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Como se señaló
en el esquema general sobre la función pulmonar con que
se inicia este libro, es posible diferenciar en el pulmón
tres compartimentos que tienen, a pesar de su estrecha integración,
fisonomías relativamente propias: las vías aéreas,
los espacios alveolares y el intersticio pulmonar (Figura II).
En este capítulo analizaremos las alteraciones funcionales
comunes y específicas que se producen cuando estas áreas
son asiento de enfermedad. Este conocimiento es básico
para comprender más adelante, en los capítulos de
semiología, la génesis y el significado de diversos
síntomas y signos de enfermedades pulmonares, y para fundamentar
la aplicación del estudio funcional respiratorio a la solución
de problemas clínicos.
ALTERACIONES FUNCIONALES POR COMPROMISO DE
LA VIA AEREA
La alteración funcional primaria más
importante que pueden originar las enfermedades de las vías
respiratorias, es la obstrucción al flujo aéreo.
Causas de obstrucción de la vía
aérea
El área de sección de la vía
aérea puede disminuir como consecuencia de diversos mecanismos
patológicos. En las vías aéreas centrales
(faringe, laringe y tráquea) estos mecanismos incluyen:
- inflamación
- neoplasias
- estenosis cicatricial
- hipotonía de los músculos faríngeos
durante el sueño
- cuerpo extraño
- parálisis de cuerdas vocales
- compresión extrínseca
En las vía aéreas periféricas
(bronquios y bronquíolos) los mecanismos de obstrucción
son:
- contracción del músculo liso
- edema e infiltración celular inflamatoria de la mucosa
- retención de secreciones
- neoplasias
- estenosis cicatricial
- cuerpo extraño
- disminución del soporte elástico de las vías
aéreas intrapulmonares (Figura 14-1)

Figura 14-1. Disminución
de la tracción radial sobre la vía aérea
en el enfisema. En condiciones normales, el tejido elástico
del pulmón tracciona radialmente las vías
aéreas intraparenquimatosas, lo cual las mantiene
abiertas. En el enfisema pulmonar hay una disminución
de la tracción radial debido a la destrucción
de los tabiques alveolares. Esto trae como consecuencia
una disminución del calibre de estas vías
aéreas.
Por su configuración anatómica
y funcional, las consecuencias de la obstrucción de la
vía aérea central son muy diferentes a las de la
obstrucción de las vías aéreas periféricas.
Obstrucción de la vía aérea
central
Debido a su pequeña área de
sección, las vías centrales contribuyen en un elevado
porcentaje a la resistencia total de las vías aéreas
(RVA) (Tabla 2-2), de manera que una disminución de su
calibre puede aumentar marcadamente la RVA. Las características
funcionales varían según la localización
intra o extratorácica de la obstrucción. La presión
que rodea la vía aérea extratorácica (laringe
y porción superior de la tráquea) es la presión
atmosférica, que no varía durante la respiración.
La presión intraluminal se hace negativa durante la inspiración,
por lo que la vía aérea tiende a estrecharse en
esta fase. Durante la espiración, en cambio, la presión
intraluminal es positiva y la vía aérea se dilata
(Figura 14-2).

Figura 14-2. Cambios
del calibre de la vía aérea central durante
inspiración y espiración forzadas. La vía
aérea central extratorácica se estrecha
durante la inspiración y se dilata durante la espiración.
La vía aérea intratorácica, en cambio,
se dilata durante la inspiración y se estrecha
en espiración. Los cambios de calibre se acentúan
si existen lesiones obstructivas.
Por esta razón, las obstrucciones de la
vía extratorácica se manifiestan por un aumento
de la resistencia inspiratoria, mientras que la espiratoria puede
mantenerse normal.
El efecto de las obstrucciones de la porción
inferior de la tráquea, en cambio, depende de la relación
entre dos presiones que cambian durante la respiración:
la que existe dentro del conducto y la que existe dentro del tórax.
Aunque la presión intraluminal varía en el mismo
sentido que la presión extraluminal, normalmente se producen
diferencias debido al desgaste de presión producido por
la resistencia al flujo dentro de la vía aérea,
de manera que el calibre de la vía aérea intratorácica
se dilata durante la inspiración y se estrecha en espiración.
