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Resumen |
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En esta revisión se actualiza el mecanismo de acción del levonorgestrel
(LNG) usado en anticoncepción de emergencia. El análisis
crítico de la estimación de la eficacia anticonceptiva
del LNG indica que su tasa de falla es más alta que la
publicada. El LNG aumenta la viscosidad del moco cervical impidiendo
que los espermatozoides del reservorio cervical vayan a renovar
la población espermática en el sitio de fecundación.
Diversos autores han documentado que LNG suprime el pico preovulatorio
de gonadotrofinas e interfiere con el proceso ovulatorio en la
mujer y en modelos animales. Administrado después de la
ovulación en rata, en la mona Cebus apella y en
la mujer, no interfiere con la implantación del embrión.
Se concluye que LNG previene el embarazo solamente cuando se administra
en un momento del ciclo menstrual en el cual puede impedir la
fecundación y que el método falla cuando la administración
es más tardía.
palabras clave: levonorgestrel; migración espermática; ovulación.
HOW AND WHEN LEVONORGESTREL PREVENTS PREGNANCY IF IT IS ADMINISTERED AS EMERGENCY
CONTRACEPTIVE
This review updates the mechanism of action of levonorgestrel (LNG) used for
emergency contraception. A critical analysis of estimates of the
contraceptive efficacy of LNG indicates that its failure rate
is higher than previously reported. Under the effect of LNG, cervical
mucus turns highly viscous and hinders the exit of sperm from
the cervical reservoir needed to renew the sperm population at
the site of fertilization. Several authors have documented that
LNG suppresses the preovulatory surge of gonadotropins and interferes
with the ovulatory process in women and in animal models. Administered
after ovulation in the rat, in the Cebus apella monkey
and women, LNG does not interfere with embryo implantation. In
conclusion, LNG prevents pregnancy only when it is administered
at a time of the menstrual cycle in which it can impede fertilization
and the method fails when it is given at later stages of the cycle.
Key words: levonorgestrel; sperm migration; ovulation.
1. Introducción
La anticoncepción hormonal de emergencia (AE) es utilizada para evitar
un embarazo no deseado después de haber tenido una relación
sexual en la que no se usó método anticonceptivo
o si el que se usó presentó una falla. Fue diseñada
en la década de los años 60 para prevenir el embarazo
después de una violación y comenzó con
el uso de altas dosis de estrógenos que, aunque tenían
alguna efectividad, provocaban síntomas severos1,
2. Con el propósito de bajar la dosis de estrógeno,
Yuzpe y Lancee propusieron combinar etinil-estradiol con levonorgestrel
(LNG)3. Posteriormente, los estudios clínicos
comparativos realizados por la Organización Mundial de
la Salud (OMS) mostraron que LNG solo era mejor tolerado y más
efectivo que combinado con etinil-estradiol4. Consecuentemente,
el uso de LNG solo es hoy el método preferido para la
AE. La AE está aprobada por la OMS, la Federación
Internacional de Planificación de la Familia y las agencias
reguladoras de la mayoría de los países y muchos
la incluyen en las normas para atender casos de violación.
La recomendación actual es que la AE debe usarse solo
como método de emergencia y no es adecuada para ser usada
en vez de la anticoncepción hormonal de uso regular,
ya que es mucho menos efectiva y por usar dosis más altas
produce más síntomas adversos.
Las situaciones en que se usa AE incluyen:
-
•Una relación sexual voluntaria, en la que ni el hombre ni la mujer
usaron un método anticonceptivo.
-
• Una relación sexual voluntaria si el método anticonceptivo
se usó en forma incorrecta o hubo un accidente con
el uso de métodos de barrera o expulsión del
dispositivo intrauterino.
-
• En caso de violación, cuando la mujer violada no estaba usando
un método anticonceptivo.
La introducción de AE ha generado controversia en muchos países,
por la percepción –a nuestro juicio errónea–
de que induce aborto por alterar la implantación. Dicha
percepción probablemente deriva del hecho de que hasta
fines del siglo XX no había información suficiente
para descartar la posibilidad de que pueda evitar la gestación
interfiriendo sobre procesos posteriores a la fecundación.
Durante los últimos cinco años se han desarrollado
diversos estudios para dilucidar el modo como LNG previene el
embarazo cuando se administra como AE en la mujer. Previamente
hemos revisado el mecanismo de acción de LNG como AE5,
6, 7, 8, 9 y desde entonces se han publicado muy pocos
trabajos originales. En consecuencia, esta revisión cubre
gran parte del mismo material ya publicado por nosotros.
2. Qué es el levonorgestrel
El LNG es un esteroide sintético derivado de la 19-nortestosterona, que
actuando a través del receptor de la progesterona imita
los efectos de la hormona natural, por lo que se clasifica como
agonista o progestina. Cuando el LNG se usa como AE, se puede
emplear de tres maneras: a) La forma tradicional ha sido tomar
una píldora que contiene 750 µg de LNG, dentro
de las primeras 72 horas después de ocurrida la relación
sexual no protegida, y tomar una segunda píldora 12 horas
después de la primera. b) Otra modalidad es tomar las
dos píldoras de una vez, es decir, usar una dosis única
de 1.500 µg de LNG, lo que es igualmente efectivo que
la forma tradicional y no se acompaña de más efectos
adversos10. c) Otra alternativa más cómoda
e igualmente efectiva que el intervalo de 12 horas es tomar
las dos píldoras separadas por un intervalo de 24 horas11.
