APUNTES SOBRE HISTORIA DE LA MEDICINA

UNDECIMA CLASE
MEDICINA DE LA ILUSTRACION

LA ILUSTRACION

El período de la Ilustración o de Las Luces corresponde al siglo XVIII europeo, época guiada por un movimiento humanístico que desde Inglaterra y Holanda se extendió a Francia y Alemania. Ese movimiento espiritual tenía por fin dar al hombre bienestar usando y aplicando la razón con independencia crítica de la historia. En este examen crítico el hombre debía tomar conciencia de los aciertos y torpezas de la humanidad. Era la época en que, a decir de Kant, la humanidad debía dejar su minoría de edad.

Se veía en la razón la facultad esencial del hombre, la razón contenía la medida de todas las obras y acciones humanas y del modo de vida. Era una posición optimista, confiada en que por vías racionales podían deducirse los cánones para dar al hombre y a la sociedad una organización digna y feliz. La filosofía de la Ilustración veía en el conocimiento y dominio de la naturaleza la tarea fundamental del hombre. Tenía una alta valoración por la ciencia, pero no tanto por la ciencia pura como por la aplicada.

La razón ilustrada está basada en el empirismo, desarrollado en Inglaterra, particularmente por Locke en el siglo anterior, y por Hume, uno de los filósofos más importantes de la Ilustración. La idea central del empirismo es que no hay otro conocimiento del mundo que no sea el derivado de la experiencia, que las operaciones de la mente se realizan sobre los elementos proporcionados por los sentidos. La razón ilustrada va del hecho al principio, no a la inversa.

En la filosofía del siglo de Las Luces, se trata de la razón ejercida sobre un substrato empírico dado fundamentalmente por la percepción sensible, no de aquella del Barroco, vuelta hacia el interior del hombre en la búsqueda de principios dentro de las ideas innatas. Locke aducía el principio tomista: Nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu (nada existe en el intelecto que no haya existido antes en los sentidos). Locke admitía la realidad del mundo exterior a la mente, de la substancia extensa de Descartes; Berkeley, idealista, sólo la de la mente: esse est perpici (ser es ser percibido), la substancia pensante, y Hume, escéptico, de ninguna de ellas: la única realidad es el fenómeno, el fenómeno psíquico. El significado de substancia, de la cosa en sí independiente de la mente, desaparece en Hume y en Kant.

La Ilustración toca todos los aspectos de la vida cultural, fue una época de importantes proyectos atinentes al desarrollo del individuo y también a la sociedad. Fue, como todo humanismo, un movimiento elitista. En Francia se formó el enciclopedismo, en Inglaterra nacieron los clubes. En cuanto al gobierno, se trataba de una revolución desde arriba, del despotismo ilustrado, de todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Consecuencia de la filosofía de los empiristas es el individualismo: cada hombre con su mundo dado por su propia percepción sensible. De ahí, en la política, el liberalismo, y de ahí que la organización supraindividual, en particular el estado, había de surgir y perdurar según el principio del contrato social, a saber, del libre acuerdo entre los individuos, aisladamente seres en estado natural. Fue un movimiento en que se valoró el derecho natural: los derechos del hombre independientes del lugar, del tiempo, de lo contingente. Sin embargo, esta concepción condujo a la tolerancia religiosa, liberación campesina, difusión de la cultura al pueblo, a tomar conciencia de los derechos humanos. La clase culta pasó a ser laica, particularmente en Francia.

 

MEDICINA SOCIAL

En general, en el siglo XVIII empiezan a descollar las universidades del norte europeo y desaparece la hegemonía de las universidades italianas.

Los logros más notables de la medicina del siglo XVIII ocurrieron casi todos en la segunda mitad del siglo, particularmente los que fueron frutos del movimiento de la Ilustración. La separación entre la medicina del comienzo de siglo y el precedente, es artificial. De hecho, siguieron en curso las corrientes de los iatrofísicos y iatroquímicos, que a comienzos de siglo dieron lugar a una reacción: el vitalismo, introducido bajo el nombre de animismo, curiosamente por uno de los químicos más destacados de la época y también médico: Georg Stahl, fundador de la teoría del flogisto.

