Meningitis
En las meningitis puede tratarse de la inflamación de la paquimeninge
o de las leptomeninges. Las más importantes son las leptomeningitis.
Los agentes etiológicos pueden ser muy diversos, entre ellos, bacterias,
hongos y virus. Las meningitis virales son de curso benigno, en ellas
predominan los linfocitos en el infiltrado inflamatorio después
de una infiltración leucocitaria fugaz. A continuación se
tratarán sólo dos formas de leptomeningitis intracraneana:
la purulenta y la tuberculosa.
Meningitis purulenta
Los gérmenes causales más frecuentes son, en el adulto,
el pneumococo y en el niño, el hemófilo y el meningococo.
Según la patogenia pueden distinguirse, aparte la meningitis
por traumatismo, dos formas: por propagación de una inflamación
de la vecindad, como otitis, mastoiditis o sinusitis, o por vía
hematógena. En el niño la primera forma se da en casos
de otitis y mastoiditis; la segunda, en meningococcemias. En el adulto
la primera forma ocurre especialmente en casos de sinusitis; la segunda,
a partir de bronconeumonías o neumonías.
Macroscópicamente el encéfalo se aprecia tumefacto, los
vasos sanguíneos ingurgitados y el espacio leptomeníngeo,
con exudado purulento especialmente en la convexidad. Cuando el exudado
no es muy abundante, se encuentra principalmente junto a los vasos,
a lo largo de los cuales se extiende en forma de delgadas bandas amarillentas.
El exudado tiende también a acumularse en las cisternas, cuando
es abundante forma una capa continua en el espacio subaracnoideo (Fig.
9-18). De regla se halla también en el sistema ventricular. El
exudado está hecho principalmente de células polinucleares
con variable cantidad de fibrina. Si no se reabsorbe en la primera semana,
aparecen linfocitos y células plasmáticas en la segunda
semana, y en la tercera, tejido granulatorio.
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Figura 9.18
Leptomeningitis purulenta. Punteado denso: exudado en el espacio
leptomeningeo. |
Meningitis tuberculosa
Debe distinguirse la meningitis tuberculosa, que representa por sí
sola una enfermedad, del compromiso de las meninges dentro de una tuberculosis
miliar, que por sí solo no tiene mayor significación clínica.
Una distinción conceptual equivalente cabe para otras serosas.
La meningitis tuberculosa corresponde a una tuberculosis aislada de
los órganos. De regla se origina de un foco metastásico
cerebral cortical o córtico-meníngeo, que puede pasar
inadvertido en un examen de rutina. El proceso inflamatorio se desarrolla
característicamente en las meninges de la base cerebral y tiende
a comprometer también el tejido cerebral superficial; puede ser
de predominio caseoso o de predominio productivo. En el primer caso,
el exudado es de una coloración amarillento verdosa pálida
y de aspecto grasiento, a veces, algo vítreo. Con alta frecuencia
se comprometen los vasos, en las arterias se produce una endarteritis
productiva o trombosis, que pueden conducir a infartos. También
frecuentemente se produce una ependimitis. Como en las demás
tuberculosis aisladas de los órganos, la meningitis tuberculosa
puede ser el punto de partida de una tuberculosis miliar generalizada.
Absceso Cerebral
El absceso cerebral aislado se localiza de regla en el lóbulo
temporal o en el frontal y se debe a la propagación de una inflamación
desde la vecindad: otitis o mastoiditis en el absceso temporal, sinusitis
en el absceso frontal. Los llamados abscesos múltiples corresponden
las más de las veces a focos supurados hematógenos.
Las más de las veces el absceso cerebral no se asocia a meningitis
ni viceversa.
Encefalitis
Las encefalitis son inflamaciones difusas del encéfalo. Debido
a la baja proporción en que se halla el tejido mesenquimático
vascular en la masa encefálica, en estas inflamaciones predominan
los componentes alterativo y productivo. El exudado, salvo en algunas
formas con componente hemorrágico, es de poca cuantía y
no es nunca purulento. La mayor parte de las encefalitis son virales.
Las bacterias no producen encefalitis. Una excepción es la encefalitis
luética, substrato de la parálisis general en la sífilis
terciaria. En las encefalitis virales la inflamación puede ser
causada directamente por el virus en el tejido nervioso o indirectamente
a través de una reacción de hipersensibilidad. En este último
caso, de regla no se encuentra el virus en el tejido nervioso.
Macroscópicamente el encéfalo aparece tumefacto e hiperémico.
La masa encefálica es seca, pastosa, no rara vez con petequias
o focos hemorrágicos mayores. La tumefacción se debe aparentemente
a acúmulo de líquido intracelular principalmente.
El cuadro histológico está caracterizado por la siguiente
tríada: neuronofagia, infiltración celular perivascular
linfoplasmocitaria (Fig. 9-19) y células en bastón. El tejido
con los infiltrados redondocelulares muestran desmielinización.
Además de estas tres alteraciones principales, pueden encontrarse:
desmielinización difusa, gliosis astrocítica y partículas
virales en neuronas o células gliales.
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Figura 9.19
Encefalitis. A: neuronofagia, en forma de un nodulillo microglial.
B: Infiltrado celular inflamatorio perivascular (según
Poirier et al. 1990, modificado). |
Desde un punto de vista general, pueden distinguirse las polioencefalitis,
las leucoencefalitis y las panencefalitis. En las primeras se afecta preferentemente
la substancia gris: y predominan la neuronofagia y la glía en bastón.
En las segundas se compromete preponderantemente la substancia blanca
y predominan los infiltrados perivasculares. En las últimas hay
compromiso acentuado de substancia gris y blanca.
Encefalitis postinfecciosa
Llamada también leucoencefalitis perivenosa, constituye un ejemplo
típico de leucoencefalitis. Se presenta ocasionalmente en el
período de convalescencia de algunas enfermedades virales, entre
ellas, en el sarampión. Es de curso agudo, no rara vez fatal.
Es de patogenia inmunoalérgica.
Panencefalitis esclerosante subaguda
Se presenta meses después de una enfermedad viral, por lo común,
de sarampión. En este caso la inflamación es causada directamente
por el virus en el tejido nervioso. Microscópicamente se encuentran
todas las alteraciones descritas en el cuadro histológico, incluso,
partículas virales en neuronas y glía.
Encefalitis herpética
Es una encefalitis hemorrágica y necrotizante, en que por lo
común se comprometen ambos hemisferios cerebrales, especialmente
las partes basal y medial de los lóbulos temporales. Se produce
por el virus Herpes simplex tipo I. Si no se trata oportunamente tiene
alta mortalidad.
Poliomielitis Anterior Aguda
Representa un ejemplo típico de compromiso inflamatorio casi selectivo
de substancia gris. Se afectan preferentemente las neuronas de las astas
anteriores de la médula espinal (Fig. 9-20), pero pueden comprometerse
núcleos del tronco y corteza cerebral frontal, hipotálamo
y substancia reticular. Las más de las veces es causada por el
virus de la poliomielitis, pero un cuadro similar puede ser producido
por virus Coxsackie B. En las neuronas comprometidas pueden encontrarse
partículas virales con microscopía electrónica. Se
producen principalmente necrosis neuronal e intensa reacción microglial
con formación de macrófagos.
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Figura 9.20
Poliomelitis. Aspecto microscópico a bajo aumento. Punteado
denso: asta anterior comprometida. |
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