La infección del tracto urinario (ITU) es la complicación
infecciosa más frecuente durante el embarazo, y su incidencia fluctúa
entre 3 y 12%, según distintas series comunicadas. En nuestro Servicio
se encontró un 3% de ITU entre 1984 y 1986 (4). Diversas modificaciones
anatómicas y fisiológicas parecen predisponer a esta alta
frecuencia, siendo las más importantes la dilatación uretero-pélvica
(hidroureteronefrosis fisiológica), producto de la inhibición
del tono ureteral por acción de la progesterona y prostaglandinas,
y, la obstrucción parcial del uréter por el útero
grávido y rotado hacia derecha. La Tabla I resume
los cambios del tracto urinario durante la gestación. Entre las
modificaciones fisiológicas, la más importante es el aumento
de la filtración glomerular, que determina presencia de glucosa
en orina, lo que favorece la presencia de gérmenes.
La ITU puede presentarse en forma de bacteriuria asintomática,
cistitis aguda o pielonefritis aguda.
Bacteriuria Asintomática (BA): se define como
bacteriuria asintomática a dos exámenes de urocultivo
positivos consecutivos, con el mismo germen, con recuento de colonias
100 000/mL, en ausencia de sintomatología. Su incidencia es 3
a 10%, dependiendo del nivel socioeconómico de las pacientes.
Se piensa que el origen de las bacterias sería el riñón,
ya que 25-50% de estos casos tienen antígeno O de la bacteria
presente, test de fluorescencia positivo para anticuerpos de la pared
bacteriana y enzima B glucorinidasa en concentraciones variables.
Alrededor del 40% de las pacientes con BA no tratada desarrollan pielonefritis
aguda. BA se relaciona, además, con riesgo significativamente
aumentado de prematurez y RN de bajo peso de nacimiento.
Cistitis Aguda (CA): llamada también infección
urinaria baja, se caracteriza por sintomatología
de polaquiuria, disuria y disconfort pélvico de grado variable,
en ausencia de fiebre y/o dolor costolumbar. El cultivo de orina es
el examen que certifica esta infección, aunque hay controversia
con respecto al número de colonias. Muchos piensan que, independientemente
del número, habiendo sintomatología, la infección
debe calificarse como cistitis y, por lo tanto, tratarse como tal. La
FDA reconoce como infección sólo un recuento de colonias
100.000/mL. En nuestro servicio, existiendo sintomatología y
encontrándose sedimento urinario compatible con infección
y urocultivo positivo, independiente del número de colonias,
se inicia tratamiento. A diferencia de bacteriuria asintomática,
el 94% de estas pacientes presenta test de fluorescencia negativo para
anticuerpos bacterianos, indicando que la vejiga es el sitio de infección.
Pielonefritis Aguda (PA): La pielonefritis aguda,
o infección urinaria alta, es la forma más grave de presentación
de la infección del tracto urinario. El cuadro clínico
se caracteriza por fiebre, que puede llegar a ser muy elevada (sobre
39 C), calofríos intensos, y, en 85% de los casos, dolor en región
costolumbar.
La bacteriuria es siempre significativa, y en el 7-10% de las pacientes
se produce bacteremia. El hecho más significativo es que 2-3%
de ellas desarrollará shock séptico, con la consiguiente
gravedad para madre y feto.
Menos frecuentemente, la PA se ha asociado a síndrome de dificultad
respiratoria del adulto, complicación muchas veces mortal.
La mayoría de las infecciones urinarias altas se producen en
los dos últimos trimestres de la gestación (67%) y 20%
ocure en el puerperio.
Muchas pacientes con esta infección experimentan contracciones
uterinas frecuentes e intensas, debido a que la mayoría de los
gérmenes involucrados contienen fosfolipasa A2, enzima fundamental
para la síntesis de prostaglandinas, sustancias envueltas en
el inicio del trabajo de parto.
La BA no tratada evoluciona a PA en 13,5 a 65% de los casos. Con tratamiento,
en cambio, esos porcentajes disminuyen a 0-5,3%. De las pacientes con
PA, 28% desarrolla bacteriuria recurrente, y 10% presenta nuevamente
PA durante el mismo embarazo.
Manejo y tratamiento
Si se sospecha infección urinaria en cualquiera
de sus formas el examen de sedimento de orina y urocultivo son fundamentales
para certificar el diagnóstico.
El objetivo del tratamiento de la ITU es dejar las vías urinarias
libres de gérmenes y, para lograrlo, se deben utilizar antibióticos
que sean efectivos contra los microorganismos que se observan con más
frecuencia en estas infecciones (E. Coli, Klebsiella pneumoniae, Proteus
mirabilis y enterobacter sp), y, que además, sean inocuos para
el feto.
Hasta 1988, en nuestro servicio se utilizaba ampicilina, antibiótico
que reunía los requisitos para emplearse durante la gestación.
Sin embargo, debido a la resistencia creciente a este antibiótico,
se decidió cambiar a otro con similares características,
basados en la evaluación de nuestra propia experiencia (1988).
Clínicamente, ampicilina mejoraba los síntomas en un 75%
de las pacientes, permaneciendo un 25% sin respuesta o con respuesta parcial.
