FAMILIA UNA ORGANIZACION PARA EL DESARROLLO

Dr. Eduardo Carrasco Bertrand

La relación del pediatra con la familia de su paciente es tan habitual que corre el riesgo de pasar inadvertida como parte de la actividad clínica. Los niños llegan a la consulta acompañados, en general , por sus padres. Si no es así, vienen con otro adulto de la familia quien asume en ese acto una responsabilidad parental. Ellos hablan con el médico, le explican sus inquietudes, le escuchan sus opiniones, consejos e indicaciones. Un examen más detenido de la escena clínica habitual nos revela que tanto el cuidado del desarrollo del niño como la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades se sustenta en gran medida en lo que observan, comunican y actúan los interlocutores adultos del médico.

Esto es especialmente válido en el caso de las enfermedades crónicas, cuyo tratamiento implica una gran complejidad.

En relación niño-padres se juegan las posibilidades de que el rol del pediatra entregue los frutos que de él se esperan. A esta noción hay que agregar que al pediatra le toca a menudo ser testigo y también consejero en problemas familiares que afectan al paciente.

Con iguales razones puede afirmarse que en las actividades relacionadas con la Salud Mental del niño y el adolescente, la familia es un contexto significativo para el profesional que intenta entregar su aporte a la prevención y el tratamiento. Más, aún, en diversos problemas clínicos y psicosociales se ha demostrado la importancia de la interacción familiar, no tanto en términos de etiología, en su sentido médico, sino como elemento que llega a ser factor de cronicidad, de recaídas, de mayores limitaciones psicosociales en el largo plazo, o factor que reduce las posibilidades terapéuticas. Como ejemplos en los cuales se ha demostrado el "factor relacional" es decir la co-evolución del sistema relacional con la patología se pueden mencionar algunas categorías que abarcan gran parte de los diagnóstico de la psiquiatría infantil.

Las teorías que enfocan las relaciones familiares han contribuido a que se considere la complejidad relacional del desarrollo y de la psicopatología infantil y constituye también un aporte a la actividad clínica del pediatra.

La relación con la familia es mediadora entre el pediatra y el paciente y por lo tanto tiene consecuencias en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención. Un enfoque sistémico y evolutivo de las relaciones familiares permite que el médico construya una relación de alianza con la familia y se oriente en cuanto a las pautas relacionales y tipos de conflicto propios de cada etapa del ciclo vital.

Se puede concluir que el conocimiento de las teorías sobre la interacción familiar constituye un importante aspecto en la formación del médico, que entrega elementos básicos para el conocimiento del contexto del paciente, clínicamente útiles tanto en lo que respecta a la salud mental del niño como a la pediatría.

 

INTERACCION FAMILIAR Y MODULACION DEL DESARROLLO

En el estudio del desarrollo durante este siglo se observa un predominio de la psicología evolutiva hasta 1970. La familia es enfocada como un "telón de fondo" en el cual resalta la relación madre-hijo. Cuando se habla de los "cuidados primarios". la atención es dirigida en general a la madre, como principal proveedora del "ambiente facilitador" del desarrollo.

A la inversa, cuando empieza a desarrollarse la sociología familiar se tiende a minimizar o ignorar la ontogenia. El énfasis está en la interacción y aparecen teorías específicas sobre el matrimonio y las relaciones familiares. La familia es vista como determinante para el individuo y se busca lo que es compartido por sus miembros (las reglas, los mitos, el paradigma familiar), aunque sea "expresado" en distinta forma por cada uno de ellos.`

En la última década se ha desarrollado una perspectiva evolutiva y biopsicosocial que enfatiza los procesos dinámicos de interacción entre factores múltiples intra y extra organísmicos, en contraste con las nociones tradicionales relativamente estáticas de asociación entre el trasfondo familiar y el pronóstico del desarrollo de un niño.

