Gastritis
Ulcera gástrica
Lesiones tumorales y pseudotumorales del estómago
Gastritis
Gastritis Aguda
Existen gastritis agudas catarrales secundarias a infecciones virales
o bacterianas generales, en tales casos el compromiso gástrico
no es lo importante de la enfermedad. Actualmente son raras las gastritis
supuradas en el curso de séptico-piohemias.
Gastritis aguda erosiva o ulcerada
La gastritis aguda erosiva o ulcerada se observa principalmente en
dos situaciones:
1) Secundaria a cuadros patológicos graves con repercusión
multiorgánica: estrés, shock, sepsis, lesiones graves
del sistema nervioso central.
2) Secundaria a ingestión de alcohol, ácido
acetilsalicílico, antiinflamatorios no esteroidales
Morfología: Mucosa gástrica hiperémica,
edematosa, con petequias dispersas, erosiones e incluso úlceras.
Patogenia: se han propuesto los siguientes mecanismos, aunque
no se demuestran en todos los casos: hipersecreción de ácido
clorhídrico, modificaciones microcirculatorias inducidas
por el shock o la sepsis que determinan isquemia, menor producción
de mucus, déficit de prostaglandinas (los antiinflamatorios
inhiben su síntesis).
Evolución: cuando es secundaria a enfermedades graves,
a veces constituye un fenómeno agónico terminal; en
general pasa inadvertida. En algunas ocasiones, las lesiones erosivas
o ulceradas pueden sangrar o , rara vez, perforarse. Cuando cede
el fenómeno inflamatorio, las erosiones curan por regeneración
de la mucosa. Las úlceras curan por tejido granulatorio (que
deja una cicatriz a menudo imperceptible) y regeneración
de la mucosa.
Gastritis corrosiva
Se denomina gastritis corrosiva a una lesión gástrica
producida por sustancias cáusticas, ingeridas por accidente
o con fines suicidas. No es primariamente un proceso inflamatorio,
sino una necrosis con fenómenos reparativos variables.
Hay sustancias como el sublimado (bicloruro de mercurio) o el ácido
fénico, que producen coagulación de la mucosa. Otras,
como la soda y la potasa (hidróxido de potasio) producen reblandecimiento.
La necrosis, en las formas menos graves, afecta las cúspides
de los pliegues de la mucosa gástrica; pero puede ser difusa,
superficial o profunda, a veces con necrosis, desgarro y perforación
de la pared. Si el individuo sobrevive, las partes necrosadas o escaras
de la mucosa son aisladas de los tejidos remanentes por un proceso
de reblandecimiento, y terminan desprendiéndose. Se forman
úlceras longitudinales que corresponden a los pliegues de la
mucosa, o bien úlceras más extendidas. Cuando estas
úlceras curan, quedan cicatrices que retraen el estómago
y eventualmente pueden estenosar u obliterar completamente el cardias,
el píloro y aun el resto del estómago.
Gastritis Crónica
Las gastritis crónicas con gran fibrosis o granulomas, de causa
tuberculosa o sifilítica son muy raras. La gastritis crónica
más frecuente es la llamada gastritis crónica simple o
gastritis crónica común o, simplemente, gastritis crónica.
Gastritis crónica
Es una inflamación que afecta sólo la mucosa; no tiene
alteraciones macroscópicas características, ni sintomatología
definida; puede ser asintomática. Es una entidad de diagnóstico
histopatológico.
Histológicamente se reconocen dos variedades principales:
Gastritis crónica superficial: caracterizada por
alteraciones degenerativas en las células del istmo, infiltración
de linfocitos y plasmocitos preponderantemente en la porción
superficial de la lámina propia, entre las fovéolas
gástricas; la infiltración generalmente incluye variable
cantidad de neutrófilos.
Gastritis crónica atrófica: mucosa adelgazada,
con disminución de glándulas y simplificación
de las glándulas remanentes; infiltración linfocitaria
y plasmocitaria en todo el espesor de la lámina propia, acompañada
de neutrófilos (Fig. 4-3); en la mucosa fúndica puede
producirse un reemplazo de las glándulas características
por glándulas de tipo pilórico (metaplasia pilórica);
tanto en la mucosa fúndica como en la pilórica puede
haber también una metaplasia intestinal: el epitelio de las
fovéolas y de las glándulas está reemplazado
principalmente por células caliciformes y células
cilíndricas similares a las células de función
absortiva del intestino (enterocitos).
