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“Esto mismo sentiste tú quizás por primera vez en tu vida,
cuandoen aquel bosque, en aquel punto de acecho, levantaste
el arma yapuntaste para matarme”. Se inclina por encima
de la pequeñamesa que hay entre los dos, delante de la
estufa, se sirve unacopita de licor, y saborea el líquido
color púrpura con la punta de la lengua. Satisfecho,
vuelve a poner la copita sobre la mesa".
Sandor Marai, “ El último encuentro”1
Resumen
Esta novela trata sobre el reencuentro de dos amigos de juventud, Henrik y Konrad,
que sevuelven a ver ya ancianos, cuarenta y un años
después del acontecimiento que marcó sus vidas.
Poco a poco nos vamos adentrando en lo que condujo a los
personajes a aquella fatídica mañanade cacería
en que Henrik pudo sentir cómo su amigo le apuntaba
con su arma. La proximidad de la muerte hace de marco para
esta revisión de la “trayectoria vital”
en que el protagonista va expresando sus necesidades de
encontrar la verdad, de recuperar su amistad a pesar de
la traición,y de lograr una reconciliación
interior. A través de la vida de estos dos militares
encontramos un testimonio de una época ya perdida:
la de Viena durante el imperio austrohúngaro.
palabras clave: relato; amistad; sentido de la vida; Imperio austro-húngaro.
EMBERS, by Sandor Marai
This novel deals with the reencounter of two elderly men, Henrik and Konrad,
who were childhood friends and meet again forty years after
the event that put a mark upon their lives. The reader is
ushered gradually into what led to the dreadful morning
of hunting when Henrik felt his friend’s rifle aiming
at him. Imminent death frames this review of the protagonist’s
“vitaltrajectory” during which he manifests
his needs to seek the Truth, recover friendship in spite
of treason and fulfill personal reconciliation. Through
the lives of these soldiers we are witness to a testimony
of a bygone era: Vienna during the Austrian-Hungarian Empire.
Key words: narrative; friendship; meaning of life; Austro-Hungarian Empire.
Introducción
Con este enigmático párrafo me gustaría presentar una obra
literaria que nos introduce en el tema de la “trayectoria
vital”. Francesc Torralba2, refiriéndose
a la vejez, describe aquellas necesidades humanas que
surgen con fuerza en esta etapa de la vida: necesidades
“intangibles” o espirituales que, sin ser
necesariamente religiosas, tienen que ver con el sentido
de la vida: la necesidad de sentido, identidad, orden,
verdad, libertad y arraigo; necesidad de oración,
de soledad y silencio; de cumplimiento del deber, y
de gratitud. Como en todas las cosas humanas, éstas
aparecen en conflicto entre sí. Mi interés
al analizar esta obra, más allá de disfrutar
con su magnífica prosa, es intentar descubrir
qué necesidades espirituales o “intangibles”
mueven al protagonista, y cómo el conflicto entre
ellas le da forma a la novela.
Según George Steiner3, crítico literario, un clásico
nos enfrenta directamente a los conflictos vitales más
profundos y universales. “Hay oposiciones que
nos definen, y las obras literarias son un lugar privilegiado
para encontrarlas. (...). Creoque solamente a un texto
literario le ha sido dado expresar todas las constantes
principales de conflicto propias de la condición
del hombre. Estas constantes son cinco: el enfrentamiento
entre hombres y mujeres; entre la senectud y la juventud;
entre la sociedad y el individuo; entre los vivos y
los muertos; entre los hombres y Dios (o los dioses).
Sobre el autor y la obra
Sandor Marai nació en 1900. Pertenecía a la burguesía y
sus obras son un retratode las clases cultas y refinadas
del imperio austrohúngaro. Entre sus numerosas
novelas destaca “Confesiones de un pequeño
burgués”, una auténtica autobiografía.Contrario
tanto al comunismo como al nazismo, Marai era un liberal
convencido. En 1948 se marchó de Hungría,
y este exilio le trajo como consecuencia el anoni
“El último encuentro”, de Sandor Marai
mato, aunque había publicado más de cuarenta obras. Vivió
en diversas ciudades deEuropa y finalmente se instaló
en San Diego, California, donde puso término
a su vida en 1989. Este autor ha sido considerado a
la altura de los mejores narradores clásicos,
como Thomas Mann, Stefen Zweig, Philip Roth o Proust.