La investigación en genética conductual muestran que el ambiente es modulador de la expresión genética. Las actitudes de los padres, aunque se adapten a las características de cada hijo, tienen singularidades propias, no dependientes de estas características singularidades que contribuyen a la diferenciación del hijo durante el desarrollo. Los estudios sobre la asociación familiar de psicopatología o la concordancia de diagnósticos en gemelos, siempre demuestran alguna influencia genética en la patogénesis. Sin embargo estas evidencias no implican que una determinada psicopatología sea de origen exclusivamente genético, justamente porque la probabilidad genética no es suficiente para explicar las diferencias que se encuentran entre los hermanos.

De acuerdo con estos estudios de genética conductual, la influencia ambiental más poderosa para el desarrollo es el "ambiente no compartido", es decir, las características específicas del contexto de un determinado niño, y no las características globales que comparte con sus hermanos.

Ejemplos ilustrativos cuando una familia vive un "evento"(podría ser la pérdida de uno de los padres) o tiene una identidad compartida que es socialmente desvalorizada (podría ser un padre alcohólico)., las experiencias de sus miembros son distintas y sus trayectorias serán distintas. Un hijo que se hace cargo del padre alcohólico tendrá una historia distinta a la de su hermano que tomó distancia y no fue "delegado" por el sistema para cumplir esa función.

Si los procesos familiares son moduladores de la expresión genética, pueden ser considerados como fenómenos esencialmente biológicos constituyen complejas regulaciones sociales mutuamente moduladas con los procesos orgánicos. La ontogenia y la construcción de las reglas sociales están esencialmente entrelazadas.

Una de las áreas de la investigación en la que más se ha puesto en evidencia la interacción entre contexto y organización del sistema nervioso central es la que se relaciona con el desarrollo también empobrecido y con los déficit cognitivos consecuentes. El amplio reconocimiento de esta realidad ha tenido como consecuencia la realización de programas que promueven un ambiente enriquecido en las primeras etapas del desarrollo (de estimulación temprana), cuando la plasticidad de las redes neuronales amplia el rango de la variación biológica posible.

Ahora bien, si el desarrollo neurobiológico es modulado por el sistema relacional de la familia, cómo ocurre este procesos?.

 

EL SISTEMA RELACIONAL

La familia puede ser estudiada desde distintas perspectivas valórica, sociológica, demográfica, antropológica, psicológica. Se la considera "el núcleo básico de la sociedad o una "unidad biopsicosocial integrada por un número variable de personas, ligadas por vínculos de consanguinidad, matrimonio y/o unión estable y que viven en un mismo hogar".

Estas definiciones conciben a la familia como una totalidad o bien aluden a personas que se relacionan entre sí. Dicho de otro modo, se refieren a un "conjunto de personas que establecen relaciones entre sí, en una serie de interacciones reciprocas" o bien a una "organización con un número determinado de componentes en interacción mutua:". Esta definición corresponde al concepto central de lo que se llama un sistema relacional.

Hay que entender aquí que la descripción de la interacción familiar basada en el concepto de sistema relacional no se refiere a un determinado conjunto de personas (por ejemplo, la familia "nuclear" , de padres e hijos, o la familia "extendida", que incluye a varias generaciones). La idea apunta, más bien , a señalar las relaciones específicas que se construyen entre los miembros de una familia, cualquiera sean los integrantes que formen parte de esas relaciones.

Las relaciones familiares son singulares y se advierten en las pautas de interacción que se dan en forma recurrente en el tiempo. Por tanto es posible hablar de una familia en términos de la forma particular de relacionarse de sus miembros, construida, estabilizada y desarrollada a través del tiempo. Dicho de otro modo, la familia, como grupo natural, elabora en el curso del tiempo pautas de interacción que constituyen su estructura, la cual rige el funcionamiento de sus miembros, facilita la interacción recíproca y define una gama de conductas posibles.

