Las alteraciones de la neurona y también las de la glía
son numerosas. A continuación se tratan sólo algunas de
entre las más importantes.
Alteración Neuronal Retrograda
Esta alteración, llamada también irritación primaria
o reacción axonal , se produce por sección del axón.
Al microscopio de luz se manifiesta en tigrolisis central, marginación
del núcleo y marginación del nucléolo (Fig. 9-1).
La tigrolisis, examinada con el microscopio electrónico, corresponde
en las primeras fases, principalmente a una pérdida de la organización
en capas paralelas del retículo endoplasmático rugoso; en
fases más avanzadas se produce disolución del retículo.
La lesión neuronal es tanto más intensa cuanto más
cerca del cuerpo neuronal esté la interrupción del axón.
La neurona puede recuperarse o sufrir necrosis.
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Figura 9.1
a: alteración neuronal retrógrada: cromatolisis,
migración del núcleo y nucléolo; b: lesión
neuronal isquémica: homogenización y eosinofilia del
citoplasma, picnosis del núcleo; c: cuerpo de Lewy (junto
al núcleo). |
Lesión Neuronal Isquemica
Esta alteración se produce en verdad no sólo por isquemia
sino en general, por hipoxia, en cualquiera de sus formas patogenéticas.
La lesión completamente desarrolllada corresponde a una necrosis,
cuyos signos de necrofanerosis son similares a los que se manifiestan
en otras células. El cuerpo neuronal se retrae con tigrolisis total,
el citoplasma se hace eosinófilo y homogéneo, con la tinción
de Nissl con Cresil Violeta toma una coloración Verde Nilo; el
núcleo se retrae y se hace anguloso y picnótico (Fig. 9-1).
A diferencia de la necrofanerosis de otras células, las alteraciones
citoplasmáticas suelen ser más manifiestas que las del núcleo.
La neurona así necrosada puede sufrir una mineralización
con sales de calcio o fierro, lo que se denomina momificación neuronal.
Cuerpos de Lewy
Corresponden a una degeneración hialina intracitoplasmática
que es similar a los cuerpos de Mallory y que se encuentra de modo característico
en la enfermedad de Parkinson. Rara vez ocurren en otras enfermedades.
En la enfermedad de Parkinson se produce una atrofia numérica degenerativa
de las neuronas de las formaciones pigmentadas del sistema nervioso central
que conduce a una liberación de la melanina con despigmentación
de esas formaciones, especialmente de la substantia nigra. Los cuerpos
de Lewy son aproximadamente esféricos, de tamaño variable,
a veces mayores que el núcleo, acidófilos, no rara vez estratificados
y con la porción central más densa (Fig. 9-1). Están
formados principalmente de filamentos intermedios. No son estrictamente
específicos de la enfermedad de Parkinson, pero en ésta
se encuentran de regla.
Alteraciones Microscopicas Principales en la Enfermedad de Alzheimer
Ellas son fundamentalmente tres: degeneración neurofibrilar, placas
seniles o neuríticas y angiopatía congofílica. Las
más constantes son las placas seniles, luego, la degeneración
neurofibrilar, las cuales se acompañan de una atrofia degenerativa
numérica de neuronas. La degeneración neurofibrilar y las
placas neuríticas ocurren principalmente en el asta de Amón,
corteza entorrinal y áreas de asociación. Alteraciones similares
a las tres mencionadas y con igual distribución, se producen en
el síndrome de Down y en la senectud. Las diferencias entre las
alteraciones de la senilidad y las de la enfermedad de Alzheimer son,
hasta el momento, de orden cuantitativo.
Degeneración neurofibrilar
Esta aparece como un ovillo apretado de filamentos anormales que reemplazan
las neurofibrillas normales (Fig. 9-2). Puede reconocerse con hematoxilina-eosina,
pero se destaca con tinciones con plata, en particular, la de Bielschowsky
o la de Bodian. El ovillo presenta propiedades tintoriales y ópticas
como el amiloide: se tiñe con Rojo de Congo y muestra una birrefringencia
verde después de teñido con dicho colorante. Ultraestructuralmente
el ovillo está hecho, por una parte, de filamentos pareados helicoidales,
enrollados entre sí y de 10 nanómetros de diámetro
cada uno, y, por otra parte, de filamentos aislados, rectos, de alrededor
de 15 nanómetros de diámetro. Se produce una atrofia numérica
degenerativa de patogenia aún no aclarada.