3. Eficacia anticonceptiva
No se ha podido determinar la eficacia anticonceptiva del LNG usado como AE con
una precisión comparable a la del resto de los métodos
anticonceptivos, debido a que no es factible ni ético
diseñar un estudio randomizado, doble ciego, controlado
con placebo en mujeres que solicitan AE, para establecer cuántos
embarazos se producirían sin uso del método. Por
ello, solo hay estimaciones de su eficacia. Piaggio y col12
estiman que cuando se usa LNG en los primeros cuatro días
que siguen a la relación sexual se previene 69-92% de
los embarazos esperados y cuando se usa en el quinto día
previene solo el 31% (Tabla 1). Los métodos usados
Tabla 1
Efecto del retardo en la administración de levonorgestrel sobre
su eficacia como anticonceptivo de emergencia
| Autores |
Número de mujeres |
Intervalo coito - tratamiento (horas) |
Eficacia estimada % |
| Piaggio, von Hertzen |
1.644 |
≤ 24 |
84* |
| XVII FIGO Congress of Gynecology |
1.075 |
25-48 |
92* |
| and Obstetrics, 2003 Santiago, Chile. |
636 |
49-72 |
69* |
| (Metaanálisis de artículos publicados |
188 |
73-96 |
84* |
| por WHO en Lancet 1998, 352: 428 |
126 |
97-120 |
31* |
| y Lancet 2002, 360: 1803 |
|
|
|
* En estos estudios se estimó que la ovulación habría ocurrido
catorce días antes de la fecha probable de inicio de
la siguiente menstruación y la eficacia fue estimada
según la probabilidad de embarazo clínico estimada
por Trussell y col. para cada día del ciclo. Contraception
1998;57: 363.
para estimar la eficacia anticonceptiva de la AE han sido cuestionados 13,14,15,
pues conducen a sobreestimar la proporción de embarazos
que se previenen al presumir erróneamente un mayor número
de mujeres expuestas al riesgo de embarazo que el número
real. En los estudios de eficacia se le atribuye a la población
de usuarias de AE la misma fertilidad que a la población
que estudió Wilcox y col16 para establecer
la probabilidad de embarazo después de un coito único
(Tabla 2). La población que estudió Wilcox y col
estaba constituida mayoritariamente por parejas de fertilidad
probada y todas sanas y que querían embarazarse, de modo
que su probabilidad de
Tabla 2
Probabilidad de concepción y embarazo después de un coito
único
Día del coito relativo a la ovulación |
Concepción1 % |
Embarazo2 % |
| - 5 |
8 |
4 |
| - 4 |
17 |
13 |
| - 3 |
8 |
8 |
| - 2 |
36 |
29 |
| - 1 |
34 |
27 |
| 0 (ovulación) |
36 |
8 |
1 Porcentaje de casos en los que se detectó hCG en la orina.
2 Porcentaje de casos que además de presentar hCG positivo
evolucionaron a embarazo clínico (no se suman con los
anteriores).
Wilcox A.J., Weinberg C.R., Baird D.D. New Engl. J. Med. 1995; 333: 1517-21.
Wilcox A.J., Weinberg C.R., Baird D.D. Human reproduction 1998; 13: 394-7.
embarazo es la más alta que se puede esperar. Esa probabilidad es la que
se aplica a las mujeres que acuden a solicitar AE, a pesar de
que no son probadamente fértiles y algunas son portadoras
de infecciones genitales que reducen la fertilidad. Por otra
parte, Espinós-Gómez y col17 reportaron
que cerca del 40% de las mujeres que solicitan AE por falla
de un método de barrera no presenta espermatozoides en
la vagina. Como este examen no se hace en los estudios de eficacia,
estas mujeres se incluyen inadvertidamente en el grupo en riesgo
de embarazarse. Todos estos factores llevan a sobreestimar la
eficacia anticonceptiva de este método en una magnitud
imponderable. Si la eficacia de este método fuera vecina
a 100%, no habría duda alguna que tendría que
evitar algunos embarazos por interferencia con eventos posteriores
a la fecundación, pero no es así. De hecho, una
explicación coherente de su mecanismo de acción
necesariamente tiene que dar cuenta no solo de cómo evita
algunos embarazos, sino que también por qué no
los evita todos18, 19.
En los estudios clínicos diseñados para evaluar la eficacia de
la AE, las estimaciones se basan en dos datos: uno muy impreciso,
que es una estimación del número de embarazos
que se espera que se producirían si no se usara la AE
(embarazos esperados), y otro más preciso que es el número
de embarazos registrados u observados. La imprecisión
de este último depende de las pérdidas de seguimiento,
que son de aproximadamente un 1%. Como es obvio, si se produce
algún embarazo entre las pérdidas de seguimiento,
este no se registra y como se producen pocos afecta de modo
importante el cálculo final. Con estos datos, la eficacia
anticonceptiva del método, expresada como porcentaje
de embarazos que previene, se calcula aplicando la fórmula
[1 menos la razón embarazos observados/ embarazos esperados]
x 100. Para estimar el número de embarazos esperados,
hay que asignar a cada caso una probabilidad de que la relación
sexual que tuvo resulte en un embarazo. La probabilidad que
se le asigne depende de si la mujer tuvo el coito no protegido
en uno de los días fértiles del ciclo y en cuál
de ellos, porque la fertilidad no es la misma para todos ellos.