Los logros aludidos se dieron en el campo de la salud pública. Por primera vez se habló de la medicina social, y pasó a primer plano la idea de la prevención de enfermedades. El médico escocés James Lind descubrió la acción preventiva y curativa del jugo de cítricos en el escorbuto. El clima, como factor patógeno tan importante en la medicina hipocrática, pasó a segundo plano frente a las malas condiciones sociales. Era el tiempo en que comenzaba la industrialización. Se mejoraron las condiciones higiénicas de cárceles y hospitales y de la canalización de aguas, a lo que contribuyó el propio Lavoisier. Sistema de una política médica global se llama la obra de seis volúmenes de Johann Peter Frank dedicada a la salud pública. Se fundaron instituciones para la enseñanza de la obstetricia y se crearon hospitales pediátricos en Francia e Inglaterra.

El progreso más importante en salud pública fue la introducción en Europa a fines del siglo, de una vacuna efectiva y segura contra la viruela. Desde hacía muchos siglos se empleaba una vacuna en la medicina de la India, el método había pasado de ahí a otros pueblos del Oriente. Se trataba de la variola o variolización, una vacuna preparada a partir del líquido de vesículas de la viruela misma, y que producía, en principio, una enfermedad benigna y la consiguiente protección inmunitaria. Tenía riesgos altos de provocar una viruela en toda su magnitud. El Occidente había sabido de este método a comienzos del siglo XVIII por dos personas que habían vivido en Constantinopla.

Un método del todo seguro fue el que descubrió Edward Jenner, que vivió del año 1749 al de 1823. Era un médico práctico rural. Atendiendo a lo que decía una leyenda, comprobó efectivamente que las mujeres que ordeñaban vacas con vaccina, una enfermedad benigna del vacuno con lesiones similares a las de la viruela, se infectaban, sus manos mostraban vesículas iguales a las de las ubres, pero no contraían la viruela. Estimulado por su maestro el gran cirujano John Hunter, investigó este fenómeno. En 1796 inoculó a un niño, James Phipps, con líquido de una vesícula de una ordeñadora, y el niño, naturalmente, se contagió. Varias semanas después lo inoculó con líquido de una lesión de un paciente con viruela, y el niño no se enfermó. Jenner repitió este procedimiento, que llamó vacunación, y publicó su trabajo en 1798. La efectividad del método fue reconocida en toda Europa, la familia real inglesa se hizo vacunar, algunos estados de Alemania declararon feriado el día del cumpleaños de Jenner, al primer niño ruso vacunado le pusieron el nombre Vaccinov, el Parlamente inglés le dio un subsidio a Jenner y en 1803 se fundó en Londres la Sociedad Jenneriana.

 

PSIQUIATRIA Y ETICA

Frutos también del espíritu de la Ilustración fueron los progresos en la psiquiatría y la preocupación por los aspectos éticos de la medicina. La idea de que las alteraciones mentales se debían a la posesión por el demonio, desapareció, y con ello, también la condición miserable a que eran sometidos esos pacientes. Las alteraciones mentales pasaron a ser enfermedades, y esto constituyó un gran progreso. El psiquiatra más destacado fue Philippe Pinel (1755-1826). Renació el interés por la ética médica, En 1803 apareción la obra de Thomas Percival, Código de ética, que fue un modelo para muchas generaciones.

 

