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Aunque la ventilación alveolar global esté
dentro de límites normales, pueden existir importantes
trastornos de la hematosis por desajustes locales de la relación
entre ventilación y perfusión alveolar. Como
se vio en el capítulo correspondiente de fisiología,
la relación global entre la ventilación global
y la perfusión total ( )
representa el promedio de las múltiples situaciones
que existen en diferentes territorios alveolares y puede oscilar
entre 0,1 y 10, aunque generalmente se centra en un cuociente
de 0,8 con un rango entre 0,3 y 2,1. El equilibrio entre situaciones
contrapuestas y el juego de mecanismos compensatorios es tal
que, normalmente, se mantiene una relación global bastante
estable.
Cuando, en condiciones patológicas, los desequilibrios
locales alcanzan una magnitud y/o extensión suficientes,
se produce una ruptura de la proporcionalidad entre ventilación
y perfusión, con trastornos de los gases en sangre
arterial. Estas alteraciones pueden tener lugar en los siguientes
sentidos:
1.-Ausencia de perfusión con ventilación
conservada (  /Q
=  ), o
sea, aumento del espacio muerto anatómico.
2.-Desequilibrio de las relaciones ventilación-perfusión
con predominio de la perfusión, o sea, áreas con
relaciones  /Q
bajas (< 0,10 ).
3.-Desequilibrio con predominio de la ventilación
con relaciones  /Q
elevadas (> 10).
4.-Ausencia de ventilación con perfusión
normal (  /Q =
0), o sea, un cortocircuito o aumento de la admisión
venosa.
AUMENTO DEL ESPACIO MUERTO
Cuando disminuye o se suprime la perfusión de un
territorio alveolar ventilado, la situación es equivalente
a la de las vías aéreas, donde hay ventilación
sin hematosis (espacio muerto anatómico).
Si el aumento del espacio muerto es leve o moderado, la
ventilación malgastada puede compensarse aumentando
la ventilación global, de manera que la cantidad
de aire que llega a los alvéolos bien perfundidos
continúa siendo la normal. Con ello los gases arteriales
se mantienen normales, aunque con un mayor gasto energético
en ventilación.
CAUSAS
El aumento del espacio muerto puede generarse por 2 caminos
diferentes:
- Disminución funcional o anatómica del
lecho capilar: embolias pulmonares, fibrosis del intersticio
pulmonar, destrucción de tabiques en enfisema,
vasoconstricción pulmonar, etc.
- Aumento de tamaño de los espacios aéreos,
lo que significa la existencia de masas de aire que tienen
contacto con capilares sólo en su periferia. Se
observa en enfisema, bulas, quistes aéreos, etc.
CONSECUENCIAS FUNCIONALES Y CLINICAS
Por las razones ya expuestas, el trastorno leve o moderado
carece, en general, de traducción en los gases en
sangre arterial y no altera volúmenes pulmonares
ni flujos aéreos. Su única expresión
puede ser la hiperpnea.
La medición del espacio muerto es indirecta y relativamente
compleja, por lo que su uso sólo se justifica en
investigación y en casos clínicos calificados.
1.-Aumentos regionales de la resistencia de
la vía aérea
2.-Aumentos regionales de la perfusión
capilar que no son acompañados de un ajuste suficiente
de la ventilación
3.-Alteraciones regionales de la estructura
pulmonar con cambios locales de distensibilidad y de resistencia
friccional de los tejido.
4.-Alteraciones regionales de la movilidad torácica
CONSECUENCIAS FUNCIONALES
Para abordar este importanrte aspecto es util analizar
algunas situaciones que se esquematizan a continuación.
Al examinarlas no se debe pretender memorizar los detalles
sino que comprender los mecanismos de las alteraciones y
sus compensaciones.
La figura 10-1 es un esquema de un pulmón formado
por dos unidades alvéolo-capilares, A y B, una de
las cuales tiene una obstrucción de la vía
aérea con disminución de la ventilación
local.

