Existe un número muy grande de inflamaciones de la piel que pueden
agruparse bajo la denominación de dermatitis (o dermitis). A continuación
se describen las formas más frecuentes.
Dermatitis
Dermatitis y eczema (literalmente: erupción por hervor ) se utilizan
frecuentemente como sinónimos para referirse a una inflamación
de la piel, que a menudo representa una respuesta alérgica a diversos
agentes. La inflamación puede tener un curso clínico agudo,
subagudo y crónico. Las lesiones primarias son máculas,
pápulas y vesículas; las secundarias son exudación,
costras, fisuras, liquenificación y cicatrices. El prurito es común
a todas las dermatitis de este grupo.
No hay clasificación aceptable, pero se reconocen entre las formas
principales:
1) dermatitis de contacto,
2) dermatitis numular,
3) dermatitis atópica,
4) liquen simple crónico,
5) dermatitis seborreica.
Las infecciones micóticas superficiales, algunos exantemas por
drogas y ciertos tipos de linfomas, pueden tener una presentación
similar.
La dermatitis de contacto es causada por contacto de la piel con
un agente que actúa como sensibilizante alérgico específico
o como irritante primario (hipersensibilidad retardada IV). La dermatitis
atópica de átopos (raro, fuera de lugar) es un trastorno
determinado genéticamente y puede asociarse a asma y fiebre del
heno, en el mismo paciente o familia (hipersensibilidad tipo I).
Histológicamente, en todos los tipos clásicos de dermatitis
hay alteraciones epidérmicas y dérmicas (Fig. 10-1). En
las fases agudas hay vesículas espongióticas y en las crónicas,
acantosis e hiperqueratosis; una combinación de ambas lesiones
se observa en las formas subagudas. La espongiosis es edema intraepidérmico.
Ya que aparece como espacios en las tinciones habituales, la espongiosis
se observa sólo como una separación de las células
epidérmicas, especialmente de las del estrato de Malpighi. Al comienzo,
los puentes intercelulares se elongan por acumulación de líquido,
eventualmente con formación de una vesícula intraepidérmica
y, si aumenta el tamaño de ésta, se hace clínicamente
visible. Hay infiltración epidérmica de linfocitos, escasos
eosinófilos y rara vez neutrófilos. En la capa córnea,
el edema se mezcla con células paraqueratósicas y constituye
las llamadas escamas costrosas . Si la inflamación persiste, se
desarrolla una hiperplasia epidérmica psoriasiforme con fibrosis
de la dermis papilar, pero con mínima espongiosis.
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Figura 10.1
Dermatitis espongiótica. |
En la fase aguda hay infiltración linfohistiocitaria perivascular
superficial con número variable de eosinófilos, edema de
la dermis papilar y degeneración vacuolar o citólisis parcelar
(balonización ) de las células epidérmicas.
Psoriasis
Se reconocen las siguientes variedades según Lever:
Psoriasis vulgaris
Psoriasis pustular localizada
a. Psoriasis con pústulas (de Schuppener)
b. Acrodermatitis continua localizada de Hallopeau
c. Psoriasis pustular de palmas y plantas
Psoriasis pustular generalizada
a. Psoriasis pustular generalizada de von Zumbuch
b. Acrodermatitis continua generalizada de Hallopeau
c. Impétigo herpetiforme
Psoriasis Vulgaris
Es una enfermedad crónica, de causa desconocida, caracterizada
por pápulas rojo parduscas y placas descamativas. Las lesiones
están bien delimitadas, usualmente cubiertas por finas escamas
plateadas, que al ser removidas (raspado sistemático de Brocq)
dejan un lecho con finos puntos sangrantes (signo de Auspitz). Las placas
se localizan usualmente en cuero cabelludo, región sacra y superficies
extensoras de las extremidades. En algunos casos se localizan también
en zonas de flexión y pliegues. El compromiso ungueal es frecuente.
La artritis psoriática compromete característicamente
las articulaciones interfalángicas y no rara vez las grandes
articulaciones.
