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Estamos celebrando doscientos años del nacimiento de Darwin y ciento cincuenta
desde la publicación de El origen de las especies.
El mérito de Darwin fue ser el primero en plantear que las
especies no fueron creadas todas simultáneamente y para siempre,
sino que evolucionan en el tiempo adaptándose a su medio
ambiente. La evolución es tanto física como mental.
Los individuos mejor adaptados al medio se van a reproducir en mayor
número que los otros y tendrán una descendencia más
numerosa que perpetúe sus genes. Ningún cambio que
afecte a un progenitor va a quedar sin ser transmitido a su descendencia.
Carl G. Jung manifiesta que los seres humanos compartimos una semejanza psíquica,
cuyabase está dada por el inconsciente colectivo, que a su
vez está compuesto por los arquetipos. El inconsciente colectivo
es igual en todos nosotros y se ha ido formando a lo largo de millones
de años de evolución. Es el sustrato de la conciencia.
La aparición de la conciencia tiene que haber tenido, y seguir
teniendo, una importante ventaja evolutiva; en caso contrario, y
siguiendoa Darwin, no se habría perpetuado. Jung expresa
que el proceso de individuación, que es un arquetipo,
implica ir haciéndose cada vez más consciente, incorporando
al inconsciente en un trabajo constante que lleva a que el individuo
más exitoso esté armonizado consigo mismo y su devenir.
En términos religiosos, será aquel que, a través
de la gracia divina, ha sometido la propia a la voluntad divina.
Nos preguntamos si la evolución psíquica no nos llevará
a ir facilitando las condiciones para que dicha gracia divina se
exprese en la conciencia del ser humano.
palabras clave: Darwin; Jung; selección natural; proceso de individuación;
inconsciente colectivo.
ESTABLISHING TIES BETWEEN DARWIN AND JUNG: NATURAL SELECTION, THE COLLECTIVE
UNCONSCIOUS AND THE PROCESS OF INDIVIDUATION
We are celebrating two hundred years since the birth of Darwin and one hundred
and fifty years since the publication of The Origin of Species.
The merit of Darwin was being the first one to argue that the species
were not created all at once and for always, but that they evolved
over time, having adapted to their environment. Evolution is physical
as mental as well. The individuals better adapted to the environment
will reproduce in greater number than othersand will have more offspring
to perpetuate their genes. All changes that affect a progenitor
are transmitted to its descendants.
Carl G. Jung declares that we human beings share a psychic resemblance, the foundation
of which is the collective unconsciousness, which at the same time
is composed of archetypes. The collective unconsciousness is the
same in all of us and has been taking shape over millions of years
of evolution. It is the so-called substrate of consciousness. The
consciousness must havehad, and still has, an important evolutionary
advantage; otherwise, and according to Darwin, it would have not
perpetuated.
Jung manifests that the individuation process, which is an archetype,
implies becoming increasingly conscious, incorporating the unconsciousness
in a constant process that allows the most successful individual
are in harmony with their present and emerging self. In religious
terms, they will be the ones that, through divine grace, have submitted
their own will to the divinewill. We ask ourselves if psychical
evolution will not bring us then to facilitate the expression of
such divine grace in the consciousness of the human being.
Key words: Darwin; Jung; natural selection; individuation process; collective
unconsciousness.
Estamos celebrando 200 años desde el nacimiento de Darwin y 150 años
de lapublicación de El origen de las especies1.
¿Cuáles son las razones de tanta celebración?
En la actualidad nos parece como casi evidente que las especies
evolucionen,tanto como que la tierra gire en torno al sol y no al
revés, o que sea redonda y no plana. Pero no olvidemos que
no siempre fue así. Hace tan sólo siglo y medio la
evolución de las especies era algo que no estaba dentro de
lo imaginado, conocido ni aceptado; menos aún, la posibilidad
de que el hombre pudiese “descender del mono”. Se estaba
convencido que las especies habían sido creadas todas de
una vez y para siempre. No existía la evolución como
concepto ni menos como realidaddelante de nuestra vista. Ahí
reside el mérito principal de Darwin. Fue el primero que
propuso que la selección natural trae implícita
la evolución de las especies.
Para ser más precisos, hablando con propiedad, no fue el primero. Ya su
abuelo Erasmus Darwin, en su libro Zoonomía, escribía
de la lucha por la existencia, de la evolución y de la posibilidad
de un tronco común como origen detodos los seres vivos.
