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Dr. Juan Ignacio Quinteros Barrientos
Dr. Antonio Arteaga Ll.
Octubre de 2001
INTRODUCCION
En 1921, Los fisiólogos canadienses Frederick G. Banting y
Charles H. Best extrajeron por primera vez la insulina del tejido pancreático
de los perros. En 1922, administraron 15 mL de insulina exógena
a un paciente diabético 4 años (Leonard Thompson) y su glicemia
disminuyó de 440 a 320 mg/dL.
Para 1923, el proceso de extracción ya había sido mejorado,
y la insulina estaba comercialmente disponible en USA. Ese mismo año
Banting y asociados de la Universidad de Toronto recibieron el Premio
Nobel en Medicina o Fisiología.
Sin embargo, la insulina disponible tenía una duración de
acción corta y requería frecuentemente otra administración
a media noche. Esta necesidad llevó al desarrollo de preparaciones
de insulina de acción prolongada. Así, la Insulina Protamina
Zinc (PZI), se introdujo en los años treinta, la Protamina Neutra
Hagedorn (NPH) se introdujo en los años cuarenta y la serie de
insulinas lente en los años cincuenta.
En los años sesenta y setenta, la cromatografía llevó
a la producción de insulinas purificadas. En los ochenta, la tecnología
de ADN recombinante produjo comercialmente insulina humana, esta innovación
ha llevado a la disponibilidad de insulinas mutantes (análogos
de insulina), los cuales tienen mejoras en la farmacocinética de
la insulina. Lo que permitiría tener un mejor control metabólico,
con dietas menos estrictas y con menor riesgo de hipoglicemias con relación
a las insulinas tradicionales. En julio 1996 la FDA aprobó el primer
análogo de insulina la Lispro (Humalog)(1)(2)
SINTESIS Y SECRESION DE INSULINA
La insulina es una hormona peptídica que consiste en 51 aminoácidos
que son sintetizados, modificados y secretados en las células pancreáticas
beta.
Se sintetiza como preproinsulina en los ribosomas del retículo
endoplásmico rugoso. La preproinsulina entonces es clivada a pro
insulina que se transporta al aparato de Golgi donde se empaqueta en gránulos
secretores localizados cerca de la membrana de la célula. La mayoría
de la pro insulina es clivada en cantidades equimolares de insulina y
péptido C" (péptido conector) en los gránulos
secretorios (figura 1). Convirtiéndose así en dos cadenas
polipeptídicas, una de 21 aminoácidos y otra de 30, unidas
por dos puentes disulfuro. El proceso de secreción de insulina
involucra la fusión de los gránulos secretores con la membrana
de la célula y la exocitosis de insulina, péptido C y
trazas de pro insulina.
La secreción de insulina basal (no estimulada) es pulsátil,
con una periodicidad de 9 a 14 minutos. La pérdida de secreción
del pulsátil es una de las primeras señales de trastorno
de células beta en pacientes con DM 1(3)(4).

Figura 1: Procesamiento de la insulina en la célula beta pancreática
(Ref. 3)
FARMACOCINETICA DE LA INSULINA
La secresión de insulina puede ser dividida en dos componentes.
El nivel basal de insulina se secreta entre comidas, durante la noche
o el ayuno a 0,5-1 U/h. Este bajo nivel de insulina limita pero
no elimina la producción hepática de glucosa, que es necesaria
para el metabolismo cerebral (concentraciones de 5-15 microunidades/mililitro).
El segundo componente don los biveles mucho mayores de insulina postprandiales
que alcanzan concentraciones de 60-80 microunidades/mililitro a los 30
minutos de la ingesta. Bajo condiciones normales, estos niveles se normalizan
en 2-4 horas (fig 2)

Figura 2: Perfiles de insulina y glucosa normales en 24 horas. (Ref. 5)
TERAPIAS CON INSULINA
En el mundo, el uso de insulinas se divide en 26% insulina soluble (cristalina),
35% basal (lenta) y 39% pre mezclada. Pero grandes variaciones se ven
entre los países, probablemente por muchos factores, como costumbres
de prescripción, disponibilidad, estilos de vida, etc.
