El pulmón es uno de los órganos más afectados en
el shock, posiblemente por su posición en la circulación,
lo que lo hace particularmente susceptible a las toxinas hematógenas,
aerógenas y a las microembolias. Los traumatismos, las hemorragias
y las septicemias son las causas más frecuentes de pulmón
de shock, pero las fallas circulatorias de la pancreatitis aguda también
son responsables de alteraciones pulmonares. Lesiones similares pueden
observarse en la toxicidad por oxígeno, paraquat y la sobrehidratación.
Patogenia
De los dos tipos celulares del epitelio alveolar, los más lábiles
son los neumonocitos I. El neumonocito II, secretor de surfactante, es
menos vulnerable y constituye la población celular de reserva,
que ante un estímulo adecuado, prolifera, reviste el alvéolo
dañado y se diferencia ulteriormente a neumonocito II.
La formación de las membranas hialinas traduce necrosis de neumonocitos
I y daño endotelial con exudación de plasma rico en fibrina.Las
observaciones clínicas y experimentales sugieren que el daño
endotelial es el fenómeno desencadenante de la lesión. Este
daño puede ser consecuencia de la hipoxia local, la acción
de las toxinas u otras noxas aerógenas y también de la acción
de enzimas proteolíticas y otras producidas por los macrófagos
y polimorfonucleares neutrófilos en la microcirculación
pulmonar. La actividad del fragmento c5a del complemento y de sus metabolitos,
favorece la agregación local de neutrófilos, que a su vez
liberan radicales superóxidos y otros productos altamente oxidantes;
estas sustancias producen mayor daño endotelial junto a las proteasas
ácidas y neutras, que destruyen proteínas estructurales
tales como colágeno, elastina y fibronectina. Los granulocitos
activados producen metabolitos tóxicos a partir del araquidonato
y por acción de lipo-oxigenasa y ciclo-oxigenasa, amplificando
a su vez el daño local. Estas proteasas también fragmentan
el fibrinógeno, factor de Hageman, complemento y otras proteínas
plasmáticas. Así, la destrucción local y la amplificación
de la inflamación desencadenan la coagulación intravascular.
Las condiciones que retardan el proceso de regeneración o alteran
la continuidad de la interacción celular local predisponen al desarrollo
de fibrosis intersticial. La fibrosis intersticial significa aumento en
la cantidad de colágeno, alteración de la calidad del mismo
y de la distribución de las fibrillas.
Morfopatología
Los pulmones están aumentados de consistencia y de peso y muestran
alteraciones focales, de extensión variable y distribución
irregular. Las áreas afectadas son rojo oscuro, como el tinte de
la ciruela, atelectásicas, húmedas y sanguinolentas al corte.
Microscópicamente, pueden reconocerse dos fases: temprana con
lesiones predominantemente exudativas y tardía con lesiones proliferativas
y reparativas.
Fase Precoz (primera semana)
En las primeras 24 a 48 horas hay acentuada hiperemia de los capilares
alveolares y los alvéolos presentan microatelectasias, edema
y hemorragia. Los capilares a menudo muestran acumulación de
polimorfonulceares neutrófilos y microcoagulación (en
la neumonía, aún en las fases más precoces, los
neutrófilos migran a los alvéolos). Pueden encontrarse
numerosos microtrombos hialinos y megacariocitosis, es decir un aumento
de los megacariocitos en la microcirculación pulmonar. De las
48 a las 72 horas, aparecen las llamadas membranas hialinas y pueden
observarse en algunos casos, signos de organización incipiente
intraalveolar. Las membranas hialinas consisten en una mezcla de detritus
celulares y exudado fibrinoso. Indican necrosis del epitelio alveolar
y se observan como bandas eosinófilas, hialinas, que revisten
las paredes y conductos alveolares y pueden extenderse hasta los bronquíolos
respiratorios. Finalmente, alrededor del fin de la primera semana, se
desarrollan fenómenos proliferativos tanto del epitelio alveolar
y bronquiolar como de las células fijas intersticiales. Hay hiperplasia
de neumonocitos II, hiperplasia regenerativa del epitelio bronquiolar
con estratificación y fibrosis manifiesta en algunos alveólos
e intersticio.
Fase tardía (segunda semana en adelante)
Se produce un aumento del conjuntivo intersticial con engrosamiento
de las paredes alveolares y organización del exudado alveolar,
que llega a formar verdaderos tapones fibrosos tanto en conductos alveolares
como en algunos bronquíolos. La organización puede terminar
en una fibrosis indistinguible de la que se observa en algunos casos
de fibrosis intersticial idiopática. Esta fibrosis difiere de
la posneumónica usual, porque el proceso es difuso y extenso
desde el comienzo y afecta casi homogéneamente ambos pulmones;
en la fibrosis post-neumónica, en cambio, la extensión
del proceso es relativamente limitada y sincrónica y los tabiques
están normales.
Complicaciones
Las más frecuentes son las infecciones, especialmente bronconeumonía.
La traqueostomía y el uso de ventiladores mecánicos facilitan
la propagación aerógena- canalicular y la colonización
por gérmenes, en particular oportunistas y bacterias gram negativo.
Los tubos de intubación endotraqueal producen necrosis y úlceras
de decúbito de la mucosa traqueal y de la glotis, que pueden ser
foco de septicemias o terminar en estenosis cicatrizal.
Evolución
De los casos recuperados de shock, un pequeño porcentaje no presenta
alteraciones funcionales en controles alejados. Los restantes, alteraciones
restrictivas u obstructivas de grado variable más notorias con
el ejercicio. Las biopsias de algunos de estos casos han mostrado fibrosis
intersticial con organización de los exudados alveolares e infiltración
linfoplasmocitaria con hiperplasia de neumonocitos II. Algunos casos llegan
al pulmón en panal de abejas.
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