RETRASO DEL DESARROLLO PSICOMOTOR

Dr. Luis Schlack

Una de las causas de consulta frecuentes en el campo neuropediátrico es el retraso del desarrollo neurológico. Es tarea fundamental el detectar precozmente el retraso lo que determina un diagnóstico etiológico y un tratamiento oportunos. Es apropiado destacar el diagnóstico etiológico ya que en la actualidad existen varias situaciones en que se pueden plantear medidas de tratamiento específicas que al menos pueden detener un mayor compromiso del S.N. central. En el diagnóstico y en el tratamiento de niños con retraso psicomotor debe destacarse la participación de numerosos tipos de profesionales de la salud, de la educación, de la rehabilitación y de la salud mental. Sólo es posible llevar a buen termino el manejo de un niño con déficit trabajando en equipo en todo momento. También se debe enfatizar que, desde la primera entrevista el médico se enfrenta a una familia que sufre un duelo al sospechar que su hijo tiene un retraso. Esto exige al médico conocimientos sobre la familia, el niño y la sociedad, en relación al retardo mental.

 

Etapas de diagnóstico

Anamnesis

Debemos partir preguntando acerca de la situación actual del niño. Inicialmente debemos hacer un interrogatorio libre, inquiriendo sobre qué aspectos preocupan más a los padres. Luego se debe interrogar acerca de todas las áreas de la maduración sin omitir ninguna: social, del lenguaje, emocional, cognitiva, de la visión, de la audición, motora.

Anamnesis remota. Preguntar acerca de posibles etiologías, indagando problemas del período prenatal, perinatal y postnatal. Del período prenatal seleccionaremos: antecedentes de posibles infecciones virales, (TORCH) , posibles hipoxemias (intención de aborto), hipertensión materna, exposición a agentes teratogénicos como alcohol, drogas, insecticidas, plomo, benceno, radiaciones, etc.

Periodo perinatal. Es el período donde existen eventos que contribuyen en forma importante al desarrollo de retraso: hipoxia, hipoglicemia, hiperbilirrubinemia, trauma obstétrico, prematuridad, macro- microcefalia, convulsiones.

Período postnatal. Debe indagarse sobre: infecciones del SNC, traumatismos encéfalocraneano severos, trastornos hidroelectrolíticos, intoxicaciones.

Una mención especial de la anamnesis postnatal merecen los siguientes aspectos psicosociales:

Antecedentes familiares: Dado que en muchos niños con retraso del desarrollo, éste tiene etiología genética, la anamnesis familiar es relevante: enfermedades de los padres, consanguinidad (o "inbreeding": familias de algunas localidades en que hay un número importante de uniones consanguíneas), historia familiar de retardo, historia familiar de problemas sensoriales, infertilidad previa de la pareja.

Examen físico

A pesar del gran valor de exámenes de laboratorio de imágenes, el examen físico del paciente aporta información relevante para el diagnóstico. La inspección puede aportar lo siguiente: dismorfías de diferentes partes del cuerpo, alteraciones de la piel (manchas hipopigmentadas, manchas café con leche, angiomas), alteraciones del esqueleto, tamaño del cráneo, defectos de cierre del tubo neural.

Del examen pediátrico clínico destacamos los elementos de más importancia:

Examen de audición y visión: éstos no pueden ser omitidas. Existen cuadros clínicos con retardo que además presentan alteraciones de visión y audición. Por otra parte, la ceguera y la sordera afectan en forma notable el desarrollo psicomotor.

Respecto a la audición, en el período de lactante se puede explorar con reflejo coleo palpebral palpebral positivo o con potenciales evocados (a veces no muy concluyente). En el período preescolar se puede hacer impedanciometría y algunas veces es posible la audiometría convencional. En caso de retraso de lenguaje, se debe descartar hipoacusia.

Respecto a visión, se puede explorar mediante:

  1. Seguimiento de objetos con la mirada
  2. Respuesta con sonrisa social
  3. Evaluar rojo pupilar
  4. Fondo de ojo: la atrofia papilar indica compromiso visual de grado variable.
  5. Nistagmus: puede indicar alteración de visión.

 

Interconsulta a otros profesionales

Interconsulta a Psicología: El diagnóstico de retardo mental requiere de un alto grado de certeza, dado el impacto que produce en la familia y por la repercusión que tiene sobre la vida futura del niño. El psicólogo esta en condiciones óptimas para realizar evaluaciones psicomotrices y para evaluar problemas psico-orgánicos y aspectos emocionales del niño.

Interconsulta a Psiquiatría: El psiquiatra se encarga del diagnóstico de problemas emocionales, tanto del niño como del grupo familiar.

Interconsulta a otros especialistas: Según el tipo de compromiso o daño son frecuentes la colaboración de: neurólogos, fonoaudiólogos, oftalmólogos, terapeutas ocupacionales, asistentes sociales, fisiatras, ortopedistas, etc. La interconsulta al genetista es de gran importancia dada la alta frecuencia de retardo mental en cuadros genéticos de base.

La electroencefalografía sólo se debe hacer si se plantea el diagnóstico o el tratamiento de una epilepsia.

Omisión o tardanza en el diagnóstico: De un sinnúmero de errores que se cometen, vale la pena analizar los siguientes:

1. Falta de una buena anamnesis del desarrollo psicomotor: esto sucede frecuentemente cuando el niño es visto solamente en relación a patologías.

2. Se hiperdimensionan factores como sobreprotección, patrones familiares, patrones culturales o factores emocionales.

3. Se sobreestima la variación normal.

 

Manejo y tratamiento del retraso del desarrollo psicomotor

El tratamiento dependerá de cada etiología en particular, algunas de ellas con tratamiento específico (fenilquetonuria, hipotiroidismo congénito, etc.) Común a todos los casos es la rehabilitación y la educación diferencial, que tendrá aspectos específicos según el tipo de déficit. Tan precozmente en cuanto se haga el diagnóstico de retraso se debe iniciar la rehabilitación.