Introducción
Una de las mayores preocupaciones en la práctica obstétrica
es la evaluación del bienestar fetal o vigilancia antenatal. Análisis
de regresión logística sobre factores de riesgo en parálisis
cerebral, sugieren un rol menos importante para los fenómenos agudos
durante el parto y uno muy importante para los fenómenos de hipoxia
ocurridos durante el embarazo (Nelson, Ellenberg 1986). De esta manera,
un objetivo primordial de la vigilancia antenatal debe ser la identificación
del feto en riesgo de hipoxia-acidosis, a fin de realizar un adecuado
manejo tendiente a disminuir el riesgo de muerte intrauterina y de secuelas
neurológicas a largo plazo.
La capacidad de estudiar el flujo sanguíneo del feto y la circulación
placentaria en forma no invasiva, mediante velocimetría Doppler,
constituye el área de mayor avance en medicina perinatal durante
los últimos años.
La introducción de esta tecnología en la práctica
clínica requiere una evaluación detallada de la información
disponible y de los fenómenos fisiológicos involucrados.
Una secuencia lógica e histórica de la evidencia publicada
es la siguiente:
1. Validación del método: la medición directa
de flujos mediante flujometría electromagnética (Veille
J, 1992) y circuitos eléctricos (Reuwer 1984, Thompson 1989),
así como modelos de microembolización de vasculatura placentaria
(Trudinger 1987, Morrow 1989), se correlacionan bien con índices
de impedancia obtenidos mediante Doppler.
2. Experiencia clínica retrospectiva: grandes series
que correlacionan morbi-mortalidad perinatal con índices Doppler
principalmente umbilical (Trudinger B., 1985-91; Schulman H. 1984; Reuwer
P. 1984; Erskine R, 1985; Gudmunson S, 1988)
3. Correlación Doppler uterino alterado y riesgo de patologías
asociadas a hipoxia: preeclampsia (Campbell S, 1986; Fleisher A,
1986), retardo de crecimiento intrauterino (Cowan L,1988; Divon M, Meta-análisis
1991), y trabajo de parto prematuro (Brar H, 1988-9; Robel R, 1991;
Romero R, 1993; Faber R, 1993).
4. Correlación Doppler umbilical y estado ácido basico
fetal evaluado mediante cordocentesis (Nicolaides K, 1988; Ferrazzi
E, 1988; Bilardo C,1990; Nicolini U, 1990; Weiner C,1990; Yoon B, 1992-3).
Existe alta correlación entre Doppler umbilical y estado ácido
básico fetal.
5. Estado investigación sistema venoso fetal: evaluación
función cardíaca (Reed K,1990) .
6. Experiencia clínica prospectiva en grupos de alto(meta-análisis
Base de Datos Oxford y Alfirevic Z, 1995) y bajo riesgo (Neilson
J, Oxford 1993). Trabajos controlados y randomizados sobre impacto clínico
de la introducción de estudio Doppler uterino y umbilical en
el control de poblaciones de distinto riesgo perinatal.
Estas revisiones sistemáticas han concluido que existe un fuerte
impacto en la utilización de estudio Doppler en poblaciones de
mayor riesgo, en términos de disminuir la mortalidad y morbilidad
perinatal, así como también el número de intervenciones
obstétricas. No existe aún consenso sobre su uso en grupos
de bajo riesgo, especialmente desde el punto de vista de un análisis
costo-beneficio.
Recientemente, además, la FDA Norteamericana ha aprobado su uso
en la evaluación del retardo de crecimiento intrauterino y en el
estudio de cardiopatías congénitas. (Su recomendación
ha sido utilizar energía menor a 96 mW/cm2). El Instituto Americano
de Ultrasonido en Medicina (AIUM) ha planteado la ausencia de efectos
adversos en estudios con intensidades bajo 1 W/cm2.
Fisiologia
El desarrollo adecuado de la circulación útero placentaria
es de importancia fundamental en el logro de un embarazo normal. Aproximadamente
el 80% de la irrigación uterina durante el embarazo proviene de
ambas arterias uterinas, las cuales se originan de la división
anterior de la arteria ilíaca interna. Cada rama principal llega
al útero a nivel de unión cérvico-ítsmica.