Los días fértiles del ciclo se han establecido
en estudios independientes que han determinado la probabilidad
de embarazo para cada día del ciclo en que ocurre un
coito. De estos estudios, el que más se acerca a un diseño
formalmente impecable es el de Wilcox y col.20,21.
Este estudio consistió en determinar en qué días
del ciclo menstrual un coito único podía resultar
en un embarazo. Para ello enrolaron 221 parejas que querían
un embarazo, se determinó el día de la ovulación
a partir de determinaciones hormonales en orina y se registraron
las fechas en las que tuvieron relaciones sexuales. Se obtuvo
información de 620 ciclos, de los cuales 192 fueron concepcionales.
El análisis de los datos mostró que un coito único
puede producir una concepción si ocurre en el mismo día
de la ovulación o en cualquiera de los cinco días
precedentes, los que se conocen como los días fértiles
del ciclo menstrual. En estos días se registró
la probabilidad de que se forme un cigoto que llega a producir
hCG detectable en la orina. El 29,4% de estas concepciones no
evoluciona a un embarazo clínico, tal como se muestra
en la Tabla 2 o tabla de Wilcox, que es una de las fuentes que
se usa para asignar la probabilidad de embarazo en los estudios
de eficacia anticonceptiva de la AE. De esta tabla se desprende
que los espermatozoides depositados en el tracto genital de
la mujer pueden retener su capacidad fecundante hasta por 5-6
días, mientras que el ovocito necesita ser fecundado
dentro de las primeras horas después de la ovulación
para generar un cigoto que sea viable más allá
de la implantación. Por lo tanto, un aspecto crucial
en la estimación de los embarazos que previene la AE,
es la exactitud con la que se determina si el coito ocurrió
en alguno de los días fértiles y en cuál
de ellos, ya que la probabilidad de embarazo no es la misma
para todos ellos. En los estudios de eficacia de la AE, que
son masivos por requerimiento estadístico, solo se puede
estimar en qué fecha podría ocurrir o haber
ocurrido la ovulación en el ciclo en que la mujer consulta,
porque la fecha del coito la proporciona la mujer. Si la mujer
estaba o no en un día fértil cuando ocurrió
el coito y en cuál de ellos, lo estima el investigador
basándose en la fecha presunta en que debería
ocurrir la ovulación en ese ciclo. Para ello, primero
se obtiene de la mujer la duración promedio de sus ciclos
menstruales, lo cual no siempre es un dato confiable. A partir
de ese dato se estima la fecha probable de su próxima
menstruación y a esa fecha se le restan 14 días,
que es la duración promedio de la fase lútea.
Se presume que la fecha resultante corresponde a la fecha probable
de la ovulación en ese ciclo. Al intervalo coito-ovulación
obtenido de este modo, en cada caso se le asigna la probabilidad
de embarazo que indica la tabla de Wilcox. Los intervalos que
exceden el periodo -5 a 0 días, siendo día 0 el
día de la ovulación, tienen probabilidad cero,
mientras aquellos que están dentro de ese periodo tienen
una probabilidad de embarazo clínico que fluctúa
entre 4 y 2922. Al usar esta metodología,
la estimación del número de embarazos esperados
está sujeta a errores de magnitud desconocida y a una
incertidumbre ajena al método científico, lo que
también dificulta poder estimar la eficacia anticonceptiva
de la AE.
La amplia variabilidad en la duración de ciclos menstruales consecutivos
y de las fases lúteas correspondientes están profusamente
documentadas en la literatura científica y textos de
estudio. En nuestra experiencia, la fase lútea determinada
desde la ruptura folicular ecográfica hasta el día
que precede a la menstruación siguiente dura 9 a 16 días
en mujeres sanas fértiles entre 18 y 40 años23.
Debido a esta variabilidad fisiológica del ciclo menstrual,
cuando se estima que la ovulación habría ocurrido
14 días antes de la fecha probable de inicio de la próxima
menstruación, inevitablemente se cometen errores en ambas
direcciones, en número y magnitud desconocidos. Con el
objeto de simplificar la metodología, algunos investigadores
han ideado algoritmos que asignan probabilidad de embarazo al
coito según el número de días transcurridos
desde el comienzo de la última menstruación, sin
necesidad de precisar el día ovulatorio, pero ello no
anula los errores intrínsecos de estas formas de estimar
la eficacia24. Las metodologías descritas
prestan utilidad cuando se quiere comparar la eficacia anticonceptiva
de distintas drogas o distintas dosis de la misma droga dentro
de un mismo estudio25,26,27,28,29 pero es obvio que
no tienen la capacidad de determinar con un razonable grado
de seguridad cuál es la eficacia absoluta de la AE ni
menos contribuir a esclarecer su mecanismo de acción.
Los pocos estudios que han intentado verificar el grado de coincidencia
entre la estimación del día ovulatorio con los
métodos antes señalados y su determinación
a través de parámetros objetivos del ciclo menstrual
en curso, revelan que hay un grado importante de discrepancia30,31,32.
La eficacia anticonceptiva del LNG se ha estimado en numerosos estudios clínicos33,
34, 35, 36, 37 que han usado diversos criterios para calcular
la probabilidad de embarazo en cada caso38, 39, 40.