Charles Darwin se había graduado de teología en el King’s
College de Cambridge,lo que lo facultaba para ejercer como pastor
de la iglesia anglicana, y por ello se daba perfecta cuenta de lo
revolucionarias que iban a resultar sus ideas y propuestascientíficas.
Esto lo hizo ir postergando su publicación por cerca de 20
años. En el intertanto, iba sufriendo de mala salud crónica,
la que se extendería por el resto de su vida. Es bastante
probable que muchas de sus múltiples dolencias digestivas,
cefaleas y debilidad, hayan tenido un sustrato sicosomático.
Resulta decidor que en un diario de salud que mantuvo por cerca
de cuatro años, consignara todos los días su condición
física, si se sentía enfermo, muy enfermo, o simplemente
mal2. Darwin le temía al rechazo y a ser ridiculizado.
Además, no era un hecho menor enfrentarse a las firmes creencias
religiosas de su esposa Emma. Durante toda su vida guardó
una carta en que ella le señalaba el temor de que la ciencia
lo llevara a un escepticismo cada vez mayor, que sus doctrinas los
pudiesen separar e impedir reunirse en la otra vida. En un margen
Darwin anotó esta decisiva sentencia: “cuando haya
muerto, recuerda que muchas veces he besado esta carta y llorado
sobre ella”3.
En el año 1844 ya tenía listo un ensayo con las ideas que publicaría
15 años después. Incluso en una carta a ser abierta
sólo en caso de que falleciera, le pide a Emma que lo publique
póstumamente como su legado. Le expresa que estáconvencido
que su teoría es cierta y que constituirá “un
paso considerable para la ciencia”. Sin embargo dicho ensayo
nunca se publicó. Puede que haya tenido una influencia decidora
la aparición anónima de Vestiges of the Natural
History of Creation en ese mismo año. El libro, que en
esencia estaba en línea con las ideas de Darwin, adolecía
de peso científico y generó un encendido debate y
serias descalificaciones en los círculos intelectuales. El
autor, Robert Chambers, periodista escocés, estaba tan consciente
del torbellino que produciría su escrito, que prefirió
permanecer en el anonimato.
Por su parte, Darwin presentaba y comentaba sus hallazgos con otros investigadores,
miembros de diferentes sociedades científicas. Fueron dichos
colegas (especialmente Charles Lyell, geólogo, y Joseph Hooker,
botánico) quienes lo impulsaron a publicar su libro. El empujón
final provino del escrito que recibió de un joven naturalista
que trabajaba en Malasia, Alfred R. Wallace, titulado De las
tendencias de las variedades a separarse indefinidamente
del tipo original, en que planteaba los mismos hechos desarrollados
por Darwin. Fue así como el trabajo de Wallace y el de Darwin
fueron presentados conjuntamente en la Linnean Society deLondres
el 1º de julio de 1858, en una reunión extraordinaria
en la que los amigos de Darwin consiguieron, a última hora,
incluir ambas contribuciones. Darwin no pudo asistir pues 3 días
antes había fallecido de escarlatina su hijo Charles.
El 24 de noviembre de 1859 vio la luz la primera edición de El origen
de las especies, con una tirada de 1.250 ejemplares que se agotaron
el primer día, siendo impresa una segunda de 3.000 ejemplares,
a su vez vendida en menos de una semana.Lo que se dice un best
seller, y eso que no era barato, costaba 14 chelines, que era
el salario de más de una semana de un trabajador promedio4.
Lo revolucionario radicó en que planteaba por primera vez,
y de manera explícita, el concepto de selección
natural, definido por Darwin como “la perpetuación
de las variaciones útiles y la eliminación de las
nocivas, por más mínimas que sean”5.
Es decir, las especies se van adaptando al medio en que viven, desarrollando
cambios, modificaciones, variaciones; esto es, van a hacer que aumente
el número de miembros de la misma. Los individuos mejor adaptados
al medio son los que se reproducen en mayor cantidad con el correr
del tiempo.
Darwin pensaba que la evolución no tiene una meta final: “me parece
que no existe más designio preconcebido en la variación
de los seres orgánicos y en la acción de la selección
natural que en la dirección del viento”6.
No obstante, tambiénmanifiesta, quizás de manera contradictoria,
que “cada ser, y ésta es la meta final delprogreso,
tiende a perfeccionarse cada vez más en relación a
sus condiciones”7.