Cuando existe una obstrucción parcial de la vía
aérea central intratorácica el estrechamiento espiratorio
descrito la exagera, aumentando la resistencia espiratoria.
Para diferenciar entre la obstrucción
central y la periférica, resulta útil recurrir a
la curva flujo-volumen realizada en inspiración y espiración
forzadas. Como vimos en el capítulo 2, durante la espiración
forzada el flujo aéreo se limita por el colapso de la vía
aérea en los puntos de igual presión (PIP). Al comienzo
de la espiración, cuando el volumen pulmonar es alto, los
PIP se localizan en la tráquea y bronquios, con lo que
se exagera cualquier obstrucción existente en esas estructuras.
A medida que la espiración progresa y el volumen pulmonar
se va reduciendo, los PIP se desplazan hacia la periferia, exagerando
las obstrucciones localizadas en ese nivel.
La Figura 14-3 muestra las curvas flujo-volumen
obtenidas en un sujeto normal y en pacientes con obstrucción
de la vía aérea central. Además, se incluye
la curva de un paciente con obstrucción difusa de las vías
aéreas periféricas.

Figura 14-3. Curvas flujo-volumen
de un sujeto normal (A) y de pacientes con diferentes enfermedades
de la vía aérea. La curva B, de un paciente
con obstrucción de vía aérea central
(OVAC) extratorácica, muestra una meseta con disminución
de los flujos inspiratorios y conservación de los
flujos espiratorios. La curva C, de un paciente con OVAC
intratorácica, tiene una meseta con disminución
de los flujos espiratorios a volúmenes pulmonares
altos y flujos inspiratorios normales. La curva D, de un
paciente con OVAC fija, presenta disminución de los
flujos inspiratorios y espiratorios, con formación
de meseta. La curva E, de un paciente con obstrucción
bronquial difusa, muestra una disminución preponderante
de los flujos espiratorios a volúmenes pulmonares
bajos, sin formación de meseta.
En el sujeto normal (curva A), los flujos inspiratorios
y espiratorios máximos al 50% de CV son prácticamente
iguales. En la obstrucción central extratorácica
(curva B), existe una disminución marcada de los flujos
inspiratorios máximos con aplanamiento de la curva inspiratoria
y conservación de los flujos espiratorios. La curva C corresponde
a un paciente con obstrucción traqueal intratorácica:
se observa una disminución de los flujos espiratorios máximos
a volúmenes pulmonares altos, con indemnidad de los flujos
inspiratorios. Si la obstrucción traqueal está constituida
por un segmento rígido (obstrucción "fija"), la
zona estrechada no cambia notoriamente su diámetro interno
con los cambios de presión, por lo que la limitación
del flujo aéreo es similar en inspiración y espiración
(curva D). En este caso no es posible diferenciar la localización
intra o extratorácica de la lesión mediante la curva
flujo-volumen. La curva E fue obtenida en un paciente con obstrucción
bronquial periférica difusa. Se puede apreciar que existe
una disminución preponderante de los flujos espiratorios,
pero que, a diferencia de los pacientes con obstrucción
traqueal, esta disminución de flujos es más marcada
a volúmenes pulmonares bajos.
Si no se dispone de equipo para efectuar
una curva flujo-volumen, una información similar puede
obtenerse con la espirometría. Mediante este examen es
posible medir el volumen inspiratorio forzado del primer segundo
(VIF1), además del VEF1. En sujetos
normales la relación VEF1/VIF1 varía
entre 0,8 y 1,2. Valores superiores a este límite sugieren
obstrucción extratorácica. Los valores inferiores
a 0,8 pueden observarse tanto en obstrucción central intratorácica
como en obstrucción bronquial difusa. Una disminución
más acentuada del flujo máximo espiratorio (PEF)
que del VEF1 también sugiere obstrucción
traqueal intratorácica. Esto se debe a que el PEF representa
el flujo máximo logrado a volúmenes pulmonares altos,
mientras que el VEF1, incluye flujos espiratorios tanto
a volúmenes pulmonares altos como bajos.
Consecuencias funcionales
Los volúmenes y capacidades pulmonares
no se alteran significativamente en la obstrucción central,
salvo en trastornos extremos. La distensibilidad pulmonar es usualmente
normal. Tampoco se altera la relación /Q,
ya que, estando las vías aéreas periféricas
normales, la distribución del aire inspirado y la perfusión
sanguínea no presentan alteraciones. En consecuencia, en
casos de obstrucción central corrientemente no existe hipoxemia.
