EL NIÑO QUEMADO

Dr. Sergio Zúñiga R.

 

DEFINICIÓN

Habitualmente se define a las quemaduras como lesiones provocadas en los tegumentos por la acción del calor. Tal vez sería más correcto hablar de "alteraciones térmicas en los tejidos", ya que el frío, cáusticos químicos, las radiaciones, la electricidad e incluso la acción irritante de algunos seres vivos (peces, insectos) también las pueden provocar.

Las quemaduras entonces, son lesiones producidas en un tejido vivo, por la acción de diversos agentes, físicos, químicos o eventualmente biológicos, que provocan alteraciones que varían desde el simple cambio de coloración, hasta la destrucción de las estructuras afectadas.

En la denominación general de quemaduras se distinguen con nombre específico cierto tipo de lesiones que, según el agente causante, adquiere características particulares: escaldaduras provocadas por líquidos calientes, las quemaduras ígneas por la acción directa del fuego, las quemaduras provocadas por la electricidad, las corrosivas como consecuencia de ácidos o álcalis y las congeladuras producidas por el frío.

 

ETIOLOGÍA

Los agentes productores de quemaduras son muy variados. En el Cuadro Nº1 se observa un resumen de los agente etiológicos:

Cuadro Nº1

Agentes Físicos

Térmicos

Sólidos

Líquidos

Gases

Vapores

Llama o fuego directo

Eléctricos

Electricidad industrial

Electricidad médica

Electricidad atmosférica

Radiantes

Sol

Radium

Rayos X

Energía Atómica

Agentes Químicos

Cáusticos

Acidos

Alcalis

Agentes Biológicos

Seres Vivos

Insectos

Medusas

Peces eléctricos

Batracios

 

PATOGENIA

La lesión térmica ocasiona un grado variable de destrucción celular. La extensión de la lesión depende de la intensidad del calor, la duración de la exposición, el grosor de la piel y la conductancia del tejido.

En una quemadura se pueden describir tres zonas concéntricas2: un área central de espesor completo de necrosis que es irreversible. Aquí es donde la lesión es mayor.

Rodeando a ésta área usualmente hay una zona de isquemia. El tejido en esta zona puede sobrevivir o necrosarse dependiendo de la preservación del flujo sanguíneo. La infección, exposición o deshidratación pueden aumentar la isquemia y el resultado es la progresión de isquemia a necrosis.

Rodeando al área de isquemia usualmente hay un área de hiperemia. El flujo aumentado en esta zona es promovido por numerosos mediadores que son liberados desde los tejidos dañados (histamina, serotonina, complementos, leucotrienos, prostaglandinas)

 

QUEMADURAS EN LOS NIÑOS

Las quemaduras en la población infantil constituyen un serio problema. Aparte del riesgo de morir que tiene el niño quemado, que es mayor que el del adulto7, estas lesiones pueden dejar severas secuelas invalidantes, funcionales y estéticas que causarán desajustes psíquicos, sociales y laborales serios durante toda la vida.

Desde el punto de vista de salud pública, el tratamiento de estas lesiones consume una gran cantidad de recursos durante tiempos que suelen ser prolongados, como se observa con la prevención y manejo de las infecciones luego de la quemadura, así como también en la preparación de la zona injuriada para el injerto, y finalmente, en la cirugía reparadora de las secuelas retráctiles.

Pero tal vez lo más importante, es que se trata de un problema en el cual la prevención juega un rol fundamental.

 

ESTADÍSTICAS

La primera causa de muerte en la niñez lo constituye el trauma2.

En EEUU las quemaduras constituyen la segunda causa más común de muerte accidental en niños bajo los 5 años. El problema más grave, es que, por cada 2.500 niños que mueren por quemaduras, 10.000 sufren incapacidad permanente2. En Chile1 las quemaduras constituyen la primera causa de muerte entre los niños de 1 a 4 años (casi el 30% del total de las muertes por lesiones y violencias en este grupo etario)

La escaldadura es el mecanismo más frecuente de injuria. Elementos relacionados con la preparación y consumo de alimentos causan aproximadamente la mitad de las escaldaduras.

Las quemaduras eléctricas de la boca también son frecuentes y ocurren cuando los niños comienzan a caminar. Los preescolares se queman con fuego, producto de fósforos y encendedores.

La enorme mayoría de estas quemaduras ocurren en el hogar y son resultado de accidentes previsibles.