A este nivel se divide en dos ramas principales: cervical y corporal.
Esta última asciende sobre la pared lateral uterina, dentro del
ligamento ancho, dividiéndose finalmente en ramas tubaria y meso-ovárica.
Durante su curso, la arteria uterina se ramifica en aproximadamente ocho
arterias arcuatas, que rodean la pared uterina. Luego se transforman en
arterias radiales centrípetas, que penetran la pared uterina, y
finalmente, a nivel del tercio medio miometrial, dan lugar a aproximadamente
200 arterias espirales. Durante la invasión del trofoblasto, primero
a nivel decidual, y luego a nivel miometrial, las arterias espirales cambian
su estructura musculo-elástica por tejido fibrinoide, disminuyendo
notoriamente la resistencia global uterina.
Como resultado de la elevación del débito cardíaco
materno, se produce un aumento sustancial del flujo uterino a través
del embarazo, desde 50 ml/min en primer trimestre a 500 ml/min hacia el
término.
La circulación umbilico-placentaria corresponde al circuito constituido
por dos arterias umbilicales separadas, que sólo se anastomosan
cercano al sitio de inserción placentaria, y una vena umbilical,
de mayor calibre y portadora de sangre con un mayor contenido de oxígeno.
En condiciones normales, el flujo de ambas arterias umbilicales es comparable
y aumenta progresivamente a través del embarazo, representando
el 40% del débito cardíaco combinado fetal (Rudolph A, 1970).
El lecho vascular placentario no es inervado y, por lo tanto, es refractario
a sustancias vasoconstrictoras circulantes. De esta manera, mecanismos
regulatorios locales adquieren mayor importancia.
La circulación útero placentaria y umbilico placentaria
son circuitos de alto flujo y baja resistencia. Esta característica
hace que sus vasos posean ondas de velocidad de flujo Doppler absolutamente
reconocibles y específicas. El flujo uterino total es compartido
entre placenta y miometrio.
La velocidad de flujo sanguíneo uterino aumenta progresivamente
durante la gestación y esto es enteramente el resultado de un aumento
del área (de sección transversa) del lecho vascular uterino.
Fisiopatologia
Existe una secuencia racional de explicación de los fenómenos
hemodinámicos e histológicos que finalmente producen consecuencias
clínicas características. Ella constituye la base del análisis
Doppler.
Fenómenos aún no del todo dilucidados producen una alteración
en el proceso de transformación de las arterias espirales en vasos
útero placentarios de menor resistencia (Giles W, 1985; McCowan
L, 1987; Bracero L, 1989; Fox H, 1986; Khong T, 1986). Estos cambios se
reflejarían en ondas de velocidad de flujo uterino alteradas. Esta
situación de hipoxia del espacio intervelloso se traduciría
potencialmente en cambios hemodinámicos e histológicos placentarios,
como: vascularización anormal de vellosidades terciarias, áreas
de isquemia, infarto, y aterosis. El aumento consiguiente de los índices
umbilico-placentarios y la hipoxia asociada explican una serie de ajustes
cardiovasculares fetales.
El principal fenómeno a nivel fetal está relacionado con
cambios regionales en la resistencia vascular de diferentes órganos.
Durante la hipoxia fetal se produce una redistribución del flujo
sanguíneo en favor de cerebro, miocardio y suprarrenales, a expensas
de territorio pulmonar, renal, esplácnico, muscular y piel (Peeters
L, 1979; Wladimiroff J, 1986). Paralelamente existe un privilegio de circuitos
intrafetales (extra e intracardíacos) de mayor velocidad y oxigenación,
también destinados, y por mecanismos aún no debidamente
dilucidados, a un mayor aporte cerebral de oxígeno (conducto venoso-foramen
oval-conducto arterioso).
Una adecuada interpretación clínica de cada uno de estos
fenómenos constituye la base de la introducción de la velocimetría
Doppler en la práctica obstétrica.
