Hiperplasia Ganglionar
(linfoadenitis hiperplástica) (fig. 3-1)
Las hiperplasias reactivas son proliferaciones benignas de células
de uno o más de los diferentes compartimientos anatómicos
e inmunológicos de los tejidos linfoides. Así, las hiperplasias
pueden comprometer los folículos, que son zonas B, las áreas
interfoliculares o paracorticales que son timo dependientes (células
T) o las células de los senos que pertenecen al sistema macrófago-monocitoide.
La plasmocitosis de los cordones medulares, que suele acompañar
a la hiperplasia folicular, es también un signo de respuesta de
células B. Las proliferaciones en la región paracortical
a menudo son hiperplasias T, aunque pueden ser también proliferaciones
de células B que han migrado a esta zona a partir de centros foliculares
estimulados.
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Figura 3.1
A: ganglio linfático normal, B: hiperplasia folicular, C: hiperplasia
interfolicular, D: histiocitosis sinusal, E: hiperplasia mixta (según
Bonner & Erslev, en: Rubin & Farber 1994, modificado) |
El estímulo para las hiperplasias no se conoce, pero muchas de
ellas son resultado de agentes bacterianos o virales o de sus productos.
El aspecto morfológico de las diversas hiperplasias, aun de aquéllas
debidas a los mismos estímulos, varía con la edad, capacidad
inmunológica y contacto previo con el agente. Además, el
cuadro histopatológico varía con el tiempo de exposición
y la duración del estímulo.
Los caracteres morfológicos comunes de las hiperplasias son: conservación
de la arquitectura fundamental del ganglio, expansión de alguna
de las zonas o compartimientos del ganglio, y proliferación policlonal
de los elementos linfoides o de estirpe macrofágica.
Formas histopatológicas de la hiperplasia
Se distinguen cuatro: folicular, interfolicular, sinusal y mixta.
Hiperplasia folicular
En ella predomina la hiperplasia de los folículos linfáticos.
Ejemplos son la hiperplasia folicular inespecífica, la enfermedad
de Castleman.
Hiperplasia folicular inespecífica. Es manifestación
intensa de una respuesta de linfocitos B ante un estímulo,
con aumento de volumen de ganglios regionales. Muy común
en niños y en adolescentes. En la mayoría de los casos
no se detecta la causa. Cuando es muy intensa en adultos, debe pensarse
en la posibilidad de SIDA , artritis reumatoide o sífilis.
Macroscopía: ganglio aumentado de tamaño, generalmente
entre 1,5 y 2,5 cm.; en casos excepcionales puede medir más
de 4 cm. Se reconoce aumento en el número y tamaño
de los folículos. Microscopía: variación en
la forma de los folículos, centros germinales presentes,
bien delimitados, se puede acompañar de abundante infiltración
de plasmocitos en los cordones medulares.
Hiperplasia gigante de ganglios linfáticos (enfermedad
de Castleman). No tiene preferencia por sexo ni edad. Más
común en el mediastino, pero pueden afectarse otros grupos
ganglionares o tejidos linfoides. A veces se acompaña de
anemia, fiebre, hipergamaglobulinemia, que desaparecen al remover
la lesión.
Macroscopía: caracterizada por una masa localizada de 1,5
a 16 cm., que impresiona como neoplásica. Microscopía:
la masa está constituida por tejido linfoide con numerosas
formaciones pequeñas como folículos. En cada una de
éstas destaca un capilar que lo penetra desde su periferia:
las células son linfocitos pequeños dispuestos concéntricamente.
En raras ocasiones el cuadro histopatológico es el de una
hiperplasia folicular inespecífica con centros germinales.
En las escasas ocasiones en que la lesión se presenta como
un aumento de volumen ganglionar generalizado, debe investigarse
la posibilidad de SIDA.
Hiperplasia interfolicular
Hay hiperplasia linfoide de la zona parafolicular, con linfocitos,
inmunoblastos y plasmocitos; folículos linfáticos poco
aparentes. Ejemplos: hiperplasia interfolicular en infecciones virales,
postvacuna, reacción a la terapia con difenilhidantoína,
lupus eritematoso.
Hiperplasia sinusal (histocitosis de los senos)
Los senos marginal y medulares del ganglio linfático, que
están ensanchados, aparecen rellenos de macrófagos,
derivados de las células litorales. Ejemplos: ganglios que
drenan los miembros, ganglios que drenan órganos con cáncer,
en particular mamario. En anemias hemolíticas y post transfusión,
histiocitosis sinusal con hemosiderina y eritrocitos en el citoplasma.
Hiperplasia mixta
Hay hiperplasia folicular e interfolicular; a veces se agrega la
hiperplasia sinusal. Ejemplos: mononucleosis infecciosa, toxoplasmosis.
Mononucleosis infecciosa. Enfermedad linfoproliferativa benigna,
autolimitada, causada por el virus de Epstein-Barr. En la mayoría
de los países, en particular en condiciones de subdesarrollo,
hay una infección primaria por virus Epstein Barr, generalmente
asintomática, que deja inmunidad. Adolescentes o adultos jóvenes
de mejor condición socio-económica, que no han sufrido
la infección en la infancia, pueden contagiarse por la saliva
(enfermedad del beso ). El virus penetra en la faringe y se replica
en el epitelio faríngeo, provocando fiebre, faringitis, aumento
de volumen generalizado de ganglios linfáticos y aparición
en la sangre de células linfoides atípicas.
Patogenia: el virus se une a los linfocitos B por los receptores
de superficie; se integra al genoma y transforman una pequeña
proporción de las células B que se multiplican (hiperplasia).
Las células B estimulan intensa respuesta de células
T, en forma de células linfoides atípicas T o inmunoblastos
T; éstos son citotóxicos: destruyen las células
B y cesa la infección.
Microscopía: los ganglios presentan hiperplasia folicular
e interfolicular; en los seños pueden observarse las células
linfoides atípicas, algunas a veces binucleadas, que pueden
confundirse con las células de Reed-Sternberg de la enfermedad
de Hodgkin.
Hiperplasia Linfatica Extraganglionar (Pseudolinfoma)
Hiperplasia folicular en tejidos linfoides extraganglionares, que pueden
confundirse macroscópicamente con neoplasias. Ejemplos: pólipos
linfoides del intestino, pseudolinfoma gástrico, pseudolinfomas
orbitario, cutáneo y pulmonar.
Linfoadenopatia Angioinmunoblastica
La linfoadenopatía angioinmunoblástica es una hiperplasia
de células linfoides que determina un aumento de volumen generalizado
de los ganglios linfáticos. Se acompaña de hepato-esplenomegalia,
lesiones maculopapulares de la piel, fiebre y baja de peso.
La lesión es poco frecuente; predomina en ancianos. Generalmente
es idiopática; otras veces es secundaria a medicamentos, por ejemplo
la penicilina.
Microscopía: arquitectura ganglionar borrada por una
proliferación difusa policlonal de linfocitos, plasmocitos e
inmunoblastos, con infiltración de eosinófilos. Los vasos
sanguíneos del ganglio son prominentes, con ramificación
arboriforme. Se observa depósito de material PAS positivo intersticial,
constituido por inmunoglobulinas y restos celulares. Puede haber un
infiltrado celular similar en otros órganos. Ej: médula
ósea, piel.
Evolución: alrededor del 20% de los pacientes se recuperan.
En otros, la proliferación celular evoluciona hacia un linfoma
inmunoblástico. Otros desarrollan una deficiencia inmunológica
progresiva que lleva a la muerte por infección.
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