En casos muy graves puede producirse fatiga muscular respiratoria
que lleva a hipoventilación alveolar con hipercapnia e
hipoxemia secundaria.
Obstrucción de las vías aéreas
periféricas
Las consecuencias fisiológicas de
la obstrucción bronquial periférica difieren marcadamente
de acuerdo a su extensión, localización y grado.
Obstrucción localizada
En el caso de la obstrucción aislada
de una rama bronquial, los trastornos fisiológicos dependen
de su localización. La obstrucción de un bronquio
pequeño produce alteraciones fisiológicas mínimas,
que habitualmente no pueden detectarse en los exámenes
funcionales corrientes. En un bronquio mayor, como uno segmentario,
la obstrucción parcial puede producir alteraciones leves
en los gases arteriales (disminución de la relación /Q
con aumento de la PA-aO2), mientras que
la espirometría será probablemente normal. La obstrucción
completa de un bronquio mayor puede causar atelectasia del territorio
pulmonar correspondiente, con disminución del volumen pulmonar
detectable en la radiografía de tórax y alteraciones
funcionales de tipo restrictivo, que veremos más adelante.
Sin embargo, la obstrucción total de un bronquio mayor
no siempre produce colapso alveolar, debido a la existencia de
ventilación colateral a través de los poros de Kohn
que, en muchos casos, es suficiente para mantener insufladas las
zonas tributarias del bronquio ocluido. Las zonas ventiladas colateralmente
no se vacían durante una espiración máxima,
por lo que tienden a disminuir la CV y aumentar el VR. Debido
a la disminución del calibre bronquial en espiración,
ocasionalmente la obstrucción toma un carácter valvular,
permitiendo la entrada de aire en la inspiración e impidiendo
su salida en la espiración. Esto conduce a hiperinsuflación
del territorio comprometido, lo que limita la CV tanto por atrapamiento
de aire como por compresión de parénquima vecino.
Obstrucción difusa: limitación
ventilatoria obstructiva
La obstrucción bronquial generalizada
es muy frecuente y se debe a noxas que actúan difusamente,
como el tabaco, o a la existencia de una hiperreactividad bronquial.
Esta última hace que la vía aérea responda
con obstrucción bronquial exagerada y extensa ante diferentes
estímulos, aunque éstos actúen localmente.
El trastorno funcional producido en estas situaciones es característico
y se denomina limitación ventilatoria obstructiva.
La magnitud de las alteraciones funcionales depende
de la intensidad y extensión de la obstrucción de
bronquios y bronquíolos. Es necesario recordar que la contribución
de cada generación bronquial a la resistencia total de
la vía aérea disminuye marcadamente al alejarse
de la tráquea. Debido a este fenómeno, la obstrucción
de las vías aéreas pequeñas (menores de 2
mm de diámetro interno) viene a causar síntomas,
o se revela en la espirometría, en etapas relativamente
avanzadas. De la Tabla 2-2 puede deducirse que un aumento del
100% en la resistencia de las vías aéreas menores
de 2 mm (equivalente a la obliteración de la mitad de ellas)
produce un aumento de sólo un 16% en la resistencia total.
Un trastorno de esa magnitud no produce síntomas y no altera
significativamente el VEF1.
Para detectar obstrucción de estas vías
se han diseñado múltiples pruebas funcionales, cuya
aplicación e interpretación son complejas, de manera
que se reservan básicamente para la investigación.
A medida que la obstrucción bronquial aumenta en intensidad,
el VEF1 disminuye progresivamente. Cuando esta caída
alcanza el límite inferior del valor teórico, se
puede afirmar con alta certeza que existe una disminución
clínicamente significativa de los flujos espiratorios máximos.
Un valor similar tiene una disminución del VEF1
más rápida que la que normalmente se produce con
la edad, aun cuando se mantenga dentro del rango normal.

Figura 14-4. Alteraciones
de los volúmenes pulmonares en los patrones obstructivo
y restrictivo. En el patrón obstructivo, la CPT está
normal o elevada a expensas del VR, ya que la CVF está
baja. La CRF está claramente aumentada, mientras que
el VEF1 y su relación con la CVF están disminuidos.