Por otra parte la familia es un sistema social abierto, en constante interacción con el medio natural, cultural y social; conforma un microgrupo, en el cual existen dimensiones biológicas, psicológicas y sociales de alta relevancia en la determinación del estado de salud o enfermedad de sus componentes. En ese sentido, frente al problema clínico de una determinada persona no es suficiente que sea entendido como un fenómeno individual e interno, sino que los problemas de las personas pueden ser entendidos en conjunto con su contexto relacional y en un determinado contexto social.

 

Las reglas y normas en la familia

El concebir a la familia como sistema, involucra que las conductas de los individuos son interdependientes, mutuamente regulada y en alguna medida predecible. Este mecanismo regulador interno está constituido por un entramado de reglas implícitas y explicitas.

Las reglas explícitas corresponden a lo que por lo general llamamos normas. Son acuerdos negociados conscientemente, como por ejemplo, los horarios de las comidas. Las reglas implícitas son las que sirven de marco referencial para los actos de cada uno, para la posición comunicativa de unos respecto a los otros y el tipo de relaciones que mantienen. Estas reglas comúnmente no son necesariamente percibidas como tales por los miembros de la familia, quienes sienten mas bien que actúan "naturalmente" o que están reaccionando a una determinada situación.

Muchas veces se producen conflictos entre las normas sociales y las reglas intrafamiliares, los cuales no siempre se resuelven bien. Así, las familias podrán desarrollar sistemas reguladores rígidos, con dificultad para modificar sus propias reglas ante el cambio externo. Estos sistemas podrían contribuir a que se origine patología en un miembro de la familia. Por ejemplo, una familia en la que se valora la cercanía entre la madre y el hijo, puede desestabilizarse al momento de enfrentar una exigencia externa como es el ingreso al sistema escolar. El niño puede desarrollar una fobia escolar como un "intento homeostático" , en el sentido que impide así que la pareja parental enfrente sus propias angustias y dificultades para la autonomía.

 

Unidad, Totalidad y Causalidad Circular

Se considera a la familia como una totalidad, ya que, tomada en conjunto, trasciende las características de cada uno de sus miembros y posee una complejidad propia, es decir, es más que la suma de las partes. También a la familia se la entiende como una unidad, ya que el comportamiento de un miembro refleja las características y modelos del grupo y no solo los que posee cada individuo.

Un concepto que emerge del enfoque sistémico es el de causalidad circular. En forma simplificada, este concepto implica que si A afecta a B, y éste a C, C afectará a A, el que afectará nuevamente a B, y así sucesivamente. El concepto de causalidad circular en la práctica de la salud supone un abordaje distinto en el diagnóstico, tratamiento, seguimiento y prevención de las enfermedades, que no puede limitarse al paciente indice sino que debe extenderse a la familia. Sin embargo, no debe entenderse bajo este concepto que la participación y la responsabilidad de cada individuo en un sistema relacional es igual a la de los demás, puesto que las capadidades y la vulnerabilidad de cada uno en una determinada etapa del desarrollo son diferentes.

Esto nos lleva a afirmar que los componentes de un sistema pueden ser entendidos como "unidades que establecen relaciones estables con otras unidades. Es decir , cada uno de las unidades puede ser entendido además como un "sistema en si mismo", y por lo tanto, como otro sistema que también posee una serie de componentes que interactúan entre si, y que se relacionan con determinados contextos. Esto significa que cada sistema es a su vez componente o forma parte de otro sistema mayor. A esta idea se hace referencia cuando se habla de sistemas y de subsistemas. Este concepto es también definido como "recursividad", puesto que en los distintos niveles sistémicos se repiten la organización básica que hemos descrito, es decir, la totalidad, los límites, la interdependencia, etc. Se puede decir de la misma manera que las familias están organizadas en comunidades y que en su conjunto constituyen una sociedad.

