La infección neonatal por virus herpes simplex, si bien es de
baja prevalencia (1/2500 - 1/5000 partos), adquiere relevancia por el
hecho de que puede producir muerte del recién nacido o secuelas
severas. Durante los últimos años, se ha generado una gran
controversia respecto del manejo perinatal de la madre portadora de una
infección genital por este agente.
En el presente capítulo señalaremos nuestra visión
actual del problema junto con las estrategias de manejo de este grupo
de pacientes.
Introducción
El virus herpes simplex pertenece a la familia de los virus herpes, un
grupo de virus compuestos de ADN que, además, incluye a otros virus
que producen enfermedad en la especie humana tales como Citomegalovirus,
Varicela-Zoster y el virus de Epstein-Barr. La principal característica
común de estos microorganismos es su habilidad para poder infectar
al huésped en forma permanente, generando inclusiones intranucleares
en las células infectadas y desde el punto de vista clínico,
producir infecciones recurrentes a lo largo de la vida. Desde el punto
de vista antigénico, se reconocen dos tipos de virus: el VHS tipo
1 y tipo 2. Si bien comparten aproximadamente un 50% de la secuencia de
su ADN, existen diferencias inmunológicas y bioquímicas
entre ambos agentes. El virus de tipo 1 habitualmente se localiza en los
labios y cavidad orofaríngea, mientras que el de tipo 2 se localiza
en los genitales. Independientemente de la diferencia en su ubicación,
ambos pueden producir infección neonatal de similar severidad.
Aproximadamente un 75% de las infecciones neonatales se deben al virus
de tipo 2 y sólo un 25% al de tipo 1. Sin embargo, información
reciente permitió identificar que un 33% de las lesiones genitales
correspondían al tipo 1, y un 10-20% de las lesiones orolabiales
correspondían al tipo 2.
Infección materna
La seroprevalencia de infección por VHS es extremadamente variable,
dependiendo de la población y variables sociodemográficas
del grupo estudiado. La infección por VHS ha sido detectada en
alrededor del 1,5% de las pacientes embarazadas de alto riesgo demográfico
utilizando técnicas de tamizaje ya sea citológico o de detección
viral. Al momento del parto, su prevalencia es de aproximadamente 1 en
250 pacientes. Sin embargo, en población de bajo riesgo su prevalencia
es mucho menor.
Las pacientes que adquieren una infección por primera vez o una
recurrente demuestran en su examen físico lesiones vesiculosas
características en los genitales externos y pueden presentar manifestaciones
inespecíficas de infección genital incluyendo cervicitis,
disuria, hematuria, dolor pélvico y leucorrea. Durante la primo
infección pueden agregarse malestar general, fiebre y presencia
de adenopatías inguinales. Sin embargo, hasta un 43% de las pacientes
con cultivos positivos son asintomáticas al momento del diagnóstico.
La excreción viral asintomática ocurre más frecuentemente
entre 1 y 3 semanas luego de la infección primaria, pero puede
existir hasta 3 meses después del primer episodio. La tasa de excreción
viral asintomática durante el embarazo es variable y oscila entre
0,2 a 7,4%; al momento del parto fluctúa entre 0,1 y 1,4%.
Es importante considerar que la excreción viral y el riesgo de
enfermedad neonatal cambia según sea el tipo de infección.
Durante la primo infección la excreción viral es de aproximadamente
106-108 unidades formadoras de placas (ufp) de virus, la que se mantiene
por 14 a 21 días. Durante la recurrencia, la excreción viral
disminuye (102 ufp) y dura aproximadamente 3 a 5 días. Otro aspecto
relevante tiene relación con la producción de anticuerpos
maternos neutralizantes, que pueden aminorar la adquisición y severidad
de la enfermedad neonatal. Esto explica porqué la tasa de infección
neonatal, cuando el feto es expuesto al canal vaginal con lesiones activas,
se reduce 10 veces (33 vs 3%) al comparar la primo infección con
la recurrencia. Además explica porqué mientras más
próxima al parto ocurra la primoinfección el riego neonatal
es mayor, dado que no alcanza a producirse un paso suficiente de estos
anticuerpos.
En general la infección materna, aunque sintomática, no
es grave. Sin embargo, en pacientes inmunocomprometidas puede ser mortal
debido a la adquisición de una enfermedad generalizada. En la era
previa al uso de aciclovir la mortalidad materna y fetal era cercana al
50%.
Respecto de las recurrencias, si bien se mencionó que usualmente
excretan una baja cantidad de virus y tienen una menor capacidad de producir
enfermedad que la primo infección, tienen el problema de su frecuencia.