Hace unos cinco millones de años nuestros “primos”, los grandes
simios(especialmente el chimpancé) y las ramas que llevan
al surgimiento de nuestra especie, se separaron definitivamente.
La aparición del Australopitecus con su marcha bípeda
constituye un hito. Sin embargo, llama la atención que hubo
de pasar más de un millón de años antes de
que se fabricaran las primeras herramientas, gracias a una nueva
especie, el homo erectus. En éste la capacidad craneana
se expande dramáticamente desde alrededor de 450 centímetros
cúbicos de los Australopitecusa más del doble.
De hecho, el homo erectus es prácticamente igual a
nosotros desde el cuello hacia abajo, muy probablemente de una estatura
mayor, siendo la primera especie en migrar fuera de África8.
Con el erectus asistimos al nacimiento de un atributo que
podríamos caracterizar como propiamente humano, el lenguaje.
Para que aparezca el lenguaje también tiene que hacerlo la
conciencia. Ambos van tan estrechamente ligados, que no se sabe
dónde comienza uno y termina la otra. Ahorabien, el crecimiento
del cerebro continúa y finalmente (al menos hasta la actualidad)
tenemos al homo sapiens sapiens con alrededor de 1300 cc.
(curiosamente el homo sapiens neanderthalis tenía
mayor capacidad craneana que nosotros y está extinto). Entonces,
en alrededor de 1,5 millones de años resulta que prácticamente
se triplica el tamaño del cerebro9.
La selección natural actúa con extrema lentitud. Las escalas del
tiempo humano,de la especie homo sapiens sapiens, aparecida
alrededor de 150.000-200.000 años atrás, no son suficientes
para explicar los enormes cambios ocurridos desde entoncesen la
capacidad mental. Justamente eso es lo que más llama la atención
y necesita una explicación especialmente sutil.
La naturaleza no suele hacer experimentos tan dramáticos, menos aún
cuandoesos experimentos conllevan un consumo elevado de energía
y, según sabemos, el cerebro es un gran demandante de energía.
Si ese aumento de tamaño no implicara una clara ventaja evolutiva
no se habría mantenido, la selección natural se hubiera
encargado de eliminarlo sin más. Además, surge una
segunda interrogante. ¿Por quéhubo de aparecer una
capacidad mental con tantos años de adelanto? ¿Que
necesidadexistía de que una mente de la edad de las cavernas
tuviera la posibilidad de hacer filosofía o cálculo
integral, o de viajar al espacio? Es conocido que compartimos más
del 97% de los genes con los chimpancés, nuestros más
cercanos parientes, y, no obstante, ellos siguen viviendo en un
hábitat bastante reducido y su población total es
millones de veces menor que la del homo sapiens, que no tiene
barreras en los ecosistemas en que es capaz de morar. De hecho,
es el único ser viviente que habita en todo nuestro planeta
y, en un futuro muy cercano, seguramente lo hará fuera de
él por largos períodos. Si consideramos el número
total de individuos de nuestra especie y la gran cantidad de medios
ambientes diferentes que habitamos, no cabe duda de que la especie
humana ha sido exitosa.
¿Es así, entonces, que la conciencia representa una ventaja evolutiva?
Laconciencia nos permite explorar situaciones nuevas, nos saca de
la rigidez de los instintos, nos facilita la adaptación y
el acomodo a variables en continuo cambio o, incluso, absolutamente
nuevas (por ejemplo, la vida en el espacio, o la misma existencia
en megápolis que suman más población que la
que había en toda la Tierra cuando surgimos como especie).
La conciencia posibilita el surgir de una noción de nosotros
mismos, o sea, un self. Es a través del self que
podemos ponernos en el lugar del otro, leer sus afectos, anticipar
sus sentimientos, entender sus reacciones, lo que es imprescindible
en los grupos cada vez más numerosos y complejos en los que
vivimos. ¿Es posible la empatía y compasión
sin un self que se reconozca y se reconozca en los demás?