Figura 10-1. Disminución
de la relación  /Q:
efecto de la hiperventilación compensatoria. En
la figura se observan dos unidades alvéolo-capilares
que tienen igual perfusión. La unidad B presenta
obstrucción bronquial con disminución de
la PAO2
y aumento de la PACO2.
La unidad A está hiperventilando compensatoriamente
y, por consiguiente, tiene una relación  /Q
alta con elevación de la PAO2
y caída de la
PACO2.
Los gráficos situados en la parte inferior de la
figura muestran los contenidos de O2
y CO2
de la sangre proveniente
de las zonas A y B y el de la sangre mezclada (x). Se
puede observar que la hiperventilación de A es
capaz de corregir la P CO2
de la sangre mezclada y que, en cambio, no compensa
totalmente la PaO2,
pues la sangre mezclada presenta hipoxemia. Esta diferencia
de comportamiento se debe a que la forma de las curvas
de disociación de la hemoglobina y del CO2
es distinta. Por su forma curvilínea, un
aumento compensatorio de la PAO2
no incrementa el contenido de O2
significativamente. En cambio, la disminución de
la PACO2
disminuye casi linealmente el contenido de CO2,
por lo que la PCO2
de la sangre mixta disminuye a valores normales.
El flujo sanguíneo para ambas unidades es igual,
de manera que la unidad B tiene su relación /Q
disminuida. La PO2
y PCO2
de la sangre venosa que
ingresa a ambas unidades son 40 y 46 mmHg, respectivamente.
Como mecanismo compensatorio, la unidad A hiperventila,
con caída de la PACO2
a 30 mmHg y alza de la PaCO2
a 102 mmHg. La unidad B, que no puede aumentar su ventilación,
tiene una PAO2
de 42 y una PaCO2
de 45 mmHg. En las unidades A y B la
PaO2 y PaCO2
de la sangre capilar se han equilibrado completamente con
las presiones de los respectivos gases alveolares debido
a que no existe ninguna barrera o trastorno de difusión
entre ambos compartimentos.
La PaO2
de la mezcla de sangres provenientes de las dos unidades
estará determinada por su contenido final de O2.
Para ello es necesario conocer los contenidos de O2
de la sangre de cada zona, deducidos de la curva de disociación
de la Hb incluida en la misma figura. El contenido de la
sangre proveniente de A es 19,8 ml/dl y el de B es de 16,3
ml/dl. Dado que ambas unidades tienen igual perfusión,
el contenido de O2
de la sangre mezclada es 18,5, promedio de las cifras antes
anotadas. Conviene destacar que la PaO2
de la mezcla con este contenido es, de acuerdo a
la curva de disociación de la Hb, de 58 mmHg, cifra
diferente al promedio aritmético de la presion de
oxígeno de A y B. La razón de esta diferencia
está en la forma no lineal de la relación
entre el contenido que en este caso es el factor determinante
y la presión, que es el factor resultante.
Debido a que la curva de disociación del CO2
es una recta, el comportamiento
de este gas difiere marcadamente de lo anterior. Siguiendo
el mismo raciocinio utilizado para el O2
se puede calcular que el contenido de CO2
de la sangre mixta es
el promedio de los contenidos de la sangre proveniente de
las zonas A y B. A diferencia de la PO2,
la PCO2
de la sangre mixta corresponde aproximadamente al
promedio de la PCO2
de la sangre proveniente de ambas zonas.
Evidentemente, las cifras del ejemplo de la Figura 10-1
cambiarían si la perfusión sanguínea
de las zonas pulmonares en cuestión fuera diferente.
Por otra parte, si la obstrucción fuera completa
o el alvéolo estuviese colapsado u ocupado por edema,
la PaO2
y PaCO2
de la sangre proveniente de la zona alterada serían
iguales a la venosa.
Al mezclarse la sangre de las unidades con /Q
bajo con la de las unidades que reciben mayor ventilación,
se produce una corrección que tiene un efecto limitado
sobre la baja PaO2
o hipoxemia y muy marcado sobre el aumento de PaCO2
o hipercarbia presentes en la sangre de la zona alterada.