Aproximadamente en un 25% de las pacientes estas recurrencias se producen
durante el último mes de gestación, y el 11 o 12% de las
pacientes presenta lesiones genitales al momento del parto.
Vías de transmición
Hematógena: Esta vía explica aproximadamente
un 5% del total de infecciones por VHS. Las pacientes que adquieren
la infección durante el primer trimestre tienen hasta un 50%
de riesgo de aborto, el que aumenta cuando se produce la primo infección
debido a que la probabilidad de viremia significativa es mayor. El virus
ha sido aislado del material abortado pero aún no está
claro si este mayor riesgo de aborto es el resultado de la infección
viral fetal o de la toxicidad materna del virus.
El paso transplacentario del virus es infrecuente; sin embargo, su ocurrencia
ha sido bien documentada a través del cultivo viral. Los recién
nacidos (RN) demuestran lesiones vesiculosas cutáneas o cicatrices
dérmicas, microcefalia, microftalmia, coriorretinitis e hidraanencefalia.
La adquisición viral luego de las 20 semanas de gestación
ha sido asociada a un aumento del riesgo de parto prematuro. Este riesgo
es también más frecuente en pacientes que cursan una primo
infección (hasta un 35%) versus aquellas con una recurrencia
(hasta un 14%), efecto posiblemente relacionado con la frecuencia con
la que ocurre el paso masivo de virus al torrente sanguíneo.
Sin embargo, la manifestación más frecuente de la enfermedad
fetal adquirida al interior del útero es el retardo en el crecimiento.
Vertical: Representa la vía más importante
y frecuente de infección neonatal. Es responsable de aproximadamente
un 85% del total de infecciones neonatales por VHS. Ocurre en forma
ascendente o durante el paso del feto a través del canal del
parto, donde el contacto con secreciones que contienen partículas
virales es responsable de la infección, que, por lo general,
ingresa al feto a través de la conjuntiva, vía aérea
superior o cuero cabelludo (en especial si se realiza monitorización
fetal interna durante el parto). La rotura prematura de membranas, en
particular de más de 4 hr de duración, también
se asocia a un aumento de la infección neonatal.
Cuando un niño nace a través de un parto vaginal de una
paciente portadora de una primo infección por VHS, el riesgo
de infección neonatal es tan alto como un 33%. Sin embargo, si
ocurre en una madre que presenta una recurrencia, éste es un
3-4%, posiblemente debido a la inmunización pasiva del feto que
ha tenido lugar durante el embarazo. Este alto riesgo de adquirir la
enfermedad puede ser reducido en forma clara a través de la resolución
del parto mediante operación cesárea.
Por contacto directo: Es la vía responsable
de aproximadamente un 10% del total de casos de infecciones neonatales
por VHS. En el período puerperal la madre con lesiones activas
o personal a cargo del cuidado del RN puede, por contacto directo, transmitir
la enfermedad al recién nacido.
Cuadro clinico neonatal
El VHS puede producir tres tipos de cuadro clínico en el RN, a
saber: (1) infección sistémica o generalizada, (2) cuadro
neurológico o (3) cuadro local.
La infección sistémica es la de peor pronóstico en
términos de mortalidad y morbilidad. Caracterizada inicialmente
por síntomas inespecíficos, como letargia, irritabilidad,
y apnea durante la segunda semana de vida, se agregan luego convulsiones,
compromiso cardiovascular, adrenal, hepático y posteriormente la
muerte. En forma asociada pueden observarse lesiones cutáneas,
oculares u orales. Otros órganos frecuentemente afectados son:
laringe, tráquea, esófago, pulmones estómago e intestino.
El compromiso del sistema nervioso central puede ocurrir como parte del
cuadro sistémico en un 70% de los casos. Se caracteriza por convulsiones
difusas muy refractarias al tratamiento. Generalmente, la mayor parte
de los RN con compromiso encefálico que sobreviven, presentan secuelas
neurológicas. Infrecuentemente, el cuadro clínico puede
presentarse sólo como compromiso pulmonar; neumonía, la
que aparece entre el tercer y decimocuarto día de vida. En ausencia
de tratamiento la mortalidad es cercana al 80%, y la mayor parte de los
sobrevivientes presenta secuelas. Aparentemente estos cuadros severos
se producen en RN que no han recibido anticuerpos vía transplacentaria.
El compromiso encefálico, caracterizado por encefalitis, se presenta
en aproximadamente un tercio de los niños con infección
por VHS. Se caracteriza por síndrome convulsivo refractario al
tratamiento y compromiso de conciencia. La mortalidad en ausencia de tratamiento
llega al 50% y también la mayor parte de los sobrevivientes presenta
secuelas neurológicas severas. La transmisión del virus
es, en el caso del cuadro sistémico, a través de la vía
hematógena, la cual resulta en múltiples áreas de
necrosis cortical hemorrágica.
