ORTOPEDIA PEDIATRICA

Dr. Roberto Raimann Ballas

Motivo de preocupación para los padres son los trastornos ortopédicos o traumatológicos que presentan sus hijos. Esto se traduce en una causa frecuente de consulta. Un pilar fundamental para el tratamiento adecuado de la patología ortopédica lo constituye el diagnóstico precoz. Es por esto que es muy importante que el pediatra sepa reconocer adecuadamente la patología, diferenciarla de los hechos fisiológicos que ocurren durante el crecimiento del niño y derivar a éste tempranamente, cuando corresponda, al especialista.

La anamnesis debe contener información sobre el embarazo, parto, desarrollo psicomotor, inicio de la marcha, motivo de consulta, antecedentes familiares, ingesta de medicamentos. Si el paciente presenta dolor se debe especificar el lugar anatómico de éste, forma de aparición y características.

El examen físico debe ser completo, con el niño sin vestimentas. Se debe inspeccionar la marcha, valorar los rangos de movilidad articular, palpar zonas de dolor, buscar presencia de derrame articular y comprobar la estabilidad de la articulación.

Finalmente, hay que completar el estudio con exámenes complementarios, como radiografías, que constituyen el primer paso en un estudio óseo. Éstas se deben realizar en al menos 2 planos y en forma comparativa, cuando corresponda. Otros métodos de imágenes utilizados en el estudio de patología ósea son la tomografía axial computada, la resonancia magnética, el cintigrama y la ecografía. Dependiendo del cuadro clínico y el caso individual los exámenes de laboratorio más usados son el hemograma, la velocidad de sedimentación y, en algunas ocasiones, la proteína C reactiva.

 

DEFORMIDADES DE TORSIÓN Y ANGULARES

Un motivo frecuente de consulta es el hecho que el niño camine con los pies en rotación interna o externa o que camine en genu varo (piernas en O) o valgo (rodillas en X). Estas condiciones son en la mayoría de los casos normales y corresponden al desarrollo fisiológico de la marcha del niño y por lo tanto evolucionan espontáneamente a la normalidad. Es importante conocer la historia natural de estas deformidades y saber diferenciar entre lo fisiológico y lo patológico.

Alteraciones de Torsión

El término anteversión (o retroversión) corresponde a la rotación anterior o posterior que presenta sobre su eje longitudinal la extremidad. La cabeza femoral normalmente se encuentra en anteversión respecto a los cóndilos femorales. Esta anteversión, que al momento de nacimiento corresponde en promedio a 40°, va decreciendo con la madurez esquelética hasta llegar en promedio a 12°. La tibia está normalmente rotada a externa y cambia desde los 5° en el nacimiento hasta los 15° en la madurez esquelética. Esto hace que habitualmente exista una rotación interna de la extremidad inferior y que, a medida que el niño va creciendo, ésta vaya cambiando a rotación externa.

La evaluación de estos pacientes debe comenzar con un estudio familiar. En el examen físico hay que ver si la alteración de torsión es estática (presente también en reposo) o dinámica. Se debe identificar cual es el componente rotacional de la tibia, la existencia de metatarso varo (que determina marcha en rotación interna) o de pie plano (que determina apariencia de rotación externa).

Hay que tener presente que el 95% de las deformidades de torsión se resuelve espontáneamente. El uso de férulas, plantillas y zapatos correctores no ha demostrado que afecten la historia natural del problema. En el tratamiento se debe insistir en la corrección de los hábitos posturales y evitar que los niños jueguen arrodillados. Si la deformidad persiste en la etapa adulta y es causal de alteración funcional, debe realizarse una osteotomía correctora.

Alteraciones Angulares.

Durante el primer año existe un genu varo que es fisiológico. Entre los 18 y 24 meses las rodillas se ubican más rectas para luego desarrollarse un progresivo valgo que tiene su mayor manifestación alrededor de los 4 años. Luego éste va disminuyendo hasta evolucionar, a los 7-8 años, a un ligero valgo que es normal en el alineamiento del adulto.

En la evaluación de las alteraciones angulares es fundamental excluir las causas que producen esta deformidad en forma patológica. Entre las causas figuran: infecciosas, metabólicas; tumorales; endocrinas; osteocondrodisplasias; post-traumáticas; deformidades congénitas; pseudoartrosis congénita de tibia; osteogénesis imperfecta y Enfermedad de Blount.

Es importante evaluar la laxitud articular y las deformidades asociadas. En el genu valgo hay que observar si es simétrico o no y establecer la distancia intermaleolar (DIM) al estar las rodillas juntas, estando el paciente tanto acostado como de pie. Se acepta como normal hasta 7,5 y 10 cm. respectivamente.

El estudio radiológico, con una telerradiografía de extremidades inferiores en anteroposterior, está indicado en presencia de alteraciones como asimetría, deformidad severa, estatura bajo el percentil 5 y rápida progresión de la deformidad.

