Nefropatia Diabética
Se entiende por tal el conjunto de alteraciones morfológicas renales
de cualquier tipo producidas por la diabetes. Se reconocen así
alteraciones glomerulares, tubulares, intersticiales y vasculares.
Glomerulopatía diabética
La primera alteración morfológica es el aumento de tamaño
del glomérulo. Experimentalmente se manifiesta ya en los primeros
días de enfermedad. Le sigue el aumento de espesor de la membrana
basal. Este engrosamiento es continuo, homogéneo y global, habitualmente
de unos 500 nm de espesor (normal 360 nm) y está dado por un
aumento real del colágeno tipo IV, con disminución relativa
del heparán-sulfato y con ello, una disminución de las
cargas aniónicas de la membrana basal (Fig. 5-10). Esta alteración
iónica puede relacionarse con la pérdida de albúmina
por la orina (albuminuria o proteinuria selectiva), que se asocia a
desaparición de los pedicelios cuando es importante. Se ha estimado
que el engrosamiento de la membrana basal aparece unos dos años
después de comenzada la enfermedad clínica. A veces esta
alteración se encuentra antes de la demostración clínica
de la enfermedad (Fig. 5-28).
Después de un período de aproximadamente 6 a 8 años
aparece en el hombre la glomeruloesclerosis difusa . Se caracteriza
por glomérulos grandes, con membrana basal engrosada y aumento
de la matriz mesangial. El material que ensancha la matriz mesangial
no es conocido en su detalle, pero contiene colágeno tipo IV
y puede tener fibras aisladas de colágeno tipo I.
Después de un período de otros 10 a 15 años de
enfermedad clínica, el mesangio presenta, primero en forma segmentaria
y focal, expansiones nodulares, lobulillares distales, lesión
conocida como glomeruloesclerosis nodular de Kimmelstiel y Wilson ,
típica de diabetes mellitus. El nódulo, de hasta unos
150 m de diámetro, es rodeado por el capilar a modo de guirnalda,
a veces con dilataciones aneurismáticas. A medida que la enfermedad
progresa, la lesión nodular se hace más extensa y se comprometen
más lobulillos y glomérulos que se van destruyendo de
esta manera.
Es poco frecuente el desarrollo de una nefropatía extramembranosa
en el diabético, y es discutible si ella está relacionada
directamente con la diabetes.
Finalmente, en cualquiera de las formas de compromiso glomerular descritas
pueden presentarse depósitos hialinos o lipohialinos con complejos
inmunes, que ultraestructuralmente corresponden a depósitos densos
en el mesangio. Este tipo de glomerulopatía se denomina forma
exudativa , asociada generalmente a un síndrome nefrótico
o a insuficiencia renal.
El buen control metabólico de la enfermedad puede retardar mucho
la aparición del daño glomerular y su evolución
progresiva.
Tubulopatía diabética
La infiltración por glicógeno de células de la
pars recta del túbulo contorneado proximal y del asa de Henle
(nefrosis glicogénica), conocidas como células de Armani-Ebstein
, se presenta habitualmente en diabéticos descompensados con
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Figura 5.28 |
hiperglicemias sobre 500 mg% y se debe al mayor aporte de glucosa que
recibe el túbulo (glucosuria, véase Manual de Patología
General). Es una alteración reversible que no tiene manifestaciones
funcionales. Otras alteraciones tubulares inespecíficas son:
alteración gutular hialina (por proteinuria), infiltración
lipídica (en hipercolesterolemias) y atrofia tubular secundaria
al compromiso glomerular y vascular.
Intersticio
Presenta alteraciones inespecíficas, como fibrosis y células
espumosas. Cuando existe infección se encuentra una extensa inflamación
pielonefrítica.
Vasos
Presentan acentuada arterioesclerosis y arteríoloesclerosis.
Es característica la hialinización simultánea tanto
de la arteríola glomerular aferente como de la eferente, pero
no es exclusiva de la diabetes mellitus. La lesión vascular es
favorecida por alteraciones metabólicas de los lípidos
y por hipertensión arterial. La isquemia relativa que resulta
de la alteración vascular, contribuye en forma importante a la
destrucción de nefrones. Los capilares intersticiales también
tienen la membrana basal engrosada (microangiopatía diabética).