¿Qué es Doppler?
Efecto Doppler es el cambio en la frecuencia recibida desde un receptor
fijo, en relación a una fuente emisora en movimiento (Doppler
JC, 1843). Este principio aplicado al ultrasonido (>20 KHz) nos permite
conocer ondas de velocidad de flujo de un vaso determinado.
Ultrasonido emitido con una frecuencia determinada (Fe), desde un transductor
hacia una columna de partículas sanguíneas en movimiento,
será dispersado y reflejado con una frecuencia diferente. La
diferencia entre la frecuencia emitida y reflejada se llama frecuencia
Doppler (Fd). Como consecuencia, Fd es proporcional a la velocidad de
flujo sanguíneo y se expresa en la fórmula:
V x cos alfa= velocidad sanguínea
Fd= 2 Fe x V x cos alfa c = velocidad ultrasonido
c alfa= ángulo de insonación
A recordar de esta fórmula: el ángulo de insonación
debe ser el mínimo posible en orden a obtener una adecuada onda
de velocidad de flujo. La onda obtenida cae dentro del margen audible
(1-20 MHz), siendo el sonido parte de su característica.
Doppler color es, esencialmente, el sistema computacional incorporado
a la máquina de ultrasonido. Este asigna unidades de color, dependiendo
de la velocidad y dirección del flujo sanguíneo. Por convención,
se ha asignado el color rojo para el flujo hacia el transductor y el
azul para aquel que se aleja.
Evaluación onda de velocidad de flujo
Se han desarrollado índices cualitativos descriptivos de esta
onda de velocidad de flujo pulsátil, ángulo independientes
(Figura 1 ).
Indice pulsatilidad: IP = (A-B)/promedio (Gosling, King, 1974)
Relación S/D : SD = A/B. (Stuart, Drumm, 1980)
Indice de resistencia: IR= (A-B)/A (Planiol, Pourcelot, 1974)
Teniendo en cuenta la evidencia previamente descrita, podemos asociar
dichos índices empíricos con la variable fisiológica:
onda de velocidad de flujo. Ellos reflejan resistencia o impedancia
al flujo producido por el lecho microvascular distal al sitio de medición.
De esta manera obtenemos índices S/D, IP, e IR mayores, cuanto
mayor es la resistencia al flujo sanguíneo del territorio irrigado.
Sin existir aún consenso definitivo, se han usado principalmente
relación S/D e IR para descripción de territorio uterino,
e IP y S/D para territorio umbilical y vasos intrafetales. Debe considerarse,
sin embargo, que en casos de ausencia de flujo en fín de diástole,
el IP es el único utilizable.
Territorios específicos :
1. Circulación uterina
El estudio Doppler de circulación uterina se puede realizar
vía transabdominal o transvaginal. Idealmente, el equipo debería
consistir en un sistema de Doppler pulsado color.
Técnica: el transductor debe ser ubicado
en forma para-sagital, a nivel de la unión cervico-ítsmica,
2-3 cm medial a la espina ilíaca ántero superior. En
esta posición se busca la ubicación de ambas arterias
uterinas a nivel de su nacimiento desde la división anterior
de las respectivas arterias ilíacas internas. Para ello se
ubica a la paciente en decúbito dorsal y se dispone el transductor
de ultrasonido Doppler color en la pared uterina lateral baja, buscando
medialmente la zona correspondiente.
Características de onda de velocidad de flujo:
a partir del segundo trimestre ocurre un progresivo descenso de los
índices Doppler de territorio uterino. Se transforma progresivamente
en un circuito de baja resistencia, desapareciendo la escotadura diastólica
temprana ("notch") y disminuyendo progresivamente, además,
la diferencia entre zonas ipsi o contralateral a inserción
placentaria. De esta manera se forma una onda característica
a partir de las 26 semanas de gestación.
Se han publicado rangos de normalidad para valores de IR y de relación
S/D (Pearce J.,Br J Obstet Gynaecol 1988; 95:244-56; Arduini D, Ultrasound
Obstet Gynecol 1991; 1:180-5).