Aplicando este concepto a la organización interna de las familias, se considera que en ellas las relaciones se organizan en diversos subsistemas, como por ejemplo :

1. El subsistema conyugal :

Se refiere a la relación de la pareja, dentro de la familia. Esta relación tiene sus propias reglas implícitas y explicitas, sus propios códigos de comunicaciones, y también establece límites con otros subsistemas y con su entorno. Además, en un subsistema vital para el desarrollo de los hijos, pues aporta el modelo de relaciones intimas. Por ejemplo, los niños aprenden a través de la relación de entre sus padres como se puede manifestar el cariño o el enojo en las relaciones afectivas. Por lo general los miembros de la pareja conyugal conforman también el subsistema parental, en donde sus funciones son las de protección, cuidado, afecto y socialización de sus hijos.

2. El subsistema parental

Se refiere a la relación entre quienes tienen a su cargo la crianza y la socialización de los hijos. Por lo general están incluidos esposos, en tanto se relacionan como padres, pero también puede formar parte de él otro miembro de la familia, por ejemplo abuelos o un/a hermana/o mayor. Aquí el niño aprende de sus padres o figuras sustitutas valores, expectativas, posiciones ante personas de distintas jerarquías, la diferenciación entre el bien y el mal, etc. Este subsistema cambia a medida que los niños se desarrolla, aumentan sus capacidades y cambian sus necesidades. Por ejemplo, la disciplina o la protección no pueden tener las mismas características para un niño de dos años que para un escolar o un adolescente.

3. El subsistema fraterno

Se refiere a la relación entre hermanos. Como en todo sistema, entre los hermanos hay pautas que regulan la cercanía-distancia. las relaciones jerárquicas o simétricos (entre iguales) y los límites con otros subsistemas. Permiten que los niños aprendan a apoyarse mutuamente y a resolver conflictos.

 

Límites o Fronteras

Como hemos visto, al hablar de subsistemas al interior de la familia, que se diferencian entre si, estamos diciendo que existen distintas funciones y roles dentro del sistema. Plantear que se pueden hacer estas distinciones, nos lleva a examinar el concepto de límites.Los límites marcan fronteras, divisiones, permiten hablar de lo que está adentro y lo que está afuera. Definen, por ejemplo, que un individuo, en un momento dado, forma o no forma parte de algún sistema o subsistema y mantienen, por lo tanto, la identidad del sistema.

El sistema familiar tiene límites que lo separan del resto de los sistemas con los que interactúa, lo que le permite diferenciar de ellos. A su vez, al interior de la familia, los distintos subsistemas están separaos por límites, lo que implica que se diferencian entre si. Los límites se reflejan en la distancia física entre los miembros de distintos contextos, en los temas que son hablados por ellos y no con otros y en la interconección emocional que manifiestan y experimentan. Como ejemplo , en las familias se puede constatar que habitualmente hay temas y funciones que son más propios de la pareja conyugal, distintos de aquellos que corresponden a la misma pareja en tanto padres, y distintos también de los diálogos y funciones que incumben a los hijos.

Cuando estos límites son claros y semipermeables marcan diferencias entre sistemas, pero al mismo tiempo permiten el traspaso e intercambio de información hacia afuera y hacia adentro. de modo que exista comunicación entre ellos. Hay familias en las cuales los límites son difusos, y por lo tanto no hay mucha diferenciación y hay demasiado paso de información entre los subsistemas. Por ejemplo, todos los miembros de la familia opinan frente a una situación y están enterados de todo, los hijos interfieren en la relación conyugal y se ven afectados por los problemas íntimos de sus padres. También puede ocurrir que los padres estén excesivamente involucrados en la privacidad de sus hijos o en las relaciones entre los hermanos.

En otras familias en cambio los límites son rígidos, lo cual también puede ser disfuncional, ya que el intercambio de información es pobre, cada subsistema está excesivamente diferenciado y separado de los otros. Por ejemplo. esto ocurre cuando los padres no se enteran de lo que les sucede y experimentan sus hijos y viceversa, a menos que una situación de crisis de cierta gravedad los obligue a romper estos límites.