Argumento
Esta obra trata sobre el reencuentro de dos amigos de juventud, Henrik yKonrad,
que se vuelven a ver ya ancianos, cuarenta y un años
después del acontecimiento que había marcado
dramáticamente sus vidas. Poco a poco nos vamos
adentrando en lo que condujo a los personajes a aquella
fatídica mañana de cacería,en que
Henrik pudo sentir cómo su amigo Konrad le apuntaba
con su arma. Esto lo llevó a descubrir la infidelidad
de su esposa y la traición de su amigo. A partir
de ese suceso Konrad, el supuesto asesino, huyó
al trópico, y el general y su mujer no se hablaron
más. Decidieron habitar en alas opuestas de la
mansión familiar. El general ni siquiera acudió
cuando ella, ocho años después, lo llamaba
en su agonía.El intento de asesinato nunca se
había aclarado y Henrik había estado esperando
estavisita durante cuarenta años. ¿Era
la necesidad de saber la verdad lo que lo manteníaen
pie? Poco a poco nos vamos dando cuenta de que el general
–como aquel otro, en su laberinto4–
guardaba sin saberlo, otras motivaciones más
profundas.
Se habían conocido a los diez años en la academia militar de Viena,
habían permanecido juntos durante su formación
y temprana juventud. El matrimonio de Henrik con Kriztina
no los había separado y habían llevado
una vida placentera en un triángulo aparentemente
armonioso. Lentamente, a través de una prosa
llena de pasión y nostalgia, y como un ejercicio
de reminiscencia y de búsqueda de sentido,se
van narrando las circunstancias que rodearon la ruptura
entre ellos.
A lo largo de los capítulos, por medio de una prosa extraordinariamente
rica endetalles sensibles, se van entrelazando los diálogos
de las tres voces principales, quese van asemejando:
el narrador, Henrik, y Konrad. Los tres despliegan una
similarcapacidad de experiencia estética frente
a la naturaleza y los objetos. Habla Konrad:“A
veces, en medio de la selva, me acordaba del olor a
moho del zaguán de la casa deHietzing. En Viena,
la música y todo lo que yo amaba, en sus piedras,
en sus miradas y en los modales de sus gentes, todo
aquello se vivía como una pasión purificada
porel corazón humano. Ya sabes, como cuando las
pasiones ya no duelen”.
Habla Henrik: “Estábamos solos en medio del bosque, en esa soledad
nocturnade la madrugada del bosque, de las fieras, donde
uno siempre se encuentra perdido,perdido en su vida
y en el mundo, aunque sólo sea un instante, y
se siente atraído por un lugar que podría
ser su casa, un lugar salvaje y peligroso, pero que
sigue siendo su única y verdadera casa: el bosque,
las aguas profundas, el escenario del mundo primitivo.
Siempre sentía esta sensación cuando iba
de caza”.
Sin embargo, estas voces similares pertenecen a personajes muy diferentes en
la vida real: Henrik, aristócrata de cuna, obligado
a su deber militar, en pleno dominio de sí mismo,
un burgués. Konrad, el soldado con alma de artista,
el oscurode piel, de origen humilde, apasionado y aventurero.
Este encuentro, en el que sólo participan los dos ancianos, ocurre “a
la luz de los candelabros”. El ambiente refinado
del salón del palacio de caza había sido
preparado para que fuera idéntico hasta en los
más mínimos detalles a aquel otro “último
encuentro”. Cada objeto va gatillando recuerdos.
La única diferencia es la ausencia de la mujer.
Se encuentran aislados en una mansión en la zona
de los Cárpatos, en una Europa que ha experimentado
ya los horrores de la guerra. Se percibe cierta resonancia
con la obra “A puerta cerrada”5 de
J.P. Sartre, dondehablan los muertos-vivos. Todo el
diálogo los remite al pasado.
Necesidades intangibles del personaje principal
¿Es la necesidad de verdad lo que mueve al general? ¿La venganza,
la reconciliación? ¿O hay alguna otra
razón más profunda? Observamos que aparentementeen
la persona del general aparecen entrelazadas y en conflicto
las necesidades de arraigo-amistad, de identidad y de
búsqueda de sentido de la vida. No hay referencia
a necesidades de orden trascendente, y veremos que tampoco
es la verdad su móvil principal. Casi toda la
obra parece ser un intento desesperado del general Henrik
de justificar su apasionada amistad con Konrad, a pesar
de la traición. Sin embargo, veremos que hay
otra motivación más profunda.
Necesidad de arraigo-amistad
Es evidente que para Henrik la cercanía con sus seres queridos era su
fuente de seguridad. Su “paraíso perdido”
había sido la relación de íntima
dependencia afectiva de su institutriz Nini, que se
mantiene hasta viejo. En una escena aparecen sentados
al borde de un acantilado, en una imagen que sugiere
una comunión total: “Ya no temía
nada, ya sabía que él y Nini juntos eran
más fuertes que nadie”(...). “Estuvieron
largo rato sentados así al pie de la higuera.