Los resultados se resumen en la (Tabla 3). A pesar de las dificultades
para estimar la eficacia de la AE, en todos los estudios se
reconoció que ésta disminuye a medida que aumenta
el intervalo coito-tratamien-to41, 42, 43. Esta disminución
se reconoce claramente en la Tabla 1 que presenta la eficacia
anticonceptiva estimada para el LNG de acuerdo con el día
en que se usa después de una relación sexual no
protegida. Los datos se basan en un análisis que combina
dos estudios coordinados por la OMS44, 45 y que incluye
a 3.669 usuarias sanas, la mayoría de las cuales usó
las píldoras correctamente46. En este análisis
se recalculó la eficacia del primer estudio47 según
la probabilidad de embarazo estimada por Trussell y col48,
de modo que todos los datos fueron analizados usando el mismo
criterio. De acuerdo a este análisis, el método
es aún efectivo si se usa hasta 96 horas después
del acto sexual, pero su eficacia disminuye drásticamente
cuando la administración de LNG se posterga hasta el
5° día después del coito49, por
lo que claramente es peor anticonceptivo que la anticoncepción
hormonal de uso regular.
Tabla 3
Eficacia estimada del levonorgestrel administrado como anticonceptivo
de emergencia
|
Número |
Intervalo |
Eficacia |
| Autores |
de |
coito - tratamiento |
estimada |
|
mujeres |
(horas) |
% |
| Ho, Kwan. Hum Reprod 1993; 8: 389 |
331 |
≤ 48 |
60* |
| WHO, Lancet 1998; 352: 428 |
450 |
≤ 24 |
95** |
| (dos dosis de 0.75 mg) |
338 |
25 - 48 |
85** |
|
187 |
49 - 72 |
58** |
| WHO, Lancet 2002; 360: 1803 |
1.183 |
≤ 72 |
79*** |
| (dos dosis de 0.75 mg) |
164 |
96 - 120 |
60*** |
| WHO, Lancet 2002; 360: 1803 |
1.198 |
≤ 72 |
84*** |
| (una dosis de 1.5 mg) |
150 |
96 - 120 |
63*** |
| Hamoda y col., Obstet Gynecol 2004; 104: 1307 |
966 |
0 - 72 |
64*** |
| Ngai y col., Hum Reprod 2005; 20: 307. 2ª dosis 24 hrs después de
la 1ª |
1.038 |
≤ 120• |
72*** |
| Ngai y col., Hum Reprod 2005; 20: 307. 2ª dosis, 12 hrs después de
la 1ª |
1.022 |
≤ 120• |
75*** |
En todos los estudios se estimó que la ovulación habría
ocurrido catorce días antes de la fecha probable de inicio
de la siguiente menstruación.
• Intervalo coito 1ª dosis ≤ 72 horas 91,7 % casos.
* Según la probabilidad de embarazo estimada por Dixon y col., para días
antes y después de la ovulación. J Am Med Assoc
1980; 244: 1336.
** Según la probabilidad de embarazo clínico estimada por Wilcox
y col., para días antes y después de la ovulación.
N Engl J Med 1995; 333: 1517.
*** Según la probabilidad de embarazo clínico estimada por Trussell
y col., para cada día del ciclo. Contraception 1998;
57: 363.
4. Estudios farmacológicos sobre el mecanismo de acción del lNG
Desentrañar el mecanismo de acción de la AE es una tarea muy compleja
porque el efecto de los esteroides administrados depende de
la fase del ciclo
Figura 1
Eficacia anticonceptiva del levonorgestrel administrado como anticonceptivo de
emergencia hasta cinco días después de la relación
sexual

1 Wilcox y col Human Reprod, 13:394-397, 1998 (Figura 1)
2 Piaggio, von Hertzen XVII FIGO Congreso de Ginecología
y Obstetricia, 2003
*Asumiendo que hay 100 mujeres en cada intervalo de –5
a 0.
menstrual en que se usan y la fertilidad de la mujer varía de acuerdo
con la etapa del ciclo menstrual en que se encuentre al momento
de tener una relación sexual50.
Como demostró Wilcox, cinco de los seis días fértiles
del ciclo menstrual (83%) se ubican antes de la ovulación,
solo 1 (17%) en el día de la ovulación y ninguno
después de la ovulación (Figura 1). Por lo tanto,
en la gran mayoría de los casos en riesgo, los espermatozoides
tienen que esperar entre uno y cinco días en el tracto
genital femenino hasta que se produzca la ovulación.
Este intervalo ofrece una posibilidad real y concreta para que
la AE interfiera con el transporte y la vitalidad de los espermatozoides
y/o con el proceso ovulatorio y que prevenga por estos mecanismos
el encuentro del óvulo con un espermatozoide en la trompa
de Falopio.
A continuación se describen los estudios más relevantes que ilustran
los posibles mecanismos por los que LNG puede prevenir el embarazo.
4.1 Efectos del levonorgestrel sobre la migración espermática
El LNG no afecta directamente de un modo adverso la motilidad o capacidad fecundante
de los espermatozoides in vitro, al menos en las concentraciones
que ocurrirían in vivo51, 52. Por
otra parte, diversos estudios han confirmado que el LNG actúa
sobre las células mucosas del cuello uterino alterando
su secreción de un modo que la torna muy viscosa, hasta
el punto de suprimir totalmente el avance de los espermatozoides
a través del moco cervical53, 54. Kesserü
y col55 reportaron que la administración
de 400 µg de LNG, 3-10 horas después del coito,
produce una marcada disminución del número de
espermatozoides recuperados de la cavidad uterina tres horas
después del tratamiento y aumenta la viscosidad del
moco cervical a partir de las nueve horas impidiendo el paso
de más espermatozoides hacia la cavidad uterina. Aunque
estas observaciones fueron hechas utilizando el 57% de la
dosis que se usa actualmente, son relevantes al modo de acción
del LNG usado como AE.