El riñón diabético pequeño es raro y se
observa generalmente al final de la evolución de la diabetes
tipo I. En cambio, el riñón en la diabetes tipo II habitualmente
es más grande y más firme que el normal y su superficie,
ligeramente granular cuando el daño vascular aún no es
importante.
Complicaciones
Estas son: pielonefritis aguda, pielonefritis crónica, absceso
perirrenal, necrosis papilar y litiasis. La hipertensión arterial,
las dislipidemias con hipercolesterolemia, la gota o hiperuricemias
como en la condición de monorreno adquirido, son todos factores
aceleradores de la nefropatía diabética.
Todo riñón diabético puede desarrollar otra nefropatía,
así por ejemplo, no son raras las glomerulonefritis agudas, las
nefropatías por depósito de IgA y las lesiones nefrotóxicas
túbulo-intersticiales primarias o iatrogénicas.
Amiloidosis Renal
Se trata siempre de formas secundarias a amiloidosis generalizadas. Habitualmente
son formas inmunocíticas (amiloide AL) o reactivas (amiloide AA),
las cuales comprometen el riñón en el 100% de los casos
(véase Manual de Patología General). Los depósitos
glomerulares pueden ser predominantemente mesangiales, a veces nodulares,
o preponderar en la membrana basal simulando en este último caso
una nefropatía extramembranosa. El depósito amiloideo compromete,
además, membranas basales tubulares, intersticio renal y vasos
sanguíneos en intensidad variable. La amiloidosis renal se manifiesta
comúnmente por proteinuria o síndrome nefrótico,
raras veces, como una insuficiencia renal.
Eliminada la causa de la amiloidosis, la reabsorción de la substancia
amiloidea en el riñón es más lenta que en otros órganos,
como el bazo o hígado, en los que el sistema retículo-endotelial
tendría una participación más activa en la reabsorción.
Amiloidosis localizadas del aparato urogenital son raras y se observan
en el uréter, la vejiga, uretra, pelvis renal y en las vesículas
seminales.
Lupus Eritematoso Generalizado
Presentación
El compromiso renal en el lupus eritematoso generalizado se da en el
100% de los casos en algún momento de su evolución. La
nefropatía puede ocasionar la muerte por insuficiencia renal.
La sobrevida es menor cuanto mayor sea el compromiso renal.
Patogenia
Es una enfermedad autoinmune crónica desarrollada por mecanismos
aún no bien determinados, dirigidos en especial contra antígenos
nucleares, nucleoproteínas, proteínas plasmáticas,
membranas celulares y diversos componentes citoplasmáticos. Estos
anticuerpos se depositan en los tejidos en forma de complejos inmunes.
Aún hay controversia en cuanto al grado de correlación
entre títulos de anticuerpos circulantes y actividad histológica.
Patogenéticamente, de modo muy simplificado, el tipo y grado
de lesión glomerular dependen, entre otros factores, del tamaño
de los complejos inmunes circulantes. Los de tamaño intermedio
se depositarían en la matriz mesangial y ocasionarían
sólo una glomerulonefritis mesangial. Si estos complejos están
en exceso y se acompañan de otros de mayor tamaño, se
depositarían también en el subendotelio y desencadenarían
un mayor daño histológico por activación del complemento,
de la properdina y del sistema de coagulación. Los complejos
inmunes más pequeños e inestables, en presencia de exceso
de antígenos, llevarían en último término
al desarrollo de una glomerulonefritis extramembranosa. Recientemente
se ha postulado también una participación de linfoquinas,
macrófagos y linfocitos citotóxicos.
Morfología
De acuerdo con la clasificación de la Organización Mundial
de la Salud, los hallazgos microscópicos se ordenan en 6 grupos
(Fig. 5-29).
I. Normal (en microscopía de luz, inmunofluorescencia
y microscopía electrónica).
II. Glomerulonefritis mesangial (mesangiopatía). Alteraciones
mínimas en microscopía de luz, en inmunofluorescencia
depósitos inmunes en el mesangio de C1q, C3, IgG, a veces escasos
de IgA e IgM; depósitos densos mesangiales en microscopía
electrónica.
