de
la FCF durante la inducción ocitócica de contracciones
uterinas (CU).
En 1972, Ray y col., en los Estados Unidos, estandarizaron la
técnica y su interpretación, utilizando sólo
transductores externos de FCF y de CU. El procedimiento se realiza
con la embarazada en posición de semi Fowler o discretamente
lateralizada a izquierda para evitar hipotensión supina. Luego
de 20 minutos de registro basal se procede a la infusión
ocitócica. Se utiliza una bomba de infusión continua
comenzando con 0,5 mU/minuto, doblando la concentración cada
15 - 20 minutos hasta obtener tres CU de 40 a 60 segundos de
duración en 10 minutos. En ese momento se suspende la
infusión y se procede a la interpretación del registro:
Prueba negativa : ausencia de desaceleraciones tardías.
Prueba positiva : presencia de desaceleraciones tardías en más del 50% de las contracciones inducidas. Si se obtienen desaceleraciones tardías repetitivas con menos de 3 CU en 10 min., se suspende la infusión y se considera positiva.
Prueba sospechosa : presencia de desaceleraciones en menos del 50% de las contracciones inducidas.
Prueba con hiperestimulación : presencia de desaceleraciones tardías con más de 3 CU en 10 minutos y/o mayores de 90 segundos de duración. La prueba debe ser repetida al día siguiente. Si no se registran desaceleraciones la prueba es considerada negativa.
Prueba insatisfactoria : cuando el registro es inadecuado para su interpretación, o cuando no se logran tres contracciones en 10 minutos habiendo superado las 30 mU/minuto de ocitocina.
La PTFC tiene una duración promedio de 100 minutos; debe
ser realizada en un recinto que permita la interrupción
inmediata del embarazo si fuese necesario, y requiere la presencia de
profesional médico o enfermera matrona capacitada.
Constituyen contraindicación para la prueba aquellas
patologías obstétricas con riesgo de hemorragia, rotura
uterina o prematurez, debiendo ser reemplazada en esos casos por el
perfil biofísico fetal.
La conducta obstétrica que se deberá seguir
según el resultado de la prueba dependerá de la
patología obstétrica y edad gestacional del feto. Lo
aconsejable es reevaluar la condición fetal en 7 días
si es negativa. Si la prueba es positiva deberá considerarse
la interrupción del embarazo. En los casos excepcionales que
requieran de una conducta expectante (ej.: en espera de
maduración pulmonar fetal), debe realizarse monitorizacion
diaria con perfil biofísico fetal.
Como herramienta primaria de evaluación fetal la tasa de
falsos negativos para muerte fetal es de 0,4/00. Para morbilidad
asfíctica la tasa de falsos positivos es de 50%, la que
disminuye grandemente si la prueba se efectúa sólo como
confirmación de un registro basal no reactivo.
PERFIL BIOFISICO FETAL (PBF)
El PBF fue introducido en la práctica
obstétrica por Manning y col. en 1980. La idea básica
para su desarrollo surge de las observaciones clínicas que
señalan que, al combinar la información aportada por
múltiples variables biofísicas fetales, disminuyen los
resultados positivos falsos, y aumenta, por tanto, la capacidad
diagnóstica para identificar al feto hipóxico durante
el embarazo. Esto se logra al combinar marcadores agudos (tono,
movimiento, movimiento respiratorio y reactividad cardíaca) y
crónicos (líquido amniótico) de la
condición fetal, lo que permite una evaluación
instantánea, una eventual localización de las
estructuras neurológicas comprometidas y la evolución
del cambio de la condición fetal.
Los centros neurológicos que aparecen primero en el desarrollo
del SNC son los últimos en deprimirse frente a una hipoxia
evolutiva. Así entonces, las primeras manifestaciones del feto
frente a la hipoxia y acidosis son la pérdida de la
reactividad cardíaca y de los movimientos respiratorios. Si la
hipoxia continúa se compromete el tono y la actividad
motora.
