CAPITULO 3

VENTILACION E INTERCAMBIO GASEOSO

 
     
     
     
     

 

 
 

La función más específica del pulmón es mantener un intercambio gaseoso entre el aire alveolar y la sangre capilar, que asegura el aporte de oxígeno a los tejidos y la remoción del CO2 producido por el metabolismo celular. Para esto se requiere:

  • Que la ventilación mantenga en el alvéolo las presiones parciales de estos gases en el nivel óptimo para el intercambio.

  • Que el aire y la sangre se distribuyan en forma tal que se pongan en contacto en las proporciones o relación ventilación/perfusión adecuadas.

  • Que los gases difundan a través de la membrana alvéolo-capilar, para lo que se requiere que esta barrera ofrezca una escasa resistencia y una amplia superficie.

Cada uno de estos procesos será analizado en el presente capítulo.

VENTILACION ALVEOLAR

En un adulto joven, el volumen corriente normal (VC) es de alrededor de 500 ml. Sólo una parte de este volumen llega a los alvéolos, ya que alrededor de 150 ml quedan en las vías aéreas y no participan en el intercambio gaseoso, por lo que este último volumen se denomina espacio muerto anatómico. Existen, además, alvéolos que tienen un flujo sanguíneo nulo, por lo que tampoco participan en el intercambio gaseoso: el volumen ocupado por estos alvéolos no perfundidos se denomina espacio muerto alveolar. El conjunto del espacio muerto anatómico y alveolar se llama espacio muerto fisiológico (VEM).

Si se multiplica el VC por la frecuencia respiratoria (f), se obtiene el volumen global ventilado en 1 minuto que, por recolectarse usualmente en espiración, se designa como volumen espiratorio por minuto o E (el punto sobre la V significa "por unidad de tiempo"). La parte de esta ventilación que queda en el VEM se calcula multiplicando este último por la frecuencia respiratoria. El volumen minuto neto que llega a los alvéolos y toma parte en el intercambio gaseoso se denomina ventilación alveolar ( A). Las siguientes ecuaciones expresan estos conceptos:

 

:

El VEM depende del sexo, edad y talla. En el sujeto normal es de aproximadamente 2 ml/kg de peso o un tercio del volumen corriente de reposo. El VEM se mantiene relativamente constante en cada individuo, de manera que las variaciones de dependen principalmente de los cambios en frecuencia (f) y VC, que aumentan cuando se incrementa la demanda metabólica, como sucede en el ejercicio.

En los siguientes ejemplos se muestra cómo cambios en f, VEM y VC pueden modificar la :

De estos ejemplos se deduce que un mismo volumen minuto puede corresponder a diferentes ventilaciones alveolares y que el aumento de frecuencia con reducción de VC aumenta la ventilación del espacio muerto reduciendo la ventilación alveolar.

El intercambio de gases al nivel pulmonar se realiza por su difusión a través de las finas estructuras que separan al alvéolo del capilar pulmonar. Como cada gas difunde de acuerdo a su gradiente de presión entre alvéolo y capilar, la composición del aire alveolar determina, en último término, la dirección, velocidad y cuantía de este intercambio.

La composición del aire alveolar (Tabla 3-1) es diferente de la del aire atmosférico por diversas razones:

Tabla 3-1
PRESION PARCIAL EN AIRE ATMOSFÉRICO, TRAQUEAL Y ALVEOLA
R
PO2
PCO2
PN2
PH2O
Aire ambiental seco a nivel del mar
159
0,30
600
0
Aire ambiental seco en Santiago (PB 715 mm)
149,6
0,29
565
0
Aire traqueal saturado agua, 37°C, Santiago
139,8
0,26
527,9
47
Aire alveolar saturado agua, 37°C, Santiago
90
40
528
47
  • De los aproximadamente 2 L de aire que ocupan los alvéolos a nivel de la capacidad residual funcional, sólo 1/6 se reemplaza por aire atmosférico fresco en cada respiración.

  • El oxígeno es removido constantemente por la sangre capilar pulmonar.

  • El CO2 difunde constantemente desde el capilar pulmonar hacia el alvéolo.