Sin embargo, no se ha logrado el reemplazo de insulina en forma fisiológica
ni niveles de glicemia cercanas a los normales. La administración
de insulina cristalina con un bolo subcutáneo produce un perfil
de insulina plasmático que es muy diferente a la respuesta prandial
normal. Después de la inyección de insulina soluble, un
retraso inicial es seguido por un aumento en la concentración de
insulinemia con peaks a las 12 h y vuelta a las concentraciones
básales dentro de 68 h. Esta tendencia contrasta con la rápido
y corta secreción de insulina prandial en sujetos sin diabetes
(figura 2). Mayores diferencias ocurren debido a las variaciones en la
absorción subcutánea de insulina soluble entre individuos,
y en el mismo individuo en distintas situaciones. Los factores contribuyentes
incluyen la dosis y concentración de la insulina, sitio y profundidad
de inyección, y flujo sanguíneo.
Ya que la absorción subcutánea puede ser aumentada al reducir
la tendencia de las moléculas de insulina a asociarse entre sí,
el uso de análogos de insulina con menor auto-asociación
podría reproducir mejor la respuesta prandial rápida y de
corta duración vista normalmente. Proteínas recombinantes
se han usado para producir análogos de insulina que incorporan
modificaciones aminoacídicas que fueron diseñadas para retardar
la auto-asociación mediante repulsión de cargas, reemplazo
de sitios que se unen a metal y la manipulación estérica
en el término de la cadena para disminuir contactos e interacciones
entre los monómeros de insulina5
Medidas que se hacen necesarias, toda vez que a pesar de los múltiples
avances, aún no se logra un buen control glicémico en la
mayoría de los pacientes con diabetes, y se ha demostrado en múltiples
trabajos, como la euglicemia previene o retrasa la microangiopatía
que afecta a estos pacientes(6)(7)
De esta manera, conceptualmente existen al menos tres formas distintas
de alcanzar la euglicemia:
1.- Con transplante o ingeniería genética de células
pancreáticas ß
2.- Mediante diversas rutas y regímenes administración
3.- Como ya lo hemos dicho, modificando la molécula de
insulina (análogos)
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La primera técnica aún pertenece al ámbito del
futuro y de la ciencia-ficción, aunque existen grupos trabajando
en ellos... Del segundo diremos que actualmente existen dos regímenes
de administración, el convencional que implica hasta 2 inyecciones
diarias y el intensivo que puede constar de más de 2 inyecciones
diarias o infusión continua mediante una bomba de infusión4.
Si bien se acepta que el régimen intensivo logra niveles de Hba1c
menores, en el estudio DCCT, sólo <5% de los pacientes lograron
niveles normales, teniendo este grupo 3 veces mayor incidencia de hipoglicemias
severas7 (Figura 3). Esto último se explica, al menos en parte
por la farmacocinética de la insulina regular como ya lo hemos
explicado, ya que los análogos con menor afinidad para asociarse
entre sí serían más parecidos a liberación
fisiológica de insulina con un inicio de acción precoz y
menor duración del efecto (Figura 4)(8) La Figura 5 muestra, a
modo de ejemplo, los tiempos de inicio y duración de distintas
formas de insulina.

Figura 3: Valores de Hemoglobina Glicosilada y de Glicemia en Pacientes
con DMIR Recibiendo Terapia Intensiva o Convencional. Esquema A: medianas
de valores de hemoglobina glicosilada. Las diferencias entre los tratamientos
eran estadísticamente significativas (P <0.001) desde tres meses
hasta el final del estudio. Esquema B: muestra las medianas de los valores
trimestrales de glicemias capilares en periodo de 24 h en cada paciente,
con los percentiles 25 indicados por las líneas verticales. Las
diferencias entre los tratamientos eran estadísticamente significativas
(P <0.001) para cada una de las mediciones. (Ref. 7)


Figura 4: Difusión de la insulina según asociación.
A menor capacidad afinidad para asociarse entre sí, mayor di fusibilidad
y por lo tanto inicio de acción precoz y menor duración
del efecto. (ref. 6)
Figura 5: Comienzo y Duración de Acción de
varios tipos de Insulina. Insulin isophane= NPH; HOE 901= Insulina Glargina.
(Ref 6)
ANALOGOS DE LA INSULINA
Sin embargo, los factores de seguridad tienen gran importancia, ya que
por ejemplo, el análogo de acción rápida AspB10 tiene
efecto carcinogénico mediante afinidad al receptor del factor de
crecimiento insulinosimil I. Produciendo adenocarcinomas mamarios en ratas
Sprague-Dawley en forma dosis dependiente. Los estudios clínicos
con este compuesto se interrumpieron5,4.