La hipoxia crónica desencadena una serie de mecanismos
adaptativos del feto frente a la hipoxia, con fines de mantener la
perfusión y oxigenación de centros vitales para la
sobrevida fetal, como son la circulación cardíaca,
cerebral, adrenal y placentaria, en desmedro de la circulación
pulmonar, esplácnica, carcaza y renal. La
redistribución del flujo sanguíneo, pudiendo ser
mínimo a nivel pulmonar y renal, genera reducción de la
producción de orina y fluido pulmonar con un oligohidroamnios
secundario.
La hipoactividad o ausencia de algunas variables biofísicas
fetales puede ser determinada por asfixia, sueño o drogas
depresoras del SNC. La hipoactividad por sueño fetal puede ser
descartada estimulando al feto con suaves sacudidas del abdomen
materno o prolongando la observación fetal por treinta
minutos. Este tiempo mínimo de observación permite
habitualmente sobrepasar los ciclos normales sueño/vigilia
fetal. Las drogas depresoras del SNC son morfina, meperidina,
barbitúricos, benzodiacepinas, anestésicos generales,
heroína y metadona.
En la Tabla II (Perfil biofísico, sistema de puntaje) se
presenta la evaluación semicuantitativa del PBF propuesta por
Manning y col. Requiere un tiempo mínimo de observación
fetal ultrasonográfica de 30 minutos, otorgándose un
puntaje de 2 a cada variable biofísica normal y de 0 cuando no
cumple los requisitos señalados. La sumatoria de los puntajes
individuales de las variables oscila por lo tanto entre 0 y 10
puntos. En la fase de desarrollo de la prueba, Manning observó
que cuando todas las variables tenían puntuación 2, la
mortalidad perinatal del grupo estudiado fue nula, alcanzando un 600
por 1.000 nacidos vivos cuando todas las variables tenían
puntaje 0.
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1.- Movimientos respiratorios fetales |
Mínimo un episodio de 30 segundos en 30 minutos |
Ausentes o episodios menores de 30 seg. en 30 minutos |
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2.- Movimientos corporales |
Mínimo tres movi-mientos cuerpo/extre-midades en 30 minutos |
Menos de tres movi-mientos cuerpo/ex-tremidades en 30 minutos |
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3.- Tono fetal |
Mínimo un episodio de extensión activa, con recuperación de la flexión. Abrir y cerrar la mano se considera tono normal. |
Ausencia de movi-miento de extensión. Extensión lenta con recuperación parcial de la flexión. |
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4.- Líquido Amniótico |
Mínimo un bolsillo de líquido amniótico, que mida 2 cm. o más en dos planos perpen-diculares. |
Líquido amniótico ausente, o bolsillo inferior a 2 cm. en dos planos perpen-diculares. |
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5.- Frecuencia cardíaca fetal basal |
De tipo reactivo |
De tipo no reactivo. |
Estudios prospectivos del autor mostraron un significativo
descenso de la mortalidad perinatal al aplicar clínicamente el
PBF a poblaciones obstétricas de alto riesgo. En la primera
experiencia clínica prospectiva, en 1.184 embarazos de alto
riesgo, obtuvo una mortalidad perinatal de 5,06 por 1.000 nacidos
vivos, significativamente menor que la mortalidad teórica
esperada (65 por 1.000 nacidos vivos) o que la mortalidad general de
su ciudad (14,3 por 1.000 nacidos vivos), con una incidencia de
falsos negativos de 0,8 . En una segunda experiencia prospectiva,
efectuada en 12.620 embarazos de alto riesgo, la mortalidad perinatal
corregida (excluye fetos con enfermedad hemolítica y
malformaciones congénitas) fue de 1,9 por 1.000 nacidos vivos,
con una incidencia de falsos negativos de 0,63 .