En el patrón restrictivo en cambio, existe una disminución
de CPT, CVF, CRF y VR. El VEF1 está disminuido proporcionalmente
a CVF, por lo que la relación VEF1 /CVF es normal.
Consecuencias funcionales
Volúmenes y capacidades. La capacidad
residual funcional está característicamente aumentada
por diferentes mecanismos.
a) Atrapamiento de aire, debido a que éste
entra con relativa facilidad durante la inspiración,
que distiende los bronquios, pero queda retenido cuando en la
espiración éstos se estrechan y, por estar de
partida parcialmente ocluidos, colapsan más tempranamente.
Además, como el flujo aéreo está limitado,
el pulmón no alcanza a vaciarse totalmente en el tiempo
disponible antes de que se inicie la próxima inspiración
(Figura 14-4).
b) Aumento del tono de los músculos
inspiratorios al final de la inspiración, lo que mantiene
el pulmón más inflado, con aumento de la capacidad
residual funcional. Con ello se consigue que la tracción
elástica del pulmón mantenga los bronquios distendidos,
con disminución de su resistencia. Se trataría,
en consecuencia, de un fenómeno compensatorio del estrechamiento
bronquial.
c) Disminución de la retracción
elástica del pulmón, como sucede en el enfisema,
por destrucción de tabiques alveolares. La menor fuerza
de retracción del pulmón deja sin contrapeso a
la fuerza de expansión elástica del tórax,
con lo que el equilibrio entre ambas se establece a un mayor
volumen de reposo o capacidad residual funcional (Figuras 2-11
y 2-12).
La capacidad vital puede estar normal, pero
usualmente está disminuida en proporción al aumento
del volumen residual. La capacidad pulmonar total puede estar
normal o, más frecuentemente, aumentada a expensas del
volumen residual.
Volúmenes dinámicos. Son
los que más característicamente se alteran, por
el aumento de la resistencia en la vía aérea obstruida.
En el caso del enfisema se agrega el efecto de la disminución
de la retracción elástica del pulmón, que
es la fuerza propulsora del flujo aéreo espiratorio.
El VEF1 se encuentra disminuido
(Figura 14-4), tanto en su valor absoluto como en relación
con la capacidad vital del propio enfermo (VEF1/CVF
por debajo del límite inferior teórico).
El flujo máximo de media espiración
(FEF25-75) está muy disminuido y la ventilación
máxima voluntaria cae marcadamente, ya que depende básicamente
de los flujos aéreos que se logra alcanzar.
Mecánica ventilatoria
- La distensibilidad pulmonar medida en forma
estática puede estar normal, como sucede en casos de asma,
o aumentada, como se observa en enfisema.
- El trabajo respiratorio se encuentra aumentado
en proporción a la mayor resistencia de la vía aérea.
Además, existe un aumento del trabajo respiratorio porque,
debido a la hiperinsuflación pulmonar, el volumen corriente
se sitúa en la parte más horizontal de la curva
presión-volumen del pulmón (Figura 2-10), donde
se necesita desarrollar mayor presión para movilizar un
volumen dado.
- Además, existe un aumento del trabajo
de los músculos inspiratorios debido al fenómeno
denominado autoPEEP (de positive end expiratory pressure).
En condiciones normales, al final de la espiración la presión
alveolar es igual a la atmosférica. Si existe limitación
del flujo espiratorio por obstrucción bronquial, la presión
inatraalveolar al final de la espiración es positiva, ya
que el pulmón no alcanza a vaciarse antes del inicio de
la siguiente inspiración. Esto implica que para hacer entrar
aire a los alvéolos los músculos inspiratorios deben
ejercer un trabajo adicional, que es el necesario para llevar
la presión alveolar a cero y luego continuar contrayéndose
para crear la presión negativa necesaria para hacer entrar
el aire. Se ha calculado que éste es el factor más
importante en el aumento del trabajo de los músculos inspiratorios
en los pacientes con obstrucción bronquial.
