|
|
El tema central del presente número comprende tres artículos de Historia Universal de la Medicina y tres de la Historia de la Medicina Chilena. Los primeros versan, respectivamente, sobre la historia de la coca como estimulante, la Medicina y el Humanismo en Vesalio y sobre el desarrollo de la cirugía coronaria a través de la figura de René Favaloro. Los otros tres tratan del nacimiento y desarrollo de la medicina estatal en Chile, de algunos aspectos históricos en torno al traumatismo encéfalo-craneano y, por último, de la persona de Joaquín Luco. El trabajo del profesor Jorge Dagnino del ,Departamento de Anestesiología nació, en verdad, a raíz de la petición hecha al autor de escribir un artículo sobre la historia de la anestesia local, tema poco conocido, sin duda, mucho menos que la de la anestesia general. Pero la historia que descubre la investigación del doctor Dagnino es aun menos conocida: es la que ocurre en torno a la coca como substancia estimulante en los cuatro siglos que preceden al aislamiento de la cocaína y su uso como anestésico local. El relato abarca el siglo XVI desde el arrivo de los españoles al Nuevo Mundo, la llegada de la coca a Holanda en el siglo XVII, el siglo siguiente con la coca en París en manos de Lamarck, que la clasificó; en el siglo XVIII los ingleses reconocen a la coca por primera vez un valor comercial, y el siglo XIX con el gran auge en la comercialización de la coca en diversos productos. La investigación del profesor Klaus Bergdolt documenta el significado de la obra de Vesalio en cuanto a representar la reconciliación de la Medicina y el Humanismo. En efecto, desde el siglo XIII coexistían dos corrientes opuestas: la de los Escoláticos y la de los Humanistas. Los primeros formaban la mayor parte de los profesores universitarios, seguían la tradición medioeval centrada en la Lógica, la Filosofía Aristotélica y las Ciencias Naturales y, en lo tocante a la Medicina, se atenían a los textos latinos, elaborados en su mayoría desde el siglo VI por los compiladores y, a partir del siglo XI, por los traductores del árabe. Los Humanistas comenzaron siendo gente no universitaria, empleados de notarías, secretarios de príncipes y maestros de escuelas, que desarrollaron su programa a partir del trivium y quadrivium centrándolo en el lenguaje. Si el método de los Escolásticos fue la Lógica, el de los Humanistas fue la Filología. Mediado el siglo XV en adelante, la influencia de los Humanistas, desbordando las Humanidades mismas o studia humanitatis, se ejerció en todos los campos de la cultura renacentista, así, en la Filosofía, las Ciencias y en la Medicina. Ahí se ve a Vesalio con sus afanes por mejorar el lenguaje anatómico, por conocer a los maestros antiguos de las fuentes mismas y por saber qué había dicho exactamente Galeno. El artículo del cardiocirujano Alejandro Zalaquet refiere el desarrollo de la cirugía coronaria hasta culminar en la invención del puente aorto-coronario con la figura de René Favaloro. El autor relata paso a paso este desarrollo agrupando sistemáticamente los diversos procedimientos. El artículo incluye una reseña biográfica de René Favaloro. El primer trabajo sobre Historia de la Medicina chilena es el del profesor Juan Eduardo Vargas. Se trata de una investigación acerca del desarrollo de la medicina estatal y sus causas a lo largo de 80 años a partir de 1870, año, este último, en que ya pueden documentarse ciertas dificultades para el médico de sostenerse solo en el ejercicio liberal de la Medicina. Cabe anotar que en el período inicial de este proceso, en particular de 1871 a 1891, se produjo la gran expansión de la asistencia hospitalaria. En 1871 Chile tenían aún solo los 10 hospitales coloniales, si bien modernizados; en 1885 los hospitales llegaban a 60 con cerca de 4.000 camas. El aumento del número de médicos, de hospitales, dispensiarios y mutuales están entre las causas que se investigan en un primer período, después aparecen diversas y complejas condiciones sociales como la ley del Seguro Obligatorio y políticas que favorecen la consolidicación de la medicina estatal. El estudio del profesor Vargas incluye el período previo de 60 años en que el médico se sustentaba en el ejercicio liberal de la Medicina. El artículo del neurocirujano Patricio Tagle refiere diversos aspectos históricos relacionados con las actitudes y acciones del médico en Chile frente al traumatismo encéfalo-craneano. El estudio se basa en parte en una revisión casuística con referencia a casos de connotados personajes que sufrieron esta lesión. La introducción incluye datos interesentes sobre la trepanación en Sudamérica. La sección de Historia de la Medicina Chilena concluye con el artículo de Augusto Salinas sobre la persona del doctor Joaquín Luco, uno de los más destacados académicos del siglo XX en el campo de las Ciencias Biológicas. Fue uno de los hombres a los que la Pontificia Universidad Católica de Chile debe la consolidación de la Escuela de Medicina en sus primeros años de desarrollo. El trabajo del profesor Salinas viene a complementar los otros tres que aparecen en el presente número de Ars Medica y que fueron presentados en un reciente homanaje de la Universidad al doctor Luco. |
|