 

EVALUACIÓN INICIAL

Diagnóstico

Los conceptos básicos para el diagnóstico de una quemadura infantil son cuatro:

  • Profundidad
  • Extensión
  • Localización
  • Edad

 

Profundidad

La profundidad de la quemadura determina la evolución clínica que seguirá el proceso. Su determinación no es fácil, sobretodo en las primeras horas. Existen numerosas clasificaciones de profundidad en la literatura médica. Algunas de ellas están expresadas en grados 1º, 2º, etc.

Por la información clínica que entrega y su sencillez de aplicación, la clasificación de Fortunato Benaim es una de las clasificaciones más usadas en la actualidad en el paciente pediátrico.

F. Benaim distingue tres tipos de quemaduras según la profundidad:

  • Tipo A o Superficial
  • Tipo B o Profunda
  • Tipo AB o Intermedio

Cada una de estas tiene elementos de observación clínica que permiten una aplicación rápida (Cuadro Nº2)

Cuadro Nº2

Destruccion de la piel

TIPO A
(superficial)

TIPO A-B
(Intermedia)

TIPO B
(Total)

Aspecto Clínico

Flictenas

Color Rojo

Turgor Normal


Sin flictenas

Color Blanco grisáceo

Sin turgor

Dolor

Intenso


Indoloro

Evolución

Regeneración


Escara

Curación por

Epidermización (espontánea)


Cicatrización o injerto

Resultado estético

Excelente


Deficiente

Tomado de "Tratamiento local de las quemaduras". Dr. R. Artigas Ed. Parke-Davis Chile 1980

Las quemaduras de tipo A se caracterizan por el enrojecimiento de la piel, con posterior formación de flictenas, que al romperse, permiten observar un punteado hemorrágico fino. El dolor es intenso y la piel conserva su turgor normal.

Las quemaduras B, en las que hay destrucción total, no existe dolor. La piel está dura, acartonada y su color es blanquecino o gris. Se puede observar en ocasiones, los vasos de la red capilar superficial, coagulados.

Entre ambas formas se encuentra el tipo AB o intermedio cuyas características clínicas pertenecen a uno u otro tipo y que el tiempo y manejo se encargarán de ir definiendo.

Con criterio práctico, esta clasificación de Benaim dará una pauta segura de la evolución que tendrá la lesión.

Así las quemaduras tipo A epidermizarán en un plazo variable de 15 a 20 días sin dejar cicatriz. Las quemaduras tipo B formarán una escara que deberá ser eliminada o se eliminará sola, y necesitarán injertarse o cicatrizarán dejando secuelas retráctiles importantes en ambos casos.

 

Extensión

La determinación de la superficie corporal quemada debe ser determinada en el niño, con mucha exactitud, ya que expresa el pronóstico vital de la lesión.

De la extensión depende en gran parte la posibilidad de shock del paciente. Si se sobrestima, se corre el riesgo de sobrehidratación. Por otra parte, si se subestima, el niño se deshidratará. Todas las fórmulas de reposición de líquidos en el quemado están basadas en la extensión.

En el adulto se usa la tabla "de los nueve" o de Pulasky-Tennison6. Los segmentos corporales tienen valores iguales a 9 o múltiplos de esta cifra. Así la cabeza y los miembros superiores representan cada uno 9%, la cara anterior al tronco, la cara posterior y cada miembro inferior 18%, los genitales 1%.

Esta regla no puede ser aplicada a los niños ya que la superficie de los segmentos corporales varía de acuerdo con su edad. Así el RN tiene muy desarrollada la cabeza (18%) y reducidos los miembros inferiores (14%). Esta diferencia irá cambiando con el crecimiento.

En 1944, Lund y Browder6 determinaron los valores de los segmentos corporales en cada edad. Esto se observa en el siguiente esquema tomado del Hospital Sick Children de Edimburgo.

 

Figura 1

Un método útil y práctico en los pequeños, consiste en aplicar la regla de la palma de la mano para medir la extensión de la superficie quemada. Para estos efectos se considera que la superficie de la palma equivale a un porcentaje igual al 1%.

 

Localización

La localización de una quemadura será responsable del pronóstico. Así una lesión profunda que afecte pliegues de flexión, generará retracción y secuelas funcionales con toda probabilidad.

Existen "zonas especiales" que son potenciales productoras de secuelas: todos los pliegues de flexión, cara, manos y pies. En la figura Nº2 se puede observar la localización de quemaduras que pueden dejar secuelas funcionales o estéticas.

