CAPITULO 3VENTILACION E INTERCAMBIO GASEOSO |
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Si bien la ventilación alveolar es determinada tanto por las demandas de captación de O2 como por las de eliminación de CO2, su ajuste es mucho más estrecho en relación con este último gas. Ello se debe a que el nivel de CO2 en sangre debe mantenerse rigurosamente controlado por su participación en equilibrios biológicos muy finos como el ácido básico, isoeléctrico y osmótico. El control del nivel de oxígeno arterial, en cambio, tiene una mayor flexibilidad, ya que una vez que se supera el nivel crítico de 60 mmHg. los cambios de presión alveolar de este gas pesan poco sobre la cantidad de oxígeno que transporta la sangre arterial, fenómeno ligado a las propiedades de la hemoglobina, como veremos más adelante. Presión alveolar de CO2 (PACO2)La ventilación alveolar normal se define como aquella capaz de mantener la presión alveolar de CO2 (PACO2) dentro de los límites normales, de 35 a 45 mmHg. Dada la escasa cantidad de CO2 del
aire ambiente, la PACO2
depende directamente de su producción por el organismo
(
De ella se deduce que,
en condiciones metabólicas estables, todo aumento de
ventilación alveolar conduce a una disminución
de PACO2
y toda disminución de
El equilibrio de la PCO2 entre alvéolo y sangre es tan rápido y completo que se puede usar la presión arterial de CO2 (PaaCO2) como expresión de la PACO2 media, con lo cual se facilita marcadamente el uso de la ecuación recién analizada. Tomar una muestra de la sangre arterial y medir en ella la presión parcial de CO2 es relativamente simple, mientras que la obtención de una muestra de aire alveolar representativa del promedio para análisis directo es muy complejo. Presión alveolar de O2 (PaO2)La PaO2 está determinada por el equilibrio entre el consumo de O2 del organismo y el aporte de la ventilación (Fig. 3-1). Este último depende básicamente de la presión parcial de O2 en el aire inspirado y, como ésta depende de la presión barométrica, la PaO2 "normal" es diferente según la altitud del lugar donde se realiza la medición. A diferencia de lo que sucede con el CO2, la presión arterial de O2 no es igual a la alveolar, por razones que veremos más adelante. Como obtener muestras representativas de aire alveolar es difícil, usualmente la PaO2 se calcula mediante la ecuación del aire alveolar, que en su forma simplificada se expresa en la siguiente forma: PaO2 = PIO2 - ( PaCO2 / QR) De esta ecuación, de amplia aplicación en clínica, conviene destacar lo siguiente: La PIO2 es la presión inspirada de oxígeno que se calcula con la siguiente fórmula: PIO2 = (PB - 47) FIO2 La presión total del aire inspirado es igual a la presión atmosférica o barométrica (PB). Si se le resta 47 mmHg, que es la presión producida por el vapor de agua, una vez que el aire ha sido saturado y calentado a 37°C en la nariz y vía aérea alta, se tiene la presión total de aire inspirado seco. Al multiplicar esta presión por la fracción que el O2 representa en el aire seco (0,2094 o 20,94%) se obtiene la presión parcial de O2. La Tabla 3-2 muestra la PB y la PIO2 a diferentes altitudes.