Histológicamente, hay elongación de las crestas interpapilares
con engrosamiento de la porción inferior de las mismas (hiperplasia
psoriasiforme), elongación y edema de las papilas, atrofia epidérmica
suprapapilar con pústulas espongiformes intracórneas (de
Kogoj), ausencia de estrato granular o hipogranulosis, paraqueratosis,
microabscesos intraepidérmicos (de Munro), capilares papilares
dilatados y tortuosos, infiltración linfohistiocitaria perivascular
y escasos eosinófilos y plasmocitos.
En las lesiones activas se encuentra una multiplicación epidérmica
aumentada de causa desconocida. En la piel psoriática el tiempo
de tránsito de una célula basal del estrato basal a la
capa córnea es de 5 días (normal 13 días) y el
ciclo de reproducción germinal es de 100 horas (normal 200 horas).
La epidermis psoriática carece de control de crecimiento por
contacto intercelular y se ha descrito un defecto del sistema del AMP
cíclico - adenil ciclasa. Se ha investigado una base inmunitaria,
pero no hay información clara y definitiva al respecto.
Liquen Ruber Plano
Es una dermatosis subaguda-crónica caracterizada por pápulas
pequeñas, poligonales, rojo violáceas, que pueden coalescer
en placas. Hay prurito acentuado. Compromete generalmente superficies
flexoras de las piernas, brazos, pene y mucosa oral. El liquen plano pilar
o folicular afecta principalmente el cuero cabelludo.
Histológicamente, se observa hiperqueratosis, hipergranulosis,
acantosis irregular, dermatitis de tipo vacuolar en la zona de unión
dermo-epidérmica, infiltración linfohistiocitaria dérmica
en banda y numerosos cuerpos eosinófilos o de Civatte (glóbulos
eosinófilos, homogéneos, de 10 µm de diámetro,
PAS + , que en la inmunofluorescencia directa contienen IgM, IgG, IgA,
complemento, fibrina y citoqueratina). En el infiltrado predominan linfocitos,
histiocitos y aparecen ocasionales mastocitos. Rara vez se encuentran
eosinófilos y característicamente no hay células
plasmáticas. En el liquen plano pilar las lesiones comprometen
principalmente folículos pilosos.
El daño principal de esta enfermedad parece ser de los queratinocitos
basales, aparentemente mediado por hipersensibilidad retardada (linfocitos
T y células de Langerhans).
Penfigo Vulgar
Es una enfermedad ampollar de la piel y mucosas. Las ampollas son fláccidas,
aparecen habitualmente en piel de aspecto normal y se rompen fácilmente.
Las lesiones en esta enfermedad se localizan preferentemente en las mucosas
oral y ano-genital. Es una enfermedad que tiende a ser crónica
y afecta a individuos de 40 a 60 años de edad. Puede asociarse
a timoma, miastenia gravis y a otras enfermedades autoinmunitarias. Se
asocia frecuentemente a antígenos HLA-10 y HLA-13. Presenta una
buena respuesta al tratamiento corticoesteroidal y a los inmunosupresores.
Histológicamente, las lesiones más jóvenes o tempranas
son características y en ellas se observa acantólisis epidérmica
suprabasal con mínima reacción inflamatoria; se producen
vesículas uniloculares suprabasales. En las vesículas se
encuentran las células acantolíticas sin disqueratosis.
En el piso de la vesícula son prominentes los llamados villi o
vellosidades, que corresponden a las papilas con estrato basal remanente
con signos de regeneración incipiente. La inmunofluorescencia directa
muestra positividad difusa intercelular epidérmica para inmunoglobulinas
(IgG) y complemento (c 3) en piel normal y en la con ampollas. Los depósitos
se observan en los espacios intercelulares, sobre la superficie de los
queratinocitos, pero no en los tonofilamentos. Estos pacientes tienen
autoanticuerpos circulantes (IgG) o anticuerpos del pénfigo.
La lesión inicial en estos casos es el depósito de autoanticuerpos
contra sustancia cementante intercelular con pérdida de la cohesión
celular y ulterior disolución de los desmosomas. La cohesión
de las células basales no se afecta, pues no hay allí sustancia
cementante y la unión a la membrana basal es con hemidesmosomas
y filamentos de anclaje.
Lupus Discoide
En el lupus eritematoso pueden encontrarse dos tipos de compromiso cutáneo:
lupus eritematoso discoide y lesiones de lupus eritematoso generalizado.