Si bien la ventilación alveolar es determinada tanto por las demandas de captación de O2 como por las de eliminación de CO2, su ajuste es mucho más estrecho en relación con este último gas. Ello se debe a que el nivel de CO2 en sangre debe mantenerse rigurosamente controlado por su participación en equilibrios biológicos muy finos como el ácido básico, isoeléctrico y osmótico. El control del nivel de oxígeno arterial, en cambio, tiene una mayor flexibilidad, ya que una vez que se supera el nivel crítico de 60 mmHg. los cambios de presión alveolar de este gas pesan poco sobre la cantidad de oxígeno que transporta la sangre arterial, fenómeno ligado a las propiedades de la hemoglobina, como veremos más adelante.

Presión alveolar de CO2 (PACO2)

La ventilación alveolar normal se define como aquella capaz de mantener la presión alveolar de CO2 (PACO2) dentro de los límites normales, de 35 a 45 mmHg.

Dada la escasa cantidad de CO2 del aire ambiente, la PACO2 depende directamente de su producción por el organismo ( CO2) e inversamente de su remoción por la ventilación alveolar (). En condiciones de equilibrio, la eliminación es igual a la producción, manteniéndose una PACO2 estable de 40 mmHg. Esta relación se expresa en la ecuación que sigue, en que K es un coeficiente para obtener la presión en mmHg (0,865):


De ella se deduce que, en condiciones metabólicas estables, todo aumento de ventilación alveolar conduce a una disminución de PACO2 y toda disminución de A a un aumento de PACO2 (Fig. 3-1). En cambio, cualquier variación metabólica que se acompañe de un cambio proporcional de A no modificará la PACO2.

Figura 3-1. Relación teórica entre ventilación alveolar y contenido arterial de O2 (CaO2), PaO2 y PaCO2, manteniendo constantes una PA-aO2 de 10 mmHg y una Hb de 15 g. Con una ventilación alveolar normal de 4 L se obtiene una PaCO2 de 40 mmHg, una PaO2 de 80 mmHg y un CaO2 de 19,5 ml/dl. Nótese que la duplicación de la VA disminuye la PaCO2 a la mitad, aumenta la PaO2 a 105 mmHg , pero prácticamente no modifica el CaO2. La disminución de la VA produce un aumento creciente de la PaCO2 y una disminución también creciente de la PaO2. Debido a la forma de la curva de disociación de la Hb, el CaO2 disminuye acentuadamente cuando la PaO2 baja de 60 mmHg, lo que ocurre con una VA de aproximadamente 3 L/min.

El equilibrio de la PCO2 entre alvéolo y sangre es tan rápido y completo que se puede usar la presión arterial de CO2 (PaaCO2) como expresión de la PACO2 media, con lo cual se facilita marcadamente el uso de la ecuación recién analizada. Tomar una muestra de la sangre arterial y medir en ella la presión parcial de CO2 es relativamente simple, mientras que la obtención de una muestra de aire alveolar representativa del promedio para análisis directo es muy complejo.

Presión alveolar de O2 (PaO2)

La PaO2 está determinada por el equilibrio entre el consumo de O2 del organismo y el aporte de la ventilación (Fig. 3-1). Este último depende básicamente de la presión parcial de O2 en el aire inspirado y, como ésta depende de la presión barométrica, la PaO2 "normal" es diferente según la altitud del lugar donde se realiza la medición.

A diferencia de lo que sucede con el CO2, la presión arterial de O2 no es igual a la alveolar, por razones que veremos más adelante. Como obtener muestras representativas de aire alveolar es difícil, usualmente la PaO2 se calcula mediante la ecuación del aire alveolar, que en su forma simplificada se expresa en la siguiente forma:

PaO2 = PIO2 - ( PaCO2 / QR)

De esta ecuación, de amplia aplicación en clínica, conviene destacar lo siguiente:

La PIO2 es la presión inspirada de oxígeno que se calcula con la siguiente fórmula:

PIO2 = (PB - 47) FIO2

La presión total del aire inspirado es igual a la presión atmosférica o barométrica (PB). Si se le resta 47 mmHg, que es la presión producida por el vapor de agua, una vez que el aire ha sido saturado y calentado a 37°C en la nariz y vía aérea alta, se tiene la presión total de aire inspirado seco. Al multiplicar esta presión por la fracción que el O2 representa en el aire seco (0,2094 o 20,94%) se obtiene la presión parcial de O2. La Tabla 3-2 muestra la PB y la PIO2 a diferentes altitudes.

