EXAMEN NASAL


Inspección:

Se debe examinar el aspecto externo en busca de alteraciones de la piel (rinofima, tumores, impétigo), desviación lateral de la nariz (laterorrinia), aumento de volumen, alteraciones del dorso nasal (pe. Silla de montar, giba), alineamiento del eje nariz (fracturas), salida de secreción por narinas, costras, mal olor (ocena). Recordar que en algunas ocasiones el compromiso inflamatorio o infeccioso de las cavidades paranasales puede manifestarse como aumentos de volumen, eritemas, zonas fluctuantes en la zonas de proyección de éstas (zona malar, zona frontal), exoftalmo o enoftalmo, celulitis orbitaria y periorbitaria, hematomas, etc.

Paralelamente se debe observar si la persona es respirador bucal o nasal.

Luego se debe levantar suavemente la punta de la nariz determinando si el tabique está alineado con la columela, existencia de hematomas del tabique y si existen alteraciones en el vestíbulo nasal (secreción purulenta, costras).

 

Con la ayuda de un espéculo nasal y una fuente de luz se procede a examinar ambas fosas nasales (rinoscopía anterior). Se debe observar el color, tamaño, características de la mucosa de los cornetes y meato inferior y medio. Hay que buscar cuerpos extraños o tumores, secreciones, pólipos, etc. Observar la estructura del tabique, alineamiento en la línea media, existencia de perforaciones, espolones, vasos prominentes, estigmas de sangrado, etc.. Si no se dispone de un espéculo nasal puede usarse el otoscopio con un conito grande para la realización de este examen.

 

Se puede examinar las cavidades nasales y las coanas, desde la nasofaringe usando el espejo utilizado para la laringoscopía indirecta (rinoscopía posterior). Esto permite evaluar la ubicación en la línea media de la porción más posterior del tabique, la región posterior de los cornetes inferior y medio, la elevación tubaria (correspondiente al orificio de salida de la trompa de Eustaquio) y una aproximación inicial en la búsqueda de tumores del rinofarinx.

La endoscopía nasal es el examen que permite la mejor visualización de las cavidades nasales, los complejos osteomeatales y la rinofaringe. Esta se lleva a acabo mediante el uso de ópticas rígidas y la aplicación de un anestésico tópico y vasoconstrictor local. El examen va a buscar la presencia de masas, sangramiento, inflamación, variantes anatómicas (espolones, desviaciones tabique, cornetes paradójicos, atresia coanas), descargas transmeatales, etc. Es esta misma óptica rígida la que se utiliza en la cirugía endoscópica de las cavidades nasales.

La nasolaringofibroscopía, técnica que utiliza una óptica flexible permite ingresar a través de la fosa nasal y evaluar las características de cornetes, tabique, coanas, tejido adenoideo y continuar hacia la faringe y laringe (ver examen físico laringe).

 

Palpación:

Es importante palpar el dorso nasal en busca de dolor, resaltes, crepitaciones, aumento de volumen, equímosis, fluctuación, etc.

 

Rinomanometría:

Es un examen que permite medir la resistencia del flujo aéreo nasal, por lo que se indica para objetivar el grado de obstrucción nasal.

 

Punción seno maxilar:

Es un examen de especialidad para los casos en que aislar el germen causante de una sinusitis sea fundamental. Con la ayuda de un trócar que atraviesa la pared medial de la nariz, a nivel del meato inferior, se puede acceder a la cavidad del seno maxilar, de modo de tomar muestras para cultivos bacterianos y fúngicos y también realizar lavados.