Ventilación alveolar. La ventilación
alveolar no disminuye siempre en proporción al grado de
obstrucción bronquial y aumento del trabajo respiratorio,
debido a que existe una gran variabilidad individual en el comportamiento
de los centros respiratorios. Esto se pone de manifiesto especialmente
en obstrucciones crónicas de grado avanzado: a igual compromiso
funcional, un paciente puede tener una PaCO2
normal y otro hipercapnia. En el pasado, este fenómeno
fue atribuido a diferencias morfológicas en las lesiones
del pulmón, pero actualmente se acepta que el factor determinante
es la sensibilidad de los centros respiratorios, que tiene una
base genética. En la mayoría de los enfermos limitación
crónica del flujo aéreo se produce una mayor actividad
de los centros respiratorios, por efecto de estímulos humorales
y propioceptivos pulmonares. En las etapas iniciales, esta mayor
actividad alcanza un grado tal como para mantener la ventilación
alveolar normal, aun a costa de un gran trabajo respiratorio,
con la consiguiente disnea o dificultad respiratoria subjetiva.
En las etapas más avanzadas de la enfermedad, el aumento
de actividad neuronal no es suficiente como para mantener la ventilación
alveolar en contra de las resistencias aumentadas, por lo que
se produce hipercapnia.
Otro mecanismo que puede explicar la hipoventilación
crónica en estos pacientes, a pesar de que la actividad
neuronal esté aumentada, es la de fatiga crónica
de los músculos respiratorios. Estos músculos, al
contrario de los esqueléticos, no pueden detener su contracción
rítmica para descansar y sólo lo hacen durante la
espiración. En un individuo sano la respiración
en reposo demanda poco trabajo, por lo que el músculo es
capaz de recuperarse de episodios agudos de fatiga derivados de
mayor actividad física. En los enfermos obstructivos crónicos,
en cambio, el trabajo que exige la ventilación de reposo
está tan aumentado que probablemente no pueden recuperarse
de los episodios de fatiga aguda causados por pequeños
esfuerzos de la vida diaria o por infecciones, edema pulmonar,
etc. Con ello se crearía un estado crónico de fatiga
acumulada, por lo que los músculos no serían capaces
de responder a la mayor demanda de ventilación de los centros
respiratorios. Además, contribuyen a esta situación
otros factores, como la desventaja mecánica en que están
los músculos inspiratorios por el acortamiento que les
significa el tórax hiperinsuflado, la hipoxemia que afecta
a los músculos, la mala nutrición común en
estos enfermos, etc.
Intercambio gaseoso.
La obstrucción difusa, por ser inhomogénea, exagera
las diferencias normales de relación /Q
en el pulmón, produciéndose variadas combinaciones
de áreas con /Q
normal, otras mal ventiladas y bien perfundidas (disminución
de /Q), y otras
bien ventiladas y mal perfundidas (espacio muerto). La menor homogeneidad
de la relación /Q
trae como consecuencia un aumento de la PA-aO2
que, al acentuarse, causa una caída progresiva de la PaO2,
que no puede ser compensada por las zonas bien ventiladas por
las razones expuestas en el capítulo 10. Desde el punto
de vista de la ventilación alveolar, los efectos contrarios
de las diferentes relaciones /Q
sobre la PaCO2 pueden compensarse mutuamente,
pero a medida que aumenta la proporción de unidades con
/Q bajo se va produciendo
una hipoventilación alveolar global con hipercapnia.
La difusión
de gases en sí es normal, porque la membrana alvéolo
capilar no está alterada como para obstaculizar
el paso de los gases. Sin embargo, si hay enfisema se observa
una disminución de la capacidad de transferencia de gases
debida a la reducción del área de membrana (ver
capítulo 3).
La hipoxemia debida a disminución
de la relación /Q
puede corregirse con el ejercicio en los casos leves o medianos
por efecto de la mayor ventilación. Si la alteración
es muy marcada, el ejercicio aumenta la perfusión más
que la ventilación y exagera la hipoxemia.
ALTERACIONES FUNCIONALES POR COMPROMISO DEL ESPACIO
ALVEOLAR
CAUSAS DE COMPROMISO DEL COMPARTIMENTO
ALVEOLAR
La participación funcional de los
espacios alveolares en la respiración puede verse alterada
por numerosas condiciones y enfermedades de muy diversa naturaleza.
Si bien son muchas las variantes involucradas, los mecanismos
de compromiso del espacio alveolar pueden reducirse básicamente
a tres:
1.- Ocupación del espacio alveolar.