En el caso del oxígeno esto se debe a que, con una
PO2 sobre 90 mmHg la
hemoglobina se encuentra casi completamente saturada. Por
ello, el incremento de PO2
de la zona hiperventilada prácticamente no aumenta
el contenido de O2
lo suficiente como para que corrija la disminución
del contenido de O2
de la mezcla. En cambio, la curva de disociación
del CO2
es casi lineal en el
rango fisiológico, por lo que una disminución
de la presión de CO2
se acompaña de una disminución proporcional
del contenido de CO2,
cuyo efecto corrector en la mezcla de sangre arterial será,
en consecuencia, importante.
La diferencia alvéolo-arterial de oxígeno
característicamente aumenta, ya que, al mismo tiempo
que cae la PaO2
por efecto de la admisión venosa, la hiperventilación
de los territorios más normales aumenta la PAO2
promedio. Este hecho es muy importante en clínica,
ya que si sólo consideramos la PaO2, una disminución
de /Q bien
compensada pasa inadvertida. En cambio, la diferencia A-a
estará usualmente aumentada, constituyéndose
así en el índice más sensible de /Q
disminuido.
De lo expuesto se deduce que una
característica importante de los trastornos
con disminución de  /Q
es que su distribución no es homogénea,
existiendo áreas capaces de hiperventilar.
Debe tenerse presente, sin embargo, que si las áreas
con relaciones  /Q
bajas son muy extensas, la hiperventilación
del resto del pulmón es incapaz de compensar,
y se produce no sólo hipoxemia, sino que también
hipercarbia. |
CORTOCIRCUITO O AUMENTO DE LA ADMISION
VENOSA
La perfusión de áreas no
ventiladas significa que a la sangre arterializada en el
resto del pulmón se agrega sangre que conserva su
carácter venoso, lo que se denomina aumento de la
admisión venosa (Figura 10-2).

Figura 10-2. Clasificación
de los trastornos de la relación  /Q
con admisión venosa. La sangre venosa puede
pasar al lado arterial por vía extra-alveolar
(venas de Tebesio y bronquiales, comunicaciones
arteriovenosas e intracardíacas) constituyendo
un cortocircuito extrapulmonar. La admisión
venosa puede producirse también por la presencia
de zonas no ventiladas (  /Q
= 0), por lo que la sangre no se arterializa, dando
origen a un cortocircuito intrapulmonar, que posee
el mismo efecto fisiológico que el extrapulmonar
La sangre que escapa a la hematosis puede pasar por diferentes
vías:
-Comunicaciones anatómicas normales
entre el lado derecho y el izquierdo de la circulación,
como las venas bronquiales y venas de Tebesio, que drenan
sangre venosa a las venas pulmonares y al corazón
izquierdo sin pasar por la red capilar pulmonar.
-Conexiones patológicas, como se
observa en las fístulas arteriovenosas pulmonares
y en las comunicaciones intracardíacas, constituyendo
todos ellos cortocircuitos extrapulmonares.
-Capilares de territorios alveolares totalmente
excluidos de ventilación (  /Q
=0), que constituyen el cortocircuito intrapulmonar propiamente
tal.
CAUSAS DE CORTOCIRCUITO INTRAPULMONAR
El cortocircuito intrapulmonar puede producirse básicamente
en dos circunstancias:
-Ocupación o relleno alveolar, por líquido,
como ocurre en el edema pulmonar cardiogénico y
en el síndrome de distrés respiratorio agudo,
o por secreciones y material inflamatorio, como se observa
en las neumonías.
-Colapso alveolar, propio de las atelectasias.
CONSECUENCIAS FUNCIONALES
La Figura 10-3 esquematiza, a la izquierda,
un pulmón formado por dos unidades alvéolo-capilares,
A y B, en que la unidad B tiene una ocupación completa
del espacio alveolar por edema, de manera que su ventilación
es nula y su relación /Q
es igual a cero.