En una tercera experiencia de este grupo de trabajo, en una
población de 19.221 embarazos de alto riesgo, la mortalidad
fetal corregida fue de 0,726 por 1.000 nacidos vivos (14 muertes
fetales). Debido a que 8 muertes fetales ocurrieron antes de los 7
días posteriores, el autor sugiere que éstas
podrían haberse evitado si el examen se hubiese realizado
bisemanalmente.
Exitos semejantes han logrado con esta metodología otros
Servicios Obstétricos. Algunos de ellos han introducido otras
variables pesquisables por la ultrasonografía, como es la
presencia o ausencia de placenta grado III, sin obtener una
mejoría significativa en relación a mortalidad
perinatal.
Vintzileos y col. relacionaron el PBF con acidosis fetal (pH <7,20
en arteria umbilical) en 124 embarazos de alto riesgo resueltos
mediante cesárea electiva. La eficacia diagnóstica fue:
sensibilidad 90%, especificidad 96%, valor predictivo positivo 82% y
valor predictivo negativo 98%. Al analizar las diferentes
combinaciones de variables biofísicas en relación a
acidosis fetal, se obtuvo que la combinación reactividad
cardiofetal positiva y presencia de movimientos respiratorios
descartaba la acidosis fetal al momento de la evaluación
(sensibilidad 100%, especificidad 92%, valor predictivo positivo 71%
y valor predictivo negativo 100%).
Los errores en la toma de decisión se producen cuando ella se
basa exclusivamente en el puntaje obtenido en la evaluación,
sin considerar cuáles son las variables comprometidas, la
relación de éstas con asfixia fetal, la
patología obstétrica concomitante, los intervalos entre
las evaluaciones y la tardanza para actuar prontamente frente a una
evaluación fetal definitivamente alterada.
A continuación se presenta la conducta a seguir según
puntaje del PBF, propuesta por Manning y col:
A) PBF 10/10, 8/10 (LA = 2), 8/8 (sólo PBF ultrasonográfico). Riesgo de asfixia fetal muy raro. Mortalidad perinatal 1/oo. Interrupción sólo por motivos obstétricos o maternos.
B) PBF 8/10 (LA = 0). Probable compromiso fetal crónico. Mortalidad perinatal 89/oo. Determinar si hay tejido renal funcionante y membranas intactas; si es así, interrumpir por indicación fetal.
C) PBF 6/10 (LA= 2). Prueba equívoca, posible asfixia fetal. Mortalidad perinatal variable. Si el feto está maduro se interrumpe el embarazo. Si está inmaduro, la prueba se repite dentro de 24 horas.
D) PBF 6/10 (LA = 0). Probable asfixia fetal. Mortalidad perinatal 89/oo. Interrumpir por indicación fetal.
E) PBF 4/10. Alta probabilidad de asfixia fetal. Mortalidad perinatal 91/oo. Interrumpir por indicación fetal.
F) PBF 2/10. Asfixia fetal casi segura. Mortalidad perinatal 125/oo. Interrumpir por indicación fetal.
G) PBF 0/10. Asfixia fetal segura. Mortalidad perinatal 600/oo. Interrumpir por indicación fetal.
FLUJOMETRIA DOPPLER DE LA UFP
En 1971, Fitzgerald y Drumm proponen este método como
una nueva técnica de evaluación de la UFP.
La mayoría de las patologías asociadas a asfixia y
compromiso de la nutrición fetal actúan produciendo un
daño placentario primario y secundario a esto en el feto. El
daño anatómico placentario se asocia a un aumento de la
resistencia al flujo sanguíneo medido en la arteria umbilical
del feto. En el territorio arterial fetal es posible, mediante esta
técnica, detectar cambios tanto en el aumento como en la
disminución de la resistencia al flujo sanguíneo.
Es así como los cambios a la resistencia del flujo permiten
pesquisar los mecanismos adaptativos de "circuito de ahorro de
oxígeno" frente a la hipoxia crónica, con
vasodilatación del territorio cerebral (disminución de
la resistencia) y vasoconstricción en los territorios
periféricos (aumento de la resistencia). Los diferentes
índices obtenidos en la flujometría Doppler son
indicadores de resistencia que evalúan semicuantitativamente
el flujo sanguíneo durante el sístole y
diástole.