 

Tabla 3-2
PRESION BAROMÉTRICA Y PRESIÓN INSPIRADA A DIFERENTES ALTITUDES
Altitud (m)
PB mmHg
PIO2 mmHg
PIO2 mmHg saturado H2O
0
760
159
149
500
715
150
140
1000
674
141
131
2000
596
125
115
3000
526
110
100
4000
463
97
87
5000
405
85
75
6000
354
74
64
7000
310
65
55
8000
268
56
46

 

La PaCO2 es igual, como ya se dijo, a la PACO2 media. Como el CO2 llega por los capilares directamente al alvéolo , ocupa en ellos un espacio que limita la entrada de O2, por lo cual debe restarse a la presión inspirada de O2.

El cuociente respiratorio (QR = CO2 / O2) se incluye en la fórmula como un factor de corrección para los cambios de presiones parciales que se producen en el aire alveolar debido a que es más el O2 que entra al capilar que el CO2 que sale. Esto se debe a que, según el tipo de alimentación, una parte del O2 consumido se elimina como H2O por el riñón, y no como CO2 por el pulmón. Con una dieta mixta corriente, el cuociente es de 0,8, cifra que puede usarse para cálculos aproximados de PaO2. Algunos ejemplos permitirán comprender mejor el significado y aplicación de esta ecuación:

 

A. Individuo normal respirando aire, a nivel del mar

PaCO2  = 40 mmHg
PIO2      = 0,2094 (760 - 47)
              = 0,2094 x 713
              = 149 mmHg
PaO2     = 149 - 40/0,8 = 149 - 50 = 99 mmHg

 

B. Individuo normal respirando aire, en Santiago (PB promedio 716 mmHg)

PIO2      = 0,2094 (716 - 47)
              = 0,2094 x 669 = 140 mmHg
PaO2     = 140 - 50 = 90 mmHg

C. Enfermo con retención de CO2 (PaCO2 = 64 mmHg), en Santiago

PIO2       = 140 mmHg
PaO2      = 140 - 64/0,8= 140 - 80 = 60 mmHg

D. El mismo enfermo recibiendo tratamiento con O2 al 40%
PIO2      = 0,40 x 668 = 267 mmHg

PaO2        = 267 - 80 = 187 mmHg

Si a la PaO2 así calculada se resta la PaO2 del sujeto, se obtiene la diferencia alvéolo-arterial de O2 (PA - aO2 ), que es, como veremos, un índice de la eficacia del pulmón como intercambiador de gases que depende básicamente de la relación entre la ventilación y la perfusión sanguínea en los alvéolos.

DIFUSION Y TRANSFERENCIA DE GASES

Una vez que la ventilación ha asegurado en el alvéolo una presión parcial de O2 superior a la de la sangre del capilar pulmonar y una presión alveolar de CO2 inferior a la de la sangre, se producen los gradientes necesarios para el correspondiente movimiento o difusión de moléculas gaseosas a través de la membrana alvéolo-capilar. Los principales factores que influyen en la difusión propiamente tal están definidos por la ley de Fick:


En esta ecuación, es el volumen de gas que difunde a través de la membrana por unidad de tiempo; A es el área disponible para la difusión; P es la diferencia de presiones parciales del gas a través de la membrana y d es el coeficiente de difusión, que está relacionado con el con la solubilidad del agua de la membrana con el peso molecular del gas.

Superficie de intercambio. En condiciones normales el pulmón contiene alrededor de 300 millones de alvéolos, con un diámetro cercano a 1 mm, lo que significa que el área disponible para intercambio es cercana a los 80 m2.
Grosor de la membrana. Para llegar del alvéolo al interior del glóbulo rojo, el oxígeno debe atravesar estructuras cuyo grosor total varía entre 0,1 y 0, 4 micrones. Estas estructuras son la capa monomolecular de sustancia tensoactiva dispuesta sobre la superficie del líquido alveolar, la capa de líquido que recubre el alvéolo, el epitelio alveolar, la membrana basal, el intersticio pulmonar (que es prácticamente inexistente en las áreas finas de la pared alveolar donde tiene lugar la difusión) y el endotelio capilar. En condiciones normales, el grosor de la membrana prácticamente no constituye un obstáculo mensurable, pero en enfermedades que infiltran al intersticio pulmonar puede generarse un obstáculo entre aire y sangre que demora significativamente la difusión del O2.
Diferencia de presiones parciales de los gases en alvéolo y capilar. La PaO2 en Santiago es de aproximadamente 90 mmHg y la PvO2 de la sangre venosa es de alrededor de 40 mmHg, de manera que al comienzo del capilar pulmonar existe un gradiente de 50 mmHg que permite una rápida difusión inicial de este gas. Con el paso de O2 del alvéolo a la sangre, el gradiente disminuye gradualmente hasta llegar a ser de 1 mmHg o menos al final del capilar. Por otra parte, la PACO2 es de 40 mmHg y la de la sangre venosa de 46 mmHg, por lo que existe un gradiente inicial de 6 mmHg hacia el alvéolo. Dada la alta difusibilidad del CO2 esta diferencia es más que suficiente para que el exceso de CO2 venoso difunda rápida y totalmente.
Solubilidad y peso molecular de los gases. La difusión de un gas a través del líquido de la membrana alveolar depende directamente de la solubilidad del gas en el agua y es inversamente proporcional a la raíz cuadrada de su peso molecular. En la práctica, esto significa que el CO2 difunde cerca de 20 veces más rápidamente que el O2, porque posee una mayor solubilidad (24:1 a 37°C), lo que explica que los trastornos de difusión que disminuyen la PaO2 prácticamente no modifiquen la PaCO2.