Los espermatozoides pueden conservar su viabilidad y capacidad fecundante hasta
por 5-6 días en las criptas del cuello uterino, donde
se forma un reservorio que surte continuamente a la trompa
de Falopio de nuevos espermatozoides durante varios días
hasta que se produce la ovulación. Por otra parte,
el óvulo necesita ser fecundado pocas horas después
de la ovulación para generar un zigoto sano que sea
viable más allá de la implantación. Los
datos disponibles sobre migración espermática
en la mujer indican que ocurre como en el resto de los mamíferos.
Después de una fase rápida y breve en la cual
los primeros espermatozoides llegan a la trompa pocos minutos
después del coito, hay una fase sostenida en la cual
los espermatozoides migran en sucesivas cohortes desde el
reservorio cervical hacia la trompa en el curso de varios
días. Los únicos experimentos que han evaluado
la capacidad fecundante de estas dos poblaciones de espermatozoides
revelan que solo los de la fase sostenida tienen la capacidad
de fecundar56. La fase sostenida mantiene en la
trompa una población de espermatozoides con capacidad
fecundante hasta que se produzca la ovulación, ya que
después de llegar a la trompa no se quedan en ella
ni persisten viables por mucho tiempo. Algunos pasan directamente
a la cavidad peritoneal, mientras otros se adhieren al epitelio
de la trompa por algunas horas, proceso en el cual adquieren
motilidad hiperactivada, y muy pronto pierden su vitalidad.
Mientras se espera que ocurra la ovulación, la población
de espermatozoides que se encuentra en la trompa de Falopio
está en constante renovación gracias a nuevos
espermatozoides que llegan desde el reservorio cervical. Por
lo tanto, para que la fecundación sea posible se requiere
que la migración de nuevos espermatozoides desde el
reservorio cervical hacia el sitio de fecundación persista
hasta que ocurra la ovulación, lo cual no es posible
si aumenta la viscosidad del moco cervical.
La eficiencia de la migración espermática para lograr la fecundación
en la mujer se puede estimar observando la proporción
de óvulos que se fecundan después de tener relaciones
sexuales en el período fértil. Álvarez
y col57 lograron recuperar el óvulo de la
trompa de 20 mujeres de fertilidad probada, que tuvieron al
menos una relación sexual en el período fértil.
Solo 10 de estos óvulos estaban fecundados, lo cual
indica que en las mejores condiciones la tasa de fecundación
in vivo en la especie humana es cercana al 50%. Es
decir, si 100 mujeres de fertilidad probada tienen relaciones
sexuales no protegidas en el período fértil,
en solo 50 de ellas ocurriría la fecundación.
Si es así en condiciones óptimas, es de suponer
que en condiciones no óptimas, vale decir cuando el
LNG está interfiriendo con la migración y función
espermática, la tasa de fecundación está
probablemente muy comprometida. La interferencia del LNG con
la fase sostenida de la migración espermática,
demostrada por Kesserü y col58, podría
reducir o anular la probabilidad de que ocurra la fecundación,
si es que llega a producirse la ovulación.
4.2 Efectos del levonorgestrel sobre el proceso ovulatorio de la mujer
La posibilidad de que LNG administrado como AE interfiera con el proceso ovulatorio
en la mujer ha sido explorada por varios autores utilizando
diversos diseños experimentales59, 60, 61, 62,
63, 64. En la mayoría de los estudios (ver Tabla
4) el LNG fue administrado en distintos días respecto
del día pico de LH (LH+0) en la orina, el cual suele
ocurrir en el mismo día de la ovulación y por
lo tanto es demasiado tarde para inhibirla. De hecho, los
datos indican que dado en ese día, el LNG inhibe la
ruptura folicular o interfiere con la formación de
un cuerpo lúteo solo en una baja proporción
de los ciclos tratados. A modo de ejemplo, 5 de 12 casos en
el estudio de Hapangama y col.65, y 0 de 11 casos
en el estudio de Durand y col.66. En algunos casos
se intentó administrar el LNG dos días antes
del pico de LH (LH-2), pero es difícil acertar y es
casi imposible determinar en cuántos casos se logró.
En el estudio de Durand ya mencionado, el LNG usado en el
día 10 del ciclo menstrual inhibió la ovulación
en 12 de 15 mujeres y en las otras tres se postergó
la ovulación más allá del límite
máximo de los seis días que pueden esperar los
espermatozoides al óvulo. Después de administrarlo
presuntamente entre LH-2 y LH-4 se observaron ruptura folicular
y niveles significativamente disminuidos de progesterona en
la fase lútea en 8 de 8 casos. En el estudio de Marions
y col.67 el tratamiento con LNG en LH-2 suprimió
el pico de LH en 5 de 5 casos, no se determinó si hubo
o no hubo ruptura folicular, pero se detectó fase lútea
de características normales en los cinco casos. Al
agregar evaluación ecográfica del folículo,
confirmaron que en 7 de 7 casos el tratamiento con LNG suprimió
la ovulación68. Croxatto y col69
administraron LNG
cuando el folículo dominante tenía 12-14 mm, 15-17 mm o 18 mm de
diámetro en un diseño cruzado, doble ciego,
aleatorizado y controlado por placebo. En este estudio, el
tratamiento con LNG coincidiendo con folículos de 12-14
mm o de 15-17 mm suprimió la ovulación y/o provocó
disfunción ovulatoria en 17/18 y 16/22 ciclos respectivamente.