En aproximadamente 50% de los casos, el compromiso neonatal es local,
caracterizado por compromiso en piel, ojos o boca. Raramente lleva a la
muerte, pero hasta en un 30% de los casos se evidencian secuelas neurológicas.
Se ha planteado que esta forma de presentación es el resultado
de una infección en un sujeto que ha recibido anticuerpos por vía
transplacentaria. Este compromiso neurológico puede hacerse evidente
entre los 6 meses y el año de edad.
Diagnóstico
- aislamiento viral: es la forma definitiva de establecer el diagnóstico.
Las muestras deben obtenerse desde las lesiones activas, cérvix
o vagina. Si el cultivo no se realiza en las horas que siguen a la toma
de muestra, ésta debe almacenarse a -70 C , en hielo seco o en
medio de transporte específico (Leibovitz-Emory). La identificación
tentativa usualmente puede obtenerse entre 1-3 días.
- serología: usualmente inefectiva; sin embargo, si el sujeto
es inicialmente negativo, la obtención de títulos altos
en el período de convalecencia puede definir una primo infección.
- en algunos lugares se puede realizar la determinación específica
del tipo de virus herpes involucrado utilizando la técnica de
Western Blot.
- otras alternativas diagnósticas incluyen el examen citológico
de la muestra obtenida de cérvix o vagina, donde la visualización
de cuerpos intranucleares y células multinucleadas gigantes puede,
en manos entrenadas, tener hasta un 60-80% de éxito en la identificación
de la infección viral. Otra opción particularmente útil
es la tinción de un extendido de la lesión con tinciones
fluorescentes para anticuerpos, test con una sensibilidad mayor de 80%
y con pocos falsos positivos.
- reacción de polimerasa en cadena: de reciente incorporación,
se considera un método altamente sensible y específico
para el diagnóstico. Sin embargo, últimamente se ha sugerido
que método permanece positivo incluso con posterioridad a la
negativización de los cultivos de las lesiones virales, con lo
cual su incorporación podría potencialmente generar un
aumento en la tasa de falsos positivos.
Manejo clinico
Identificación: Al inicio del control prenatal es importante
preguntar a toda embarazada sobre infección genital atribuible
a VHS, en ella y su pareja. Además se debe efectuar examen macroscópico
de labios vulvares mayores, menores, introito, vagina y cuello a todas
las pacientes que ingresan a control maternal, en trabajo de parto o con
rotura prematura de membranas. En pacientes que presenten lesiones activas
sugerentes de primo infección, o aquellas sin antecedentes claros,
tomar cultivo para efectuar el diagnóstico de certeza.
Seguimiento durante el embarazo: A las pacientes portadoras
de VHS de localización genital se les instruirá respecto
de la enfermedad haciendo énfasis en el control precoz en caso
de presentar lesiones, contracciones uterinas frecuentes, o rotura prematura
de membranas. No es necesario realizar tratamiento con antivirales de
las lesiones genitales durante el embarazo; puede ser de utilidad el tratamiento
analgésico tópico.
Una de las modificaciones más importantes en el manejo de la enfermedad
es el prescindir de cultivos virales seriados durante el último
período del embarazo. Esto se fundamenta en:
1.- sólo el 1% del tiempo la persona excreta virus en forma
activa, por lo cual el valor predictivo de un cultivo positivo anteparto
es reducido en términos de evitar la infección neonatal.
2.- la mayor parte (70%) de los RN con infección por VHS nacen
de madres sin historia de infección viral.
3.- los cultivos, en general, no están disponibles en el momento
adecuado para la toma de decisiones clínicas.
4.- los cultivos son focalizados en la población con episodios
de recurrencia, población en la cual el riesgo de enfermedad
neonatal en caso de permitir un parto vaginal es de 3-4%, lo que deja
fuera los otros dos grupos más importantes: primo infección
(33% riesgo de enfermedad neonatal) y madres asintomáticas al
parto y sin historia de infección por VHS.
Al momento del parto: examen físico buscando
evidencias de lesiones herpéticas en todas las pacientes, incluidas
aquellas sin antecedentes. Si se detectan lesiones genitales (vulva, ano,
vagina o cérvix) sugerentes de infección por VHS deben distinguirse
dos situaciones:
1.- pacientes sin antecedentes de infección por VHS: resolución
del parto a través de operación cesárea. Si existe
rotura prematura de membranas igualmente debe realizarse la interrupción
por vía alta. Es adecuado tomar cultivos de las lesiones con
el propósito de confirmar el diagnóstico y orientar el
manejo neonatal.