Significado de onda de velocidad de flujo anormal:
a partir de las 26 semanas parece apropiada la decisión de
un solo valor de corte, > de p 95 ó 2 DS y, eventualmente,
la medición de una sola arteria uterina. Este límite
de normalidad sería de: > 2,6 para S/D y/o la presencia
de escotadura (Fleisher A, 1986).
Aún no existe evidencia concluyente que correlacione aumentos
en impedancia de territorio uterino durante el primer trimestre y
un mal resultado perinatal.
Se han publicado hallazgos significativos para la correlación
entre índices uterinos alterados
obtenidos en segundo trimestre y la aparición de preeclampsia
o retardo de crecimiento intrauterino (haciendo consideración
a variaciones metodológicas, conceptuales y de población
en estudio). Para estudios realizados entre las 16 y 26 semanas se han
encontrado valores de sensibilidad de 25 a 76%, especificidad de 69
a 97%, valores predictivos positivos de 42 a 78% y negativos de aproximadamente
87%, para aparición posterior de las patologías descritas.
El valor diagnóstico es máximo cuando el examen se realiza
a las 26 semanas (Campbell S, 1986; Schulman H,1989; Harrington K, 1991;
Bewley S,1989).
El screening Doppler uterino para población de bajo riesgo sigue
siendo controversial. La mayoría de los estudios, sin embargo,
demuestran que los embarazos destinados a resultado perinatal adverso
presentaron índices uterinos elevados durante el segundo trimestre.
2. Circulación umbilical
La circulación umbilical es un circuito de baja resistencia, y
eso se refleja en la forma de la onda de velocidad de flujo.
Técnica: en orden a minimizar errores se deben
visualizar correctamente al menos 5 ondas de velocidad de flujo pulsátil.
Medir aquella con el máximo peak sistólico y mínimo
diastólico obtenidos. El ángulo de insonación
debe ser el mínimo, en orden a evitar la subestimación
de valores (a pesar del uso de índices ángulo-independientes).
Características de onda de velocidad de flujo:
existe una progresiva disminución de los índices umbilicales
a lo largo del embarazo. Este fenómeno es en gran parte explicado
por el desarrollo de arterias de pequeño calibre y arteriolas
a nivel de las vellosidades terciarias, disminuyendo, por tanto, la
resistencia global del lecho vascular.
Factores que afectan la variabilidad de esta onda son:
- Edad gestacional: en las primeras 20 semanas existe gran variación
de los índices, incluyendo ausencia o flujo reverso diastólico.
Su valor, entonces, es muy limitado durante este período.
- Frecuencia cardíaca fetal: dentro de rangos normales de
frecuencia, la variación experimentada no es mayor que el
error sistemático de medición.
- Movimientos respiratorios fetales: cambios bruscos de presión
intratorácica producen gran irregularidad en el patrón
de flujo umbilical. Durante la "inspiración" se produce aumento
del flujo pulmonar, con disminución consiguiente del flujo
umbilical.
- Sitio de obtención de la señal: evaluación
Doppler en zona próxima a inserción placentaria muestra
índices menores. No se ha demostrado que esta variación
sea significativa.
- Variabilidad interobservador (10-14%) e intraobservador (5-9%).
Debe ser evaluada para cada centro.
Rangos de normalidad han sido publicados por Thompson R. (Br J Obstet
Gynaecol 1988; 95:589-91), y Arduini D. (Tabla
1) J Perinat Med 1990; 18(3):165-72)
Significado de onda de velocidad de flujo anormal:
el sustrato histológico placentario para el aumento de los
índices de circulación umbilical, es una disminución
en el número de vasos de pequeño calibre en vellosidades
terciarias. Cambios obliterativos en dichos vasos también han
sido descritos. Mecanismos vasoactivos locales han sido implicados
en la génesis de estos fenómenos. En consecuencia, índices
elevados umbilicales no indican directamente condición fetal,
sino lesión vascular placentaria.