En la primera forma, las lesiones se limitan a la piel y las alteraciones
sistémicas y serológicas son mínimas, o sea no se
asocia frecuentemente a lupus sistémico. Se han descrito formas
de transición.
Las lesiones de lupus eritematoso discoide consisten en placas discoideas
bien definidas, eritematosas, con escamas adherentes y gruesas y tapones
foliculares queratínicos. En las lesiones más antiguas hay
cicatrización atrófica. Las placas se localizan predominantemente
en la cara, regiones nasal y malar. También pueden comprometer
cuero cabelludo, orejas, extremidades, tórax y mucosa oral.
La lesión típica presenta histológicamente hiperqueratosis
con tapones córneos foliculares, atrofia epidérmica, degeneración
vacuolar de las células basales, infiltración linfoide con
tendencia a la distribución perianexial, edema, vasodilatación
y extravasación de eritrocitos en la dermis superficial. No rara
vez se observan cuerpos eosinófilos o de Civatte, la zona de la
membrana basal está engrosada y ondulada. El diagnóstico
diferencial debe considerar linfoma, pseudolinfoma, erupción polimorfa
solar e infiltración linfocitaria de Jessner.
Las lesiones asociadas a lupus sistémico se caracterizan histológicamente
por una infiltración linfocitaria perivascular de plexos superficial
y profundo y mucinosis de la dermis reticular y , en ocasiones, también
de la hipodermis (Fig. 10-2). En casos donde la inflamación es
mínima, la mucinosis dérmica es constante.
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PSORIASIS
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LIQUEN PLANO
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PENFIGO VULGAR
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LUPUS DISCOIDE
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Figura 10.2
Dermatosis inflamatorias primarias. |
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Paniculitis
Corresponden a enfermedades de naturaleza inflamatoria que afectan predominantemente
la hipodermis o panículo adiposo. La causa en la mayoría
de estas enfermedades es desconocida. Pueden ser lesiones primarias del
panículo (enfermedad de Weber-Christian, eritemas) o secundarias
a enfermedades sistémicas (lupus eritematoso, pancreatitis, etc.).
Dos fenómenos importantes suelen observarse en las paniculitis:
la adiponecrosis y la angeítis. El primero, se observa en las reacciones
de vecindad, en las paniculitis espontáneas focales y en las paniculitis
neonatales. El segundo, en los eritemas nodoso e indurado.
Eritema Nodoso
En la forma aguda clásica, aparecen nódulos rojo violáceos,
sensibles, levemente solevantados, de 1 a 5 mm de diámetro, en
la superficie anterior de las piernas. No se fistulizan ni se ulceran
y curan sin dejar cicatriz, en semanas. Pueden persistir por varios meses.
Histológicamente, corresponde a una paniculitis septal constantemente
con capilaritis y angeítis. Hay infiltración linfohistiocitaria,
flebitis de venas medianas sin necrosis fibrinoide ni trombosis. Los lobulillos
adiposos se comprometen sólo en la periferia y no hay ni esteatonecrosis
ni desarrollo de granulomas.
La causa del eritema nodoso es desconocida. Se supone que representa
una forma de hipersensibilidad. Se observa asociado a infecciones, entre
ellas, por estreptococos del grupo b-hemolítico, lepra, histoplasmosis,
tuberculosis, yersiniasis. También suele encontrarse en enfermedad
de Crohn, enfermedad de Behçet, reacción a drogas como sulfas
y anticonceptivos.
Eritema Indurado de Bazin
Se producen nódulos profundos, sensibles, en la cara posterior
de las piernas. Gradualmente las lesiones forman placas violáceas
que tienden a ulcerarse y luego cicatrizan con atrofia. Las recidivas
son frecuentes, especialmente tras la exposición al frío.
Afecta más frecuentemente a mujeres.
Histológicamente, se caracteriza por una paniculitis lobulillar
con tendencia al desarrollo de granulomas productivos, en ocasiones con
necrosis de caseificación central.
La causa es desconocida. Se suponía que correspondia a una forma
de tuberculosis cutánea, ya que los pacientes con eritema indurado
tienen más frecuentemente TBC pulmonar que la población
normal. Sin embargo, no se demuestran micobacterias en las lesiones y
la inoculación no produce infección en animales de experimentación
(postulados de Koch).
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