Estas bases fisiopatológicas, que otorgan una sólida
concepción teórica para utilizar esta
metodología en medicina fetal, no se han reflejado,
desafortunadamente, en la práctica clínica. En 25
años de investigación clínica, no se ha logrado
un consenso sólido que justifique el uso universal de esta
tecnología en perinatología clínica. A ello han
contribuido errores metodológicos como investigaciones
retrospectivas, escasas casuísticas, poblaciones
seleccionadas, y otros. Sin embargo, la mayoría de las
publicaciones indica que una alteración de la
flujometría Doppler concentra una población de
altísimo riesgo de morbimortalidad perinatal. No sería
ético entonces, en la actualidad, conducir un estudio
prospectivo, randomizado y doble ciego, orientado a evaluar la real
capacidad diagnóstica de esta metodología.
El indicador de resistencia más utilizado es la ausencia de
flujo, o el flujo reverso en diástole en arteria umbilical
fetal. La presencia de estas alteraciones señalaría un
daño placentario significativo. Es así que un 7% de las
placentas en esas condiciones son normales, un 74% presenta claras
manifestaciones anatomopatológicas de insuficiencia
placentaria y un 19% presenta una reducida capacidad de
perfusión.
La mortalidad perinatal asociada a flujo ausente y reverso en
diástole es muy variable. Si bien metodológicamente no
es correcto, la mortalidad perinatal acumulada en 940 casos
reportados en publicaciones entre los años 1987 y 1993 es de
337 muertes (mortalidad perinatal de 360/00), lo que enfatiza la
condición de altísimo riesgo en presencia de esas
alteraciones.
Un concepto consolidado es la observación que en
población de bajo riesgo el Doppler no tiene cabida como
metodología de tamizaje (screening). En 2.097 embarazos de
bajo riesgo hubo sólo 6 casos de flujo ausente en
diástole, de los cuales tres revirtieron a flujo normal con
buen pronóstico perinatal, dos finalizaron en mortinatos y uno
presentó retardo del crecimiento fetal. En poblaciones de alto
riesgo perinatal la incidencia de alteraciones del flujo en
diástole son muy variables estimándose una mediana
alrededor de 8%.
La asociación clínica entre alteraciones del flujo en
diástole y retardo de crecimiento fetal está bien
establecida. En 785 embarazos con flujo ausente o reverso en
diástole, 656 fetos (84%) se localizaron bajo el percentil 10
de la curva de crecimiento intrauterino. Esta metodología como
prueba para identificar retardo del crecimiento fetal ha
señalado resultados muy variables debido a diseños
metodológicos que impiden comparar publicaciones e incluso
realizar un sólido estudio de metaanálisis. Como
información general, los resultados oscilan entre los
siguientes valores: sensibilidad 45-79%, especificidad 66-94%, valor
predictivo positivo 43-82% y valor predictivo negativo 64-96%.
Existe una importante asociación entre alteración del
flujo en diástole y asfixia fetal. En cuatro trabajos
prospectivos, con un total de 96 fetos, sólo 12 tenían
pH y p02 en rangos de normalidad, 33 presentaban acidosis y 53 fetos
eran hipoxémicos.
Los estudios que comparan las pruebas convencionales de
evaluación de la UFP y flujometría Doppler
señalan una alta asociación en la predicción de
normalidad como de anormalidad de la UFP. Sin embargo, estos trabajos
también señalan que las alteraciones del flujo en
diástole son más precoces (3-25 días) que las
alteraciones de las pruebas convencionales.
Debemos mencionar algunas reflexiones sobre publicaciones
meta-analíticas en relación al tema que nos preocupa.
