Capítulo 5. Anatomía Patológica de los Aparatos Urinario y Genital Masculino.

Dr. Helmar Rosenberg


RESUMEN EMBRIOLOGICO DEL APARATO URINARIO

Desde un punto de vista embriológico, los aparatos urinario y genital pueden considerarse como uno solo. De hecho, ambos se originan de células mesodérmicas intermedias y ambos tienen relación con la cloaca. Además, los conductos excretores del pronefros y del metanefros normalmente pasan a formar parte de los genitales masculinos y femeninos.

El aparato urinario en el hombre se desarrolla a partir del mesoderma intermedio, del epitelio celómico y de la cloaca. Se reconocen tres etapas sucesivas parcialmente superpuestas: desarrollo del pronefros (día 20 al 30), del mesonefros (día 26 al 4º mes) y del metanefros (desde la 5a semana) (Fig. 5-1).

El pronefros se desarrolla del mesoderma intermedio cérvico-torácico a ambos lados de la columna vertebral y forma el cordón nefrogénico, con 7 a 10 grupos celulares correspondientes a los nefrótomos, que después de diferenciarse involucionan en sentido cráneo-caudal. El pronefros constituye el riñón definitivo de algunos peces y anfibios. En vertebrados superiores juega un importante papel como inductor del desarrollo del mesonefros, que a su vez induce el desarrollo del metanefros. La agenesia renal en el hombre podría estar relacionada con un trastorno del desarrollo del pronefros.

El mesonefros se desarrolla en forma del conducto de Wolff o conducto mesonéfrico en el que se vacían aproximadamente 40 túbulos mesonéfricos provistos de sus respectivos corpúsculos malpighianos. Este órgano es de importante actividad en muchos animales, y también en el hombre hasta el segundo mes de la embriogénesis. Da origen a los túbulos rectos de la rete testis o conductillos eferentes testiculares, al epoóforo, paraóforo y a los restos de Walthard. Del conducto de Wolff se forman el epidídimo, conducto deferente, conducto eyaculador y parte de la vagina y de la vejiga.

El metanefros o riñón definitivo se origina de la zona más caudal del mesoderma intermedio, llamada blastema metanefrogénico, y de la yema ureteral, que nace del conducto de Wolff. El brote ureteral induce en el blastema el desarrollo del tejido renal, con nefrones e intersticio. De la yema ureteral se forma el conducto excretor: túbulos colectores, cálices, pelvis y uréter. El metanefros, desde su posición inical pelviana, migra hacia la fosa lumbar en la que alcanza su posición definitiva en la 12a semana. Simultáneamente experimenta una rotación en 90º de manera que el hilio, dispuesto ventralmente en la posición pelviana del riñón, queda dirigido hacia la línea media mirando hacia la aorta.