QUIMICA FISIOLOGICA Y FISIOLOGIA

Fue la época en que se descubrió en qué consistía químicamente la respiración. Y fue Lavoisier. Desde hacía poco se conocían el anhídrido carbónico, el hidrógeno y el nitrógeno. También se había descubierto otro componente del aire, cuya naturaleza reconoció Lavoisier en 1775. Era el oxígeno. Antoine Lavoisier vivió del año 1743 al 1794. Fue el fundador de la química cuantitativa moderna. Su obra es inmensa. En lo que concierne a la química fisiológica, echó por tierra la teoría del flogisto, un supuesto principio que contenían las substancias combustibles y que era eliminado en la combustión. El punto débil de la teoría del flogisto era la ganancia de peso de algunas substancias, como los metales, después de la combustión a pesar de la supuesta pérdida de flogisto. En su trabajo sobre oxidación y respiración Lavoisier establece que la respiración consiste esencialmente en consumo de oxígeno y eliminación de anhídrido carbónico, y ellos en determinada proporción, lo que se llama hoy cuociente respiratorio. Con el astrónomo Laplace demostró que en la respiración se consume la misma cantidad de oxígeno y se elimina la misma cantidad de calor que en la combustión del carbono, y con ello sentó las bases de la calorimetría. Midió el consumo de oxígeno durante el trabajo, la ingestión de alimento y el reposo. En 1794 Lavoisier fue decapitado por los revolucionarios. El matemático Lagrange dijo: Bastó un instante para cortar su cabeza, mas no bastarán cien años para producir una igual.

Un científico importante fue Lazzaro Spallanzani (1729-1799), abate y biólogo, profesor de la Universidad de Pavía. La teoría de la generación espontánea ya estaba superada en cuanto a los macroorganismos; pero con el descubriento de Leeuvenhoecke de las bacterias, la teoría se había trasladado a estos microorganismos. Spallanzani demostró que tampoco era válida para éstos, pero los defensores de esa idea respondieron que con el método usado por Spallanzani -había hervido el líquido- no sólo se habían destruido los microorganismos sino también el espíritu vital. El asunto quedó indeciso hasta Pasteur. Entre otras contribuciones de Spallanzani están el haber logrado por primera vez la fecundación artificial en la rana y el perro, la descripción de las propiedades del jugo gástrico y de la regeneración de miembros en animales inferiores, el descubrimiento de los leucocitos (independientemente del inglés William Hewson), el concepto de respiración como fenómeno general localizado en los tejidos.

Importante progreso representaron los estudios de uno de los discípulos del clínico Boerhaave, Albrecht von Haller (1708-1777) sobre las propiedades fisiológicas de la fibra muscular, su irritabilidad y contractilidad, y de la fibra nerviosa, sensibilidad y conducción de impulsos. Estas propiedades fueron concebidas como específicas de la estructura biológica de esas fibras, irreductibles al nivel químico puro. Von Haller, nacido en Berna, fue un niño prodigio: a los 10 años escribió un diccionario de griego; a los 45 años, después de publicar su enciclopédica obra de 8 volúmenes Elementa physiologiae corporis humani se retiró a su ciudad natal. Después de doctorarse en Leiden se desempeñó como profesor de la Univesidad de Gotinga. Fue un hombre de muchos intereses, un gran botánico y anatomista, además, poeta.

De esta época es Galvani, que descubrió que la corriente eléctrica excitaba los nervios motores. El descubrimiento dio origen a largas discusiones sobre la relación entre las propiedades de los nervios y la electricidad.

 

LA CLINICA

El clínico más prominente de esta época fue el holandés Herman Boerhaave (1668-1738), profesor en Leiden por más de tres décadas. Boerhaave no descuella por ningún descubrimiento sino por su excelencia como clínico y maestro. Su clínica fue famosa. Su tratado Institutiones medicae llegó a ser el texto básico en Europa y más allá de este continente.

Su discípulo predilecto fue Gerhard Van Swieten, que por ser católico no pudo suceder a su maestro en Leiden. Se fue a Viena, donde transformó la escuela de medicina según el modelo de Leiden. Así nació la que sería la afamada clínica vienesa.

Discípulo de Van Swieten fue Leopoldo Auenbrugger, hijo de un posadero. Se dice que había visto a su padre golpear los toneles para determinar la altura a que llegaba el vino y que esto le habría sugerido la idea de usar la percusión en la clínica. Pero hoy se sabe que Van Swieten, su maestro, percutía el abdomen con ascitis. Auenbrugger tenía afición por la música, compuso varias obras, y el que Mozart le haya escrito al padre de Leopoldo calificando a una de éstas de miserable, no significa que Leopoldo careciera de sentido musical. Auenbrugger dio a conocer su método en 1760 en el trabajo Inventum novum (en verdad el título continua: ex percussione thoracis humani, ut signo abstrusos interni pectoris morbos detegendi, o sea: Nuevo invento como signo para detectar enfermedades escondidas del interior del tórax por medio de la percusión del tórax humano). Había demorado 7 años en demostrar su utilidad sirviéndose de la autopsia como control. El libro se reeditó dos años después, pero poco a poco se fue abandonando el procedimiento, hasta que Corvisart, médico de Napoleón, a comienzos del siglo siguiente reconoció la importancia del método y generosamente dio a conocer a su autor.