Existe actualmente fuerte evidencia que correlaciona índices
umbilicales elevados con situación de hipoxia-acidosis in utero,
así como también con resultado perinatal adverso, en
términos de mayor incidencia de RCIU y elevada morbimortalidad
perinatal.
Valores de anormalidad, según la experiencia publicada, han
sido IP > de 2 DS en relación al promedio, o relación
S/D > percentil 95 para la edad gestacional, o > 3,0 en valores
absolutos.
Siendo un circuito de baja resistencia, la anormalidad extrema es
la ausencia o flujo reverso durante el diástole.
3. Circulación cerebral
La circulación intracerebral puede ser detectada mediante Doppler
color tan precozmente como 8 semanas de gestación (Kurjak A,
1993). Existe una diferencia significativa entre circulación
cerebral y la de otros territorios en etapas tempranas del embarazo.
La impedancia disminuye progresivamente durante el transcurso del embarazo.
Este fenómeno ocurre precozmente a nivel cerebral (flujo diastólico
positivo desde las 11 semanas), en relación a territorio aórtico
o umbilical (flujo diastólico positivo desde las 15 semanas).
Este interesante mecanismo de autorregulación cerebral que asegura
aporte de oxígeno y glucosa al cerebro embrionario en sus primeros
estadios de desarrollo es, de hecho, el mecanismo más importante
de ajuste posterior ante situaciones críticas de disminución
de perfusión intracraneana.
Técnica: la ubicación del transductor
debe ser en un plano standard de diámetro biparietal, incluyendo
el tálamo y el cavum del septum pelucidum. La arteria cerebral
media (ACM) puede ser vista pulsando a nivel de la ínsula.
En esta posición se mueve el transductor hacia la base del
cráneo, logrando una visión de pedúnculos cerebrales.
Obteniendo una imagen Doppler color adecuada del polígono de
Willis, se investiga la ACM a aproximadamente un centímetro
desde su nacimiento , como la principal rama en dirección ántero-lateral
hacia el borde lateral de la órbita.
Se debe ejercer la mínima presión con el transductor
sobre la calota fetal, en orden a no producir un aumento transitorio
de presión intracraneana y errores de medición (Vyas
1989).
Características de onda de velocidad de flujo: es
una onda de tipo mediana a alta resistencia. La evolución de
sus índices de evaluación sigue un curso parabólico
durante el embarazo. Vasodilatación fisiológica entre
las 15 a 20 semanas, y hacia el término, refleja el alto grado
de actividad metabólica cerebral en estos períodos.
Rangos de normalidad para IP de arteria cerebral media, han sido establecidos
en un estudio combinado longitudinal y transversal, realizado por
G.Mari (Am J Obstet Gynecol 1992;166:1262-70).
Significado de onda anormal: probablemente la alteración
más significativa, a este nivel, es un aumento importante en
el flujo sanguíneo cerebral (Arbeille P, Wladimiroff J, 1987).
Este fenómeno, llamado "brain sparing", se genera como mecanismo
compensatorio ante situación de hipoxia fetal. Es así
que valores de IP < de p 5 para la edad gestacional, deben ser
interpretados (dentro de un contexto de sospecha de hipoxia fetal),
como un mecanismo activo de vasodilatación cerebral. En general,
valores absolutos de IP <1,2 deben hacer sospechar redistribución
de flujo. Se ha propuesto el uso de una relación de índices
cerebrales con umbilicales, siendo la relación cerebro-placentaria
<1 la que se correlaciona con mal resultado perinatal (Gramellini
D, 1992). Se debe evaluar, además, el impacto clínico
de la vasoconstricción concurrente en territorios pulmonar,
intestinal y renal.
4. Sistema venoso
Es probablemente el área de investigación
más dinámica en perinatología durante los últimos
años.
Sistema venoso es la vía de aporte de oxígeno fetal.
Flujo sanguíneo desde la placenta, vena umbilical, conducto venoso,
podría permanecer como flujo separado en cava, aurícula
derecha, foramen oval, corazón izquierdo y, finalmente, circulación
cerebral. Fenómenos activos a este nivel son
puntos de intensa investigación en la actualidad.