 

El Equilibrio Dinámico de los Sistemas

El concepto de homeostasis alude a la tendencia de cualquier sistema a mantener la constancia, estabilidad o sus condiciones, con respecto a los límites definidos en relación con su ambiente y con respecto a sus relaciones internas. Podría parecer contradictorio hablar de homeostasis o estabilidad si estamos hablando de seres vivos, sistemas que están en constante cambio al interior de ellos y con los sistemas de su contexto.

Sin embargo, al hablar de homeostasis tenemos que pensar en un equilibrio dinámico, esto es, por una parte, una tendencia natural a preservar su constancia y estabilidad en el tiempo y por otra parte una tendencia a cambiar para adaptarse a nuevas experiencias y situaciones. Dicho de otro modo, no se refiere a una estabilidad rígida, sino a la constante calibración del sistema. Una analogía física es la conservación de la temperatura en una sala, mediante la activación de una calefacción regulado por un termostato. Muchos otros ejemplos de homeostasis provienen de la biología, puesto que el organismo tiene gran cantidad de sistemas autocorrectivos.

La homeostasis de una familia a otra, dependiendo de la etapa del ciclo vital en que se encuentre. Para mantener el equilibrio, cada familia se sostiene en valores, reglas y normas que condicionan y marcan las relaciones tanto con el medio interno como con el externo. Frente a comportamientos conflictivos o ante estímulos externos que tengan un efecto desestabilizador , se ponen en juego mecanismos de retroalimentación que protegen la homeostasis familiar. Por ejemplo, en una familia donde el padre queda sin trabajo, es probable que la madre tenga que asumir el rol proveedor. Sin embargo, la tendencia homeostática producirá al poco tiempo conflictos al interior de la pareja, lo que presionará al padre a buscar un nuevo trabajo, no sólo por problemas económicos, sino también por retomar el rol que el sistema considera que le corresponde.

 

La adaptación de los Sistemas

Este concepto nos sirve para entender que la familia necesita adaptación : que existen cambios al interior, y que debe ser capaz de adaptarse internamente a las nuevas necesidades de sus miembros, y también adaptarse a las necesidades del medio o los otros sistemas con los que interactúa.

Cuando una familia no logra adaptarse, queda entrampado :

  • O bien pierde su capacidad de adaptarse a los cambios necesarios para recuperar un estado de equilibrio dinámico (es decir, los cambios la sobrepasan).
  • O bien se rigidiza ante los cambios y no los acepta e incorpora, y se mantiene en su estado previo.

Cuando se alude en una familia a la presencia de un paciente índice, no hay que pensar que el problema que presenta es sólo individual o que simplemente está afectando por alguna enfermedad. Es necesario entenderlo en el contexto y formando parte de un sistema con ciertas características (relaciones, tipos de límites, tipos de subsistemas, funciones estrategias de adaptación, etc.), y que de acuerdo a ellas, está permitiendo el surgimiento de ciertos problemas a través de sus interacciones, y en donde todos sus miembros, las interacciones entre ellos y las interacciones establecidas con sus ambientes están implicados. La idea es que las intervenciones diseñadas e implementadas se orienten a ayudar a la familia y a sus miembros a buscar nuevas formas para adaptarse a los cambios con los que se enfrenta.

El sistema familiar, para mantener este estado de equilibrio dinámico u homeostasis, posee mecanismos de control, a través's de los cuales se asegura su permanencia en el tiempo, mantiene sus límites como sistema y se adapta a los cambios propios del ciclo vital (internos) y a los cambios sociales (externos a la familia)

Estos mecanismos de control funcionan a través de la retroalimentación, concepto cibernético que se refiere a que el sistema utiliza los resultados de su funcionamiento como información que le permite ajustar sus propias reglas. Esta retroalimentación puede ser positiva o negativa.

La retroalimentación negativa implica que el sistema, frente a una señal de cambio, corrige su desempeño, volviendo al funcionamiento original.