2.- pacientes con antecedentes de infección por VHS: resolución
del parto por operación cesárea. Si bien 96 de cada 100
veces no sería necesario realizar la intervención, creemos
que la severidad de la infección neonatal justifica actualmente
esta política.
En aquellas pacientes con antecedentes de infecciones por VHS pero sin
lesiones actuales puede resolverse el parto por vía vaginal en
ausencia de otras contraindicaciones. En este grupo, la posibilidad de
que el recién nacido presente la enfermedad adquirida en el canal
del parto a partir de una madre excretora asintomática del virus,
es de sólo 0,04% (4/10000).
En el caso de existir lesiones perineales no genitales, el parto puede
resolverse por vía vaginal si es posible cubrir la zona en forma
adecuada con paños clínicos y previa desinfección
activa con aseo y povidona iodada.
La adopción de estas normas ha generado una reducción de
casi un 40% en la incidencia de operación cesárea sin generar
un aumento en la tasa de infecciones neonatales.
Durante el período puerperal: aproximadamente
un 10% de los casos de infecciones por VHS neonatal se adquieren durante
este período. Deben diferenciarse las madres portadoras de lesiones
activas (genitales y extragenitales) de aquellas sin evidencias de enfermedad.
En el caso de pacientes con lesiones activas, ellas deben aislarse, y
el personal en contacto con ellas (o sus secreciones) debe utilizar gorros
y guantes. Todo material en contacto con las pacientes (ropa, apósitos,
etc.) debe manejarse como contaminado. Respecto del RN, no debe permanecer
con su madre permanentemente.
La lactancia puede mantenerse si la madre no presenta lesiones en la glándula
mamaria, si puede deambular, y si utiliza guantes tras un cuidadoso lavado
de manos. En el caso de lesiones faciales, éstas deben ser limpiadas
y desinfectadas con antisépticos como povidona iodada; además,
debe utilizar máscara facial durante el período de contacto
con su hijo.
Situaciones especiales: especial mención debe hacerse
de aquellas pacientes que presentan lesiones activas y rotura prematura
de membranas en una gestación de pretérmino. En este caso
el balance debe hacerse entre la prematurez del RN versus el riesgo de
infección. Una opción razonable parece realizar tratamiento
farmacológico utilizando aciclovir 1200 mg/día por vía
oral en tanto persistan las lesiones, y se desee la mantención
de la gestación. Esta recomendación es particularmente válida
para embarazos con una edad gestacional menor de 32 semanas. Similares
recomendaciones pueden ser realizadas a pacientes con dilatación
cervical >2 cm. y lesiones genitales activas en quienes se desee prolongar
el embarazo.
Tratamiento
Aciclovir. Esta droga es un análogo sintético de las bases
purínicas que componen el ADN, metabolizado sólo por las
células que contienen VHS. Actúa como inhibidor competitivo
de la ADN polimerasa viral y bloquea en forma efectiva la replicación
viral.
Este medicamento posee una toxicidad mínima; no obstante, su empleo
durante el embarazo es aún controversial. Hasta 1994 existían
600 casos controlados en los cuales fue administrado durante la gestación
sin evidencias de efectos adversos fetales y/o neonatales.
Recientemente se ha postulado la posibilidad de tratamiento supresor de
las recurrencias de VHS, utilizando aciclovir, 1200 mg/día vía
oral, desde las 36 semanas de gestación. Dosis de 600 mg/día
reducen la frecuencia de recurrencia en pacientes no embarazadas. Los
datos de farmacocinética indican que durante el embarazo debería
utilizarse una dosis de aproximadamente 1200 mg/día para alcanzar
similares concentraciones tisulares del medicamento. Los resultados de
estos ensayos en un reducido número de pacientes (n=46) indican
que en pacientes con infección genital recurrente se logra reducir
la frecuencia de recurrencia clínica al momento del parto (0 vs
36%, aciclovir vs placebo respectivamente), y la operación cesárea
por esta causa.
Lecturas seleccionadas
Prober CG y col: Commentary: Perinatal herpes-current status
and obstetrics management strategies: the pediatric perspective. Pediatr
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Roberts SW y col: Genital herpes during pregnancy: No lesions, no cesarean.
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Scott LL y col: Acyclovir suppression to prevent cesarean delivery after
first-episode genital herpes. Obstet Gynecol 1996; 87:69-73.
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Pediatr Infect Dis J 1995;14:827-32.
Whitley RJ: Herpes simplex virus infections of women and their offspring:
Implications for a developed society. Proc Natl Acad Sci 1994; 91: 2441-47.
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