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Figura 4.3
Gastritis crónica atrófica |
Existen tres formas clinico-epidemiológicas de gastritis
crónica:
Gastritis crónica atrófica de predominio corporal:
relativamente frecuente en países nórdicos de Europa,
infrecuente en Chile. Se asocia con anemia perniciosa y puede
coexistir con lesiones tiroideas y suprarrenales de tipo autoinmune.
Se han demostrado anticuerpos anticélulas parietales. La
atrofia extensa de las glándulas fúndicas determina
aclorhidria o hipoclorhidria. Se la denomina también gastritis
autoinmune.
Gastritis crónica de predominio antral: común
en pacientes con úlcera duodenal, suele ser una gastritis
superficial, sin atrofia. Se considera que esta gastritis es causada
por Helicobacter pylori, un bacilo que se encuentra muy frecuentemente
en el estómago, sobre el epitelio foveolar y en el lumen
de las fovéolas.
Gastritis crónica atrófica multifocal antral
y corporal: muy frecuente, comienza en la curvatura menor,
en forma de numerosos foquitos dispersos; a medida que aumenta
la edad, se extiende principalmente por la curvatura menor, y
puede continuar comprometiendo ambas caras del cuerpo gástrico.
En los casos muy extensos puede provocar aclorhidria. Se ha sugerido
que esta gastritis es producida principalmente por factores externos,
por lo que también se la denomina gastritis "ambiental".
Entre tales factores, se considera que el más importante
en la iniciación de la gastritis es el bacilo Helicobacter
pylori. Se postula que las células foveolares tienen receptores
para esta bacteria, la cual tiene una proteasa que destruye las
glicoproteínas del mucus, lo que expondría las células
a la acción destructiva del jugo gástrico.
Ulcera Gástrica
Ulcera gástrica es una pérdida focal de tejido que compromete
al menos todo el espesor de la mucosa y parte de la submucosa, pudiendo
extenderse a todo el espesor del órgano; cura por reparación
de las túnicas subyacentes a la mucosa y por regeneración
atípica de la mucosa. Se diferencia de la erosión gástrica
en que ésta es una pérdida focal de tejido que compromete
solamente parte del espesor de la mucosa, con destrucción de epitelios
y lámina propia, que cura por regeneración de la porción
de la mucosa perdida.
Ulcera gástrica aguda
Las úlceras gástricas agudas forman parte del cuadro
de la gastritis aguda erosiva (ver más arriba). Se trata en general
de úlceras múltiples, situadas en cualquier zona del estómago,
coexisten con hemorragias y erosiones. También puede haber úlceras
agudas en la porción distal del esófago o proximal del
duodeno.
Las úlceras agudas suelen ser pequeñas (miden algunos
milímetros y en general menos de un centímetro), circulares
u ovaladas, de bordes no solevantados y fondo negro.
Ulcera gástrica crónica (Ulcera péptica)
La úlcera péptica, a diferencia de la aguda, se considera
una enfermedad en sí. Se presenta en forma de crisis recurrentes
que se resuelven por la cicatrización de la úlcera; estas
crisis suelen repetirse meses o años después.
Macroscopía
Las zonas donde más frecuentemente se produce una úlcera
péptica son las siguientes:
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1. Duodeno:
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cara anterior de la primera porción
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cara posterior de la primera porción
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segunda porción
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2. Estómago:
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curvatura menor del antro
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otras zonas con gastritis crónica atrófica
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3. Esófago:
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tercio inferior, en zonas de metaplasia gástrica.
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4. Zona yeyunal de las anastomosis gastroyeyunales.
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5. Divertículo de Meckel (en mucosa de tipo intestinal
vecina a mucosa de tipo fúndico).
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La úlcera péptica generalmente es única, aunque
no es infrecuente la existencia de dos; se encuentra en zonas vecinas
a mucosa productora de ácido clorhídrico y pepsina;
pero no en esa misma mucosa (en el estómago generalmente en
zonas de gastritis crónica atrófica multifocal). Miden
1 a 3 cm. de diámetro, son circulares u ovaladas, de borde
neto, solevantado; paredes verticales. En las úlceras gástricas
antiguas, los pliegues de la mucosa convergen hacia el margen de la
úlcera (Fig. 4-4).