Figura 10-3 Efecto del
O2 100% sobre la
PO2 en un cortocircuito. La figura es
similar a la 10-1 pero el trastorno en este caso es un
cortocircuito por ocupación del espacio alveolar
de la unidad B. Respirando aire, la PO2
de la sangre mezclada es menor que en el ejemplo con disminución
de la relación  /Q.
En los casos con cortocircuito la administración
de O 100% modifica escasamente la PO2de
la sangre mezclada. Esto se debe a que la sangre proveniente
de la unidad B no se ha puesto en contacto con el O 2
administrado y por lo tanto no ha modificado su contenido
de O 2. Por otra parte,
el pequeño aumento de contenido de 2 producido
por el O 2 100% en
la unidad A no es suficiente como para compensar el bajo
contenido de O 2 de
la unidad B.
Asumiremos, al igual que en el ejemplo
anterior y en beneficio de la simplicidad, que el flujo
sanguíneo para ambas unidades es similar. La
PO2 y PCO2
de la sangre venosa que ingresa a ambas unidades
son 40 y 46 mmHg, respectivamente. Como mecanismo compensatorio,
la unidad A hiperventila con caída de la PACO2
a 30 mmHg y alza de la PAO2
a 102 mmHg. La sangre venosa que pasa por la unidad
B, que no participa en la ventilación, permanece
inalterada. En la unidad A, la PaO2
y PaCO2
de la sangre capilar se equilibran completamente con
las presiones de los respectivos gases alveolares.
La PaO2
de la mezcla de sangres provenientes de las
dos unidades estará determinada por el contenido
final de O2 de
la mezcla, a partir de los contenidos de O2
de la sangre de cada zona, deducidos de la curva de
disociación de la Hb incluida en la misma figura.
El contenido de la sangre proveniente de A es 19,8 ml/dl
y el de B es de 15,2 ml/dl. Dado que ambas unidades
tienen igual perfusión, el contenido de O2
de la sangre mezclada es 17,5, promedio de las cifras
antes anotadas. La PaO2
de la mezcla con este contenido será,
de acuerdo a la curva de disociación de la Hb,
de 51 mmHg.
EFECTO DE LA ADMINISTRACION DE O2
a) En presencia de relaciones /Q
bajas
En la Figura 10-4 se muestran los efectos
de administración de O2
en alta concentración sobre los gases arteriales
en un pulmón similar al de la Figura 10-1.
Figura 10-4. Efecto
del O2 100% sobre
la PO2 en un
caso con disminución de la relación
& V/Q . Cada figura muestra dos unidades alvéolo-capilares,
una de ellas con obstrucción de & su vía
aérea y disminución de su relación
 /Q.
En la parte inferior se muestra una curva de disociación
de la hemoglobina con los valores de PO2
y contenido de O2
de la sangre que abandona las unidades A y B y de
la mezcla de ambas (x). La figura de la izquierda
representa la situación respirando aire y la
de la derecha aquélla respirando 100% de O2.
Al igual que en la Figura 9-2, existe hipoxemia respirando
aire. La administración de 100% de O2
aumenta más la PAO2
de la unidad A que de la unidad B, pero las diferencias
de contenido de O2
son mínimas. En estas condiciones la PO2
de la sangre mezclada (x) es muy superior a la observada
respirando aire.
Al dar O2 100%,
la PaO2
de la unidad A sube a 630 mmHg. Debido a su baja ventilación,
la PaO2
de la zona B sólo sube a 260 mmHg. En las curvas
de disociación de la hemoglobina correspondientes
se ha calculado la PaO2
resultante de promediar los contenidos de O2.
