DESARROLLO NEUROLOGICO DEL LACTANTE

Dr. Jorge Foster M.

El desarrollo neurológico, que ocurre en el niño en los 2 primeros años de vida, cumple fielmente los principios generales del desarrollo. La integración y especialización de funciones que ocurren están programadas genéticamente y no son nunca absolutamente independientes de factores del ambiente, los que actúan como agentes de estimulación. Para que el niño recién nacido logre cumplir los hitos fundamentales de esta etapa (la manipulación, la marcha e inicio del lenguaje), deben ocurrir una serie de cambios en la estructura subyacente, es decir el sistema nervioso central y periférico. Cuando el niño nace, funciona desde el punto de vista neurológico, como una estructura predominantemente refleja y con un sistema nervioso que definimos como inmaduro.

Este sistema nervioso inmaduro tiene 4 propiedades fundamentales:

El esquema de conexiones sinápticas está genéticamente establecido y debe ser puesto a punto o validado a través de la experiencia. El cerebro del RN es un cerebro de corteza más bien lisa, con pocos surcos secundarios o terciarios, con vasos sanguíneos poco sinuosos y poca diferenciación entre substancia gris y substancia blanca. Su peso promedio es de 300 gramos. Para que este cerebro, en los 2 primeros años de vida, triplique su peso y tome una apariencia externa macroscópica similar a la del cerebro adulto, deben ocurrir una serie de cambios:

 

DESARROLLO MOTOR DEL LACTANTE

Como ya hemos mencionado, está íntimamente relacionado con cambios en el sustrato anatómico del SNC y ocurre en sentido céfalo-caudal y de proximal a distal en las extremidades (axo-rizomiélico). Los cambios que ocurren van desde un movimiento predominantemente reflejo y generalizado a una mayor diferenciación, especialización e integración del movimiento, que posibilita disociar movimientos y respuestas motoras más específicas. Esto se logra a través del control hemisférico cada vez más progresivo y completo sobre reflejos propios del recién nacido, llamados reflejos arcaicos, integrados a nivel de estructuras del tronco cerebral.

Un cambio fundamental en el desarrollo motor del lactante es la desaparición progresiva de la hipertonía fisiológica del RN y su reemplazo por hipotonía, que se hace máxima hacia los 10 meses de vida. El tono muscular es evaluable básicamente a través de la observación de la postura que adopta el niño en decúbito prono y supino y en suspensión ventral y dorsal. También puede ser evaluado por el rango de movimientos que permiten las articulaciones y la palpación de la consistencia de las masas musculares.

En el control motor grueso los logros fundamentales de esta etapa son:

Para que esto suceda, no sólo deben ocurrir cambios en el tono muscular y desaparecer los reflejos arcaicos (Ej. reflejo de prensión plantar, sino que además deben adqurirse reflejos de madurez (Ej. reflejo de paracaídas). En el control motor fino, el logro fundamental es la manipulación. Para que ésta se inicie, a los 3 meses, debe perderse el reflejo de prensión palmar. El desarrollo de esta función sigue con la exploración visual de las manos en la línea media que el niño realiza a los 4 meses, y termina con la adquisición de la pinza índice-pulgar madura a los 12 meses. Las reacciones reflejas arcaicas y los reflejos de madurez aparecen en el capítulo "Evluación del desarrollo psicomotor".