Notas Sobre el Desarrollo de la Placenta
En el desarrollo de la placenta se distinguen los siguientes períodos:
1) prelacunar, hasta el 8º día: capa sólida
de trofoblasto, con diferenciación en citotrofoblasto y sinciciotrofoblasto
desde el 6º día;
2) lacunar, del 8º al 13º día: capa trofoblástica
en espacios llenos de sangre proveniente de vasos maternos erosionados
por el trofoblasto;
3) estadio vellositario, en que según la estructura de
las vellosidades, se distinguen:
a) vellosidades primarias, constituidas sólo por trofoblasto
(13º-15º día formadas sólo por sinciciotrofoblasto;
15º-18º día, además, por un eje de citotrofoblasto);
b) vellosidades secundarias, con eje mesenquimático
(18º-21º día); c) vellosidades terciarias, con eje
de mesénquima vascularizado (día 21º en adelante)
(Fig. 6-21).
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Figura 6.21
Esquema del desarrollo placentario humano (según Keeling
JW (Editor) (1993) Fetal and Neonatal Pathology, 2nd Ed. Springer,
London Berlin Heidelberg New York Paris Tokyo Hong Kong Barcelona
Budapest. Modificado) |
Desde el 2º al 4º mes las vellosidades se arborizan rodeando
primero todo el huevo. Las ubicadas en el polo embrionario, hacia la profundidad
de la pared uterina, se siguen desarrollando y constituyen el corion frondoso
(la futura placenta); las que se ubican en el resto de la superficie involucionan
y forman el corion leve . La decidua bajo el corion frondoso es la decidua
vera ; aquélla situada entre el huevo y la cavidad uterina es la
decidua capsular , y la que se encuentra en el endometrio que recubre
el resto de la cavidad uterina, donde no se implantó el huevo,
es la decidua parietal .
A fines del tercer mes están fusionadas la decidua capsular (y
corion leve) y la decidua parietal, con obliteración de la cavidad
endometrial. Ya se reconoce la placenta (etimológicamente, torta)
macroscópicamente constituida.
La placenta es un órgano principalmente de origen fetal, con escasos
componentes celulares de origen materno (decidua), que cumple las funciones
de oxigenación y nutricia, con intercambio de sangre entre el feto
y la madre y síntesis de numerosos productos necesarios para el
desarrollo fetal (Fig. 6-22).
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Figura 6.22
Anatomia microscópica de la placenta humana. |
Datos Histológicos de la Placenta
El citotrofoblasto está constituido por células de núcleos
relativamente grandes, vesiculosos, y citoplasma claro, de límites
netos; presenta actividad mitótica. El sinciciotrofoblasto es la
capa periférica que recubre las vellosidades; está formado
por células multinucleadas, de núcleos pequeños,
densos, citoplasma granular, denso y anfófilo, con algunas vacuolas
lipídicas. No presenta mitosis. Al ir avanzando el embarazo disminuye
el citotrofoblasto, aunque persiste hasta el final de la gestación.
El estroma de las vellosidades maduras contiene abundantes vasos, vecinos
al trofoblasto, donde forma la barrera de intercambio con la sangre materna,
y, además, contiene histiocitos (células de Hofbauer).
Se ha reconocido una variedad de trofoblasto con características
intermedias entre el citotrofoblasto y el sinciciotrofoblasto: el trofoblasto
intermedio. Se ubica tanto en las vellosidades, en forma de una transición
entre los otros dos tipos, como fuera de ellas (trofoblasto intermedio
extravellositario). Este último cumple funciones muy importantes
en el desarrollo de la placenta, se desprende de las vellosidades y reemplaza
las células endoteliales de las arterias maternas que irrigan la
placenta (trofoblasto endovascular); produce una necrosis fibrinoide de
la capa muscular de las arterias y las transforma en vasos de gran capacidad
de flujo, pero de baja resistencia, a diferencia de las arterias musculares.
Este fenómeno se ha calificado de cambios fisiológicos de
las arterias espirales en el embarazo. Al parecer el retardo de crecimiento
intrauterino del feto se debe a un desarollo deficiente del trofoblasto
intermedio.
Embarazo Ectopico
Ocurre en 1/100 de las gestaciones, en 1/400 es bilateral y en 1/30.000
se trata de un embarazo combinado: uno en el útero y otro ectópico.
