Frecuencia
Hasta hace unos 25 años la frecuencia de las miocarditis en el
material de autopsia era de cerca del 4%. Hoy puede suponerse que es significamente
menor por la disminución de la enfermedad reumática y el
mejor tratamiento de los procesos infecciosos.
Etiología y Patogenia
Las miocarditis pueden ser causadas por factores de un amplio espectro:
bacterias, virus, parásitos, hongos, substancias químicas
y factores físicos. Dado que estos agentes son mucho más
numerosos que las posibles formas de reacción inflamatoria del
miocardio, sólo en pocos casos la sola morfología permite
delimitar entidades nosológicas.
Una miocarditis puede ser parte de una enfermedad con compromiso orgánico
múltiple o bien puede representar por sí sola una enfermedad.
Ejemplos del primer caso son procesos sépticos, las enfermedades
del colágeno y en particular, la enfermedad reumática. Ejemplo
del segundo es la miocarditis aislada de Fiedler.
En algunas miocarditis el mecanismo patogenético principal parece
ser inmunoalérgico, sin que necesariamente la causa desencadenante
de la enfermedad actúe directamente en el miocardio, como parece
ser el caso de la enfermedad reumática. En ésta se trata
probablemente de una reacción autoinmune desencadenada por alteración
de tejido propio, especialmente del conectivo. Una patogenia similar parecen
tener la miocarditis aislada de Fiedler y la miocarditis chagásica
crónica, no así la aguda.
Macroscopia
Las miocarditis leves pueden pasar inadvertidas macroscópicamente.
En las formas graves el corazón está aumentado de tamaño
por la dilatación miopática del miocardio, que aparece turbio,
pálido y flácido. Los grandes infiltrados inflamatorios
se ven como finas bandas blanquecino grisáceas. El corazón
puede estar aumentado de peso, sea por una pseudohipertrofia, o por hipertrofia
en casos de miocarditis crónicas.
Clasificación Morfológica
En las miocarditis puede preponderar el compromiso del parénquima
o del estroma. En el primer caso predomina el componente alterativo; en
el segundo, el exudativo o el productivo.
Miocarditis Parenquimatosas
Estas se acompañan de regla de una manifiesta dilatación
miopática del miocardio y tienen un peor pronóstico. Pertenecen
a esta forma la miocarditis diftérica, la chagásica, la
por toxoplasma y algunas miocarditis virales.
Miocarditis diftérica
Se produce por la exotoxina del bacilo de Loeffler, la cual actúa
simultáneamente en las fibras miocárdicas y en el aparato
vascular. Las fibras sufren una alteración microvacuolar preferentemente
grasosa, degeneración o necrosis cérea, fragmentación
y necrosis. En el intersticio se constituye una inflamación
serosa. Estas alteraciones se producen en la primera semana de enfermedad.
En la segunda semana se hace más extensa la necrosis y en el
intersticio aparece una marcada infiltración linfohistiocitaria.
Las alteraciones pueden ser de grados muy variables, y puede haber
una restitutio ad integrum. El compromiso del sistema éxcito-conductor,
relativamente frecuente, puede causar la muerte.
Miocarditis chagásica y por toxoplasma
El trypanosoma cruzi tiene especial afinidad por ciertos tipos celulares,
entre ellos las fibras miocárdicas y las células ganglionares
periféricas. El Trypanosoma cruzi tiene la particularidad de
multiplicarse una vez que está dentro de la célula,
donde adopta formas de leishmanias, en que además del núcleo
y a diferencia de las formas similares del toxoplasma, se reconoce
un blefaroplasto. En la fase aguda de la enfermedad las fibras parasitadas
se hallan aumentadas de volumen en forma de los llamados pseudoquistes.
Entre las fibras se presenta un infiltrado celular, primero leucocitario,
después, de células redondas. Esta reacción en
el intersticio parece desencadeda por la ruptura de los pseudoquistes.
No rara vez se compromete el sistema éxcito-conductor. En la
miocarditis chagásica crónica hay marcada cardiomegalia,
microscópicamente, focos fibrosos e infiltrados redondocelulares.
La miocarditis por toxoplasma es similar a la chagásica aguda.
El toxoplasma carece de blefaroplasto.
Miocarditis virales parenquimatosas
Se acompañan de extensos focos necróticos, que suelen
ser miolíticos. Las miocarditis virales necrotizantes son especialmente
graves, de curso fulminante.Ocurren preferentemente en el niño.
Miocarditis Intersticiales
A éstas pertenecen las miocarditis de los procesos sépticos,
la miocarditis reumática, la mayoría de la miocarditis virales,
la miocarditis aislada de Fiedler y otras miocarditis granulomatosas.
Miocarditis sépticas
Son preponderantemente exudativas, el exudado es inespecífico,
de predominio leucocitario, y se produce en el tejido conectivo perivascular
y entre los fascículos y fibras musculares. En casos de pioemia
puede haber focos supurados. En la endocarditis lenta se constituye
un infiltrado inflamatorio perivascular en forma de pequeños
focos, que pueden confundirse con nódulos de Aschoff. De éstos
se diferencian principalmente por contener algunos leucocitos y por
carecer de células de Aschoff. Esta miocarditis se llama de
Bracht-Wächter. Además suelen producirse foquitos necróticos,
algunos miolíticos, en el miocardio.
Miocarditis reumática
El compromiso reumático del corazón ocurre por lo común
en pacientes de 5 a 15 años de edad. Generalmente se trata
de una pancarditis (pericarditis, miocarditis y endocarditis), pero
tanto la miocarditis como la endocarditis pueden producirse aisladamente.
La miocarditis reumática puede tener dos componentes, uno inespecífico
y uno específico. El primero consiste generalmente en un infiltrado
inflamatorio intersticial sin caracteres particulares, acompañado
rara vez de necrosis de las fibras miocárdicas. El segundo
corresponde a los nódulos de Aschoff, en particular, al nodulillo
celular. Las cicatrices que dejan los nódulos de Aschoff, característicamente
perivasculares, representan estigmas reumáticos.
Miocarditis virales intersticiales
Estas corresponden a la mayoría de las miocarditis causadas
por virus. En el intersticio, especialmente entre las fibras miocárdicas,
se producen focos, de extensión variable, de infiltración
de células redondas, preferentemente de linfocitos, histiocitos
y células plasmáticas.
Miocarditis aislada de Fiedler
Corresponde a una miocarditis idiopática, en la que pueden
distinguirse tres formas: la difusa, la granulomatosa y la de células
gigantes. La difusa consiste en densos focos de infiltración
intersticial de linfocitos, histiocitos, células plasmáticas,
células polinucleares y granulocitos eosinófilos. La
forma granulomatosa está constituida principalmente por nodulillos
celulares tuberculoideos. En la miocarditis de células gigantes
hay un componente intersticial importante, pero además se produce
necrosis de algunas fibras miocárdicas y brotes regenerativos
del parénquima en forma de yemas multinucleadas. Estos brotes
aparecen como células gigantes, que en este caso son de estirpe
muscular. Esta tercera forma ocurre especialmente en niños
y gente joven.
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