BoletÌn Esc. de Medicina, P. Universidad CatÛlica de Chile
1994; 23: 147
EDITORIAL
EL DOLOR ES UN SE-OR DE LA HUMANIDAD AUN MAS TERRIBLE QUE LA
MUERTE MISMA.
Aluden al dolor muchas frases provenientes de las m·s diversas fuentes
y contextos, reflejando su presencia ubicua y su honda repercusiÛn
fÌsica y psicolÛgica. Dos apuntan a aspectos que quisiÈramos
destacar. Una, la del tÌtulo de esta p·gina, frase deAlfred
Schweitzer, subraya al dolor como sufrimiento. Otra, de Thomas Jefferson,
"el estado de nuestros conocimientos mÈdicos es peor que aquÈl
de ignorancia total, y si pudiÈsemos deshacernosde todo lo que se
supone sabemos, empezarÌamos en un nivel superior y con mejores perspectivas",
aunque dicha en otro contexto, permite recalcar el hecho que el conocimiento
en este tema no sÛlo es incipiente en muchas ·reas, sino que
adem·s, a pesar de avances en los ltimos aÒos, no ha trascendido
al manejo de los pacientes a los que se sigue tratando con conocimientos
y conceptos obsoletos, incompletos o equivocados. Esto no es dicho con la
soberbia del que cree saber m·s, sino con la humildad del que tiene
mucho que aprender.
Por lo menos la mitad de los pacientes que consultan a un mÈdico
mencionan un dolor como queja principal. En la mayorÌa de los casos,
el diagnÛstico y tratamiento adecuado de la patologÌa causal
solucionan el problema. En algunos, el dolor es el problema mayor, que requiere
una cuidadosa evaluaciÛn para interpretar su significado y establecer
una estrategia terapÈutica eficaz. Adem·s del sufrimiento innecesario
y de la eventual morbimortalidad derivada del dolor mismo, en muchos casos
el dolor sin alivio o la persistencia de la enfermedad causal pueden conducir
al establecimiento de un dolor crÛnico. Entre la mitad y los dos tercios
de los pacientes con dolor crÛnico est·n incapacitados total
o parcialmente por dÌas (ejemplo: cefaleas), por semanas o meses
(ejemplo: causalgia) yotros permanentemente (ejemplos: lumbago, c·ncer,
artritis). Muchos pacientes con c·ncer o con otras enfermedades terminales
viven sus ltimos meses con dolor que no recibe alivio.
Las causas de esta situaciÛn son muchas. Entre ellas, las m·s
importantes y corrientemente citadas podrÌan resumirse en las siguientes:
1. VacÌos en el conocimiento en muchas ·reas, especialmente
clÌnicas, psicolÛgicas y conductuales.
2. AplicaciÛn inadecuada de estos conocimientos: carencia de una enseÒanza
estructurada en el pre y el postgrado, fuentes inadecuadas de informaciÛn.
Muy importante es la falta dediscrimiaciÛn entre dolor agudo y crÛnico
en tÈrminos de etiologÌa, funciÛn, mecanismos, fisiopatologÌa
y aproximaciones diagnÛsticas y terapÈuticas. El dolor es enseÒado
fundamentalmente como una herramienta diagnÛstica; hecho el diagnÛstico
e instalada la terapia causal, el tratamiento sintom·tico del dolor
frecuentemente es insuficiente. Adem·s, lareacciÛn intuitiva,
derivada de nuestra formaciÛn y pr·ctica comomÈdicos,
se focaliza en interrumpir o disminuir el sÌntoma interpretado fÌsicamente;
sin embargo, la respuesta emocional y conductual son factores de igual importancia
que permanecen muchas veces desatendidos.
3. Problemas de comunicaciÛn derivados de la verdadera torre de Babel
edificada sobre definiciones de sÌntomas, signos y sÌndromes.
Este BoletÌn pretende entregar informaciÛn general, una perspectiva
de los muchos problemas que existen y un abanico de posibilidades terapÈuticas.
En ese sentido, pretende ser una puerta de entrada al estudio del dolor.
En un campo tan amplio es imposible abarcar todo y la selecciÛn de
los temas refleja un sesgo personal y sobre mÌ recae toda la responsabilidad
por las omisiones. Dos fueron premeditadas, las cefaleas y el dolor artrÌtico,
pues creo merecen un nmero completo. TambiÈn quedaron fuera, por
problemas de espacio, el gran capÌtulo del dolor psicosom·tico
y los mÈtodos conductuales o psicolÛgicos en el manejo del
dolor.
Esperamos que este BoletÌn cumpla con ser una puerta de entrada al
tema del dolor para alumnos y mÈdicos no especialistas, que estimule
el estudio del tema y que quiz·s cambie la manera deprestar atenciÛn
a nuestros pacientes cuando se quejan de dolor. Si esto se traduce en que
un mayor nmero de nuestros pacientes encuentren alivio de su dolor, nuestras
intenciones y esfuerzos habr·n tenido Èxito.
Dr. Jorge Dagnino Seplveda
Profesor Adjunto de AnetesiologÌa
Departamento de AnestesiologÌa
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