La PaCO2 es igual, como ya se dijo, a la PACO2 media. Como el CO2 llega por los capilares directamente al alvéolo , ocupa en ellos un espacio que limita la entrada de O2, por lo cual debe restarse a la presión inspirada de O2. El cuociente respiratorio (QR =
Si a la PaO2 así calculada se resta la PaO2 del sujeto, se obtiene la diferencia alvéolo-arterial de O2 (PA - aO2 ), que es, como veremos, un índice de la eficacia del pulmón como intercambiador de gases que depende básicamente de la relación entre la ventilación y la perfusión sanguínea en los alvéolos. DIFUSION Y TRANSFERENCIA DE GASESUna vez que la ventilación ha asegurado en el alvéolo una presión parcial de O2 superior a la de la sangre del capilar pulmonar y una presión alveolar de CO2 inferior a la de la sangre, se producen los gradientes necesarios para el correspondiente movimiento o difusión de moléculas gaseosas a través de la membrana alvéolo-capilar. Los principales factores que influyen en la difusión propiamente tal están definidos por la ley de Fick: En esta ecuación, Diferencia de presiones parciales de los gases en alvéolo y capilar. La PaO2 en Santiago es de aproximadamente 90 mmHg y la PvO2 de la sangre venosa es de alrededor de 40 mmHg, de manera que al comienzo del capilar pulmonar existe un gradiente de 50 mmHg que permite una rápida difusión inicial de este gas. Con el paso de O2 del alvéolo a la sangre, el gradiente disminuye gradualmente hasta llegar a ser de 1 mmHg o menos al final del capilar. Por otra parte, la PACO2 es de 40 mmHg y la de la sangre venosa de 46 mmHg, por lo que existe un gradiente inicial de 6 mmHg hacia el alvéolo. Dada la alta difusibilidad del CO2 esta diferencia es más que suficiente para que el exceso de CO2 venoso difunda rápida y totalmente. Solubilidad y peso molecular de los gases. La difusión de un gas a través del líquido de la membrana alveolar depende directamente de la solubilidad del gas en el agua y es inversamente proporcional a la raíz cuadrada de su peso molecular. En la práctica, esto significa que el CO2 difunde cerca de 20 veces más rápidamente que el O2, porque posee una mayor solubilidad (24:1 a 37°C), lo que explica que los trastornos de difusión que disminuyen la PaO2 prácticamente no modifiquen la PaCO2. También es parte del proceso de difusión la transferencia del gas desde la membrana alvéolo-capilar hasta el interior del glóbulo rojo, en el caso del oxígeno, y el proceso inverso en el caso del CO2, lo que significa que no sólo deben atravesar las capas previamente mencionadas, sino también el plasma y la membrana del eritrocito. En este fenómeno de transferencia adquiere importancia el tiempo de contacto aire-sangre. Normalmente, la sangre demora alrededor de 0,7 segundos en atravesar la porción del capilar que se halla en contacto con el aire alveolar. Este tiempo involucra un amplio margen de seguridad, ya que el equilibrio completo entre aire y sangre se alcanza en aproximadamente 0,3 segundos para el oxígeno y es aun más rápido para el CO2. Si la velocidad de la sangre aumenta, como sucede en el ejercicio, el margen de seguridad se reduce pero, en sujetos normales, no se alcanzan a producir problemas. En cambio, si existen anomalías que demoran la difusión, la aceleración del flujo sanguíneo capilar acentúa o hace aparecer la hipoxemia o disminución de la PaO2. Esta característica se aprovecha en clínica para detectar anomalías de difusión mediante el ejercicio. (Fig. 3-2)
Evaluación de la difusiónPara valorar la difusión de un gas a través de una membrana se puede utilizar la medición de la capacidad de difusión, definida como la cantidad de gas que es transferida por unidad de tiempo, por cada unidad de diferencia de presión de ese gas entre ambos lados de la membrana. Cuando se mide la capacidad de difusión del oxígeno para el pulmón en globo, como se hace en estudios fisiológicos y en clínica, se está midiendo no sólo la difusión propiamente tal, sino que el efecto de otros factores como son el área total de la membrana de intercambio, la relación ventilación-perfusión, la cantidad de hemoglobina de la sangre y el gasto cardíaco. Con el propósito de eliminar la influencia de los dos últimos factores, se utiliza la medición de la capacidad de difusión del monóxido de carbono (DLCO). Como la concentración de monóxido que se usa es muy baja y este gas tiene una afinidad por la hemoglobina 200 veces mayor que la del oxígeno, en ninguna circunstancia la capacidad de captación de CO de la sangre llega a constituir una limitación para el proceso de transferencia. Una disminución de la DLCO también puede ser causada por disminución del área total de membrana, aunque sus características estructurales permanezcan normales. Por estas razones, este examen es muy sensible para detectar alteraciones de la transferencia de gases a través del pulmón, pero no permite asegurar que la difusión propiamente tal sea el único factor causal del trastorno. Dado que en condiciones patológicas es prácticamente imposible que la difusión en sí misma se altere aisladamente, la medición de la capacidad de difusión es un índice útil para evaluar y seguir la evolución de las enfermedades que afectan cualitativa o cuantitativamente la membrana alvéolo-capilar. Una estimación más exacta de las alteraciones de difusión propiamente tales puede obtenerse con la técnica de eliminación de gases inertes múltiples, paro esta sólo tiene aplicación dentro del campo de la investigación. RELACIONES DE VENTILACION-PERFUSIONAun cuando la ventilación y la difusión