2.- Atelectasia o colapso alveolar.
3.- Eliminación quirúrgica
de áreas del pulmón.
Es obvio que en algunas de estas lesiones el intersticio vecino
a los alvéolos alterados también se compromete.
Sin embargo, la magnitud de esta participación no alcanza
a modificar la fisonomía del cuadro determinado por la
exclusión alveolar. En consecuencia, debe subentenderse
que al referirnos a las alteraciones del compartimento alveolar
lo hacemos en el sentido de que éste es el predominantemente
comprometido.
La ocupación de los alvéolos
puede deberse a exudados (neumonías), ultrafiltrado capilar
(edema pulmonar), sangre (hemorragia pulmonar), células
neoplásicas (cáncer bronquioloalveolar), etc.
El colapso alveolar o atelectasia puede ser
consecuencia de la reabsorción del aire distal a una obstrucción
bronquial localizada total o deberse a la presencia de lesiones
que ocupen espacio dentro del tórax, ante las cuales el
pulmón disminuye de volumen más por retracción
elástica que por compresión. Las enfermedades asociadas
a este mecanismo son muy diversas: neumotórax, derrame
pleural, masas y quistes pulmonares, segmentos o lóbulos
hiperinsuflados, ascenso diafragmático por ascitis, etc.
También pueden producirse atelectasias por retracción
cicatrizal de áreas de pulmón o por hipoventilación,
en la cual se colapsan alvéolos que presentan insuficiente
expansión inspiratoria, especialmente en las zonas dependientes
del pulmón.
Consecuencias funcionales
La variedad de causas y mecanismos explica
que haya múltiples variantes en las consecuencias funcionales
del compromiso del espacio alveolar. Sin embargo, existen algunos
elementos que en conjunto configuran una imagen relativamente
característica:
Volúmenes pulmonares. Por tratarse
de lesiones que específicamente restringen el espacio alveolar,
es lógico que produzcan reducciones de los volúmenes
pulmonares (Figura14-4). Sin embargo, como veremos, tales alteraciones
no son siempre detectables.
Volumen corriente. La alteración
más frecuente es la disminución de este volumen,
que es compensada por un aumento de la frecuencia respiratoria,
con lo que suele resultar una ventilación alveolar normal
o aumentada. Los mecanismos que explican la reducción del
VC son múltiples, pero el más importante es la disminución
de la distensibilidad pulmonar. Esta determina, como respuesta
compensatoria, que se limite el volumen corriente, probablemente
para disminuir el trabajo elástico.
Capacidad vital. Aunque la exclusión
de espacios alveolares restringe directamente el volumen disponible
para esta maniobra, sólo las lesiones relativamente extensas
producen cambios capaces de sacar a la CV del amplio rango que
tienen los valores teóricos normales y configurar el patrón
espirométrico llamado restrictivo.
Así, un sujeto sano con una CV de un 120%
del valor teórico puede tener una lesión que reduzca
su CV a 80%, manteniéndose ésta aún "dentro
de límites normales". La situación es diferente
si existe una espirometría previa o se usa esta medición
para seguir la evolución de un enfermo. A esta limitación
de sensibilidad diagnóstica de la CV se une su falta de
especificidad, ya que se puede reducir por otros mecanismos y
enfermedades muy diferentes: por aumento del VR en obstrucción
bronquial difusa, por rigidez del parénquima en enfermedades
del intersticio, por fallas neuromusculares, por derrame pleural,
etc.
Volumen residual. Dependiendo de la
enfermedad causal, el VR puede estar normal o disminuido, pero
en general se afecta menos que la CV.
Capacidad pulmonar total. Disminuye
principalmente a expensas de la CV.
Resistencia de la vía aérea.
Los espacios alveolares comprometidos no ventilan significativamente,
de manera que el flujo aéreo se realiza a través
de los bronquios normales del resto del pulmón. En consecuencia,
no hay alteraciones de la resistencia de la vía aérea.
El valor absoluto del VEF1 suele disminuir en proporción
a la reducción de la capacidad vital, debido a que disminuye
la cantidad de aire disponible para ser expulsado en el primer
segundo. La conservación de una relación VEF1/CVF
normal indica este hecho y descarta que el VEF1 haya
disminuido por limitación del flujo espiratorio.