Darwin hizo notables observaciones psicológicas, adelantándose
en décadas a Freud. Plantea que un animal puede verse impulsado
a desarrollar actividades tanto por el sufrimiento, dolor, hambre,
sed o miedo; como también por el placer de comer, de beber,
de propagar la especie. Agreguemos nosotros que, siguiendo alarquetipo
de la individuación planteado por Carl G. Jung, también
por el placer queproduce el conocimiento en sí. Si los primeros
se mantienen de manera prolongadavan a causar depresión disminuyendo
la capacidad de adaptación. Contrariamente, las situaciones
que producen placer pueden continuar durante mucho tiempoestimulando
todo el sistema y aumentando su actividad. Señala: “Así,
pues, ha ocurrido que la mayoría o totalidad de los seres
sensibles han sido desarrollados de tal manera por la selección
natural, que las sensaciones que les procuran placer les sirven
de guía habitual..., la suma de estos placeres...da, no puedo
dudar de ello,un excedente de felicidad sobre los dolores”10.
Darwin afirma que probablemente ningún cambio que afecte a un progenitor,
sea cual sea dicho cambio, pase sin dejar rastro sobre su descendencia.
Agrega que “podemos tener la certeza que existe un gran número
de caracteres perdidos dispuestos a manifestarse en las condiciones
convenientes. ¿Cómo poder hacer inteligible y vincularla
a otros hechos esta propiedad general de retorno, este poderde recordar
y de hacer revivir caracteres perdidos desde hace largo tiempo?”11.
En la idea anterior está enunciado, aunque de manera implícita,
el concepto de inconsciente colectivo y sus constituyentes, los
arquetipos, piedras angulares enla Psicología Analítica
de Carl Jung, llamando la atención la íntima concordancia
entre el planteamiento darwiniano y la perspectiva jungiana.
¿En qué vemos esta concordancia? Darwin plantea que cualquier adaptación
que hayan experimentado los padres a su medio, aunque dicha variación
hayaacontecido mucho tiempo atrás, va a ser transmitida a
su descendencia. Si las circunstancias así lo ameritan, se
va a producir la expresión de una manifestación que
hasta ese momento estaba latente, y a través de la selección
natural se van a ir seleccionando, de las múltiples copias
posibles, aquellas que en su conjunto representen la mejor adaptación
a su ambiente. Por su parte Jung hablando del acontecerpsíquico,
asevera que las características que definen a lo humano son
transmitidas mediante los arquetipos, que son múltiples y
tienen un sustrato biológico. Van a permanecer dormidos –de
hecho, algunos, o la gran mayoría de ellos, nunca se van
a expresar– hasta que sea necesario. Pero hay unos pocos que
cristalizan con inusitada frecuencia (como los arquetipos de la
sombra, del ánima/animus, y del self).Siguiendo
lo expresado por Darwin, es la selección natural, en este
caso actuando sobre las características mentales de nuestra
especie, la que ha ido posibilitando la formación de un paradigma
mental humano, que es transmitido en los arquetipos que, a su vez,
son los constituyentes del inconsciente colectivo.
Jung plantea que el inconsciente consta de dos partes, el inconsciente personal
yel inconsciente colectivo12. Este último lo compartimos
y es el mismo en todos nosotros, homo sapiens sapiens. Lo
que sucede es que las diferentes culturas lo moldeany hacen que
su manifestación no sea igual. Es decir, la expresión
del inconsciente colectivo es mediada por la cultura; más
aún, para que se plasme el inconsciente colectivo es fundamental
que exista una cultura determinada. Entendemos a lacultura como
el conjunto de acciones, creencias, conductas, mitos, etc., que
no es heredado genéticamente sino que es transmitido por
la interacción social.
El inconsciente colectivo se fue desarrollando a lo largo de millones de añosde
evolución. Así como surgió una forma corporal,
también lo hizo un atributopsíquico específicamente
humano. El inconsciente colectivo está formado porlos arquetipos∗
que son posibilidades de funcionamiento psíquico,
posibilidadesde aprendizaje y posibilidades de desarrollo13.
Es un esquema a ser llenado de contenido en el momento necesario.
No se trata de una fotografía ni de algo predeterminado,
fijo e inmodificable. Mientras los instintos sí lo son, no
sucede lomismo con los arquetipos, que son moldeados por la cultura.
Hay una suerte decontinuo interjuego. Los arquetipos que dan forma
a lo “humano” sólo pueden expresarse si hay una
cultura “humana” que les posibilite dicha expresión;
asu vez, la cultura se va a instaurar y a sufrir cambios únicamente
si primero se plasman los arquetipos. Jung dice que el arquetipo
“es un orden de funcionamiento mental, de la misma manera
que, por ejemplo, nuestro funcionamientobiofisiológico sigue
un esquema”14.