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Figura 4.4
Ulcera gástrica. En el fondo de la úlcera, arteria
corroída |
Figura 4.5
Ulcera gástrica. Los bordes, delimitados por tejido necrótico
(punteado) |
Histología
El aspecto característico de una úlcera activa que
ha ha sufrido varias crisis previas es el siguiente: el fondo de la
úlcera está formado, desde la superficie a la profundidad,
por las siguientes capas: tejido necrótico y fibrina; polinucleares;
tejido granulatorio; tejido conectivo fibroso (base de la úlcera
o callo) (Fig. 4-5). La mucosa de los bordes presenta anaplasia de
regeneración, con formación de pequeñas fovéolas
y una capa de epitelio aplanado que comienza a reepitelizar el fondo
de la úlcera. La muscular de la mucosa y la muscular propia
están interrumpidas; los cabos de la muscular propia, a ambos
lados del callo, están ascendidos hacia la muscular de la mucosa.
Patogenia de la úlcera péptica
Los principales factores considerados en la patogenia de la úlcera
péptica se pueden agrupar en factores fisiopatológicos
y factores genéticos.
Factores fisiopatológicos:
a) condiciones que determinan un aumento absoluto o relativo
de ácido clorhídrico y pepsina; parecen ser más
importantes en la génesis de la úlcera duodenal. Entre
ellas se mencionan: aumento de la masa de células parietales
y principales de la mucosa fúndica; mayor respuesta de las
células G del antro productoras de gastrina, por aumento
de su número o de su función; vaciamiento gástrico
acelerado, con la consiguiente disminución del pH duodenal;
b) condiciones que deterioran la barrera mucosa y favorecen
la retrodifusión de protones. En este sentido es importante
la inflamación crónica de la mucosa: en el estómago,
gastritis crónica atrófica multifocal. En el duodeno,
daño de la mucosa por acción del ácido clorhídrico,
reacción con metaplasia gástrica de la mucosa duodenal,
colonización por Helicobacter pylori, duodenitis que hace
más susceptible la mucosa a la destrucción por jugo
gástrico. Otros factores considerados son: episodios de isquemia
focal, por apertura de anastómosis arteriovenosas de la submucosa;
menor síntesis de prostaglandinas (las prostaglandinas son
inhibidas por el uso de antiinflamatorios, que favorecen la aparición
de úlcera péptica).
Factores genéticos.
Los siguientes caracteres condicionados genéticamente se
asocian con una mayor frecuencia de úlcera duodenal; pero
no de úlcera gástrica: tendencia familiar a la úlcera
duodenal, tendencia familiar al vaciamiento gástrico acelerado,
a la respuesta anormal de las células G y a la hiperpepsinogenemia,
ausencia de secreción de antígenos de grupos sanguíneos
en la saliva y en el jugo gástrico.
Evolución de la úlcera péptica
1) Cicatrización:
la evolución más común de la úlcera
péptica, en particular si media tratamiento, es hacia la
curación por reparación y regeneración. La
úlcera cicatrizada y reepitelizada se aprecia como una depresión,
que en general ha disminuido a algunos milímetros de diámetro
por la retracción del callo, cubierta por mucosa; los pliegues
de la mucosa tienden a converger hacia ella.
2) Recidiva: en esta enfermedad, estando la úlcera
ya cicatrizada, existe el riesgo de que se reactive en el mismo
foco o que se produzca otra úlcera en la mucosa de otra zona.
3) Complicaciones:
1) hemorragia: en alrededor del 20% de los pacientes puede
sobrevenir un sangramiento, que puede ser lento y oculto por hemorragia
del tejido granulatorio, o violento e incluso fulminante por la
rotura de una arteria de la submucosa o de las túnicas
subyacentes, corroída por el jugo gástrico (diabrosis);
2) perforación: en alrededor del 5% de los casos
el proceso necrotizante puede atravesar toda la pared del órgano
y comprometer estructuras vecinas. Si la úlcera duodenal
está ubicada en la pared anterior, puede perforarse a la
cavidad peritoneal, sobreviniendo una peritonitis. Si está
ubicada en la cara posterior, puede perforarse al páncreas,
provocando dolor intenso, o a la trascavidad de los epiplones,
y producirse una peritonitis localizada;
3) obstrucción: en 5 a 10% de los pacientes la
extensión del callo puede determinar retracción
y distorsión de la pared y producirse obstrucción
a nivel del píloro y, menos frecuentemente, del cardias
o de la porción media del estómago;
4) carcinoma: se ha observado una frecuencia levemente
mayor de desarrollo de carcinoma en el borde de las úlceras
gástricas; esto no ocurre en las duodenales.