La proporción de ciclos en los cuales se observó
ausencia de ruptura folicular ecográfica o ausencia
del pico preovulatorio de gonadotrofinas en los cinco días
siguientes al tratamiento disminuyó a 8/17 cuando la
administración de LNG coincidió con folículos
≥ de 18 mm (Figura 2).
La conclusión que emerge de estos estudios es que LNG administrado durante
la fase folicular tiene la capacidad de interferir con el
proceso ovulatorio, ya sea suprimiendo el pico de LH, la ruptura
folicular o la luteinización, lo cual parece depender
del momento en que se administra. No se ha evaluado su posible
interferencia con otros componentes críticos del proceso
ovulatorio, como son la maduración del oocito y la
expansión del cúmulo oósforo.
4.3 Efectos del levonorgestrel sobre el endometrio
Varios grupos han investigado si LNG altera parámetros endometriales que
podrían interferir con la receptividad. Esta es una
aproximación indirecta, que difícilmente puede
resolver la cuestión de fondo, pues no está
claro aún cuáles son los determinantes celulares
y moleculares de la receptividad endometrial en la mujer.
En estos estudios se examinaron biopsias de endometrio obtenidas
a distintos tiempos después del tratamiento o en el
período receptivo70, 71, 72, 73, 74, 75, 76.
Solo se encontra
Figura 2
Efecto del levonorgestrel, administrado en la fase folicular, sobre la
ovulación
ron mínimas diferencias en los parámetros morfológicos y
moleculares examinados en comparación con los ciclos
controles de las mismas mujeres, sin que se llegue a concluir
que lo alteren de un modo inequívoco que pudiera interferir
con la implantación del blastocisto (Tabla 5). En el
estudio de Durand y col77 se analizaron 24 biopsias
de endometrio obtenidas en ciclos controles o tratados con
LNG, en los que no se inhibió la ovulación,
sin encontrarse ninguna alteración morfológica.
Marions y col78 examinaron biopsias de endometrio
obtenidas en el período de receptividad endometrial
en tres mujeres que recibieron LNG en LH-2 y en 4 que lo recibieron
en LH+2. Analizaron ocho parámetros morfométricos
al microscopio de luz, uno morfológico al microscopio
electrónico de barrido y cinco parámetros moleculares
por inmunohistoquímica y uno por citoquímica.
Casi sin excepción, ninguno de estos parámetros
mostró diferencias con lo observado en las biopsias
obtenidas en los ciclos controles de los mismos sujetos. Durand
y col79 examinaron 30 biopsias obtenidas en ciclos
ovulatorios controles o tratados con LNG antes (LH-4 a -2),
durante o después del pico de LH. Solamente en 3/8
ciclos tratados antes del pico de LH se observó una
disminución en la expresión de glicodelina en
comparación con los ciclos controles. En un estudio
reciente, Vargas y col80 estudiaron la expresión
génica endometrial en siete ciclos tratados con placebo
y en siete ciclos tratados con LNG al día siguiente
de la ovulación en las mismas mujeres. Las biopsias
de endometrio se obtuvieron siete u ocho días después
del pico de LH. Observaron que el LNG cambia el nivel de un
número mínimo de transcritos de ARNm en comparación
con los controles (Figura 3). Por la naturaleza, intensidad
y dirección de estos cambios, es muy improbable que
afecten negativamente la receptividad endometrial. Los resultados
de estos estudios confirman que el LNG no interfiere con el
desarrollo progestacional del endometrio. Esto no es sorprendente,
ya que desde un punto de vista fisiológico y farmacológico
parece muy improbable que la administración de esta
progestina altere el proceso que normalmente es inducido por
la progesterona al actuar sobre el endometrio que ha proliferado.
En solo dos publicaciones81, 82 y en el resumen
de un estudio presentado en un congreso realizado en Nueva
Delhi83 se describen alteraciones endometriales.
Las primeras dos muestran resultados de observaciones hechas
en mujeres que tomaron una sobredosis de LNG. Landgren y col84
observaron alteraciones compatibles con la inhibición
o retardo de la ovulación en las mujeres que recibieron
LNG 750 µg x cuatro veces en días alternados
en la fase folicular temprana o media. Ugocsai y col85reportan
diferencias entre el endometrio de una mujer tratada con sobredosis
de LNG cuyo endometrio se examinó en la fase lútea
en comparación con el de otras dos mujeres que no recibieron
tratamiento. Wu y col86 describen un retardo en
la maduración del endometrio y una disminución
de la expresión de las subunidades α1 y α
4 integrinas, en mujeres que tomaron dos dosis de 0,75 mg
LNG. Estas alteraciones no fueron observadas por Marions y
col87en muestras obtenidas en ciclos tratados con
la misma dosis de LNG; en este estudio, al comparar muestras
de endometrios de ciclos tratados y controles de las mismas
mujeres, no se encontraron diferencias en la morfología
de las glándulas, la expresión de integrinas
receptores de progesterona, lectina y pinópodos. En
conclusión, los resultados de los estudios publicados,
realizados en la mujer, no avalan científicamente que
LNG administrado en las dosis que se usan como AE produce
cambios en el endometrio que interfieran con la implantación.