III. Glomerulonefritis focal y segmentaria. En microscopía
de luz, alteraciones mesangiales leves a moderadas. El compromiso
mesangiocapilar de no más del 50% del área glomerular
total de la muestra. La inmunofluorescencia es positiva para todo
el glomérulo en el mesangio y en forma de flóculos,
nódulos y grumos gruesos en las zonas con lesión segmentaria
mesangiocapilar.
IV. Glomerulonefritis difusa mesangiocapilar (glomerulonefritis
lúpica clásica). Proliferación mesangial y endocapilar
acentuadas, con o sin componente extracapilar. Es habitual encontrar
asas de alambre, trombos hialinos, cuerpos hematoxilínicos
y, a veces, lesiones necrótico-fibrinoides segmentarias.
V. Glomerulopatía extramembranosa. Similar a una nefropatía
extramembranosa.
VI. Glomerulonefritis esclerosante. Lesión avanzada
con sólo glomérulos obsoletos.
El mayor aporte en los últimos años en la evaluación
de la biopsia renal en esta enfermedad ha sido el identificar lesiones
que pueden ser en parte reversibles con el tratamiento, denominadas
lesiones activas y otras irreversibles, llamadas lesiones crónicas
. Basándose en esto se expresa una índice de actividad
y un índice de cronicidad . La manera de calcular estos índices
varía según los autores. Un criterio muy usado es el de
Austin, que se resume a continuación.
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| Figura 5.29 |
Indice de Actividad
(Valor máximo de 6 para el 3º y 4º, y de 3 para los
restantes. Valor máximo total: 24)
1º) Proliferación celular glomerular
2º) Infiltrado de polimorfonucleares
3º) Necrosis fibrinoide, cuerpos hematoxilínicos (coeficiente
2)
4º) Crecientes epiteliales (coeficiente 2)
5º) Depósitos hialinos: asas de alambre , trombos hialinos
6º) Inflamación intersticial
Indice de Cronicidad
(Valor máximo de 3 para cada uno. Valor máximo total:
12)
1º) Esclerosis glomerular
2º) Creciente fibrosa
3º) Atrofia tubular
4º) Fibrosis intersticial
En el riñón no existe una lesión histológica
específica del lupus eritematoso generalizado. Las alteraciones
más características son: depósitos predominantemente
de C1q, abundantes estructuras tubulorreticulares en el retículo
endoplasmático del endotelio, cuerpos hematoxilínicos,
asas de alambre , trombos hialinos y depósitos densos con estructuras
laminares paralelas (en forma de impresiones digitales).
Es poco frecuente el compromiso inflamatorio predominantemente intersticial.
Lo más frecuente es el compromiso de glomérulos e intersticio
en forma igualmente intensa. Los vasos sanguíneos también
pueden tener inflamación, a veces con necrosis fibrinoide y obstrucción
del lumen. Estos casos presentan un cuadro clínico de nefropatía
grave.
Sindrome Hemolitico Uremico
Este síndrome, descrito en 1955, ocurre con mayor frecuencia en
recién nacidos y lactantes y se presenta generalmente en forma
aguda con insuficiencia renal, anemia hemolítica y trombocitopenia.
Su causa es desconocida.
Las alteraciones morfológicas son variables y comprenden desde
alteraciones mínimas glomerulares hasta la necrosis cortical bilateral.
La microangiopatía trombótica con microtrombos oclusivos
en arteríolas y capilares es muy característica, pero no
es constante. En los glomérulos se pueden encontrar necrosis segmentarias,
medias lunas , mesangiolisis y proliferación celular mesangiocapilar.
La inmunofluorescencia es negativa, salvo una positividad pasajera para
fibrina intravascular y extravascular, en hemorragias y focos necróticos.
El pronóstico es tanto peor cuanto mayor es la extensión
de las lesiones necróticas y crecientes . Sin embargo, en general,
el pronóstico es bueno, la normalidad morfológica se alcanza
después de períodos variables que pueden durar años.
A veces persiste más tiempo la hipertensión arterial. En
adultos se describen cuadros patológicos similares en la púrpura
trombocitopénica trombótica de Moschowitz y en la insuficiencia
renal aguda posparto, ambas de muy mal pronóstico.