Se puede observar que la PO2
de la sangre mezclada sube a 445 cuando se respira O2
100%. La PA-aO2
en este caso es de 623-445 = 178 mmHg. Respirando O2
100%, se acepta como normal una PA-aO2
de alrededor de 100 mmHg, producto de los cortocircuitos
normales y por problemas técnicos de la medición
de PO2 muy altas.
b) En presencia de cortocircuito
En la Figura 10-3 se muestra, a la derecha, el efecto
de la administración de O2 100% en un modelo
de cortocircuito.. La PO2
de la sangre mezclada respirando aire es en este caso
menor que en el ejemplo anterior, pues la sangre de
la unidad B no se modificó en su pasada por el
alvéolo y mantiene una PO2
y una PCO2 correspondientes
a sangre venosa. Se puede apreciar que, al respirar
O2 100%, la composición
de la sangre que sale de la unidad B no se ha modificado,
ya que no ha estado en contacto con el oxígeno
administrado, y que la de la unidad A ha mejorado muy
poco su contenido de O2,
ya que desde antes estaba casi saturada. Por estas razones,
la PO2 de la sangre
mezclada sólo se ha elevado de 51 a 59 mmHg.
La PA-aO2
calculada en este caso de cortocircuito absoluto es
de 623-59 = 564 mmHg, cifra muy superior a la observada
en el ejemplo anterior.
En suma, la administración
de O2 100% permite diferenciar si el mecanismo
causante de una hipoxemia es una disminución
de la relación VQ (< 0 y> 0) o un
cortocircuito absoluto (  /Q
= 0). En el primer caso, la elevación de
la PAO2 en la unidad hipoventilada, aunque es
menor que en la unidad normal, sobrepasa sobradamente
lo necesario para arterializar la sangre venosa.
En cambio, en el cortocircuito el O2 administrado
no llega a la membrana alvéolo-capilar
y, por lo tanto, no modifica la composición
de la sangre venosa en la unidad alterada y sólo
logra un mínimo aumento del contenido de
O2 en solución física en la sangre
que pasa por la unidad normal. |
Es importante resaltar el efecto magnificador que tiene
el uso de O2 100%
sobre la caída de PaO2
producida por un cortocircuito. Debido a que,
a presiones altas, la relación contenido/presión
corresponde a la porción horizontal de la curva
de disociación de la Hb, la caída de contenido
producida por el cortocircuito, aunque sea modesta,
se traduce en una gran caída de la PaO2
que resulta fácil evidenciar (Figura
10-3). Esta particularidad se aprovecha en clínica
para detectar y cuantificar aproximadamente los cortocircuitos.
La medición más exacta del porcentaje
del gasto cardíaco que pasa por zonas de cortocircuito
exige obtener una muestra de sangre venosa mixta de
la arteria pulmonar a través de un catéter
que se introduce por una vena periférica hasta
el corazón derecho. Esta información puede
ser necesaria en el seguimiento de enfermos con insuficiencia
respiratoria muy grave.
La diferenciación entre
cortocircuito y desequilibrio de las relaciones
 /Q
tiene importancia diagnóstica y terapéutica,
ya que si existe efecto cortocircuito, los esfuerzos
deben dirigirse a expandir o ventilar los alvéolos
ocupados o colapsados, sin lo cual la oxigenoterapia
será de efecto limitado. |
EFECTOS DEL EJERCICIO SOBRE LA PaO2
El efecto del ejercicio sobre los gases arteriales en
pacientes con trastornos de la relación /Q
es complejo y no siempre previsible. En algunos enfermos
con disminución de la relación /Q
causada por espasmo del músculo liso bronquial
(asma), es posible observar broncodilatación durante
el ejercicio, con mejoría de la A
regional y, por consiguiente, de la relación /Q,
mientras que en otros asmáticos que presentan espasmo
bronquial precisamente a consecuencia del ejercicio, este
agrava el VQ y la hipoxemia. Aunque el grado de obstrucción
bronquial no varíe con el ejercicio, la ventilación
regional puede disminuir debido a que las zonas obstruidas
no tienen tiempo de vaciarse durante la espiración
acortada por la mayor frecuencia respiratoria. Otras veces
el ejercicio aumenta más el volumen corriente que
la frecuencia, mejorando la ventilación de zonas
hipoventiladas.
En trastornos /Q
con efecto cortocircuito, es frecuente que, durante el
ejercicio, el flujo sanguíneo por el cortocircuito
aumente, persistiendo la falta de ventilación.