sean normales, el intercambio gaseoso no puede llevarse a cabo
de una manera eficiente si no existe un adecuado acoplamiento
entre la ventilación y la perfusión, fenómeno
que es definido por las relaciones de ventilación-perfusión(
Para describir estas relaciones en el área clínica se recurre a un modelo tricompartimental que reconoce tres poblaciones alveolares (Figura 3-3):
La coexistencia de zonas con diferentes
En sujetos normales en posición vertical, el flujo sanguíneo pulmonar disminuye progresivamente desde las bases hacia los vértices, donde casi no hay perfusión, ya que la presión dentro de los vasos sanguíneos es mayor en las bases que en los vértices debido al peso de la columna de sangre. En decúbito se establece una diferencia similar, aunque de grado menor, entre la zona dorsal y la ventral. Como la presión intraalveolar es prácticamente igual en todo el pulmón, la relación entre ésta y la presión intracapilar varía en diferentes zonas. En el tercio superior, la presión arterial pulmonar es menor que la alveolar (PA > Pa > Pv). Esto determina el colapso de los capilares expuestos a la presión del alvéolo. En el tercio medio, la presión arterial excede a la alveolar, pero como ésta es mayor que la venosa (Pa > Pv > PA) el extremo venoso del capilar se comprime hasta que la presión dentro del vaso supera la del alvéolo y puede circular la sangre. En el tercio inferior la presión arterial es mayor que la venosa y ambas mayores que la alveolar (Pa > Pv > PA), de modo que el gradiente de presión entre arteria y vena es el determinante del flujo sanguíneo. La ventilación alveolar también disminuye desde la base hacia el vértice, pero la magnitud del cambio es mucho menor que el de la perfusión. Estas diferencias topográficas de ventilación se deben a que la presión pleural es diferente a lo largo del tórax por efecto del peso propio del pulmón, que gravita sobre las bases. Al comienzo de una inspiración normal, la presión transpulmonar es mucho mayor en el vértice (10 cmH2O) que en la base (2,5 cm H2O), por lo que los alvéolos de la base tienen un volumen inicial menor que los del vértice. Por otra parte, como la curva de presión-volumen no es lineal y tiende a la horizontalidad en su porción superior, los alvéolos del vértice, por contener un mayor volumen inicial, se distienden menos que los de la base para el mismo cambio de presión transpulmonar (Fig. 3-5).
En suma, los alvéolos de la base están menos distendidos al comienzo de la inspiración, pero aumentan marcadamente de volumen a medida que avanza esta fase; en cambio, los alvéolos del vértice, inicialmente más distendidos, tienen poco margen de expansión y, por lo tanto, ventilan menos. En posición vertical, en el vértice del pulmón hay alvéolos que prácticamente no tienen flujo sanguíneo, pero mantienen alguna ventilación, mientras que en la base el flujo sanguíneo es mayor que la ventilación. El resultado es que la relación ventilación-perfusión disminuye desde el vértice hacia la base del pulmón. Existen algunos mecanismos que limitan las desviaciones excesivas de la relación entre ventilación y perfusión. En las áreas ventiladas, pero mal perfundidas, se produce una broncoconstricción debido a la caída de PACO2 o hipocapnia alveolar. El consiguiente aumento de la resistencia al flujo aéreo dirige el aire inspirado hacia zonas mejor perfundidas. Por otra parte, la disminución de PaO2 en áreas mal ventiladas provoca vasoconstricción local: el aumento de resistencia vascular resultante redistribuye la sangre hacia las zonas bien ventiladas. Evaluación de las relaciones
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| Tabla
3-3 VALORES NORMALES DE DE PaO2 Y PA-aO2 PARA SANTIAGO, CHILE (PRESIÓN BAROMÉTRICA MEDIA DE 715 MM Hg |
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|---|---|---|
| Edad | PA - aO2* | PaO2 ** |
| 10 |
2 |
88 |
| 15 |
4 |
86 |
| 20 |
5 |
85 |
| 25 |
7 |
83 |
| 30 |
8 |
82 |
| 35 |
10 |
80 |
| 40 |
11 |
79 |
| 45 |
13 |
77 |
| 50 |
14 |
76 |
| 55 |
15 |
74 |
| 60 |
17 |
73 |
| 65 |
19 |
71 |
| 70 |
20 |
70 |
| 75 |
22 |
68 |
| 80 |
23 |
67 |
| 85 |
25 |
65 |
| 90 |
26 |
64 |
* Desviación estándar : 5 mmHg
** Fórmula aproximada para PaO2 en Santiago= 91 - 1/3 de edad
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