Existe una progresiva maduración de la función ventricular
durante el embarazo. Esta situación es favorecida por la progresiva
disminución de la resistencia placentaria, que, desde un punto
de vista hemodinámico, es la post-carga del ventrículo derecho
fetal.
La situación más evaluada en análisis venoso es la
falla ventricular derecha, produciendo flujo reverso en todo el sistema
durante la contracción auricular. El porcentaje de flujo reverso
está relacionado a la gradiente de presión entre la aurícula
y el ventriculo derecho al final del diástole y los factores que
influyen son: una disminución en la capacitancia y contractilidad
ventricular asociada a hipoxia, así como también un gran
aumento de la post-carga placentaria.
Vena umbilical: Pulsatilidad de pulso venoso es normal
hasta las 13 semanas; su presencia posterior a las 20 semanas puede
ser signo de falla cardíaca y de mal pronóstico en casos
de asociación con ausencia de flujo diastólico umbilical.
Vena cava: Ambas venas, superior
e inferior, presentan una onda de velocidad de flujo trifásico.
Esta consiste de un peak sistólico inicial seguido por uno asociado
al diástole temprano, y, finalmente, la mínima velocidad
o flujo reverso en relación a la contracción auricular.
Valores de flujo reverso mayores al 10% en relación al flujo
positivo se consideran patológicos. Similares criterios, haciendo
consideración a la influencia de fenómenos dinámicos
cerebrales, hemos descrito recientemente para ondas de velocidad de
flujo yugular.
Conducto venoso: Presenta las mayores velocidades
del sistema y presenta la posibilidad de ajustes activos ante sitaciones
de hipoxia fetal.
Información sobre adaptación hemodinámica a la vida
intrauterina constituye un área muy dinámica del conocimiento
obstétrico. Permanece aún por determinar la mejor manera
de introducir estos avances en la práctica clínica.
Patologías específicas
1. Síndrome hipertensivo asociado al embarazo
La velocimetría Doppler ha permitido una aproximación más
exacta a la fisiopatología de los desórdenes hipertensivos
del embarazo. Se han descrito fenómenos específicos vasculares.
Los mejores resultados, en términos de predicción de síndrome
hipertensivo y RCIU, han sido publicados por Harrington en 1991. En 2437
pacientes, utilizando Doppler color a las 26 semanas, incluyendo valores
de corte para IR uterinos >p 95, y escotadura ("notch"), obtuvo un
4,6% de valores alterados, con sensibilidad de 76% y especificidad de
97% para dichas patologías.
En hipertensión, el estudio de circulación útero-placentaria
ayuda a discriminar cuadros de diferente severidad. Se han propuesto clasificaciones
según resultado Doppler, constituyendo la asociación de
Doppler uterino y circulación umbilical anormales, la de peor pronóstico.
El síndrome hipertensivo asociado al embarazo puede ocurrir sin
vasculopatía, o sin vasculopatía suficiente como para ser
detectada mediante estudio Doppler.
2. Retardo de crecimiento intrauterino
El ultrasonido convencional ha sido extensamente usado en la identificación
del feto con RCIU. La circunferencia abdominal ha demostrado ser el
parámetro único más sensible para este diagnóstico.
Múltiples estudios Doppler de territorio umbilical han sido realizados
en orden a mejorar esta capacidad diagnóstica. Los resultados
han demostrado una sensiblidad de 45-78%, especificidad de 66-94%, valor
predictivo positivo de 43-82% y valores predictivos negativos de 64-96%.
Siendo similares esos resultados a los obtenidos con ultrasonido convencional,
Doppler, sin embargo, ha demostrado tener gran capacidad para identificar
aquellos fetos con mayor riesgo real de morbimortalidad perinatal. La
incorporación en clínica de esta capacidad discriminatoria
es, probablemente, uno de los mayores aportes de velocimetría
Doppler en la práctica obstétrica.