Insulina Lispro
El primero de estos análogo disponible fue la insulina lispro que
fue aceptada para el uso clínico en Europa en abril de 1996 y en
los Estados Unidos en junio de 1996. En la insulina lispro la secuencia
natural de prolina en posición B28 y lisina en posición
B29 se invierte (Fig. 6). Esta inversión lleva a un cambio conformacional
en el extremo del C-terminal de la cadena B que estéricamente impide
a los monómeros de insulina formar dímeros. De esta forma,
la constante de asociación está reducida por un factor de
300 comparada con la insulina regular.
Figura 6: La secuencia aminoacídica de la Insulina Lispro
comparada a la Insulina Humana.
La inversión en la secuencia de prolina y lisina no afecta el dominio
que se une al receptor de insulina. La afinidad de la insulina lispro
para el receptor de insulina es similar al de la insulina regular y su
afinidad para el receptor del factor de crecimiento insulinosímil
es aproximadamente 1 1/2 veces el de la insulina regular, pero sólo
el 0.1 % de la afinidad del propio factor de crecimiento. De acuerdo con,
en Vitro, se estimula crecimiento de la célula a la misma magnitud
por insulina regular y lispro de insulina. Los estudios en cerdos indicaron
que inyectada en forma subcutánea se absorbía más
rápidamente en la circulación que la insulina regular (90
% de absorción en 100 minutos, comparado a 150 minutos para insulina
regular). En un estudio de clampeado euglucémico en sujetos normales,
el peak sérico en la concentración de insulina fue significativamente
más alta (116 vs. 51 mU/ml) y más precoz (42 vs. 101 minutos)
después de la administración subcutánea de insulina
lispro que de insulina regular (Fig. 7) La potencia hipoglicemiante
total es equivalente al de la insulina regular, al igual que el clearance
sistémico. La duración de acción de insulina lispro
(aproximadamente tres horas) es más corto que el de insulina regular
(aproximadamente cinco horas). Por otra parte, al igual que para la insulina
regular, muchos factores influyen en la absorción, sin embargo,
estos son menos pronunciados. Además, el tiempo requerido para
alcanzar el peak de concentración es independiente de la dosis,
cosa que no ocurre con la insulina regular.
Como resultado de su inicio de acción más rápido,
la insulina lispro debe inyectarse inmediatamente antes de una comida,
mientras que la insulina regular debe inyectarse por lo menos media hora
antes de una comida. Los resultados de estudios randomizados que comparan
insulina lispro con insulina regular se muestran en la Tabla 1. En estos
estudios las alzas de glicemia relacionadas a comida fueron de 20 a 72
mg/dl menores en los pacientes usuarios de insulina lispro. Sin
embargo, las glicemias de ayuno y pre-prandiales tendían a ser
más altas durante el tratamiento con insulina lispro. Esto puede
ser explicado por las bajas concentraciones de insulina como resultado
de la duración de acción demasiado corta de las insulinas
basales (Ej. NPH). Limitación que fue enmascarada por la larga
duración de la insulina regular. Por esta misma razón, los
valores de hemoglobina glicosilada no disminuyeron durante la terapia
con insulina lispro. De esta forma, mezclar insulina lispro con cantidades
pequeñas de insulina NPH mejora el perfil glicémico global.
El aumento de peso durante la intensificación de tratamiento no
es mayor para la insulina lispro que para la insulina regular. En pacientes
con DMID, la frecuencia de hipoglicemia es menor durante el tratamiento
con insulina lispro que durante el tratamiento con insulina regular
(Tabla 1). En el mayor estudio hubo una disminución del 12% en
el número total de episodios de hipoglicemia.

Tabla 1: Estudios que comparan Insulina Lispro con Insulina Regular.
Pocos estudios han evaluado a la insulina lispro con otros regímenes
de insulina. Los resultados iniciales en pacientes tratados con infusión
subcutánea continua son alentadores. En un estudio con 30 pacientes
con DMID, la hemoglobina glicosilada fue menor (7.7% vs. 8.0%, P=0.004)
para insulina lispro y la frecuencia de hipoglicemia fue similar para
los dos tratamientos. Asimismo las glicemias de ayuno eran más
bajas con insulina lispro, subrayado la importancia de mantener la insulina
basal del suero normal.
