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DefiniciónLa colestasia intrahepática del embarazo (CIE) es una patología
obstétrica que se presenta en la segunda mitad de la gestación,
de preferencia en el tercer trimestre. Se caracteriza por un prurito persistente
palmar y plantar, a veces generalizado, de predominio nocturno y que desaparece
en forma espontánea después del parto. Un 10% de los casos
presenta ictericia. FrecuenciaSu frecuencia en Chile y en los países escandinavos varía entre el 3 y el 10% de los embarazos. En otros países, es una patología raramente reportada.
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1. Predisposición genética: |
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2. Factores hormonales: |
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3. Factores ambientales: |
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El diagnóstico es esencialmente clínico. Se plantea en una embarazada, generalmente en la segunda mitad del embarazo, que presenta prurito palmo plantar, a veces generalizado, de predominio nocturno, sin lesiones cutáneas primarias, que no cede en el lapso de una semana y que desaparece espontáneamente uno o dos días después del parto. Puede acompañarse de coluria e ictericia.
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- Bilirrubina |
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- Transaminasa pirúvica |
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- Transaminasa oxaloacética |
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- Fosfatasas alcalinas (fracción hepática) |
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- Sales biliares |
En la CIE las pruebas hepáticas están normales o discretamente
alteradas. El examen más específico de la enfermedad son
las sales biliares; sin embargo, éstas pueden resultar normales,
sin descartarse la CIE si la clínica es característica.
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-Hepatitis viral |
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-Litiasis de la vía biliar |
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-Infecciones dermatológicas que producen prurito |
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-Alergias |
Cualquier patología obstétrica puede coexistir con CIE pero las que tienen asociación estadística con la enfermedad son:
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-Amenaza de parto prematuro |
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-Parto prematuro |
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-Meconio |
El pronóstico materno es bueno; el compromiso colestásico
hepático es benigno y cede espontáneamente después
del parto, sin secuelas.
El pronóstico fetal, por el contrario, no está completamente
aclarado. Se ha asociado a la CIE con parto prematuro, presencia de meconio
en el líquido amniótico y muerte súbita fetal en
las últimas semanas de gestación. La causa de esta última
complicación, la más grave, no está clara. Algunos
autores la han relacionado con contractilidad uterina aumentada.
La CIE no produce compromiso crónico de la función nutritiva
ni respiratoria placentaria, evaluada ésta a través del
registro basal no estresante y de la velocimetría Doppler de arteria
umbilical fetal.
Dado que la enfermedad no tiene tratamiento etiológico, se debe informar con claridad a la paciente sobre ella y su pronóstico, dándole el apoyo psicológico necesario. Con este objetivo, es recomendable efectuar controles semanales en los que se interrogará dirigidamente a la paciente para evaluar los siguientes aspectos:
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- presencia de contractilidad uterina aumentada |
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- percepción de movimientos fetales |
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- aparición de coluria e ictericia |
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- evolución del prurito |
El prurito puede aliviarse con el uso frecuente de talco mentolado y
sedación con diazepán 5 mg. cada 12 horas. Ante la presencia
de prurito intenso o invalidante puede usarse fenobarbital en dosis de
100 mg. cada 12 horas.
Rara vez la CIE requerirá hospitalización. Esta se reserva
para casos de prurito invalidante en que el tratamiento hospitalario pudiera
resultar más eficaz o cuando hay asociación con otra patología
que requiera manejo intrahospitalario.
El método de vigilancia de la unidad fetoplacentaria usado en CIE
es la monitorizacion materna de los movimientos fetales y el registro
basal no estresante. Este examen se realiza en forma semanal o bisemanal
a partir de las 34 semanas de gestación, aún cuando algunos
han afirmado que su valor predictivo no es igual que en otras patologías
obstétricas. Ese pensamiento no esta avalado, sin embargo, por
la literatura disponible.
La tocolisis profiláctica no está indicada. Se usa tocolisis
en forma terapéutica en los casos de amenaza de parto prematuro
en gestaciones menores de 36 semanas de gestación.
La interrupción del embarazo por causa materna sólo se
justifica, en forma excepcional, en casos de prurito invalidante, una
vez asegurada la madurez pulmonar fetal.
Existe controversia respecto a la interrupción profiláctica
del embarazo por causas fetales. Sin embargo, nuestra recomendación
actual es interrumpir los embarazos que cursan con CIE anictérica
a las 38 semanas de gestación, y los embarazos con CIE ictérica
una vez cumplidas las 36 semanas con madurez pulmonar fetal comprobada.
Esta conducta pretende evitar las eventuales muertes fetales súbitas
descritas en las últimas semanas del embarazo.
Otro factor a considerar para interrumpir el embarazo a las 36 semanas,
con feto maduro, es el antecedente de mortinatos previos por CIE o la
presencia actual de meconio en el líquido amniótico.
Ante la existencia de patologías asociadas a la CIE, se decidirá
el momento de la interrupción dependiendo de la gravedad del cuadro
coexistente.
La inducción ocitócica es el método de elección para la interrupción del embarazo. Esta se hará con monitorización electrónica de la frecuencia cardíaca fetal en forma continua. La operación cesárea se reserva para los casos en que la vía vaginal está contraindicada o la inducción ocitócica haya fracasado.

NOTA: Interrupción electiva antes de las 38 semanas debe ser con
madurez pulmonar fetal comprobada.
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