En pacientes con ITU alta, 50% mantuvo urocultivo positivo. En ITU bajas,
35% tuvo cultivo de control positivo. Se observó que los antibióticos
a los cuales los gérmenes demostraron mayor sensibildad fueron:
cefalosporinas de primera generación, nitrofurantoína, gentamicina,
cotrimoxazol y ampicilina.
Bacteriuria asintomática e ITU baja :
1.- Se solicita sedimento de orina y urocultivo con antibiograma.
2.- Si paciente es muy sintomática, apenas el sedimento urinario
compruebe presencia de gérmenes se comenzará tratamiento
antibiótico con cefradina (cefalosporina de primera generación
de administración oral), en dosis de 500 mg cada 6 horas o nitrofurantoína
en dosis de 100 mg cada 8 horas.
3.- Si no existe sintomatología importante, se espera resultado
del urocultivo y antibiograma. Si existe sensibilidad a cefradina, se
tratará con ésta, y se continuará tratamiento hasta
completar 10 días.
4.- De haber resistencia, se elegirá nitrofurantoína en
dosis señalada anteriormente, o cotrimoxazol, 1 comprimido cada
12 horas. Este último debe usarse sólo en segundo y tercer
trimestre, antes de las 36 semanas.
5.- Después de completar 10 días de tratamiento, se efectuará
cultivo de control (al tercer día de haber terminado el antibiótico).
Si es negativo, se controlará con nuevo urocultivo un mes después.
Si es positivo, se tratará nuevamente, según antibiograma.
6.- Se dejará tratamiento antibiótico profiláctico
después de la segunda infección tratada, con nitrofurantoína,
100 mg/día, o cefradina, 500 mg/día.
7.- Aún cuando se ha sugerido que la localización del
origen de la bacteriuria ayudaría a seleccionar pacientes que
potencialmente podrian ser exitosamente tratadas con monodosis, hasta
ahora no existen métodos de localización clínicamente
confiables.
Pielonefritis o ITU alta:
1.- Sospechada esta forma de ITU, debe hospitalizarse a la paciente
y practicar exámenes de urgencia: sedimento de orina, urocultivo
y recuento de glóbulos blancos.
2.- Confirmada la presencia de gérmenes y piocitos en el examen
microscópico de orina, se inicia tratamiento antibiótico,
que debe ser de amplio espectro. En nuestro servicio usamos cefazolina
1 gr cada 8 horas, EV.
3.- Analgésicos y antipiréticos según necesidad,
junto a medidas físicas. Control obstétrico y monitorización
de signos vitales maternos. Vigilancia de diuresis.
4.- Llegado el resultado del urocultivo y antibiograma, se comprueba
sensibilidad del antibiótico. De haber resistencia, o de no haber
respuesta respuesta clínica a 72 horas de iniciado el tratamiento,
se cambiará a gentamicina en dosis de 3-5 mg/kg/día, EV,
cada 8 horas, que se prolongará por 10 dias.
5.- Si hay buena respuesta a cefazolina EV, se cambia a cefradina oral,
500 mg c/6 horas, 24-48 horas después de hacerse afebril. Con
cefradina oral se completan 12-14 días de tratamiento.
Con terapia EV, 85% de las pacientes se hace afebril en 48 horas, y
97%, en 96 horas.
6.- Tres días después de finalizar el tratamiento se efectúa
cultivo de control. De ser negativo se comienza tratamiento profiláctico
con nitrofurantoína, 100 mg/día hasta el parto.
Si este control es positivo, se tratará nuevamente, según
antibiograma, durante 10 días. Con posterioridad a urocultivo
de control negativo también se utiliza esquema profiláctico
hasta el témino del embarazo.
Lecturas seleccionadas
Bianchi M, Hernández A, Bugedo G, Ivankovic M, Oyarzún
E: Síndrome de distress respiratorio del adulto en pielonefritis
aguda durante el embarazo. Rev Chil Obstet Ginecol 1990; 55(6): 425-430
Duff P: Pyelonephritis in pregnancy. Clin Obstet Gynecol 1984; 27:17
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González P, Correa R, Montiel F, Orphanopoulos D, Fuentes L: Tratamiento
de la infección urinaria durante el embarazo.
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Harris R et al: Cystitis during pregnancy. Obstet Gynecol 1980; 57: 578
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of the relationship between asymptomatic bacteriuria and preterm delivery/low
brith weight. Obstet Gynecol 1989; 73: 576-582
TABLA I
CAMBIOS FISIOLOGICOS EN EL TRACTO URINARIO
DE MUJERES EMBARAZADAS
- Dilatación de los uréteres y pelvis renales
- Disminución de la peristalsis ureteral
- Aumento del volumen urinario en los uréteres (de 2-4 ml, a
más de 50 ml). Este fenómeno produce una columna líquida
continua que ayuda a la propagación de la infección desde
vejiga hasta riñón
- Disminución del tono vesical, lo que se asocia a aumento del
volumen urinario en la vejiga, aumento capacidad vesical y disminución
de su vaciamiento. El volumen urinario residual aumenta de 5-15 ml en
el estado de no embarazo, a 20-60 ml durante la gestación.
- Hipertrofia de la musculatura longitudinal del uréter
- El pH urinario está elevado durante el embarazo, especialmente
por la excreción aumentada de bicarbonato. El pH elevado favorece
la multiplicación bacteriana
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