 

Figura Nº2

Como se puede observar, quemaduras profundas (B) localizadas en zonas específicas podrían no tener gravedad del punto de vista vital, pero sí, desde el punto de vista funcional o estético (quemaduras de cara o de mano).

Edad

"Los niños no son adultos pequeños".

El niño tiene un desarrollo que no es vertical. Sus sistemas van creciendo cumpliendo etapas que no suelen ser coincidentes a las de un adulto menudo. De ahí que presenten respuestas diferentes ante una misma agresión.

 

Diferencias Adulto-Niño

  1. Labilidad hídrica. Los niños tienen muy pocas reservas de agua. El recambio diario de líquidos en un lactante representa la mitad de su líquido extracelular. El adulto solo moviliza la séptima parte en 24 horas. Por eso el niño cae fácilmente en shock hipovolémico. Al mismo tiempo es más fácil su recuperación.
  2. La piel infantil es más fina, por lo que un mismo agente produce en el niño quemaduras más profundas que en el adulto. El tejido subcutáneo infantil es más laxo y se edematiza con gran facilidad.
  3. Los segmentos corporales tienen diferencias fundamentales, como ya se vio anteriormente. Así la cabeza de un lactante menor representa un 18% de su superficie versus un 9% en el adulto. Esto es compensado con la disminución de superficie de los miembros inferiores, en especial los muslos que es la zona dadora de injertos por excelencia, por tanto el niño tiene menos superficie disponible para injertos.
  4. Existen diferencias también en la función renal y en los sistemas cardíaco y respiratorio.

 

Pronóstico

El resultado de una quemadura es muy variable. Una lesión sin importancia vital puede ser muy grave como daño estético o funcional.

Existen entonces diversas gravedades:

  1. Gravedad Funcional. Depende de la localización y la profundidad. Ejemplo quemadura B en un párpado.
  2. Gravedad Estética. También dependiente de la localización y profundidad. Ej. Cicatrices hipertróficas en la cara.
  3. Gravedad Psíquica. Es difícil evaluar el daño psíquico que sufre el niño quemado. Las reacciones durante el tratamiento o las secuelas como consecuencia de este, son absolutamente personales. Todo esto en el contexto de una personalidad en formación y muy a menudo con el agravante del sentimiento de culpa de los padres, con la tendencia a la sobreprotección del niño luego del accidente.
  4. Gravedad Vital. El médico chileno M. Garcés3 ha formulado un código de gravedad bastante preciso para determinar la gravedad vital.

IG =

40 - edad del paciente en años +

% quemadura tipo A*1
% quemadura tipo AB*2
% quemadura tipo B*3

Indice de Gravedad

0 - 40

Leve

41 - 70

Moderado

71 - 100

Grave

101 - 150

Crítico

151 -

Extremo

 

MANEJO INICIAL DE LAS QUEMADURAS
(Modificado del American Collage of Surgeons, Committee on Trauma)

 

I. Detener daño mayor:

  1. Extinguir o eliminar ropa inflamada
  2. En quemaduras químicas
    • Lavado copioso agua
    • Irrigación ocular prolongada
    • Remover ropa contaminada
  3. Lavado con agua helada. Sirve de alivio al dolor.

 

II. Mantener ventilación (ABC)

  1. Administrar oxigeno humidificado por máscara
  2. Examinar vía aérea para detectar signos de daño por inhalación
    • pelos de fosas nasales chamuscados
    • Material carbonizado vía aérea superior
    • Edema o signos inflamatorios en vía aérea superior
  3. Mantener vía aérea
    • Intubación endotraqueal en
      • trauma cervical asociado
      • trauma torácico severo asociado
      • edema agudo de vía aérea: daño por inhalación grave
    • Si se intuba ventilación mecánica

 

III. Resucitación cardiopulmonar (ABC)

Si no se detecta pulso o actividad cardíaca

 

IV. Historia

  1. Circunstancias del accidente
  2. Enfermedades previas
  3. Medicamentos
  4. Alergias

 

V. Examen Físico

  1. Estimar extensión y profundidad de la quemadura
  2. Pesar al niño
  3. Revisar lesiones asociadas

 

VI. Criterio de hospitalización en niños

  1. Quemaduras mayores a un 10% del área corporal
  2. Quemaduras por inhalación
  3. Quemaduras eléctricas
  4. Quemaduras faciales o periorificiales
  5. Quemaduras químicas
  6. Sospecha de Síndrome Niño Golpeado
  7. Lesión asociada seria o enfermedad preexistente

 

VII. Reposición de volumen EV

Prevención del shock y alteraciones hidroelectrolíticas. Es el plan terapéutico de mayor importancia en el tratamiento de urgencia del quemado las primeras 48 horas.