En el 95% de los casos el embarazo ectópico se ubica en una trompa.
Hay también en el ovario, abdomen, porción intramural de
la trompa (o cuerno uterino), cuello uterino, retroperitoneo. En el 50%
de los embarazos tubarios las trompas son aparentemente normales. El 60%
de los embarazos ectópicos presentan en el endometrio fenómeno
de Arias-Stella, además, decidua de tipo gravídico.
Embarazo tubario
Patogenia. Los factores patogenéticos principales son:
1) condiciones ovulares que determinan que el trofoblasto alcance ya
en la trompa la capacidad de invasión antes de llegar a la cavidad
uterina. El huevo puede migrar hacia la trompa opuesta, con lo que alcanza
a haber maduración del trofoblasto. De hecho, en el 20 a 30%
de los casos el cuerpo lúteo está en el ovario contralateral;
2) condiciones locales que facilitan la implantación (por ejemplo,
focos endometrióticos); 3) condiciones que dificultan la migración
del huevo. Así, en el 35 a 45% de los casos se encuentra una
enfermedad inflamatoria pelviana con salpingitis crónica. A este
último grupo de condiciones pertenecen también: operaciones
pelvianas previas, procedimientos diagnósticos anteriores, como
histerosalpingografía; tuberculosis genital, dispositivo intrauterino
(6 a 20% de los embarazos con dispositivo intrauterino son ectópicos);
anticonceptivos orales, que alteran la motilidad ciliar de las trompas
y harían más probable un embarazo ectópico.
Morfología. La trompa comprometida se ve abombada, rojiza,
con hemorragia y vellosidades coriales en su interior; en 2/3 de los
casos se reconoce el embrión. Las células de la lámina
propia tubaria tienen escasa capacidad de transformación decidual,
por eso la decidua que se forma es delgada y no impide la penetración
de las vellosidades a la capa muscular.
Evolución. Cursa generalmente con hematosálpinx
y rotura, en el 75% de los casos la trompa se rompe a las 2 a 6 semanas.
A veces hay regresión o aborto tubario a la cavidad abdominal.
Excepcional es que el embarazo llegue a término.
Embarazo ectópico ovárico
El 50% de estos casos tienen antecedentes de infertilidad y cerca del
20%, uso de dispositivo intrauterino. Se produciría por fertilización
del óvulo al salir del folículo o por un óvulo
fertilizado que se cae de la fimbria. El ovario aparece ocupado por
una masa hemorrágica, con vellosidades coriales y con la trompa
intacta. Histológicamente se reconoce tejido ovárico en
continuidad con la masa hemorrágica.
Embarazo ectópico intrauterino
Puede ocurrir en el cuerno uterino o en el cuello del útero.
En el cuerno puede evolucionar hasta completar 12 semanas. Al romperse
se puede lesionar la arteria uterina. En el cuello uterino se manifiesta
como un aborto incompleto.
Enfermedad Trofoblastica Gestacional
Se entiende por tal el conjunto de alteraciones caracterizadas por proliferación
anormal de tejido trofoblástico de la gestación, con potencial
maligno progresivo. Incluye la mola no invasora (parcial o completa),
la mola invasora y el coriocarcinoma gestacional.
Mola hidatidiforme completa (o clásica)
Es la enfermedad trofoblástica más frecuente. Aparece
entre 11 y 25 semanas de embarazo, en promedio, a las 18 semenas. Ocurre
en 1/2.000 embarazos. Es más frecuente en el Oriente. El riesgo
de que ocurra esta enfermerdad es mayor en embarazadas menores de 15
años y mayores de 40.
El útero se encuentra aumentado de tamaño difusamente,
la mayoría de las veces, el aumento de tamaño es de mayor
grado que el que corresponde a la edad gestacional, pero en 1/3 de los
casos el útero es pequeño. Macroscópicamente se
aprecia tumefacción quística de las vellosidades, agrupadas
en masas como racimo de uvas.
Histológicamente los elementos diagnósticos principales
son: edema de las vellosidades y proliferación del trofoblasto,
éste con diversos grados de atipias nucleares (Fig. 6-23). Se
reconocen los tres tipos de trofoblasto. Las vellosidades tienen un
estroma con canales dilatados (cisternas ), en el 90% de los casos ellas
son avasculares y son de contornos irregulares. Así, todas o
la mayoría de las vellosidades están edematosas. La proliferación
del trofoblasto es difusa (hay elevada concentración de gonadotrofina
coriónica en la sangre). Existe el riesgo de hipertensión
arterial precoz del embarazo (preeclampsia).