Jung da un paso más que ilumina psicológicamente lo afirmado por
Darwinen el plano biológico. De acuerdo a Jung, a medida
que va transcurriendo la vida van presentándose diferentes
tareas que deben ser resueltas. El ser humano nace con un yo
rudimentario a partir de una psique en que prácticamente
todo es inconsciente. Es necesario que se establezca un yo –entendido
como el centro dela personalidad consciente–, es decir, se
precisa que éste vaya floreciendo desde el inconsciente y,
con el transcurrir del tiempo, se reconozca como autónomo
e independiente. A continuación va a aparecer el self,
que contiene al yo. El self es una instancia más completa
que el yo pues incorpora lo consciente y lo inconsciente a través
de la expresión del arquetipo de la función trascendente15,16,que
justamente va a propender y a posibilitar la comunicación
entre ambos. Sellama función trascendente a aquella mediadora
o traductora de los diferenteslenguajes hablados por dichas instancias.
Sin embargo, es requisito previo que se haya establecido un observador,
el yo, desde donde se pueda ir construyendo el self 17.
Todo apunta a que la primera parte de este desarrollo, la aparición del
yodesde el inconsciente, está acotada por un fuerte componente
genético. Si el yono se constituye de cierta manera, si no
reconocemos en él una cierta humanidadbásica, estaremos
hablando de una severa patología, por ejemplo una esquizofrenia
o un autismo. En esa manera de hacerse yo, es la selección
natural la que facilitó y encauzó la manifestación
de un arquetipo humano. Luego, a lo largo dela lucha por la vida,
se va produciendo lo que Jung llama acertadamente proceso de
individuación18,19. Éste
consiste en un constante descubrimiento y ensanchamiento de los
límites del self, en que cada vez el individuo se
va haciendo máspropio, más él mismo, más
armónico con su devenir y más en consonancia conel
de los demás. De hecho, Jung dice que el proceso de individuación
exitoso esaquel que nos conduce a que en la última etapa
de la vida estemos preparados para bien morir.
Hacia finales de su vida Jung deja de lado la cautela anterior, se declara creyentey
proclama, sin ambages, que somos “en el sentido más
profundo, las víctimas o los medios e instrumentos del amor
cosmogónico”20. No es posible vivir la vida
en plenitud sin un sentido y ese sentido se lo da la manifestación
de lo divino en el hombre. Para Jung Dios es amor, Dios es sentido.
Ambos significados se unen en la traducción de la palabra
china tao, que puede ser entendida como Dios y como sentido21.
A medida que fue aflorando nuestra conciencia a lo largo de miles
de años de evolución, que simbólicamente podemos
entender como haber comidode la fruta prohibida –haber salido
de la inconsciencia del jardín del edén y haber probado
del árbol del conocimiento–, fue surgiendo también
un nuevo arquetipo, el impulso religioso22.
Jung dice que no hay manera de probar la existencia o no existencia deDios, pero
que representa una indesmentible ventaja comparativa ser creyente
y que la vida tenga un sentido trascendente, especialmente en su
segunda mitad.Señala que “la muerte será armónica
cuando la vida misma haya sido armónica y rica en sentido”23.
Hacer las paces con Dios es equivalente a aceptarse y reconciliarse consigo mismo.
Sólo en esas circunstancias se ha logrado una armonía
con el devenir, pues,de alguna manera, se ha sacrificado la voluntad
propia sometiéndola y ofreciéndoselaa la divina. En
términos psicológicos, significa que se ha considerado
e incorporadoen su justa magnitud a lo inconsciente. El self
es, como expresa Jung, el lugar donde se manifiesta lo divino.
“El sí mismo es la imagen de Dios en el hombre”24,
y va aun más allá, señalando que al sí
mismo “podría designársele igualmente como el
Dios en nosotros”25. Aunque precisa con pulcritud
que no quiere decir que “yo crea que Dios es el sí
mismo o el sí mismo es Dios”26.
Volvamos al impulso religioso. Jung afirma que los símbolos religiosos
no representan la sublimación de alguna cosa distinta –por
ejemplo la sexualidad,como postulaba Freud–, sino que tienen
una existencia por sí mismos. En la psiqueexiste una función
religiosa primaria. Por función religiosa entiende la observacióncuidadosa
y concienzuda de lo numinoso. Lo numinoso es aquello que
causa respeto y temor reverencial y que provoca una especial modificación
de la conciencia.La religión es “una actitud especial
del espíritu humano, actitud que... podemos calificar de
consideración y observación solícitas de ciertos
factores dinámicos(espíritus, demonios, dioses, ideas,
ideales) que...la experiencia le ha presentado como lo suficientemente
poderosos, peligrosos o útiles para tomarlos en respetuosaconsideración;
o lo suficientemente grandes, bellos y razonables para adorarlos
piadosamente y amarlos”27.