Figura 3
Efecto del levonorgestrel, administrado después de la ovulación,
sobre la expresión génica endometrial

4.4 Estudios en modelos animales
El uso de modelos animales para examinar el efecto de drogas sobre etapas críticas
del proceso reproductivo que no se pueden examinar en la mujer
por limitaciones éticas y logísticas pone al
descubierto las formas y latitudes de interacción de
la droga con los procesos fisiológicos, pero hay que
ser cuidadoso a la hora de extrapolar los resultados a la
mujer. Müller y col88 administraron LNG en
distintos momentos del ciclo estral o de la preñez
temprana en la rata. Observaron que LNG inhibió total
o parcialmente la ovulación dependiendo del momento
del tratamiento y de la dosis administrada, en tanto que las
mismas dosis no interfirieron con la fecundación ni
con la implantación. Por lo tanto, en la rata, la administración
postcoital de LNG en dosis más altas que las usadas
como AE en la mujer, y que son capaces de inhibir la ovulación,
no interfiere con el desarrollo preimplantacional ni con la
implantación.
Ortiz y col89 utilizaron la mona Cebus apella para examinar
el efecto del LNG sobre la ovulación y sobre la tasa
de embarazo, utilizando un diseño en el cual cada hembra
fue su propio control, siendo tratada en forma aleatoria con
LNG en dos ciclos y con placebo en otros dos. En el primer
experimento se administró LNG 750 µg o vehículo
una o dos veces por vía oral o subcutánea dentro
de las primeras 24 h después del coito, el que en esta
especie ocurre muy proximo a la ovulación. La administración
postcoital de LNG, cuando se presumía que ya había
ocurrido la fecundación, tenía por objeto determinar
si el tratamiento podía interferir con eventos postfecundación,
incluyendo la implantación. La tasa de embarazos (54%)
fue idéntica en los ciclos tratados con vehículo
o con LNG, descartándose de este modo que interfiera
con la implantación. En un segundo experimento se inyectó
dos veces LNG 750 µg o vehículo, en la fase folicular,
coincidiendo con folículos menores o mayores de 5 mm
de diámetro. En esta mona los folículos pueden
alcanzar hasta 8 mm de diámetro antes de ovular90.
El LNG inhibió o retrasó la ovulación
solo cuando el tratamiento coincidió con un folículo
<5 mm de diámetro. Los autores concluyeron que en la
mona Cebus el LNG puede inhibir o retrasar la ovulación,
pero no puede prevenir que se establezca el embarazo cuando
ya se ha producido la fecundación.
4.5 Eficacia anticonceptiva del levonorgestrel administrado antes o después
de la ovulación
Los hallazgos obtenidos en la rata y la mona concuerdan con estudios clínicos
recientes desarrollados en Australia91 y en Chile.
En el estudio realizado en Australia se diagnosticó, con ayuda de determinaciones
hormonales, en qué etapa del ciclo se encontraban las
mujeres en el momento de tomar LNG como anticonceptivo de
emergencia. En el estudio chileno, además de las determinaciones
hormonales, esto se evaluó usando ultrasonido. De acuerdo
a la tabla de Wilcox, se esperaban cuatro o seis embarazos
en las mujeres que tuvieron una relación sexual antes
de la ovulación si no hubieran usado LNG y no se produjo
ninguno cuando tomaron LNG. En cambio, las mujeres que habían
tenido una relación no protegida hacia el final del
periodo fértil (días -2 a 0) y que tomaron LNG
dos días después de la ovulación, se
embarazaron en la misma proporción que si no hubieran
tomado LNG (Tabla 6).
Tabla 6
Eficacia anticonceptiva del levonorgestrel administrado antes o después
de la ovulación
| Administración de LNG |
Autor |
Nº de mujeres en riesgo de embarazo |
Embarazos Esperados*/ Observados |
| Antes de la ovulación |
Novikova** |
34 |
4/0 |
|
Croxatto*** |
43 |
6/0 |
| Después de la ovulación |
Novikova** |
17 |
3/3 |
| Croxatto*** |
18 |
3/3 |
* Según tabla de Wilcox y col. NEJM 1995; 333: 1517. Human Reprod, 1998;
13: 394; **Novikova y cols. Contraception 2007; 75: 112-8.
***Croxatto y cols, proyecto FONDECYT Concurso 2006. Proporción
real de casos y condiciones en las que levonorgestrel
previene el embarazo cuando se usa como anticonceptivo
de emergencia.
Estos hallazgos no apoyan la hipótesis de que la administración
postcoital de LNG prevenga el embarazo interfiriendo con eventos
que ocurren después de la fecundación. Al mismo
tiempo sugieren que las fallas del método se producen
precisamente cuando la administración de LNG es tardía
y ya no puede interferir con la fecundación (Figura
4), en cuyos casos la gestación progresa normalmente
92.
Figura 4

Se ilustra en forma esquemática cómo es que levonorgestrel (LNG)
usado como anticonceptivo de emergencia previene algunos embarazos
pero no todos. En la parte superior se ilustra que después
de tener una relación sexual en el período fértil
del ciclo la mujer toma prontamente LNG, lo que suprime la
ovulación y por este mecanismo previene el embarazo.