El cariotipo en la mola es diploide, 44XX, con todo el material cromosómico
derivado de espermatozoides (androgénesis): fertilización
por un espermio 22X de un óvulo con cromosomas ausentes o inactivados.
Rara vez hay fertilización por dos espermios, cada uno 22X. El
embrión muere precozmente y generalmente no se reconoce embrión.
Mola parcial o incompleta
Constituye alrededor del 30% de los embarazos molares. El útero
rara vez está aumentado de tamaño, la preeclampsia es
menos frecuente y más tardía, el alza de las gonadotrofinas
es menor. Entre las vellosidades alteradas hay vellosidades normales.
Las alteraciones son edema de las vellosidades y proliferación
focal del trofoblasto. Las vellosidades tienen contornos muy irregulares,
con hendiduras, y frecuentemente hay brotes de trofoblasto inmersos
en el estroma y sin conexión con el de la superficie. Estas alteraciones
también se encuentran en abortos con cariotipo triploide. El
trofoblasto presenta escasas atipias. El cariotipo de esta mola es triploide:
66XXY, resultante de la fertilización de un óvulo 22X
(con el material cromosómico completo) por dos espermios (22X
y 22Y). El embrión es viable algunas semanas. Histológicamente
pueden encontrarse partes del embrión y eritroblastos en las
vellosidades.
El 8 a 40% de las molas en general pueden progresar a molas invasoras
y el 2,5%, a coriocarcinomas. No hay correlación entre el grado
de atipia nuclear y el riesgo de progresión de la enfermedad.
Se acepta que este riesgo es mayor en las molas completas que en las
parciales, en esta última el riesgo alcanzaría a sólo
4%.
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Figura 6.23
Esquema de una vellosidad de una mola hidatidiforme completa. E:
edema vellositario, C: citotrofoblasto hiperplástico,
S: sinciciotrofoblasto hiperpástico. |
Mola invasora
Se manifiesta principalmente en la invasión del miometrio por
vellosidades completas, también pueden estar comprometidos los
parametrios. Hay proliferación del citotrofoblasto y del sinciciotrofoblasto
y concentración elevada de gonadotrofina coriónica en
la sangre. También se reconoce trofoblasto intermedio. En alrededor
de un 30% de los casos se producen embolias de vellosidades al pulmón
o cerebro, pero no se desarrollan como metástasis tumorales.
La mortalidad se debe fundamentalmente a complicaciones locales, como
ruptura uterina. En la mola invasora existe mayor riesgo de que se desarrolle
un coriocarcinoma que en las molas no invasoras.
Coriocarcinoma
Ocurre en 1/20.000 embarazos. Corresponde al tumor maligno derivado
del trofoblasto gestacional. Se origina en un embarazo que puede ser
molar un embarazo anterior ectópico o normal y también
puede originarse de un aborto previo. El 50% de los casos se originan
en molas; el 25%, en abortos espontáneos previos y el 22%, en
embarazos anteriores ectópicos o normales.
El tumor primario suele ser pequeño o inaparente. El tejido
tumoral tiene tendencia a la hemorragia y necrosis. Histológicamente
se reconocen citotrofoblasto y sinciciotrofoblasto atípicos con
estroma ricamente vascularizado (Fig. 6-24). No se encuentran vellosidades.
Hay muy elevadas concentraciones de gonadotrofina coriónica en
la sangre.
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Figura 6.24
Cariocarcinoma. C: componente citotrofoblástico, H:
hemorragia, S: componente sinciciotrofoblástico. |
Las metástasis son linfógenas y especialmente, hematógenas,
estas últimas ampliamente distribuidas. El 90% de ellas ocurre
en el pulmón y el 20-60% en vagina, cerebro e hígado,
menos frecuentemente en riñones y otros órganos. El tumor
es muy sensible a la quimioterapia, a diferencia de los coriocarcinomas
no gestacionales.
Tumor del sitio trofoblástico
Es poco frecuente, puede ser nodular o difuso y está formado
casi exclusivamente por células del trofoblasto intermedio. Las
células son mononucleares y multinucleadas, no se forman vellosidades,
el tejido tumoral tiene tendencia a la invasión vascular. A pesar
de esto, la mayoría es de comportamiento benigno. La mortalidad
alcanza al 10%.