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Figura 9.2
Degeneración neurofibrilar: citoplasma con ovillos de filamentos
anómalos. |
Placas seniles
Estas lesiones se producen en la neuropila en forma de cuerpos esferoideos
de alrededor de 200 micrones de diámetro. La placa clásica
muestra al microscopio de luz una zona central de amiloide y una periférica
fibrilar, junto a la cual suele haber microglía y astroglía
(Fig. 9-3). La parte filamentosa está hecha principalmente de
neuritas y dendritas alteradas y de fibrillas gliales. En algunas placas
puede predominar el componente fibrilar, en otras, el amiloide.
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Figura 9.3
Placas seniles: a: placa joven (placa fibrilar), b:
placa madura (placa fibrilar con centro amiloideo), c: placa
vieja (masa amiloidea). |
Angiopatía congofílica
Corresponde a una infiltración amiloidea principalmente de vasos
pequeños. El amiloide suele insinuarse en la neuropila vecina
en forma de incrustaciones espiculares. En particular, la angiopatía
congofílica no está asociada necesariamente a la enfermedad
de Alzheimer, se la observa a lo menos en el 80% de los casos, pero
puede ocurrir como una lesión aislada de presentación
esporádica o en formas hereditarias, que habitualmente se manifiesta
en una hemorragia cerebral en sitio atípico. En las formas hereditarias
se trata de tipos diferentes de amiloide.
Patogenia
Dentro de los problemas en discusión en la actualidad cabe referirse
a dos: naturaleza de la degeneración neurofibrilar y significado
patogenético de las lesiones mencionadas.
De acuerdo con una de las concepciones actuales, la degeneración
neurofibrilar corresponde a amiloide intracelular del mismo tipo del
que se deposita en las placas seniles y vasos, a saber, de amiloide
ßA4. Estas unidades amiloidogénicas se formarían
por un trastorno metabólico a nivel de la membrana neuronal,
en la cual normalmente la proteína precursora se fragmentaría
sin dar origen a unidades amiloidogénicas. Según esta
concepción, de las tres lesiones mencionadas, la alteración
primaria está en la neurona.
Según otras investigaciones, la degeneración neurofibrilar
no corresponde a amiloide sino principalmente a proteína tau
alterada por fosforilación. La proteína tau normal parece
desempeñar un papel de estabilización de los neurofilamentos
normales. Los argumentos en contra de la naturaleza amiloidea de la
degeneración neurofibrilar son principalmente de orden inmunohistoquímico:
por un lado, tinción positiva del ovillo con anticuerpos contra
la proteína tau; por otro lado, tinción negativa del ovillo
con anticuerpos obtenidos del amiloide de placas seniles. La observación
de casos con placas seniles y sin degeneración neurofibrilar
ha hecho plantear la concepción extraneuronal; según ésta,
la lesión primaria es la placa senil, la degeneración
neurofibrilar representaría una alteración secundaria
producida por vía transináptica o retrógrada. Sin
embargo, aun en el caso de que la degeneración neurofibrilar
no corresponda a amiloide, no se excluye la posibilidad de una alteración
primaria a nivel de la neurona. En la formación de amiloide de
las placas seniles y de los vasos desempeñarían un papel
importantes factores locales.
El gen que codifica la proteína precursora se halla en el brazo
largo del cromosoma 21, que se encuentra triplicado en el síndrome
de Down. Según una hipótesis patogenética, la alteración
metabólica celular en la enfermedad de Alzheimer se debería
en último término a un defecto de este gen. De hecho,
los mongólicos de más de 30 años todos tienen manifiestación
microscópica de enfermedad de Alzheimer.
Alteraciones de la Fibra Nerviosa
Degeneración de Waller
Cuando se interrumpe una fibra nerviosa, el cabo proximal puede regenerar,
el cabo distal sufre una degeneración walleriana y termina por
desintegrarse (Fig. 9-5). En la degeneración walleriana se distinguen
tres fases según las alteraciones de la vaina de mielina; una
fase temprana durante la primera semana, una fase de Marchi durante
la primera mitad de la segunda semana y una fase sudanofílica
hasta cerca de la mitad del segundo mes.
Fase temprana. La mielina y el axón se fragmentan sin
que se detecten cambios químicos de la mielina. Las células
de Schwann comienzan a proliferar.