En la parte inferior se ilustra que después de tener
una relación sexual en el período fértil
del ciclo y muy cercano a la ovulación, la mujer toma
el LNG, luego que han ocurrido la ovulación y la fecundación.
Tomado en este momento ya no interfiere con los procesos que
siguen, la mujer experimenta atraso menstrual y se establece
un embarazo clínicamente reconocible.
4.6. Dudas remanentes
Algunos investigadores sostienen que la eficacia del LNG para interferir con
el proceso ovulatorio no da cuenta de todos los embarazos
que previene, pues interfiere con la ovulación en
el 77% de los casos (Figura 2), mientras que previene hasta
el 85% de los embarazos esperados. De los dos datos que
se contrastan, el de la ovulación es preciso y basado
en mediciones objetivas, mientras el otro, como se explicó
anteriormente, es una mera estimación muy incierta
cuyo rango fluctúa en la literatura entre 60 y 85%.
A nuestro juicio, este no es argumento científico
para determinar que el LNG tendría un efecto sobre
procesos posteriores a la fecundación.
Dado que el LNG aún mantiene algo de eficacia anticonceptiva cuando se
administra entre 96 y 120 horas después de la relación
sexual, se argumenta que actuaría sobre procesos
posteriores a la fecundación. No obstante, los datos
de Wilcox y col93 muestran que el intervalo máximo
teórico entre coito y ovulación es de seis
períodos de 24 horas, por lo que en esos casos los
espermatozoides tienen que esperar hasta 144 horas desde
la eyaculación hasta que se produce la ovulación.
Por lo tanto, no se puede descartar que aun en esos casos
haya una ventana de efectividad que permite actuar al LNG
previo a la fecundación.
Hasta ahora no se ha realizado el experimento crucial en mujeres que han tenido
una relación sexual desprotegida en el periodo fértil
y que solicitan AE. Este estudio requeriría identificar
ecográficamente a las mujeres que habían ovulado
y que se presume que la fecundación tendría
que haber ocurrido. Estas mujeres deberían asignarse
aleatoriamente a un grupo que recibe LNG o a otro que recibe
placebo en un formato doble ciego. La comparación
del número de embarazos en ambos grupos permitiría
determinar categóricamente si el LNG interfiere o
no con procesos posteriores a la fecundación o incluso
si los facilita. A falta de este experimento, que no es
posible realizar por razones de orden ético, algunos
sostienen que aún no se puede descartar definitivamente
que el LNG tenga algún efecto que haga perder viabilidad
al embrión humano, aun cuando el grueso de la evidencia
es abrumadoramente contrario a esta posibilidad. Sobre esta
base, algunos sostienen que aún no se puede descartar
“el posible efecto abortivo del LNG”94.
5. Efectos adversos
Las mujeres que utilizan LNG pueden sentir náusea, dolor de cabeza, mareo,
cansancio, sensibilidad en las mamas o experimentar vómito;
estas molestias son leves o moderadas y rara vez duran más
de 24 horas o requieren alguna terapia concomitante para aliviarlas.
También puede ocurrir un sangrado o goteo irregular.
Se ha sugerido que la administración de las píldoras
por vía vaginal podría ser una alternativa para
evitar los efectos adversos gastrointestinales. No obstante,
los estudios farmacocinéticos indican que la biodisponibilidad
del LNG por vía vaginal es un tercio más baja
que por la vía oral,95 y no se han publicado
estudios de eficacia de LNG administrado por vía vaginal
por lo que por el momento no es una vía de administración
recomendable.
No se presentan efectos cardiovasculares asociados al uso de las píldoras
de AE, como lo demostró un estudio que evaluó
su administración en 73.302 mujeres y 100.615 dosis prescritas
sin que se reportaran casos de enfermedad tromboembólica96.
No se conocen otros efectos médicos adversos, por lo
que no hay riesgos para la salud asociados al uso de píldoras
anticonceptivas de emergencia, en el entendido de que su uso
es excepcional. No se conocen efectos teratogénicos sobre
el feto en caso de uso inadvertido durante la fase temprana
del embarazo97, 98.
6. Conclusiones
El conjunto de resultados obtenidos en la mujer, en la rata y en la mona indica
fuertemente que el LNG administrado como AE previene el embarazo
interfiriendo con procesos previos a la fecundación y
no da sustento alguno a la hipótesis de que pueda hacerlo
interfiriendo con la implantación del embrión.
Esto explicaría que la eficacia del método para
prevenir potenciales embarazos, estimada por diversos estudios,
fluctúa entre 60 y 79% y que falle en prevenirlos entre
40% y 21%.
Podemos concluir que cuando la mujer toma la AE en un momento de su ciclo menstrual
en que aún puede interferir con la función de
los espermatozoides o con la ovulación, previene la fecundación.
Si la toma cuando ya es muy tarde para ejercer estas acciones,
el método falla y la mujer se embaraza si es que ese
ciclo era fértil (Figura 4). Esto explica que sea menos
eficaz que los métodos anticonceptivos modernos, cuyo
uso se inicia mucho antes de la ovulación, y es una de
las razones para recomendar su uso solamente en la situación
de emergencia que se presenta después de una relación
sexual no protegida, ya que en ese momento no hay otras alternativas
anticonceptivas.
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