Distensibilidad pulmonar. En
casos de ocupación del espacio alveolar o atelectasias,
el área afectada no participa de los cambios de volumen
pulmonar, motivo por el cual no influye directamente en la distensibilidad.
Sin embargo, aunque el pulmón no afectado tiene una distensibilidad
en sí normal, para obtener el mismo volumen corriente es
necesario efectuar un cambio de presión mayor, debido a
la forma de la curva presión/volumen pulmonar (Figura 14-5).
En consecuencia, la distensibilidad pulmonar efectiva en estos
casos puede estar disminuida, lo que aumenta el trabajo elástico.
Intercambio gaseoso. La
presencia de alteraciones de la relación
/Q
depende de lo que sucede con la circulación capilar
de los alvéolos comprometidos. Si la perfusión está
mantenida o aumentada, como suele observarse en neumonías,
hay disminución de la relación /Q
con efecto cortocircuito. En cambio, si los capilares colapsan
en el mismo grado que los alvéolos, como sucede en algunas
atelectasias y neumotórax, el trastorno /Q
es escaso. En enfermos con exéresis quirúrgica,
la relación /Q
del pulmón remanente es normal.
Los gases arteriales
en un paciente en particular dependen básicamente de la
magnitud de los trastornos /Q
existentes, siendo la diferencia alvéolo-arterial el índice
más sensible. En la mayoría de los casos se observa
hipoxemia con PaCO2 normal o disminuida,
debido al efecto cortocircuito que ha sido explicado en el capítulo
10. La administración de O2 tiene poco o ningún
efecto sobre la PaO2, debido a que el oxígeno
no llega a los alvéolos ocupados o colapsados. Excepcionalmente,
en trastornos muy extensos como los producidos por edema pulmonar
cardiogénico o de permeabilidad, puede haber retención
de CO2, generalmente debido a fatiga muscular inspiratoria
debida al aumento del trabajo respiratorio y a la hipoxemia.
ALTERACIONES FUNCIONALES POR COMPROMISO DEL
INTERSTICIO
El intersticio pulmonar forma un tejido continuo,
que envuelve los bronquios y vasos intrapulmonares, rellena los
espacios entre los acinos alveolares y se une al tejido conjuntivo
bajo la pleura visceral. Está formado por sustancia amorfa,
células, fibras elásticas y colágenas. En
su espesor transcurren capilares y linfáticos. Parte de
las fibras se organizan en tabiques, que separan, en forma no
siempre completa, lobulillos, segmentos y lóbulos pulmonares.
En los alvéolos pueden distinguirse dos áreas: una
muy fina, óptima para la hematosis, ya que contacta íntimamente
el epitelio alveolar y el endotelio capilar, y otra gruesa con
presencia de tejido intersticial laxo. Es en esta área
donde primero se acumula el líquido cuando se produce edema
pulmonar, interfiriendo escasamente en el intercambio gaseoso.
Causas de compromiso intersticial
Las enfermedades que pueden comprometer predominantemente
el intersticio son muy numerosas (tabla 40-1) pero pueden reducirse
básicamente a la infiltración intersticial por líquido
(edema), células (inflamatorias o neoplásicas),
o tejido fibroso, con diversos grados de distorsión de
la arquitectura pulmonar. Corrientemente los componentes mencionados
se mezclan, determinando diversos grados de engrosamiento y rigidez.
Las alteraciones tienden a ser difusas pudiendo ser homogéneas
o, más frecuentemente, presentar focos en diferentes etapas
de evolución.
Consecuencias funcionales
Un determinante importante del tipo y grado
de las alteraciones funcionales es el carácter difuso o
extenso que presentan estas enfermedades. Las lesiones localizadas
pueden pasar fácilmente inadvertidas.
Volúmenes pulmonares. Al igual
que las enfermedades de los espacios aéreos, las lesiones
intersticiales restringen característicamente los volúmenes
pulmonares, pero en este caso el mecanismo básico es la
disminución de las distensibilidad pulmonar más
o menos difusa.
Volumen corriente. Característicamente,
este volumen tiende a disminuir, siendo compensado por un aumento
de la frecuencia respiratoria, lo que mantiene una ventilación
alveolar normal o aumentada. Esta taquipnea es una adaptación
del organismo a la mayor rigidez pulmonar, ya que en esta forma
se requieren cambios de presión menores para obtener el
volumen corriente y, por lo tanto, se efectúa un menor
trabajo muscular respiratorio.