Además, la PaO2
puede caer porque la mayor extracción periférica
de O2 determina una caída del contenido de O2
de la sangre venosa, lo que aumenta el efecto de la admisión
venosa sobre la PaO2.
De lo expuesto se deduce que los cambios en los gases
arteriales con el ejercicio no son indicadores seguros
de determinado mecanismo fisiopatológico de hipoxemia.
No obstante, el examen es útil, en conjunto con
el resto del estudio funcional, para investigar la eficacia
del pulmón bajo condiciones de mayor exigencia
y poner de manifiesto o exagerar alteraciones ocultas
en el reposo.
TRASTORNOS DE DIFUSION
Teóricamente, es posible suponer que una unidad
alveolar que recibe una ventilación adecuada y
una perfusión proporcional no presente una hematosis
normal porque la membrana alvéolo-capilar está
engrosada y bloqueá el paso de los gases, especialmente
el oxígeno. Este tipo de anomalía se ha
denominado trastorno de difusión. En la realidad,
sin embargo, la situación no se produce en forma
pura, ya que el engrosamiento de la membrana es parte
de una patología intersticial que altera la ventilación
alveolar regional por rigidez del parénquima y
comprime o destruye capilares. Por estas razones el trastorno
de difusión por bloqueo alvéolo-capilar
es más bien una abstracción conceptual de
un fenómeno inseparable de los trastornos /Q
que se observan en enfermedades del intersticio.
Como vimos en el capítulo correspondiente de fisiología,
los métodos clínicos utilizados en la medición
de la difusión de gases son inespecíficos,
pues no sólo se alteran con los trastornos de la
difusión propiamente tal, sino también por
alteraciones de la relación /Q
y por disminución del área de membrana.
CONSECUENCIAS FUNCIONALES
Los trastornos de difusión se traducen básicamente
en hipoxemia que aumenta con el ejercicio. En este caso
el fenómeno se explica porque la aceleración
de la circulación acorta el tiempo de tránsito
de cada eritrocito por la zona de intercambio gaseoso
y, como el paso del O2
a través de la membrana engrosada es más
lento que lo normal, la Hb sólo alcanza a saturarse
parcialmente (Figura 3-2). Con la administración
de O2 al 40%, la
hipoxemia se corrige, ya que no hay obstáculo para
que el gas llegue a los alvéolos e incremente marcadamente
la diferencia de presión entre aire y sangre venosa,
superándose así el obstáculo de difusión.
El CO2
muy raramente se altera por este mecanismo, por
ser 20 veces más difusible que el O2.
Aunque pueden producirse limitaciones para su eliminación
en territorios capilares muy dañados, la eficiencia
de la hiperventilación compensatoria para este
gas es tal que, usualmente, la PaCO2
es normal.
La medición de la difusión
se hace a través de la capacidad de difusión
para O2 o para CO,
definida como la cantidad de gas en ml que es transferida
en un minuto por cada mmHg de diferencia de presión
media de este gas entre el alvéolo y el capilar.
Los métodos para medirla son complejos y sujetos
a reparos, ya que dependen fuertemente de la relación
/Q y no
todas las técnicas miden lo mismo. Por esta razón,
cuando se emplea en clínica no se pretende estar
midiendo sólo la difusión, sino una combinación
de ésta con factores /Q
y de área de membrana.
Para las necesidades clínicas,
en general, no es necesario identificar y evaluar en todo
su detalle cada uno de los mecanismos que hemos analizado,
ya que su estudio fisiopatológico es demasiado
complejo, especialmente en los frecuentes casos mixtos,
y los datos clínicos y radiológicos pueden
aportar elementos suficientes para tomar decisiones.
Clinicamente se considera que
el diagnóstico de trastorno de difusión
está suficientemente fundamentado si se constata
una hipoxemia que se exagera con el ejercicio y
se corrige con oxígeno al 40%, en el contexto
de una enfermedad que afecta el intersticio pulmonar |
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