Lesiones Tumorales y Pseudotumorales y del Estómago
Pólipo hiperplásico
Es una hiperplasia focal de células foveolares. Aunque poco
común, es la lesión poliposa benigna más frecuente
del estómago. Son sésiles o pediculados, generalmente
menores de 1,5 cm.
Histología: fovéolas elongadas, irregulares y
tortuosas, entre las cuales la lámina propia está edematosa.
Se lo considera una manifestación de hiperregeneración
secundaria a destrucción focal de la mucosa.
Adenoma
Es infrecuente, tiene la forma de un pólipo sésil, ubicado
casi siempre en el antro. Microscópicamente, generalmente se
origina en mucosa con metaplasia intestinal; es un adenoma tubular o
papilar (velloso) con displasia. Las células neoplásicas
recuerdan al epitelio de intestino: cilíndricas con chapa estriada
y muy escasas células caliciformes. La displasia se manifiesta
con núcleos hipercromáticos, alargados, pseudoestratificados,
a veces pérdida de la polaridad de las células y ramificación
anormal de las estructuras tubulares.
Carcinoma
Es el tumor clínicamente más frecuente en el estómago
y la primera causa de muerte por cáncer en Chile. La tasa de
mortalidad por cáncer gástrico en Chile es la segunda
en el mundo después de la de Japón.
Más frecuente en varones (2/1); más de las tres cuartas
partes de los pacientes son mayores de 50 años, predominantemente
en la séptima década de la vida.
Puede originarse en cualquier zona del estómago; sin embargo,
es más frecuente en el tercio antral y en la curvatura menor.
Tipos histológicos principales
Adenocarcinoma tubular. Puede ser bien diferenciado, moderadamente
diferenciado o poco diferenciado. En las formas mejor diferenciadas
las células neoplásicas presentan diferenciación
de tipo intestinal, por lo que se les denomina "carcinomas gástricos
de tipo intestinal".
Adenocarcinoma de célula en anillo de sello. Tiende
a infiltrar en forma dispersa la pared gástrica.
Carcinoma anaplástico.
Tipos según nivel de invasión de la pared
Carcinoma incipiente. Invade sólo la mucosa (intramucoso),
o bien la mucosa y la submucosa (submucoso); pueden tener metástasis
ganglionares regionales, lo que no invalida la clasificación
como incipiente. Los pacientes operados por cáncer incipiente
tienen una sobrevida mayor de 90% a los cinco años. El término
"incipiente" se refiere a que se trata de un cáncer curable.
Carcinoma avanzado. Invade hasta la muscular propia (intermedio),
hasta la suberosa o hasta la serosa. En conjunto, tienen una sobrevida
inferior a 50% a los 5 años; sin embargo, el intermedio tiene
un pronóstico más favorable.
La mayoría de los carcinomas gástricos se diagnostican
en etapa avanzada.
Las formas macroscópicas del carcinoma avanzado son (Fig.
4-6):
a) tipo I de Borrmann: poliposo, bien delimitado, sin ulceración
marcada, es poco frecuente;
b) tipo II de Borrmann: tumor bien delimitado por rodete,
ulcerado;
c) tipo III de Borrmann: carcinoma en parte delimitado por
rodete, en parte sin límites netos, ulcerado; es el más
frecuente; tipo IV de Borrmann: carcinoma de forma macroscópica
infiltrativa (sin límites netos), con ulceración superficial
(como un cráter) e infiltrativo con úlcera superficial.
La forma poliposa es excepcional.
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Figura 4.6
Carcinoma gástrico avanzado. Tipos de Borrmann |
El carcinoma gástrico de tipo linitis plástica es una
variedad del tipo IV de Borrmann: carcinoma de forma macroscópica
infiltrativa, que se extiende difusamente a todo el estómago.