Un clínico eminente fue William Whittering (1741-1799), recordado por haber introducido el uso de la digital en Europa. Fue un observador admirable, un hombre muy versátil, uno de los más grandes botánicos médicos.

De la época de la Ilustración es el sueco Carl von Linné (1707-1778), médico y naturalista, creador del sistema binominal, por género y especie, de la nomenclatura científica. Sus trabajos de taxonomía ejercieron influencia en las mentes de los sistemáticos de entonces, que intentaron, sin mayor fruto, diversas clasificaciones nosológicas. Fue también una época en que se cultivó la historia de la medicina y la lexicografía médica.

 

LA CIRUGIA

El siglo XVIII es aquel en que en Francia se nivelaron de categoría clínicos y cirujanos; en Inglaterra los barberos fueron separados de los cirujanos en 1745 y a fines del siglo se le otorgaron privilegios al Royal College of Surgeons. Algo similar sucedió en España, mientras en Prusia los cirujanos siguieron al margen del desarrollo científico de la medicina.

A pesar de que los cirujanos siguieron impotentes frente al dolor y la infección, la cirugía hizo progresos técnicos gracias al mayor conocimiento de la anatomía. Pierre Dessault en Francia, uno de los mejores cirujanos de entonces, fundó la anatomía topográfica. Por otro lado, John Hunter en Inglaterra, con sus estudios de diversos fenómenos de la patología general relacionados con lo quirúrgico, creaba una base científica de esta disciplina.

Otros célebres cirujanos de la época fueron: en Francia, Jean Petit; en Inglaterra, Percival Pott, famoso por sus estudios sobre la tuberculosis raquídea; en Italia, Antonio Scarpa.

 

MORFOLOGIA

En el campo de la embriología los estudios de Caspar Wolff dieron un nuevo apoyo a la teoría de la epigénesis. Estas investigaciones fueron hechas en plantas y en animales.

La anatomía tuvo eminentes representantes que hicieron avanzar esta disciplina y con ello, a la cirugía en particular. En Edinburgo la cátedra de anatomía fue ocupada por más de un siglo por la misma familia: Alexander Monro I, II y III. El nombre de los forámenes interventriculares en el cerebro corresponde a Alexander Monro secundus. Algo similar ocurrió en la Universidad de Berlín, en que se sucedieron padre, hijo y nietos: los Meckel; el último, Johann Friedrich Meckel, fue famoso en la anatomía comparada, vivió del año 1781 al 1833. Profesor de Boloña fue Antonio Valsalva y de Pavía lo fue Antonio Scarpa, discípulo de Morgagni. En Alemania destacaron Johann Gottfried Zinn en la anatomía ocular y Samuel Thomas von Sömmering en neuroanatomía. En Francia sin duda el morfólogo más talentoso fue Marie-François Xavier Bichat, nacido en 1771 y muerto en 1802. Bichat fue el fundador de la histología general y vio en el tejido la unidad biológica. Otro gran morfólogo francés de esa época, importante en anatomía comparada, fue Felix Vicq d'Azyr.

En el campo de la anatomía patológica descuella la obra de Giovanni Battista Morgagni, el último de los grandes profesores de la Universidad de Padua. Esta obra, De sedibus et causis morborum per anatomen indagatis (Sobre las localizaciones y causas de las enfermedades indagadas por el anatomista), que Morgagni publicó cuando tenía 80 años, está basada en casos estudiados clínica y anatómicamente. Con ella Morgagni, por una parte, sentó las bases científicas del estudio anátomo-patológico y por otra, cimentó el método anátomo-clínico, que constituye hasta hoy uno de los fundamentos del progreso de la medicina. A Morgagni se le llamó anatomicorum totius Europae princeps, el príncipe de los anatomistas de toda Europa.