Esta forma de retroalimentación lleva, por lo tanto, una dirección inversa a la del cambio que la originó. La retroalimentación positiva implica que el sistema, frente a una señal de cambio. modifica aún más su propio funcionamiento. Es decir, esta retroalimentación actúa en la misma dirección que el cambio que la originó.

Ambas formas de retroalimentación coexisten en un sistema, puesto que son parte de sucesiones circulares de acontecimientos causales que mantienen su adaptación. Permiten así que el sistema por una parte evolucione y por otra mantenga la estabilidad necesaria para su funcionamiento.

 

Equifinalidad

Este concepto se refiere a que en un sistema relacional se puede llegar a un determinado estado a partir de distintas situaciones y con diversas modificaciones. Lo interesante de esta visión es que nos permite. como profesional de la salud y especialmente en el trabajo con familias, ampliar y multiplicar las posibilidades de intervenir o ayudar a una familia. Mientras más ampliamos la mirada para entender que le pasa a una persona, mas sistemas con los cuales ella interactúa aparecerán a su alrededor, cada uno de los cuales representará una posibilidad de intervención. Si a esto se suma el hecho de trabajar con equipos multidisciplinarios, donde existen varios miembros con una diversidad de conocimientos teóricos y técnicos, determinará que cada cual pueda contribuir desde su propia especialidad para la realización del trabajo.

En este sentido, el concepto de equifinalidad nos permite entender a la familia como un sistema que, al estar en interacción con otros sistemas , puede experimentar modificaciones originadas en forma diferente. Por ejemplo, se podría iniciar una intervención desde distintos miembros del equipo, y a través de distintos miembro de la familia, con resultados que podrían ser similares. Al ser la familia un sistema en donde sus miembros están en constante y reciprocas relaciones, el cambio o modificación en los comportamientos de cualquier miembro, tendrá efectos en la organización total del sistema y por lo tanto en los comportamientos de todos los miembros del sistema.

 

EL CICLO VITAL DE LA FAMILIA

La familia es un sistema dinámico, que va cambiando y desarrollándose progresivamente a través del tiempo debido a cambios que se operan en su interior y por la influencia de un contexto social más amplio. Así como el individuo crece, se desarrolla, madura y envejece a través de cambios y ajustes sucesivos, también la familia experimenta su propia secuencia de desarrollo.

Esta evolución de la familia se da a través de etapas que forman ciclos. Se pueden identificar ciertos logros o tareas familiares que deben ser alcanzados en cada etapa y que posibilitan el paso a la etapa siguiente. Estas situaciones de tensión y conflicto en la familia son crisis que son esperables o normativas, propias del momento por el cual pasa la familia. Si no se logran superar las tareas de etapas anteriores, los problemas que no fueron enfrentados pueden reaparecer una y otra vez a lo largo del ciclo familiar.

Sin embargo no hay que entender este ciclo vital en forma lineal. como una simple aplicación de concepto de ciclo de vida individual a la familia.

Incuso hay autores que desechan esta visión lineal y señalan que el ciclo de vida familiar consiste en la alternancia de fases en las cuales predomina la cohesión con fases en las que predomina el desligamiento. De hecho , si se observa una familia determinada, la etapa que distinguimos depende de cual es el sistema que estamos definiendo. Por ejemplo, en una familia en la que el hijo mayor es escolar, los padres son simultáneamente hijos en una familia en la cual se vive la etapa de nido vacio. Por otra parte, la estructuración en ciclos es fuertemente influida por variables socioculturales.

De este modo el ordenamiento en etapas que será presentado debe tomado como marco de referencia para considerar las tareas evolutivas y principales características de distintos momentos de la vida familiar, y no como un secuencia rígida.