El metaanálisis surge como una herramienta estadística
que intenta probar una hipótesis basada en la
información que aportan múltiples trabajos, los cuales
por sí solos no tienen el suficiente poder estadístico
para alcanzar la verdad. Las poblaciones analizadas son semejantes
pero no idénticas, al igual que las metodologías
utilizadas. Es frecuente observar una gran disparidad del
número de pacientes (trabajos con casuística
significativamente mayor pueden sesgar las conclusiones finales del
metaanálisis). El lector debe estar interiorizado en la
técnica estadística de metaanálisis a fin de ser
muy crítico con las metodologías y, por tanto, con las
conclusiones.
Del análisis de esta información se desprende que no
hay un trabajo aislado o un metaanálisis que permita conocer
la exacta capacidad diagnóstica de la flujometría
Doppler en arteria umbilical. Sin embargo, se puede concluir que:
a) no tiene lugar en la evaluación fetal en poblaciones de bajo riesgo.
b) no tiene lugar como método para identificar retardo del crecimiento fetal.
c) sus alteraciones se asocian en poblaciones de alto riesgo obstétrico con una elevada morbimortalidad perinatal.
d) sus alteraciones aconsejan una pronta resolución del embarazo, con evaluación diaria, en caso contrario, de la condición fetal (utilizando pruebas convencionales).
e) en el campo asistencial nacional, esta técnica debe estar ubicada al final de un diagrama de flujo de pruebas convencionales de evaluación fetal, como prueba de confirmación.
f) en pacientes de alto riesgo de asfixia perinatal que requieren hospitalización, esta prueba debe realizarse independientemente de los resultados de las otras pruebas de evaluación fetal y deberá repetirse a los siete días si la paciente permanece hospitalizada.
g) la flujometría Doppler en arteria cerebral media, aorta, territorios venosos y otros, no tiene cabida, en la actualidad, en la toma de decisiones por encontrarse en etapa de investigación clínica.
NORMATIVA GENERAL DE EVALUACION DE LA U.F.P.
- CONTROL PRENATAL CADA 7 A 14 DIAS
- CONTROL MATERNO DIARIO DE LOS MOVIMIENTOS FETALES
- MONITORIZACION ELECTRONICA DE LA FRECUENCIA CARDIACA FETAL BASAL.
- PERFIL BIOFISICO FETAL CADA 7 DIAS. FRECUENCIAS MENORES SEGUN EVOLUCION DE LA PATOLOGIA BASE.
- FLUJOMETRIA FETAL DOPPLER CADA 7 DIAS. FRECUENCIAS MENORES SEGUN EVOLUCION DE LA PATOLOGIA BASE.
- PRUEBA DE TOLERANCIA FETAL A LAS CONTRACCIONES INDUCIDAS EN CASOS DE PBF 6/10 CON LA = 2 Y EN MONITORIZACION ELECTRONICA DE LA FRECUENCIA CARDIACA FETAL BASAL DE TIPO NO REACTIVO PERSISTENTE.
LECTURAS SELECCIONADAS
Clinics in Perinatology. Volume 16. N 3. September 1989.
Fetal Monitoring. Ed. Manning, F. A.
E. Donoso. Evaluación de la edad gestacional, madurez y
condición fetal durante el embarazo. En: Obstetricia. 2
Edición. Capítulo 30. Ed. Pérez Sánchez,
A. y Donoso Siña, E. 1992.
Clinical Obstetrics and Gynecology. N 1. Volume 36. March 1993.
Umbilical blood acid-base analysis. Ed. Johnson, J.W.C.
Clinical Obstetrics and Gynecology. N 1. Volume 38. March 1995.
Antepartum fetal surveillance. Ed. Vintzileos, A.M.
Forouzan, I.: Absence of end-diastolic flow velocity in the umbilical
artery: A review. Obst. Gynecol. Survey 1995; 5(3):219-227.
Farine D: Absent and reversed umbilical artery end-diastolic
velocity.
En: Doppler Ultrasound in Obstetrics and Gynecology, Ed. Copel J and
Reed KL. Capítulo 20, 1995
Al Departamento de Obstetricia y Ginecología
A la Escuela de Medicina