Fase de Marchi. Con este método de coloración
a base de un mordiente como el bicromato de potasio, que satura el
poder oxidante de los constituyentes normales de la mielina, y de
ácido ósmico, se detectan productos grasos anormales
osmiofílicos que se tiñen de negro. Ha comenzado la
esterificación del colesterol. Los fragmentos de mielina muestran
disminución de la birrefringencia normal. Se inicia la remoción
de los detritus de mielina y del axón. Las células de
Schwann forman las bandas de Büngner, por las que atravesará
el axón en regeneración.
Fase sudanofílica. Los restos de mielina pierden totalmente
la birrefringencia, los ésteres del colesterol aumentan y aparecen
triglicéridos. Estos se forman supuestamente a partir del glicerol
liberado de los fosfolípidos y de ácidos grasos liberados
de los glicolípidos y fosfolípidos. En las bandas de
Büngner se encuentra el axón regenerado a partir del cabo
proximal.
La degeneración walleriana no se produce necesariamente por
sección traumática del axón, ocurre también
en diversos procesos patológicos en que se destruyen axones o
neuronas. Así, por ejemplo, la degeneración de los cordones
posteriores de la tabes dorsal secundaria a lesiones inflamatorias de
las raíces posteriores. Una degeneración similar se produce
en el síndrome paraneoplástico por pérdida de neuronas
en los ganglios espinales.
Desmielinización primaria
En un conjunto de enfermedades de patogenia diversa se presenta una
desmielinización segmentaria como fenómeno morfológico
principal. Cuando es muy intensa puede degenerar secundariamente el
axón. Entre las enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso
central están la esclerosis múltiple (esclerosis en placa)
y la mielosis funicular. A las del sistema nervioso periférico
pertenecen el síndrome de Guillain-Barré (desmielinización
alérgica) y una forma poco frecuente de neuropatía diabética
(desmielinización segmentaria primaria). Las demás neuropatías
de este tipo son menos frecuentes.
Lesión Axonal Primaria
Otro grupo de enfermedades, muchísimo más frecuentes en
el sistema nervioso periférico, se caracteriza por una lesión
axonal primaria. La lesión es distal, focal y de progresión
retrógada. La mielina se desintegra alrededor del segmento axonal
comprometido. La lesión puede producirse por alcohol, deficiencias
vitamínicas del grupo B, drogas como la vincristina y la isoniazida,
substancias tóxicas y en la diabetes (la forma más común
de neuropatía diabética).
Alteraciones de la Astroglia
Solo se tratarán brevemente cuatro: gliosis reactiva, gemistocitos,
glía II de Alzheimer y fibras de Rosenthal.
Gliosis reactiva
Es la alteracion más frecuente de los astrocitos y representa
una reacción inespecífica de vecindad. Consiste en una
proliferación celular con hipertrofia de la célula, a
veces en forma de gemistocitos, y que termina con la producción
de fibras gliales. Estas fibras pueden constituir una cicatriz glial
, que representa una forma de reparación propia del tejido nervioso.
Gemistocitos
Corresponden a una transformación patológica de los astrocitos
que se encuentra principalmente en gliosis reactivas. Una forma tumoral
se presenta en un tipo de astrocitoma. Los astrocitos aumentan de tamaño
especialmente por desarrollo del citoplasma, que es característico:
al microscopio de luz aparece uniforme, denso, eosinófilo, de
contornos festoneados; el núcleo suele estar desplazado a la
perifieria (Fig. 9-4).
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Figura 9.4
a: gemistocito, b: glía II de Alzheimer (núcleo
de astrocito con la alteración, n: núcleo de astrocito
normal), c: glía en bastón, d: fibras
de Rosenthal (en negro). |
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Figura 9.5
Degeneración de Waller (según Poirier et al. 1990,
modificado). |
Glía II de Alzheimer
Se le llama también glía hepática. Se presenta
especialmente en enfermedades crónicas del hígado. Lo
característico de esta transformación celular es el núcleo:
se hace acentuadamente vesiculoso, de aspecto ópticamente vacío
similar al de la glicogenosis nuclear de los hepatocitos (Fig. 9-4);
los contornos suelen ser indentados. La glía II de Alzheimer
se produce especialmente en los núcleos grises de la base cerebral,
capas profundas de la corteza cerebral y substancia blanca subcortical.