También es parte del proceso de difusión la transferencia del gas desde la membrana alvéolo-capilar hasta el interior del glóbulo rojo, en el caso del oxígeno, y el proceso inverso en el caso del CO2, lo que significa que no sólo deben atravesar las capas previamente mencionadas, sino también el plasma y la membrana del eritrocito. En este fenómeno de transferencia adquiere importancia el tiempo de contacto aire-sangre. Normalmente, la sangre demora alrededor de 0,7 segundos en atravesar la porción del capilar que se halla en contacto con el aire alveolar. Este tiempo involucra un amplio margen de seguridad, ya que el equilibrio completo entre aire y sangre se alcanza en aproximadamente 0,3 segundos para el oxígeno y es aun más rápido para el CO2. Si la velocidad de la sangre aumenta, como sucede en el ejercicio, el margen de seguridad se reduce pero, en sujetos normales, no se alcanzan a producir problemas. En cambio, si existen anomalías que demoran la difusión, la aceleración del flujo sanguíneo capilar acentúa o hace aparecer la hipoxemia o disminución de la PaO2. Esta característica se aprovecha en clínica para detectar anomalías de difusión mediante el ejercicio. (Fig. 3-2)

Figura 3-2. Evolución de la PO2 durante el tránsito de la sangre por el capilar pulmonar. En condiciones normales (a), la PO2 de la sangre capilar alcanza su valor máximo en menos de 0,3 segundos, lo que explica por qué no se produce una disminución de la PO2 capilar durante el ejercicio. En casos con trastornos moderados de la difusión (b), la PO2 capilar es normal en reposo pero disminuye en ejercicio, ya que en esta condición no alcanza a equilibrarse con la PO2 alveolar debido al menor tiempo de tránsito. En los trastornos graves de difusión (c), existe hipoxemia en reposo que se agrava durante el ejercicio.

Evaluación de la difusión

Para valorar la difusión de un gas a través de una membrana se puede utilizar la medición de la capacidad de difusión, definida como la cantidad de gas que es transferida por unidad de tiempo, por cada unidad de diferencia de presión de ese gas entre ambos lados de la membrana.

Cuando se mide la capacidad de difusión del oxígeno para el pulmón en globo, como se hace en estudios fisiológicos y en clínica, se está midiendo no sólo la difusión propiamente tal, sino que el efecto de otros factores como son el área total de la membrana de intercambio, la relación ventilación-perfusión, la cantidad de hemoglobina de la sangre y el gasto cardíaco. Con el propósito de eliminar la influencia de los dos últimos factores, se utiliza la medición de la capacidad de difusión del monóxido de carbono (DLCO). Como la concentración de monóxido que se usa es muy baja y este gas tiene una afinidad por la hemoglobina 200 veces mayor que la del oxígeno, en ninguna circunstancia la capacidad de captación de CO de la sangre llega a constituir una limitación para el proceso de transferencia. Una disminución de la DLCO también puede ser causada por disminución del área total de membrana, aunque sus características estructurales permanezcan normales. Por estas razones, este examen es muy sensible para detectar alteraciones de la transferencia de gases a través del pulmón, pero no permite asegurar que la difusión propiamente tal sea el único factor causal del trastorno. Dado que en condiciones patológicas es prácticamente imposible que la difusión en sí misma se altere aisladamente, la medición de la capacidad de difusión es un índice útil para evaluar y seguir la evolución de las enfermedades que afectan cualitativa o cuantitativamente la membrana alvéolo-capilar.