El uso de zapato especial y plantilla no ha demostrado alterar la evolución de la deformidad. La férula está indicada en algunos casos de enfermedad de Blount. Si existe una deformidad importante con alteración de la función, que potencialmente puede llevar al desarrollo de una artrosis precoz, ésta debe ser corregida quirúrgicamente con hemiepifisiodesis que puede ser transitoria o definitiva o bien con una osteotomía correctora.

 

PATOLOGÍA DEL PIE

Los padres muestran mucha preocupación por los pies de sus hijos. Consultan muchas veces presionados por el entorno y porque no quieren ser acusados por sus hijos en el futuro, de que no hicieron "algo" por sus pies.

Anatomía

El pie es una estructura compleja compuesta por 26 huesos, múltiples articulaciones y ligamentos. Anatómicamente el pie comprende: retropié (astrágalo, calcáneo); mediopié (escafoides, cuboides y las cuñas); antepié (metatarsianos y falanges) y las articulaciones: tibioastragalina; subastragalina; articulación de Chopart (astrágalo - escafoidea y calcáneo - cuboidea) y la articulación de Lisfranc (cuneiforme - metatarsiana)

Se considera que el pie tiene normalmente 3 arcos: un arco longitudinal medial, arco longitudinal lateral (más pequeño) y un arco anterior. Así, el apoyo del pie se realiza como un trípode, apoyado en el calcáneo y las cabezas del primer y quinto metatarsiano, mayoritariamente (concepto actualmente en discusión).

Las mayores estructuras de soporte del pie lo constituyen los ligamentos y los tendones. Dependiendo de la edad de los niños existen diferentes problemas que preocupan a los padres.

Recién Nacido

A esta edad se pueden encontrar alteraciones posicionales o estructurales (polidactilias, sindactilias, pie bot, astrágalo vertical.)

Metatarso Varo: Existe una desviación del medio y antepié hacia medial, pero el retropié está normal (diferenciación con el pie bot). Dependiendo de la severidad de la presentación de esta deformidad, es el tratamiento indicado. Siempre debe tomarse una radiografía, con el pie en posición anteroposterior y lateral con apoyo, para confirmar el diagnóstico y descartar otra patología (pie bot), que clínicamente se pueden confundir.

El tratamiento consiste en la colocación de yesos correctores, uso de zapatos, uso de férula nocturna o simplemente de la observación, dependiendo de la magnitud del problema. En el 85% de los casos se tienen buenos resultados funcionales en estudios realizados sobre la historia natural de la enfermedad. Si el metatarso varo persiste y es responsable de sintomatología (dolor, hiperqueratosis) se puede corregir quirúrgicamente.

Pie Bot: Es una de las malformaciones más frecuentes en ortopedia, con una incidencia aproximada de 1:1200 RN vivos. Afecta más a los hombres (2 : 1 ) y se presenta en forma bilateral en el 50% de los casos. Es una malformación compleja que compromete a todo el pie, existiendo clínicamente equino, varo, supinación y cavo del primer metatarsiano. Radiológicamente se caracteriza por presentar paralelismo entre el astrágalo y el calcáneo en AP y L y la presencia de "escalerilla de metatarsiano" en la proyección lateral. El origen es en gran parte desconocido, pero existen causas neuromusculares que lo producen, por lo que estas deben ser siempre estudiadas. El tratamiento debe ser iniciado en forma precoz con yesos correctores, corrigiendo fundamentalmente el medio y antepié y luego se debe complementar con algún tipo de cirugía, la que se decidirá dependiendo del pie. En nuestra casuística, sólo el 5% de los pies no requirió de cirugía y el 30 % requirió de más de un procedimiento quirúrgico.

Astrágalo vertical: Es llamado también pie plano convexo congénito o pie en mecedora. Clínicamente se presenta con la planta convexa y el retropié en equino y valgo. Existe una luxación astrágalo-escafoidea; el astrágalo sigue el eje de la tibia, el escafoides se articula con el cuello del astrágalo y el calcáneo se presenta en equino. La radiografía en anteroposterior y lateral confirma la deformidad. Se debe investigar la posible causa, ya que aproximadamente el 60 % de los pacientes presenta alguna alteración neurológica, como por ejemplo mielomeningocele. El tratamiento es siempre quirúrgico alrededor del año de edad. Antes de la cirugía, se utilizan yesos para evitar deformidades mayores.

Problemas en la Edad Escolar

Pie Plano

Pocos diagnósticos en Ortopedia causan tanta ansiedad como el pie plano. Existen además una serie de mitos al respecto que no han podido ser demostrados científicamente y que dificultan su enfrentamiento racional. El pie plano consiste en la pérdida del arco longitudinal medial; esta pérdida de arco es considerada como un evento fisiológico, hasta los 4 años. El pie plano flexible se caracteriza por el hecho de que, al no estar el pie en apoyo, se forma el arco longitudinal, lo que también sucede al colocarse en punta de pie y al hiperextender el primer ortejo. Los niños con esta deformidad a menudo presentan una hiperlaxitud ligamentosa y habitualmente son asintomáticos. En algunos casos pueden presentar dolor en el 1/3 distal de la pierna y en la planta del pie. Si un pie plano flexible es doloroso, se debe buscar alguna causa orgánica responsable del dolor y se debe estudiar la extremidad radiológicamente.