3. Flujo ausente o reverso durante fin de diástole
umbilical
El flujo ausente o reverso en arteria umbilical puede ser un hallazgo
fisiológico durante las primeras etapas del embarazo.
Constituye el hallazgo más ominoso en estudio Doppler
en obstetricia durante la segunda mitad de la gestación. La casuística
publicada evidencia una mortalidad perinatal de 38% en este grupo de
pacientes.
Siempre es importante considerar que el filtro de frecuencias (HPF)
debe permanecer en el mínimo posible del sistema, con el fin
de obtener imágenes de flujos diastólicos reales. Un incorrecto
diagnóstico puede ocurrir también, si el ángulo
de insonación es demasiado alto, de tal manera que las máximas
frecuencias doppler no son obtenidas.
La incidencia de ausencia de flujo diastólico en población
de alto riesgo ha sido muy variable (2 a 35%).
La experiencia publicada ha mostrado una asociación con RCIU
en un 84%; sindrome hipertensivo asociado al embarazo, 57%; malformaciones,
11%, y genopatías, 6% (Rizzo G, 1993).
La evolución natural de esta situación es usualmente hacia
sufrimiento fetal y muerte intrauterina, con períodos variables
de latencia (1 a 26 días). El período de latencia per
se no ha demostrado ser un factor pronóstico.
Hay que tomar precauciones ante la posibilidad de mejoría en
la onda de velocidad de flujo, pues no se ha demostrado cambio significativo
en el pronóstico perinatal para dichos casos.
Como factores de peor pronóstico dentro de esta población
se han mencionado la vasodilatacion del territorio cerebral ("brain
sparing") y alteraciones del sistema venoso reflejando falla cardíaca
derecha, especialmente pulsatilidad de vena umbilical.
Manejo: la conducta expectante, con vigilancia
antenatal intensiva, se ha privilegiado como la más razonable.
Dependiendo de la edad gestacional, madurez pulmonar, perfil biofísico
y otros parámetros de estudio Doppler intrafetal, se decidirá
el momento más adecuado de interrupción.
Cuándo interrumpir?
- embarazo >34 semanas (<34 sem, corticoides y decisiones
caso a caso)
- sufrimiento fetal agudo; bradicardia o PBF menor o igual a 4/10.
- empeoramiento de condición materna. Falla respuesta tratamiento
médico,
especialmente en casos de preeclampsia severa.
- RCIU severo con crecimiento estacionario, o con madurez pulmonar
presente.
- oligoamnios
Vía de parto sugerida : cesárea, si condiciones
obstétricas son desfavorables.
Sugerencias de manejo
Introducción de Doppler en práctica clínica obstétrica
1) Reconocimiento de situación de alto riesgo mediante historia
y examen físico.
2) Ayuda y complemento en verificación de riesgo fetal real.
3) Control y evaluación de grado de riesgo fetal, junto a otras
técnicas de vigilancia antenatal, principalmente el perfíl
biofísico o alguna combinación de sus componentes.
4) Interrupción del embarazo si el riesgo intrauterino es evaluado
como mayor.
Esquema introducción Doppler en obstetricia
(*) a considerar: situación de pacientes con sindrome hipertensivo
asociado al embarazo o RCIU, con Doppler normal. Constituirían
un sub grupo de menor riesgo, respecto del cual existe consenso de conducta
expectante.
En resumen, Doppler nos ofrece la capacidad de discriminar
un nuevo grupo de pacientes, ya sea dentro de la población general
o, con mayor fuerza, dentro de una población de alto riesgo. Selecciona
a un nuevo grupo de pacientes, sobre el cual se deben centrar todos los
esfuerzos de vigilancia antenatal convencionales.
Doppler umbilical e intrafetal también es una importante ayuda
en el difícil proceso de toma de decisiones sobre cuándo
interrumpir en el pretérmino severamente enfermo intrauterino.
Es también un complemento en la decisión de conducta
expectante y no intervención en patologías maternas
estabilizadas o en el retraso de crecimiento intrauterino de tipo constitucional.