A pesar de todo lo expuesto, no podemos olvidar que un control metabólico
adecuado es consecuencia de múltiples factores, como la educación,
motivación, etc. Entonces, sólo los análogos de insulina
difícilmente tendrán un rol principal en mantener la euglicemia.
Por ejemplo, pacientes con Hba1c elevada no se beneficiarían ya
que rara vez hacen hipoglicemia y como hemos visto la insulina lispro
no baja a la Hba1c. De esta forma, el mayor beneficio lo obtendrían
por ejemplo DM 1, con Hba1c baja y alto riesgo de hipoglicemia.
SUPLEMENTACION BASAL DE INSULINA
Insulina Glargina
Porque las primeras insulinas disponibles requerían múltiples
inyecciones diarias, los investigadores intentaron extender su acción
retardando la absorción en el tejido subcutáneo. Sin embargo,
las Insulinas NPH y Ultralenta humanas no logran dar una basal útil
de 24 hrs (por lo menos un 20% de los pacientes con DMID requieren doble
dosis). Además, el uso de análogos de acción rápida
resultan en mayores glicemias nocturnas y preprandiales como ya se ha
explicado. Pero al dar insulina continua subcutánea, la Hba1c
bajó. Todo esto apoya la necesidad de insulinas basales efectivas.
De esta forma se descubrió que aumentar el punto isoeléctrico
de la insulina de 5,4 hacia la neutralidad causando así precipitación
en el sitio de inyección, retrasa la absorción y prolonga
el efecto. Basado en este concepto, se creó un análogo di-arginil,
la insulina glargina, que tiene una absorción mucho más
lenta y reproducible que la insulina NPH. Lo que resulta en un inicio
de acción dilatado y efecto prolongado (Figura 7).

Figura 7: Características de acción en el tiempo
de diversos tipos de insulina
Al comparar insulina glargina con NPH en estudios con clampeo isoglicémico
se demostró que un bolo subcutáneo de NPH (0,3 U/Kg) produce
un peak claro a las 3-6 h, para volver a niveles basales a las16 h. Mientras
que la insulina glargina tiene un plateau a concentraciones 2-3 veces
menores en 6-8 h y permanece constatnte por 24 h. Otro estudio demostró
que una inyección diaria es comparable a 4 con NPH. Nuevamente,
en 4 estudios multicéntricos se comparó insulina glargina
con NPH, y todos demostraron menores glicemias de ayuno, menor variabilidad
en glicemias, menor incidencia de hipoglicemias (especialmente nocturnas)
y menores valores de HbA1c(5).
¿Insulinas para DM 2?
El estudio DCCT (The Diabetes Control And Complications Trial ), fue un
gran estudio con 1.441 pacientes con DM 1 seguidos por un promedio de
6,5 años (>9300 pacientes / año)7. Demostró
que la terapia intensiva retrasa la aparición y desarrollo de retinopatía,
nefropatía y neuropatía en DM 1 (figura 8). Porque es probable
que la hipótesis del daño de la hiperglicemia se aplique
a pacientes con DM 1 y DM 2 es razonable extrapolar estos hallazgos a
la población con DM 2. Además, varios trabajos de menor
calidad apoyan fuertemente estas conclusiones. Más aún,
el estudio DCCT demostró una tendencia favorable para eventos macrovasculares.
Sin embargo, existen muchas razones para ser cuidadosos, ya que la DM
2 es un trastorno muy heterogéneo y la normoglicemia puede ser
alcanzada con dieta, ejercicio e hipoglicemiantes orales sin necesidad
de terapia insulínica intensiva, que produce un aumento del doble
o triple en hipoglicemias severas y aumenta en 33% riesgo de obesidad.
Además existe preocupación por los efectos que el hiperinsulinismo,
y el aumento de peso pueden tener en estos pacientes. Además para
estos pacientes los eventos macrovasculares son mucho más prevalentes
que los microvasculares, de manera que una terapia que sólo retrase
los efectos en la microvasculatura puede ser insuficiente. Y se debe hacer
énfasis en reducir a los factores de riesgo cardiovasculares en
general(9)
Figura 8: Disminución de riesgos relativos en complicaciones
microangiopáticas como consecuencia del control glicémico
intensivo, según el estudio DCCT (Ref. 7)
BIBLIOGRAFIA
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