Está claro que Jung creía en una teleología de la vida a
diferencia de Darwin, aunque, como vimos más arriba, por
momentos éste fue ambiguo. La teleología se expresa
a través del arquetipo del proceso de individuación,
en que cada vez se va incorporando más material consciente
desde el inconsciente, en una dialéctica de nunca acabar.
Quizás podríamos decir que las experiencias cumbre,
los éxtasis, los samadhi, la conciencia cósmica,
etc., representan el conocimiento total, la armoníay entendimiento
final. En el ámbito psicológico, es la unión
del consciente con el inconsciente. En términos religiosos
es la realización de la divinidad en nosotros. Es recibir
la gracia divina en plenitud. Al respecto, nos preguntamos si justamente
una de las manifestaciones del avance evolutivo sería que
se puedan ir construyendo progresivamente, más adecuadamente
y con mayor facilidad, las condiciones necesarias para que se manifieste
la plenitud del conocimiento. Si lo consignamos desde la perspectiva
religiosa, diríamos, facilitar la expresión de la
gracia divina, que es ese delta que nos falta para comulgar con
Dios.
Sus estudios antropológicos le permitieron a Jung postular un giro de
la humanidad con respecto a Dios. En las sociedades primitivas el
contacto con Dios estaba monopolizado por el rey, los brujos o los
chamanes; el gran cambio cultural del cristianismo es que Dios se
masificó, pudiendo manifestarse en cada uno de nosotros28.
Darwin decía que la meta final de todo ser viviente es perfeccionarse
cada vezmás de acuerdo a sus condiciones. Por su parte, Jung
manifiesta que la condición previa a toda acción que
aspire a ser responsable es el conocimiento de uno mismo y la armonía
con la propia manera de ser. Si el hombre/mujer, sobre todo en la
segunda mitad de su existencia, sigue vistiéndose con ropajes
ajenos, siguiendo derroteros que no están en consonancia
con su devenir más propio, va a enfermarsey desarrollar una
neurosis. Es decir, es fundamental atenerse y ser fiel al proceso
de individuación.
Es así como las culturas más evolucionadas van a ser aquellas que
le permitana cada individuo desarrollar y desplegar al máximo
sus potencialidades inherentes.Sólo de esta manera la cultura
se transforma en un verdadero acelerador evolutivo y se sale de
los condicionantes biológicos que siguen un ritmo mucho más
pausado29. Pero no olvidemos que toda cultura también
padece de una enorme inercia y los cambios son resistidos por ella
misma. Mientras menos evolucionada sea, más restrictiva se
va a comportar, frenando toda posibilidad de crecimiento y perfeccionamiento
individual de sus miembros; la menor desviación de lo conocido
será experimentado como una amenaza y se propenderá
hacia una uniformidad forzada que, por lo mismo, va a asfixiar la
libre expresión, la creatividad y desarrollo de susmiembros.
Las sociedades más primitivas son más prejuiciosas,
pues el prejuicio es un economizador de energía psíquica
debido a que facilita las decisiones. Pero para ello tiene que recurrir
a una simplificación extrema de la realidad e inculcárselapor
igual a todos sus integrantes. Como regla general, las sociedades
no fomentan la individuación sino la conformidad.
No obstante, de vez en cuando aparecen ciertas personas que abren nuevos caminos
que posibilitan y fomentan el desarrollo y la evolución a
un ritmo mucho mayor de lo que sería esperable basado sólo
en la selección natural biológica. Es decir, entra
en escena una selección natural cultural. Aquella sociedad
que impulse, promueva y entregue las mejores condiciones para que
ello ocurra, va a ser la que avance a mayor velocidad en el camino
evolutivo30. Justamente el mayor mérito de Darwin
fue ser uno de aquellos individuos que transforman de raíz
el paradigma cultural, pues a pesar de todas las reticencias culturales
propias de la era victoriana, fue capaz de atar cabos sueltos, de
mirar de frente la realidad, sopesar las evidencias y enunciar una
teoría absolutamente novedosa, revolucionaria –tanto,
que tuvieron que pasar casi 90 años para que fuera aceptada
por la iglesia anglicana, en la que Darwin estaba facultado como
pastor. Es decir, se pudo alzar por encima de sus propios condicionantes
culturales, pues, usando la terminología jungiana, era la
única manera de darle curso a su proceso de individuación
sacandode sí el flujo creador. A su vez, Jung pudo vislumbrar
los aciertos de Darwin y, sin decirlo de manera explícita,
hacer uso de ellos audazmente de acuerdo a su propia e intransferible
individualidad, insertado como estaba él en una sociedad
y en un siglo diferentes.