Capacidad vital. Se encuentra frecuentemente
disminuida por la menor distensibilidad pulmonar y el aumento
de reflejos propioceptivos.
Volumen residual y capacidad pulmonar total.
Suelen estar reducidos en forma paralela a la CV.
Resistencia de la vía aérea.
Generalmente es normal, aunque en algunas de las enfermedades
del compartimento intersticial pueden producirse fenómenos
obstructivos en los bronquíolos. Sin embargo, por las razones
vistas en el capítulo 2, éstos contribuyen poco
a la resistencia total de la vía aérea y, por lo
tanto, no se reflejan en el VEF1. Este indicador se
modifica sólo en relación a los cambios de CVF,
conservándose normal la relación VEF1/CVF.
Distensibilidad pulmonar. La disminución
de la distensibilidad pulmonar es la alteración más
característica de los procesos intersticiales difusos,
y se debe al aumento intrínseco de la rigidez del parénquima
pulmonar (Figura 14-5).

Figura 14-5. Mecanismos de
disminución de la distensibilidad pulmonar. El gráfico
superior izquierdo representa la curva PV normal, que se muestra
como línea interrumpida en los otros. El área
sombreada representa el cambio de presión necesario para
obtener un determinado volumen corriente. En el engrosamiento
intersticial se observa una disminución de la distensibilidad
específica determinada por el pulmón más
rígido. En condiciones en que existe una disminución
del tejido pulmonar funcionante, tales como relleno alveolar,
resección quirúrgica o atelectasia (no mostrada
en la figura), también existe una disminución
de la distensibilidad efectiva, aunque las propiedades elásticas
del pulmón funcionante sean normales debido a que el
cambio de volumen represente una mayor proporción del
volumen total.
A diferencia de lo que sucede en las enfermedades
del espacio alveolar, tanto la distensibilidad efectiva como la
específica están disminuidas, como corresponde al
aumento de rigidez del parénquima ventilado.
Intercambio gaseoso. El engrosamiento
del intersticio produce dos tipos de alteraciones que generalmente
son inseparables. Por una parte, la disminución de la distensibilidad
local determina que ante un mismo cambio de presión las
zonas comprometidas aumenten menos su volumen, lo cual determina
una disminución local de la ventilación y, por consiguiente,
una caída de la relación /Q.
Por otra parte, el engrosamiento de la pared puede interferir
con la difusión de gases, especialmente del oxígeno.
Este último tipo de alteración sería comparativamente
de menor importancia. Se produce, en consecuencia, hipoxemia que
puede corregirse al administrar oxígeno. Debido al aumento
de la velocidad de circulación, durante el ejercicio se
acentúa la hipoxemia o aparece en casos con PaO2
normal en reposo. La PaCO2 es frecuentemente
baja, por su alta difusibilidad. Se observa hipercapnia sólo
en etapas terminales o cuando se agrega fatiga muscular respiratoria.
La medición de la capacidad de difusión
puede cuantificar la magnitud del trastorno, lo que es útil
en investigación o en el control de una evolución
de la enfermedad intersticial crónica bajo tratamiento.
PATRONES ESPIROMETRICOS OBSTRUCTIVOS Y RESTRICTIVOS
En relación con las alteraciones de
algunos volúmenes estáticos y dinámicos,
en las enfermedades de los compartimentos pulmonares hemos usado
los calificativos de obstructivo y restrictivo para referirnos
a dos patrones espirométricos que es posible diferenciar.
En la Figura 14-4 y más adelante en la Tabla 20-1 se resumen
sus características.
La calificación es relativamente sencilla
(capítulo 20) y tiene la utilidad de separar los mecanismos
que limitan el flujo aéreo de aquellos que restringen primariamente
el pulmón funcionante.
El patrón obstructivo se asocia básicamente
a enfermedades de las vías aéreas. Las limitaciones
ventilatorias restrictivas son en cambio de origen muy heterogéneo,
pudiendo observarse tanto en enfermedades del espacio alveolar
y del intersticio como en trastornos de la bomba músculo-torácica
y del control neurológico de la ventilación. |
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