Escuchaban el mar: su rumorles era conocido. Murmuraban
como murmuran los bosques de su patria. El niño
y la nodriza pensaron que todo está conectado
en el mundo”.
Se produce más tarde el encuentro entre los dos amigos, en la academiamilitar.
“Konrad dormía en la cama contigua a la
suya. Tenían diez años cuando se conocieron”.
“Convivieron con naturalidad, desde el primer
momento, como gemelos en el útero de su madre”.
“Ellos supieron, desde el primer momento, que
su encuentro prevalecería durante toda su vida”.
“El húngaro era alto, delgado y frágil.
Konrad era lento sin ser perezoso, reía poco,
era callado y estaba siempre atento”. Creció
la amistad entre ellos. “En la academia los muchachos
dejaron prontode hacer bromas sobre su amistad... Había
algo en ella, ternura, seriedad, entrega, algo de fatalidad,
y todo este resplandor desarmaba hasta a los más
bromistas. La gente no desea nada con más fervor
que una amistad desinteresada. La desea con fervor,
aunque sin esperanza”. “Preparaban juntos
la lista de sus pecados”.
Cuando de viejo, empieza a encarar a Konrad acusándolo de romper esta
idílicaamistad, le dice: “Había
una sola y única cosa que yo no me podía
explicar: que hubieses pecado contra mí. ...en
medio de una confianza y de una íntima hermandadcomo
la que une a los gemelos... Los dos cuerpos viven en
simbiosis, como en el útero materno... Los dos
aman y odian a la misma persona”.
Los últimos capítulos son un intento desesperado de justificar
su amistad, a pesar de lo ocurrido: “Si tú
y yo no hubiéramos sido amigos –le dijo
Henrik– tú no habrías regresado
cuarenta y un años después, como el asesino,
el delincuente que vuelve al lugar del crimen. Y ahora
tengo que decirte algo terrible: Tú y yo seguimos
siendo amigos”. “Tú has matado algo
en mí, has destruido mi vida y yo sigo siendo
amigo tuyo. Y yo ahora, esta noche, estoy matando algo
en ti, y luego dejaré que te marches a Londres,
al trópico o al infierno, y seguirás siendo
amigo mío.” (...) “Quizás
en el momento en que levantaste el arma contra mí,
para matarme, nuestra amistad llegaba a su cima y adquiría
una intensidad no alcanzada durante los veintidós
años de nuestra juventud”.
Incluso buscó dar una explicación extrema al intento de asesinato
identificando el odio con el amor: “todo lo había
comprendido ese día de cacería. El sentido
sagrado y simbólico de matar. Matar es sensual.
Es extraño, pero en húngaro, matanza y
beso son parecidos y tienen la misma raíz”.
Hablando de lacaza... “sientes en tus manos un
temblor ancestral, tan antiguo como el hombre mismo,
la disposición para matar, la atracción
cargada de prohibiciones, la pasiónmás
fuerte”. “Esto mismo sentiste tú
quizás por primera vez en tu vida, cuando en
aquel bosque, en aquel punto de acecho, levantaste el
arma y apuntaste para matarme”. Continúa
Henrik hablando de esa mañana: “La realidad
era que túme odiabas, que me habías odiado
durante veintidós años, con una pasión
cuyo fervor caracteriza sólo las relaciones más
intensas, como...sí, como el amor...¿Por
qué me odiabas?”.
Para Henrik había una sola cosa que los distanciaba: “Konrad tenía
un refugioadonde su amigo no podía seguirle:
la música. Era como si tuviera un lugar secreto,
sólo para el, donde nadie en el mundo pudiera
alcanzarlo”. Muy fugazmente, y casi al final de
la obra, por fin sale de su corazón el dolor
ante la distancia que sentía con sus seres amados:
“Mi madre, tú y Kristine estáis
en la otra orilla, donde no puedo llegar”. Apunta
hacia un culpable: “Odio la música...odio
ese lenguaje armonioso, incomprensible para mí,
que ciertas personas utilizan para charlar, paradecirse
cosas inefables...”.
Necesidad de identidad
Gran parte de la novela es un repaso repetitivo de los límites entre él
y su amigo. Parece que necesita afirmar una y otra vez
“Quién soy yo, quién eres tú,
y qué distancia hay entre los dos”. Atribuye
a Konrad toda pasión oscura, desbordantey tormentosa.