Fibras de Rosenthal
Las fibras de Rosenthal se producen en gliosis astrocíticas
y especialmente en tumores de estirpe astrocitaria. Al microscopio de
luz se presentan, en cortes longitudinales, como bandas fuertemente
eosinófilas, homogéneas, a veces fragmentadas, que, en
cortes transversales, aparecen de contornos circulares u ovaladas (Fig.
9-4). Su aspecto es similar a la degeneración fibrinoide del
colágeno. Al microscopio electrónico aparecen formadas
de un material granular osmiofílico y fibrillas gliales.
Alteraciones de la Microglia
La microglía representa el histiocito del sistema nervioso central.
Su capacidad macrofágica se manifiesta en la remoción de
detritus en diversas lesiones destructivas. Una de estas formas características
es el llamado corpúsculo gránulo-adiposo. Otra forma de
reacción de la microglía se manifiesta en el fenómeno
de la neuronofagia: en necrosis neuronales, especialmente en encefalitis,
en el lugar de la neurona destruida se producen acúmulos de células
microgliales en que destacan los núcleos hipercromáticos
de citoplasma inaparente. Una tercera forma de reacción corresponde
a la llamada glía en bastón (Fig. 9-4), que se presenta
casi exclusivamente en la substancia gris: las células microgliales
aparecen en filas y con los núcleos elongados. Aparentemente esta
forma de reacción se produce en la vecindad de neuronas necrosadas
y se la encuentra especialmente en encefalitis.
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Figura 9.6
Tabase dorsalis: desmielinización (y alteración axonal)
de cordones posteriores. |
Necrosis Electiva del Parenquima
El parénquima del sistema nervioso central es particularmente
vulnerable frente a la hipoxia. Se estima que en el hombre las neuronas
no resisten más de 10 minutos hipoxias acentuadas. En una escala
de mayor a menor sensibilidad, a la neurona le siguen la oligodendroglía,
la astroglía y por último, la microglía. Esta mayor
vulnerabilidad de las neuronas se manifiesta en una necrosis selectiva
cuando el grado de hipoxia no alcanza a producir la necrosis de otros
elementos. La necrosis neuronal afecta, sin embargo, por lo general solo
a algunas neuronas de ciertas áreas de predilección. No
está aclarado por qué se comprometen de preferencia ciertas
áreas ni por qué se afectan habitualmente sólo algunas
neuronas. Según la teoría vascular de Spielmeyer, ello se
debe a diferentes condiciones de irrigación; según la teoría
de la patoclisis de Vogt, ello ocurre por diferentes condiciones metabólicas
de las neuronas.
Extensión de las lesiones
En el compromiso parenquimatoso puro, se encuentra necrosis neuronal
correspondiente al grado más avanzado de la llamada lesión
neuronal isquémica. Rara vez se produce neuronofagia. La lesión
deja como secuela una depoblación neuronal. En hipoxias acentuadas
se compromete la glía, se destruye la neuropila y se produce
neoformación vascular que lleva a una desorganización
arquitectural y formación de una cicatriz. Estas lesiones de
mayor extensión toman la forma, en la corteza cerebral, de una
necrosis laminar, que puede reconocerse macroscópicamente; en
los núcleos grises de la base, aparecen como focos circulares
mal delimitados de algunos milímetros de diámetro, por
lo general bilaterales, simétricos.
Patogenia
Las lesiones descritas se pueden producir en cualquier forma patogenética
de hipoxia: circulatoria, anoxémica, anémica o histotóxica;
además, en la hipoglicemia. Las necrosis laminares pueden ser
indistinguibles de microinfartos intracorticales cerebrales. Corrientemente,
sin embargo, la necrosis laminar es más difusa y se encuentra
también en otros territorios del sistema nervioso central.
Distribución de las lesiones
Los sitios de predilección son los siguientes:
Cerebro:
1) corteza de lóbulos parietales y occipitales, en éstos,
preferentemente el fondo de los surcos, especialmente capas III, V
y VI;
2) sector de Sommer del asta de Amón (Fig. 9-7);
3) núcleos grises de la base;
4) cuerpos mamilares.
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Figura 9.7
Corte transversal por es asta de Amón. F: fimbria,
Gd: gyrus dentatus, S: sector de Sommer. |
Cerebelo:
células de Purkinje y núcleo dentado.
Tronco cerebral: cuerpos cuadrigéminos posteriores,
oliva bulbar y ciertos núcleos de pares craneanos.
En los adultos predominan las lesiones en el cerebro y cerebelo; en
los niños, en el tronco cerebral.
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