 

Etapas del ciclo vital de la familia

1. Formación de pareja y comienzo de la familia. Familia sin hijos.

La tarea central de esta etapa es el establecimiento de un compromiso permanente, el que se va profundizando a medida que pasa el tiempo. La pareja debe crear formas de relación y comunicación satisfactoria. Debe definir estilos de vida, rutinas, intereses, lo que implica que cada uno de los miembros de la pareja se modifica internamente para lograr una acomodación y adaptación mutua. Esto está ligado a la formación de una identidad en pareja (un nosotros que va más allá del tu y yo), lo que implica pensarse de a dos. Una tarea central de esta etapa, que muchas veces es una de las más difíciles, es la definición de las relaciones con las respectivas familias de origen.

2. Etapa de crianza inicial de los hijos

Esta etapa comienza con el nacimiento del primer hijo. La tarea fundamental de esta etapa es darle espacio al niño en la familia. La madre desarrolla una mutualidad con el niño, que implica empatizar con sus necesidades biológicas y psicológicas para satisfacerlas. Este vinculo madre-hijo es fundamental para que el niño desarrolle una sensación de confianza básica en el mundo.

La llegada de un nuevo miembro a la familia plantea dificultades para la pareja, que debe redefinir su manera de compartir responsabilidades, de relacionarse sentimental y sexualmente (por ejemplo, compartir la atención y el amor y restringir la actividad sexual a los momentos de intimidad)

También cambian las relaciones con las familias de origen de ambos miembros de la pareja parental

3. Familia con hijos pre-escolares

Esta etapa comienza con la entrada del hijo mayor al jardín infantil. En esta etapa el niño desarrolla mayor dominio sobre sus cuerpo y comienza a conocer y explorar su medio ambiente. Los padres deben permitir y aceptar esta mayor autonomía y al mismo tiempo proteger al niño de los posibles peligros de ésta. La sobreprotección por parte de los padres puede inhibir al niño e inhibir muchas de sus potencialidades. Los padres deben aprender a poner límites a la conducta del niño, enseñarle a controlar sus impulsos y a obedecer una serie de normas, aunque no comprendan su sentido.

4. Familia con hijos escolares

Esta etapa comienza con el ingreso del hijo mayor al colegio. Este se separa parcialmente de la familia para desarrollarse en el ámbito escolar. Es una época de prueba para la familia porque el medio escolar y sus exigencias evalúa la eficiencia con la que los padres han criado y socializado a su hijo.

Los padres deben aceptar que al entrar el niño al colegio van a separarse de él y que además van a comenzar a aparecer otras personas importantes para el niño, como profesores, compañeros y amigos. Al tener compañeros, el niño va a conocer otras familias con otros estilos de funcionamiento, lo que le permite hacer comparaciones con su propia familia.

Los padres y en especial la madre, comienzan a tener más tiempo libre lo que les permite retomar sus actividades y trabajos alternativos. En esta etapa la relación de pareja se afirma gradualmente, o se produce un distanciamiento progresivo si no se han logrado desarrollar áreas de satisfacción compartida.

5. Familia con hijos adolescentes

Los padres en esta etapa deben aceptar el crecimiento de su hijo y darle el derecho para decidir personalmente en relación a su futuro laboral, sexual y familiar. Estas decisiones pueden o no coincidir con las expectativas de los padres. Para muchas familias es difícil aceptar esta realidad, por lo que el proceso se hace lento y conflictivo. Los padres pueden cerrarse y asumir una actitud controladora que busque retardar la independencia joven, o pueden reaccionar apoyando a sus hijos, manteniendo una comunicación abierta y las posibilidades emocionales para que el joven comience una vida independiente exitosa.

6. Período de la familia

En esta etapa la pareja vuelve a estar sola y se produce lo que se llama nido vacío. En la medida en que se prolonga la expectativa y se mejora la calidad de ésta, es posible que la familia atraviese por una etapa estable y positiva. Sin embargo, esta etapa puede ser especialmente difícil para aquellas parejas en las que se estableció una complementariedad rígida, con la mujer dedicada casi exclusivamente a la crianza y cuidado de los hijos y el hombre al rol de proveedor, sin desarrollar áreas comunes de interés.

 

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