Citas
1 Darwin C. (1983). El origen de las especies, Madrid, Sarpe.
2 Browne J. (2007). La historia de El origen de las especies, de Charles
Darwin, Buenos Aires, Debate, pág. 57.
3 Ibíd, pág. 50.
4 Ibíd, pág. 18.
5 Darwin C. (1972). Teoría de la Evolución, Barcelona,
Ediciones Península, pág. 39-40.
6 Ibíd, pág. 239.
7 Ibíd, pág. 81.
8 Leaky R. (1992). Origins reconsidered, New York, Doubleday.
9 Ornstein R. (1991). The Evolution of consciousness, New York, Simon
and Schuster Paperbacks.
10 Cf. Darwin C., óp. cit., pág. 240.
11 Ibíd, pág. 218-219.
12 Jung C. (2002). Los arquetipos y lo inconsciente colectivo, Obra
Completa, Volumen 9/1, Madrid, Editorial Trotta.
∗ El arquetipo es colectivo, pero su manifestación
es individual. Es biológico, se trae de nacimiento, se aloja
en el cerebro y de alguna manera organiza y ordena su funcionamiento.
Es como una fuerza dinámica presta a entrar en acción
si es necesario. Lo podemos visualizar como el lecho de un río
que, en condiciones ideales, va a conducir el fluir del caudal de
la vida y sus múltiples aconteceres, de manera controlada
evitando inundaciones. Existen múltiples cauces de ríos
–arquetipos– pero sólo se va a hacer consciente
aquel al que le llegue caudal y se represente. A su vez, las compuertas
que lo regulan están controladas por nuestras funciones mentales.
Es así que el lecho del río es colectivo, pero el
tipo de flujo, la magnitud del caudal y el manejo del mismo, son
individuales.
13 Estay R. (2008). Jung en fácil. Santiago, Pehuén.
14 Evans R. (1968). Conversaciones con Jung. Madrid, Ediciones Guadarrama,
pág. 79.
15 Cf. Jung C. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Obra Completa,
Volumen 9/1,párr.524.
16 Jung C. (1985). Tipos Psicológicos. Buenos Aires, Editorial
Sudamericana, pág. 281-291.
17 Cf. Estay R., óp. cit., pág. 99-105.
18 Jung C. Conciencia, Inconsciente e Individuación, en Los
arquetipos y lo inconsciente colectivo, Obra Completa, Volumen 9/1,
pág. 257-271.
19 Von Franz M.L. El proceso de individuación. En C. Jung,
El hombre y sus símbolos, Barcelona, Caralt, 1997, pág.
157-228.
20 Jung C. (1981). Recuerdos, sueños, pensamientos. Barcelona, Seix Barral,
pág. 357-358.
21 Jung C., Wilhelm R. (1982) El secreto de la flor de oro. Barcelona,
Paidós.
22 Jung C. (1981). Psicología y religión. Barcelona,
Paidós.
23 Jung C. (2004). La dinámica de lo inconsciente. Obra completa,
Volumen 8, Madrid, Editorial Trotta, párr.809.
24 Cf. Jung C. Recuerdos, sueños, pensamientos, pág.
214.
25 Jung C. (1990). Las relaciones entre el yo y el inconsciente. Barcelona,
EditorialPaidós, pág. 141.
26 Cf. Evans R. Conversaciones con Jung, pág. 91.
27 Jung C. Psicología y religión, pág. 23.
28 Jung C. (2006). La práctica de la psicoterapia. Obra completa,
Volumen 16, Madrid, Editorial Trotta, pág. 106.
29 Lawson T. (2008). Carl Jung, Darwin of the mind. London, Karnac.
30 Fischer A. (2004). Nuevos paradigmas a comienzos del
tercer milenio. Santiago, El Mercurio Aguilar.
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