“Tú eras el pariente de Chopin, el misterioso,
el orgulloso. Pero en el fondo de tu alma habitaban
una emoción convulsa, un deseo constante, el
deseo de ser diferente de lo que eras. Es la mayor tragedia
con que el destino puedecastigar a una persona. Tenemos
que conformarnos con lo que somos... pero tú
no has podido soportarlo”. Uno tras otro van cayendo
los juicios negativos sobre el amigo, sin apenas atisbar
su responsabilidad en la ruptura. Vemos una constante
proyección sobre Konrad de todo aquello que no
quiere reconocer dentro de sí. Al mismo tiempo,
busca poseerlo desesperadamente.
Necesidad de verdad
No parece ser ésta la necesidad más relevante. Tuvo oportunidad
de saber la verdad. Había guardado durante esos
cuarenta años el diario de vida de su esposa.
Una vez frente al amigo, prefirió lanzarlo al
fuego y quedarse con su propia versión.Nadie
que quiere saber la verdad espera cuarenta años.
Más bien al contrario, ¿no habría
más bien un intento novelesco –apasionado–
de crear una tremenda tensión?“Las personas
que entregan su alma y su destino a la soledad no tienen
fe. Sólo esperan el día o la hora en que
puedan dilucidar todo lo que les ha conducido a la soledad
con las personas que son responsables de ello.
Necesidad de búsqueda de sentido
Un concepto tan abstracto como el “sentido de la vida” se traduce
finalmente en el relato personal e íntimo que
cada persona elabora con los acontecimientos más
relevantes de su vida. Su objetivo es encontrar aquello
por lo que valió la pena vivir.
Esta necesidad era un motor muy fuerte en la narración del general: “Unosiempre
responde con su vida entera a las preguntas más
importantes. ¿Quién eres? ¿Qué
has querido de verdad? ¿Qué has sabido
de verdad? ¿A qué has sido fiel o infiel?”
Se necesitan varias lecturas para darnos cuenta de que el general, más
queencarar la verdad, o reconciliarse con su amigo,
necesitaba contar su propiahistoria. Porque en este
contar él va buscando una reconciliación
interior, y unarazón para justificar su vida,
necesidades que se hacen acuciantes al término
dela vida6.
Hay pistas que indican que el general, tan recto e inflexible exteriormente,
ocultaba un alma apasionada, un temperamento artístico.
Una de ellas es su propia voz narrativa. Y además
el narrador omnisciente, que sí sabía
quién era el general, nos lo sugiere. Así
describe la mansión en que vivía Henrik:
“En los picaportes se sentía el temblor
de unas manos de antaño, el fulgor de momentos
pasados, llenos de duda, cuando aquellas manos se atrevían
a abrir una puerta. Todas las casas donde vive gente
tocada por la pasión con toda su fuerza se llenan
de este contenido impreciso”.
El momento clave lo encontramos cuando el general, después de habernos
narrado su propia versión de los hechos, finalmente
le pregunta al amigo: ¿“Crees tú
también que el sentido de la vida no es otro
que la pasión?... ¿Y que si hemos vivido
esa pasión no hemos vivido en vano? ¿Y
que quizás no se concentre en una persona en
concreto, sino en el deseo mismo?”
–“Sabes que es así” responde Konrad.
Comentario
La proximidad de la muerte hace de marco para esta revisión de la “trayectoria
vital” en que el protagonista va expresando sus
necesidades de encontrar un sentido: la búsqueda
de la verdad va derivando en un intento desesperado
de salvarla amistad a pesar de la traición, para
terminar finalmente en una reconciliación interior.
Después de cuarenta años el general logra
reconocer como suya todaaquella pasión amenazante
que proyectaba en Konrad. De esta manera logra, en cierta
forma, aceptar y perdonar a su amigo, al reconocer dentro
de sí una naturalezasemejante. En mi opinión,
esto explicaría el “saborear una copita”
mientras compartían el terrible secreto. En esta
búsqueda de sentido y de identidad –un
ejercicio de reminiscencia al final de la vida–
hecha en forma de un relato apasionado se revela en
él su propio ser de artista. Son necesarias numerosas
lecturas para desentrañar la enorme tensión
de esta obra, que nos dispara en múltiples dimensiones.
En este sentido, se confirma que es un clásico:
“una forma significativa que te lee”, en
palabras de George Steiner.
Citas
1 Marai S. El último encuentro. Ed. Salamandra, México.
2 Torralba F. (2007). La atención espiritual en el ámbito
asistencial. Dolentium Hominum Nº 66.
3 Steiner G. Interpretar es juzgar. Trad. Enrique Lynch.
4 García Marquez G. El general en su laberinto. Ed. Plaza y
Janés, Madrid.
5 Sartre J.P. (2006). A puerta cerrada. Ed. Losada, Buenos Aires.
6 Zegers B. (2005). Cruzando el mediodía. Ed. Norma, Santiago
de Chile, pág. 186.
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