  1. Pacientes con quemaduras más de un 10% de superficie corporal
  2. Instalación cánula EV en vena adecuada
  3. Sonda vesical a un sistema de drenaje cerrado
  4. Volumen de reposición: existen dos fórmulas ampliamente difundidas:

    1. Fórmula de Parkland:

      Ringer lactato - Suero fisol
      4 ml x Kg-peso x % superficie quemada

    2. Fórmula H. Carvajal (Shriner's Burns Institute Texas)

      5.000 ml x m2 de superficie quemada
      (Uso de nomograma)
  5. Volumen de mantención

    Necesidades basales

      100 ml/kg día primeros 10 kg
      50 ml/kg día primeros 10 kg
      20 ml/kg día los siguientes kgs

Planear administrar el 50% del volumen calculado en las primeras 8 horas del accidente y el 50% restante en las siguientes 16 horas. Ajustar el goteo para obtener 1 cc diuresis/kg peso/hora. 30 - 50 cc diuresis horaria en pacientes sobre 30 kg.

Las fórmulas de reanimación son guías. En una situación determinada el niño puede requerir volúmenes mayores o menores dependiendo de su respuesta clínica. Las quemaduras más profundas y las lesiones por inhalación pueden aumentar los requerimientos líquidos de manera considerable.

En las quemaduras de moderada y gran extensión es imprescindible el uso de albúmina humana9. Generalmente se efectúa después de las primeras 8 horas (12,5 g/lt de solución calculada). Excepcionalmente en niños se podría agregar Dextran (10 cc x kg en 24 horas)

 

VIII. Mantener circulación periférica en pacientes con quemaduras circunferenciales en extremidades.

  1. Signos clínicos de dificultad circulatoria. Incluyen:
    1. Cianosis
    2. Llene capilar dificultoso
  2. Escarotomía
    1. No es necesaria anestesia
    2. Incisión en cara medio - lateral o medio - medial de la extremidad
    3. Incisión a través de articulaciones comprometidas
    4. Incisión sólo hasta permitir que se separen bordes de la escara
  3. Fasciotomía: Sólo cuando la lesión comprometa tejidos subfasciales.

 

IX. Intubación Nasogástrica

Con succión si hay náuseas, vómitos o distensión abdominal o si las quemaduras son extensas (más de 15%)

En quemados extensos, prevención úlcera gástrica con Ranitidina 5 mg/kg/día

 

X. Analgesia

Según necesidad.

Dipirona

10 - 30 mg/kg/dosis oral o im

0,5 mg/kg/dosis 24 horas infusión continua

Paracetamol

15 mg/kg/dosis

Morfina

0,5 mg/kg/dosis oral

0,2 mg/kg/dosis im

0,002 - 0,005 mg/kg/dosis/bolo EV

0,5 - 1 mg/kg/dosis infusión continua

Ketarolaco

0,5 - 0,9 mg/kg/dosis EV o im

 

XI. Profilaxis antitetánica en caso necesario

Uso de antibióticos profilácticos las primeras 24 a 48 horas no tiene beneficios.

Sólo se seleccionará gérmenes de mayor poder patógeno.

El diagnóstico de infección se debe hacer con biopsia bacteriológica. El estudio histológico indicará si existe o no invasión de microorganismos en tejido sano.

 

XII. Tratamiento local inicial

  1. Limpiar y debridar con suero fisiológico todo tejido desprendido y desvitalizado
  2. Cubrir quemaduras con apósito estéril seco o sábana limpia
  3. Terapia local

    Se puede usar moltopren (poliuretano) o DuoDERM ® aplicados sobre la zona quemada y encima colocar un apósito estéril.
    No es conveniente usar antisépticos tópicos ya que no previenen la infección y constituyen un riesgo para la vitalidad de los tejidos.

 

XIII. Traslado

El tratamiento local de un quemado agudo grave debe realizarse en una unidad especializada. Una vez realizado el aseo quirúrgico, la única cirugía de urgencia a considerar es la escarotomía en quemaduras profundas circulares.

Para el traslado se requiere:

  1. Paciente reanimado y estabilizado
  2. Vía venosa permeable
  3. Quemadura cubierta
  4. Sonda nasogástrica y sonda vesical instaladas
  5. Momento oportuno, traslado rápido
  6. Paciente acompañado
  7. Centro de referencia informado previamente

 

QUEMADURAS POR INHALACION

Es raro el daño por calor directo en la vía aérea al inhalar aire caliente. Generalmente ocurre por el contenido gaseoso y de partículas de aire (oxido de azufre y nitrógeno). El mayor daño es causado por los compuestos químicos producidos por la combustión (alfombras, revestimientos) en el caso de un incendio.