Corresponde a un carcinoma, generalmente de células en anillo
de sello, con abundante estroma fibroso en las túnicas submucosa,
muscular y serosa. El estómago conserva su forma, pero es más
pequeño, rígido y de pared uniformemente engrosada.
Diseminación
El carcinoma gástrico infiltra las túnicas gástricas
y la serosa. Cuando está vecino al cardias tiende a infiltrar
el esófago; en cambio es rara la invasión del duodeno
en los del tercio inferior, con excepción del carcinoma de
células en anillo de sello. Da metástasis linfógenas,
en primer lugar a los ganglios de curvatura menor, mayor, pilóricos
y cardiales, según la ubicación del tumor primario.
Da metástasis hematógenas siguiendo el modelo porta.
Etiología y patogenia
El cáncer del estómago tiende a ser más frecuente
en estratos socio-económicos bajos y en poblaciones rurales.
A medida que aumenta el grado de desarrollo de un país, disminuye
la incidencia de cáncer gástrico. Se ha comprobado un
descenso de su frecuencia en todo el mundo.
Los estudios en grupos humanos que migran apoyan la idea de que los
factores más importantes en la génesis del carcinoma
gástrico son ambientales. A partir de observaciones epidemiológicas
y experimentales, se ha sugerido que los siguientes factores de la
dieta están asociados con el carcinoma gástrico:
a) La cantidad de nitritos de los alimentos, provenientes
del suelo, del agua, o de la adición de nitrato para preservar
alimentos (cecinas). Los nitratos pueden ser convertidos a nitrito
bajo la acción de bacterias; la velocidad de esta reacción
es proporcional a la temperatura del ambiente;
b) Alimentos ahumados (Islandia) o salados (Japón);
c) Consumo de arroz preparado con talco y contaminado con
asbesto (Japón).
Las siguientes condiciones se han definido como de riesgo para el
desarrollo de carcinoma gástrico:
a) La gastritis crónica atrófica con metaplasia
intestinal;
b) La anemia perniciosa, la úlcera péptica
(discutible) y el antecedente de gastrectomía con gastro-enteroanastomosis;
el factor común en estas tres condiciones es la gastritis
atrófica;
c) El adenoma gástrico.
Como se ha señalado, la gastritis crónica con metaplasia
intestinal parece ser la condición de riesgo más frecuente;
sin embargo, no puede considerarse lesión precancerosa propiamente
tal, porque las células no presentan heterotipía. Es
posible que la gastritis favorezca la acción de agentes cancerígenos
y llevan en una baja proporción de los casos a una displasia
del epitelio, que es la lesión precancerosa.
Correa ha elaborado la siguiente hipótesis para explicar el
desarrollo del carcinoma tubular de tipo intestinal del estómago:
el tumor es el resultado final de una serie de fases sucesivas en
una evolución de decenios; la primera se realiza en la niñez
o en la juventud, con una gastritis crónica superficial producida
por infección con Helicobacter pylori . La gastritis superficial
pasa a gastritis atrófica; esta fase sería consecuencia
de un consumo exagerado de sal (NaCl) en la dieta. La atrofia de la
mucosa determina una elevación del pH, que favorece la transformación
de nitratos en nitritos; éstos intervienen en el desarrollo
de la metaplasia intestinal. En estas condiciones se favorecería
la síntesis y la acción de compuestos mutagénicos
de la dieta, o sintetizados a partir de sustancias de la dieta.
Linfoma
Los linfomas primarios del estómago constituyen el 2% de todos
los linfomas y de alrededor de la mitad de los linfomas del tubo digestivo.
Se originan en la mucosa. Son tumores solevantados, o ulcerados, a veces
con múltiples mamelones, o con extensa infiltración de
la mucosa y submucosa, lo que se manifiesta por pliegues gástricos
gruesos e irregulares. Histológicamente son linfomas no-Hodgkin.
En el examen anatomo-patológico puede ser difícil distinguir
un linfoma de un carcinoma anaplástico, un linfoma nodular de
una hiperplasia folicular linfática benigna (pseudolinfoma ),
y un linfoma gástrico primario del compromiso secundario del
estómago a partir de un linfoma de origen extra-gástrico.
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