Acretismo Placentario
Es la adherencia anormalmente firme de la placenta a la pared uterina.
Se debe a un insuficiente desarrollo de la decidua vera , que normalmente
sirve de barrera a una penetración mayor del trofoblasto en la
pared uterina.
Se reconocen diferentes grados: 1) placenta acreta , en la que hay ausencia
o acentuado adelgazamiento de la decidua basal, lo que determina una aposición
de vellosidades al miometrio; 2) placenta increta , en la que las vellosidades
penetran en el espesor del miometrio, y 3) placenta percreta , en la que
las vellosidades atraviesan todo el espesor miometrial.
Histológicamente no se reconoce decidua, que está reemplazada
por tejido conectivo laxo, en el que pueden estar incluidos pequeños
grupos de células deciduales. Las vellosidades están separadas
del miometrio exclusivamente por un material de aspecto fibrinoide.
La frecuencia varía en diferentes países, desde 1/1.600
a 1/70.000 embarazos. Las condiciones encontradas en el acretismo placentario
y que aumentan el riesgo de acretismo son: 1) placenta previa, en 1/3
de los casos (placenta implantada en la parte baja del cuerpo uterino,
en el segmento correspondiente al istmo en el útero no gestante);
2) raspados uterinos anteriores, en el 30% de los casos; 3) cesáreas
previas, en el 25% de los casos; 4) otras, como leiomiomas y malformaciones
uterinas. El acretismo es más frecuente en multíparas y
embarazadas de edad mayor. Las complicaciones son: hemorragia, dificultad
en el alumbramiento y en el 14% de los casos, perforación uterina.
Infección Ovular
Se reconocen dos vías principales de infección ovular:
la ascendente o transcervical y la hematógena o transplacentaria.
Menos frecuentemente se produce por vía transtubaria o por procedimientos
de amniocentesis. Las dos vías principales tienen cada una un patrón
de inflamación característico.
Las consecuencias de la infección ovular son el aborto (embrión
o feto de menos de 500 g), mortinatos (fetos de 500 g o más), prematuros
y recién nacidos con lesiones y secuelas diversas (sordera, ceguera,
malformaciones y otras).
Vía ascendente
Generalmente se trata de microorganismos del canal cervical que ascienden
y comprometen primero el polo inferior del huevo. El infiltrado inflamatorio
se produce primero en las membranas ovulares (amnios y corion, corioamnionitis),
después aparece exudado bajo la placa coriónica (inflamación
subcoriónica intervellositaria ) y en la placa coriónica
misma, por último, en el cordón umbilical (onfalitis).
El líquido amniótico se contamina y es aspirado por el
feto, que sufre infección pulmonar y sepsis. El infiltrado en
el espesor del tejido placentario y placa basal es escaso. Hasta las
20 semanas las células polinucleares provienen exclusivamente
de la respuesta materna a la quimiotaxis. La corioamnionitis es la forma
más frecuente de infección ovular, generalmente es exudativa
leucocitaria. las membranas ovulares aparecen opacas, amarillentas o
verdosas (por impregnación con meconio) y de mal olor. El factor
predisponente más importante es la ruptura prematura de membranas
ovulares, en estratos socioeconómicos bajos el coito parece jugar
también un papel favorecedor de la infección. Los microorganismos
más frecuentes son: Escherichia coli , estreptococos, gérmenes
anaerobios, Mycoplasma y hongos del género Candida.
Vía hematogena
Ocurre en una septicemia materna, los agentes alcanzan la placenta
y producen inflamación en el espesor del tejido placentario (inflamación
vellositaria). Esta puede ser exudativa, supurada, necrotizante, granulomatosa
o proliferativa linfoplasmocitaria. Por lo común, la placenta
no muestra alteraciones macroscópicas, a veces está tumefacta,
hiperémica y edematosa. Las membranas ovulares no están
comprometidas. puede contaminarse la sangre fetal y producirse una sepsis
en el feto. Los agentes pueden ser bacterianos, como Listeria monocytogens
(inflamación supurada y granulomatosa), espiroquetas, parásitos,
como el Toxoplasma y virales, como el Citomegalovirus.
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