Los componentes cáusticos del humo producen una reacción inflamatoria local, en la vía aérea, separándose el epitelio ciliado de su membrana basal. Así se forman moldes bronquiales que pueden ser expectorados o causar obstrucción bronquial.

En general las quemaduras por inhalación son graves y su tratamiento requiere uso precoz de ventilación mecánica.

 

QUEMADURAS ELECTRICAS

    Los niños rara vez están expuestos al shock eléctrico por alto voltaje (> 1,000 volts). La mayor parte de las quemaduras eléctricas en ellos, son producto de la corriente del hogar.

    Los casos más severos ocurren cuando la piel es expuesta a cables eléctricos. El paso de la corriente a través de los tejidos puede generar intenso calor y producir lesiones en órganos internos, además de la quemadura local en el punto de entrada.

    Una de las peores injurias que pueden ocurrir a un niño es la quemadura eléctrica de los labios cuando se introducen un enchufe en la boca. Estas lesiones pueden comprometer el espesor completo del labio, incluso la mucosa oral y pueden requerir de cirugía plástica para su reparación. El peligro es que la zona necrótica central se extienda a la arteria labial.

    El sangramiento puede ser severo y brusco, al caer la escara, aproximadamente a la semana de ocurrido el accidente. En estos casos es necesario instruir a los padres para que compriman la zona labial del niño, con dos dedos mientras llegan al servicio de urgencia.

 

PREVENCION

    Las quemaduras pediátricas constituyen una catástrofe que afecta no sólo al niño sino a todo el grupo familiar.

    El riesgo vital para el pequeño en ocasiones, es altísimo. En los sobrevivientes, las secuelas funcionales, estéticas y psíquicas son la consecuencia esperada.

    Los costos financieros del tratamiento de un niño quemado tanto agudo como el de las secuelas son elevadísimos. Habitualmente los más afectados son los grupos sociales más desposeídos.

    Lo más desalentador de toda esta situación es que la enorme mayoría de estos accidentes pueden ser evitados. Un ejemplo evidente lo constituyen los fuegos artificiales.

    Si bien los progresos en el rescate y manejo de las quemaduras son estimulantes, el tratamiento más efectivo es y seguirá siendo la prevención. Con respecto a esta última, la educación pública es una de las responsabilidades ineludibles de cualquier miembro del equipo de salud que maneje este tipo de lesiones. Es allí donde debiera ser puesto el énfasis en la pediatría del futuro.

     "La manera como una sociedad trata a sus niños refleja no sólo sus cualidades de compasión y cuidado protector, sino también, su sentido de justicia, su compromiso para con el futuro y su interés de mejorar la condición humana de las próximas generaciones. Esta es una verdad indiscutible, tanto para la comunidad de las naciones como para las naciones individuales".

    Javier Pérez de Cuéllar
    Secretario General Naciones Unidas. 1990.

 

REFERENCIAS

  1. Vega J, Contreras A, Agurto M. "Mortalidad por lesiones en accidentes y violencias en menores de 20 años". Rev Chil Ped 1990; 61:277-280.
  2. Sharp RJ. "Quemaduras" en Aschcraft KW; Holder TM (eds) Cirugía Pediátrica, 2ª Ed. México, Interamericana, Mc Graw Hill, 1995.
  3. Garcés M, Tapia L, Hoecher F et al. "Clasificación y pronóstico de los quemados" Asistencia Pública. 1971; 1:5-9.
  4. Carvajal HF. "A physiologic approach to fluid therapy in severely burned children. Surg Gynecol Obst. 1980; 150:379-384.
  5. Schiller WR. " Burn management in children". Pediatr Ann 1996; 25:431-8.
  6. Ayala R. "Tratamiento de urgencia del niño quemado agudo grave". Pediatr al Día 1991;7:234-8.
  7. Artigas R (Ed.) "Normas médico quirúrgicas para el tratamiento de las quemaduras". Santiago. Ed. Andrés Bello, 1984.
  8. Morrow SE, Smith DI et al. "Etiology and outcome of pediatric burns". J Pediatr Surg 1996; 31:329-333.
  9. Hansbrough JF et al." Pediatric burn". Pediatr in Rev 1999; 20:117-123.