Lesiones Renales en la Endocarditis Bacteriana
Las complicaciones renales de la endocarditis bacteriana son diversas
y ocurren por mecanismos patogenéticos también diferentes.
Las más frecuentes son los infartos (hasta en el 75% de los casos)
y la glomerulonefritis de Löhlein (hasta en el 35% de los casos).
Los infartos se deben a embolía trombótica y pueden tener
un componente inflamatorio séptico. La glomerulonefritis de Löhlein
se produce por complejos inmunes, relacionados generalmente con infecciones
por streptococcus viridans en la endocarditis bacteriana subaguda. En
el mesangio se encuentran depósitos inmunes de C3 e IgM y, en menor
cantidad, de IgG e IgA, lo que coincide al microscopio electrónico
con depósitos densos mesangiales de paredes capilares. Este compromiso
morfológico puede ser muy similar al de una glomerulonefritis mesangiocapilar
tipo I. Cuando existen lesiones glomerulares segmentarias destructivas
y proliferación celular glomérulo-capsular se está
frente al cuadro típico descrito por Löhlein en 1910. En aquella
época el 84% de los casos de endocarditis bacteriana subaguda evolucionaban
con esta complicación renal, muchas veces con insuficiencia renal
aguda. Macroscópicamente estos riñones muestran tumefacción
y numerosas petequias en la superficie (microfocos hemorrágicos
glomerulares) y generalmente, infartos recientes y antiguos. Otras complicaciones
son abscesos y pielonefritis hematógena, necrosis tubular, necrosis
cortical y microangiopatía trombótica.
Una glomerulonefritis trombótica muy similar se observa en casos
de hidrocefalia interna con sonda de derivación encéfalo-cardíaca
o encéfalo-peritoneal, colonizada por gérmenes como el stafilococcus
aureus , el streptococcus albicans o el streptococcus viridans . Estos
gérmenes son la causa de la nefropatía conocida como glomerulonefritis
del shunt . En esta condición como también en la endocarditis
bacteriana, eliminado el agente bacteriano causal la lesión renal
desaparece o cicatriza.
Purpura de Schönlein-Henoch
Esta enfermedad fue descrita por Schönlein en 1837 y su complicación
intestinal, por su discípulo Henoch en 1874. Glanzmann la denominó
púrpura anafilactoide . También es conocida como púrpura
reumática . Ocurre especialmente en niños y adolescentes,
aunque puede hacerlo a cualquier edad. Clínicamente se presenta
como una púrpura cutánea en extremidades inferiores y abdomen,
con cólicos intestinales, melena, edema articular y artralgias.
El compromiso renal clínico se encuentra en el 65% de los casos
y se caracteriza por hematuria, proteinuria, a veces hay un síndrome
nefrítico agudo, síndrome nefrótico, hipertensión
arterial y rara vez, insuficiencia renal.
Los glomérulos presentan una lesión global y difusa con
depósitos mesangiales de IgA y frecuentemente, también de
C3, IgG y antifibrina, que corresponden ultraestructuralmente a depósitos
densos. No es raro encontrar grados variables de lesiones segmentarias
glomerulares destructivas mesangiocapilares con proliferación celular
glomérulo-capsular que, cuando son muy extensas, ensombrecen el
pronóstico. Estas lesiones pueden clasificarse de manera similar
a las de la enfermedad de
Berger (véase en nefropatías primarias).
La causa es desconocida. Como los hallazgos morfológicos a la
microscopía de luz, inmunofluorescencia y microscopía electrónica
son del todo similares a los que se encuentran en la enfermedad de Berger,
se ha planteado que ambas enfermedades son manifestaciones de una misma
entidad y que la enfermedad de Berger representaría una manifestación
monosistémica, circunscrita al riñón. Esta idea,
sin embargo, no es fácil de aceptar debido fundamentalmente a que
en la púrpura de Schönlein-Henoch es habitual que se alcance
la normalidad clínica y morfológica completas, lo que hasta
ahora no se ha demostrado en la enfermedad de Berger. Por ello consideramos
ambas enfermedades como entidades distintas.
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