Una estimación más exacta de las alteraciones de difusión propiamente tales puede obtenerse con la técnica de eliminación de gases inertes múltiples, paro esta sólo tiene aplicación dentro del campo de la investigación.

RELACIONES DE VENTILACION-PERFUSION

Aun cuando la ventilación y la difusión sean normales, el intercambio gaseoso no puede llevarse a cabo de una manera eficiente si no existe un adecuado acoplamiento entre la ventilación y la perfusión, fenómeno que es definido por las relaciones de ventilación-perfusión( ) del pulmón. Conviene advertir que en este aspecto lo importante es entender los mecanismos operantes sin que sea necesario retener los detalle de las cifras.

Para describir estas relaciones en el área clínica se recurre a un modelo tricompartimental que reconoce tres poblaciones alveolares (Figura 3-3):

Figura 3-3. Alteraciones de la relación . En condiciones normales la ventilación y perfusión son similares, lo que resulta en una oxigenación óptima de la sangre. La obstrucción completa de la circulación pulmonar determina que la ventilación de esa unidad se desperdicie, lo que aumenta el espacio muerto. La obstrucción parcial de la vía aérea, con mantención de la circulación, disminuye la relación , lo que resulta en una menor oxigenación de la sangre con aumento de la admisión venosa. La ausencia de ventilación producida por relleno alveolar o por obstrucción total de la vía aérea produce una caída de la relación a cero y, por consiguiente, no se produce oxigenación de la sangre durante su pasada por la unidad alvéolo-capilar (cortocircuito).
  • El primer compartimento incluye a aquellos alvéolos que reciben flujo sanguíneo, pero ventilan menos de lo normal ( bajo) o no ventilan nada ( = 0) se llama compartimento de admisión venosa, de cortocircuito o de shunt.
  • El segundo contiene alvéolos normalmente ventilados y perfundidos, es decir, constituye el compartimento ideal. Debido a que la ventilación alveolar es de aproximadamente 4 L por minuto y el flujo sanguíneo pulmonar de 5 L/min, la relación promedio de este compartimento es de 0,8. Sin embargo, este valor de 0,8 representa sólo un promedio, pues aun en condiciones normales la relación varía en diferentes regiones del pulmón entre 0,1 y 10.

  • La tercera población contiene alvéolos que reciben ventilación, pero no flujo sanguíneo ( = infinito), es el compartimento de espacio muerto fisiológico.

La coexistencia de zonas con diferentes dentro del compartimento ideal se debe a que el pulmón no es una cámara única, sino que un conjunto muy complejo de vías aéreas, alvéolos y vasos que presenta diferencias regionales tanto de ventilación como de perfusión (Fig. 3-4).

Figura 3-4. Variaciones regionales de ventilación (), perfusión (Q) y de la relación. En la base pulmonar la perfusión es mayor que la ventilación, con una relación menor que 1. Tanto la ventilación como la perfusión disminuyen hacia los vértices, siendo más acentuada la baja de esta última, por lo que la relación aumenta progresivamente.

En sujetos normales en posición vertical, el flujo sanguíneo pulmonar disminuye progresivamente desde las bases hacia los vértices, donde casi no hay perfusión, ya que la presión dentro de los vasos sanguíneos es mayor en las bases que en los vértices debido al peso de la columna de sangre. En decúbito se establece una diferencia similar, aunque de grado menor, entre la zona dorsal y la ventral. Como la presión intraalveolar es prácticamente igual en todo el pulmón, la relación entre ésta y la presión intracapilar varía en diferentes zonas.

En el tercio superior, la presión arterial pulmonar es menor que la alveolar (PA > Pa > Pv). Esto determina el colapso de los capilares expuestos a la presión del alvéolo. En el tercio medio, la presión arterial excede a la alveolar, pero como ésta es mayor que la venosa (Pa > Pv > PA) el extremo venoso del capilar se comprime hasta que la presión dentro del vaso supera la del alvéolo y puede circular la sangre. En el tercio inferior la presión arterial es mayor que la venosa y ambas mayores que la alveolar (Pa > Pv > PA), de modo que el gradiente de presión entre arteria y vena es el determinante del flujo sanguíneo.