Meta análisis: Ultrasonografía
Doppler en embarazo de alto riesgo
Valores
de referencia (p5, p50, p95) del índice de pulsatilidad (IP) para
embarazadas
Lecturas seleccionadas
-Alfirevic Z., Neilson J.: Doppler ultrasonography in high risk pregnancies:
Systematic review with meta-analysis. Am J Obstet Gynecol 1995;172:1379-87.
-Campbell S., Griffin D., Pearce J, et al.: New Doppler technique for
assessing utero placental blood flow. Lancet 1983; 1: 675-7.
-Divon M.: Umbilical artery Doppler velocimetry: Clinical utility in high
risk pregnancies. Am J Obstet Gynecol 1996;174:10-4.
-Hecher K., Campbell S., Doyle P., et al.: Assessment of fetal compromise
by Doppler ultrasound investigation of fetal circulation. Circulation
1995;91:129-38
-Trudinger BJ., Cook CM., Giles W., et al.: Fetal umbilical artery waveforms
and subsequent neonatal outcome. Br J Obstet Gynaecol 1991;98:378-84
TABLA I
VALORES DE REFERENCIA (PERCENTILES) PARA IP
DE ARTERIA
UMBILICAL Y CEREBRAL MEDIA, SEGUN EDAD GESTACIONAL.
ESTUDIO TRANSVERSAL.
|
percentil semanas
|
arteria umbilical
|
arteria cerebral media
|
|
5
|
50
|
95
|
5
|
50
|
95
|
|
20
|
1.04
|
1.54
|
2.03
|
1.36
|
1.83
|
2.31
|
|
21
|
0.98
|
1.47
|
1.96
|
1.40
|
1.87
|
2.34
|
|
22
|
0.92
|
1.41
|
1.90
|
1.44
|
1.91
|
2.37
|
|
23
|
0.86
|
1.35
|
1.85
|
1.47
|
1.93
|
2.40
|
|
24
|
0.81
|
1.30
|
1.79
|
1.49
|
1.96
|
2.42
|
|
25
|
0.76
|
1.25
|
1.74
|
1.51
|
1.97
|
2.44
|
|
26
|
0.71
|
1.20
|
1.69
|
1.52
|
1.98
|
2.45
|
|
27
|
0.67
|
1.16
|
1.65
|
1.53
|
1.99
|
2.45
|
|
28
|
0.63
|
1.12
|
1.61
|
1.53
|
1.99
|
2.46
|
|
29
|
0.59
|
1.08
|
1.57
|
1.53
|
1.99
|
2.45
|
|
30
|
0.56
|
1.05
|
1.54
|
1.52
|
1.98
|
2.44
|
|
31
|
0.53
|
1.02
|
1.51
|
1.51
|
1.97
|
2.43
|
|
32
|
0.50
|
0.99
|
1.48
|
1.49
|
1.95
|
2.41
|
|
33
|
0.48
|
0.97
|
1.46
|
1.46
|
1.93
|
2.39
|
|
34
|
0.46
|
0.95
|
1.44
|
1.43
|
1.90
|
2.36
|
|
35
|
0.44
|
0.94
|
1.43
|
1.40
|
1.86
|
2.32
|
|
36
|
0.43
|
0.92
|
1.42
|
1.36
|
1.82
|
2.28
|
|
37
|
0.42
|
0.92
|
1.41
|
1.32
|
1.78
|
2.24
|
|
38
|
0.42
|
0.91
|
1.40
|
1.27
|
1.73
|
2.19
|
|
39
|
0.42
|
0.91
|
1.40
|
1.21
|
1.67
|
2.14
|
|
40
|
0.42
|
0.91
|
1.40
|
1.15
|
1.61
|
2.08
|
|
41
|
0.42
|
0.92
|
1.41
|
1.08
|
1.55
|
2.01
|
|
42
|
0.43
|
0.93
|
1.42
|
1.01
|
1.48
|
1.94
|
Arduini D. J Perinat Med 1990; 18(3):165-72
Figura 1. Onda velocidad de flujo. Cálculo de índices.

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