Si el niño es asintomático no tiene indicación de tratamiento y sólo se deberá explicar a los padres en que consiste la deformidad. Hay estudios que demuestran que el uso de plantillas y zapatos ortopédicos no alteran la evolución natural de esta deformidad. Si hay sintomatología, tiene indicación el uso de algún tipo de plantilla, previo estudio, insistiendo a los padres que es sólo un tratamiento sintomático.

Pie Cavo

Corresponde a un aumento exagerado del arco longitudinal medial, con ortejos en garra y retropié en varo. Hay que estudiar la presencia de enfermedades neuromusculares. El tratamiento es esencialmente ortopédico, con plantillas, y en algunos casos quirúrgicos.

 

DISPLASIA Y LUXACIÓN CONGÉNITA DE CADERA

Una de las malformaciones más frecuente en ortopedia es la displasia de cadera, que tiene una incidencia de alrededor 1: 500 RN vivos. Afecta más a las mujeres en una relación de 6:1. El término displasia de cadera se define como el retardo en el desarrollo de los elementos que constituyen la articulación de la cadera. Luxación de cadera se define como la pérdida de la relación total entre la superficie articular de la cabeza femoral y la cavidad cotiloidea. Subluxación corresponde a la perdida parcial de la relación. Se considera a la luxación y a la subluxación como secuelas de una displasia no diagnosticada

La etiología de la luxación de cadera es desconocida pero existen varios factores que pueden contribuir a la aparición de ella, como: laxitud ligamentosa; factores genéticos; factores ambientales; factores mecánicos, como distosias de posición.

Lo fundamental en esta patología es el diagnóstico precoz. Entendemos como tal a aquél que se hace en el primer mes de la vida. Para poder llegar a este diagnóstico en forma temprana se necesita de personal adecuadamente entrenado y sensibilizado. El diagnóstico se puede sospechar en forma clínica por los datos anamnésticos (historia familiar, posición in útero) y hallazgos en el examen físico que se manifestarán de acuerdo a la edad del paciente. Los signos clínicos de sospecha corresponden a: Signo de Ortolani y Barlow; limitación de la abducción; signo de Galeazzi; asimetría de pliegues; signo de Rose Nelaton y signo de Trendelemburg. La presencia de alguno de estos signos es sólo un índice de sospecha y se debe confirmar el estudio por imágenes, ya sea con una radiografía de pelvis en posición anteroposterior y simétrica, o con una ecografía.

Diagnóstico Radiológico

La radiografía de pelvis debe ser simétrica; para ello hay que fijarse que los agujeros obturadores y las alas ilíacas sean simétricas a ambos lados. Hay que trazar la línea de Hilgenreiner, que corresponde a aquélla que pasa por el borde superior de ambos cartílagos trirradiados. Se debe dibujar la línea acetabular que corre tangencial al cótilo. Entre estas ambas líneas se forma un ángulo que corresponde al ángulo acetabular, que en condiciones normales, debe medir menos de 30°. Se considera completamente patológico cuando el ángulo mide más de 36°.

Otra línea a dibujar es la de Perkins que corre por el borde lateral del acetábulo y es perpendicular a la línea de Hilgenreiner. Esta línea debe cruzar la unión de los 2/3 mediales con el 1/3 lateral de la región epifisiaria proximal del fémur o si está presente el núcleo femoral, éste debe quedar completamente medial a esta línea. Cualquier lateralización del fémur respecto a esta línea corresponde a cierto grado de descentraje de la cadera.

La ecografía es un método no invasor, seguro, que permite identificar además de la estructura ósea (visible en la radiografía ), la estructura cartilaginosa, muscular y cápsula articular (no visible radiológicamente). Este examen permite diferenciar claramente si la cabeza femoral está centrada o no.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es obtener una cadera clínica y radiológicamente normal al finalizar el crecimiento. Para poder obtener esto, insistimos en lo fundamental del diagnóstico precoz. Mientras más pequeño es el paciente cuando se inicie el tratamiento, mayor es la posibilidad de obtener buenos resultados. Cuando se tiene el diagnóstico de luxación de cadera, se debe iniciar el tratamiento con algún método ortopédico, que puede ser el cojín de abducción o el aparato de Pavlik. La opción personal es por las correas de Pavlik, porque es un método dinámico que sirve además como prueba terapéutica. Frente al fracaso de tratamiento ortopédico, o en niños mayores de un año, el tratamiento debe ser la reposición en forma quirúrgica de la cabeza femoral en el acetábulo.

 

Bibliografía