La ventilación alveolar también disminuye desde la base hacia el vértice, pero la magnitud del cambio es mucho menor que el de la perfusión. Estas diferencias topográficas de ventilación se deben a que la presión pleural es diferente a lo largo del tórax por efecto del peso propio del pulmón, que gravita sobre las bases. Al comienzo de una inspiración normal, la presión transpulmonar es mucho mayor en el vértice (10 cmH2O) que en la base (2,5 cm H2O), por lo que los alvéolos de la base tienen un volumen inicial menor que los del vértice. Por otra parte, como la curva de presión-volumen no es lineal y tiende a la horizontalidad en su porción superior, los alvéolos del vértice, por contener un mayor volumen inicial, se distienden menos que los de la base para el mismo cambio de presión transpulmonar (Fig. 3-5).

Figura 3-5. Diferencias regionales de ventilación. La curva presión-volumen es igual para las unidades alveolares del vértice y de la base pulmonar. La presión pleural inicial es menor en la base, por lo que estas unidades se ubican en una zona de la curva en que la distensibilidad es mayor. Por esta razón, un mismo cambio de presión produce una mayor variación de volumen en las bases pulmonares.

En suma, los alvéolos de la base están menos distendidos al comienzo de la inspiración, pero aumentan marcadamente de volumen a medida que avanza esta fase; en cambio, los alvéolos del vértice, inicialmente más distendidos, tienen poco margen de expansión y, por lo tanto, ventilan menos.

En posición vertical, en el vértice del pulmón hay alvéolos que prácticamente no tienen flujo sanguíneo, pero mantienen alguna ventilación, mientras que en la base el flujo sanguíneo es mayor que la ventilación. El resultado es que la relación ventilación-perfusión disminuye desde el vértice hacia la base del pulmón.

Existen algunos mecanismos que limitan las desviaciones excesivas de la relación entre ventilación y perfusión. En las áreas ventiladas, pero mal perfundidas, se produce una broncoconstricción debido a la caída de PACO2 o hipocapnia alveolar. El consiguiente aumento de la resistencia al flujo aéreo dirige el aire inspirado hacia zonas mejor perfundidas. Por otra parte, la disminución de PaO2 en áreas mal ventiladas provoca vasoconstricción local: el aumento de resistencia vascular resultante redistribuye la sangre hacia las zonas bien ventiladas.

Evaluación de las relaciones /Q en el modelo tricompartimental

Para cuantificar las alteraciones del intercambio gaseoso en este modelo se recurre a los gases respiratorios O2 y CO2, tanto en sangre como en el aire espirado, y el índice usado más ampliamente es la diferencia alvéolo-arterial de O2. Otros métodos más complejos se reservan para pacientes graves en unidades de tratamiento intensivo o para investigación.

Diferencia alvéolo-arterial de O2 (PA - a O2)

Su cálculo ya ha sido descrito en este capítulo. Aunque en el compartimento ideal uno esperaría que la diferencia alvéolo-arterial de O2 fuera cero, esto sólo ocurriría si todos los alvéolos operaran con una relación normal. Tal como hemos visto, existe heterogeneidad entre los alvéolos de este compartimento, y por otra parte existen venas, como las bronquiales y las de Tebesio, que se vacían en el lado arterial de la circulación. Por lo tanto, aun cuando la presión de O2 en la sangre capilar prácticamente se iguala con la alveolar, existe normalmente una diferencia que varía entre 5 y 20 mmHg entre la presión de O2 alveolar y la presión de O2 de la sangre arterial. Con el envejecimiento, la elasticidad del tejido pulmonar va disminuyendo progresivamente y por ello los bronquíolos se colapsan cada vez más precozmente en la espiración, con la consiguiente hipoventilación local. Este mecanismo explicaría el aumento de PA - aO2 que ocurre normalmente con la edad (Tabla 3-3). En algunos estudios se ha descrito que la diferencia alvéolo-arterial dejaría de aumentar después de los 70 años, hecho que aún se discute.

 

Tabla 3-3
VALORES NORMALES DE DE PaO2 Y PA-aO2 PARA SANTIAGO,
CHILE (PRESIÓN BAROMÉTRICA MEDIA DE 715 MM Hg
Edad PA - aO2* PaO2 **
10
2
88
15
4
86
20
5
85
25
7
83
30
8
82
35
10
80
40
11
79
45
13
77
50
14
76
55
15
74
60
17
73
65
19
71
70
20
70
75
22
68
80
23
67
85
25
65
90
26
64
* Desviación estándar : 5 mmHg
** Fórmula aproximada para PaO2 en Santiago= 91 - 1/3 de edad