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Los 6 artículos que abarca el tema monográfico del presente número proceden de autores de 4 disciplinas diferentes: la traducción del Proemio de Celso es de una licenciada en Filología Clásica, Profesora Claudia Chuaqui; el trabajo sobre los médicos y la medicina en España en el Renacimiento es de un doctor en Historia de las Ciencias, el Prof. Augusto Salinas; aquellos que versan sobre Hodgkin, la cirugía extracorpórea y la medicina chilena durante la Guerra del Pacífico, están hechos por médicos patólogo, cirujano y radiólogo, respectivamente, los doctores: Sergio González, Ricardo Zalaquet e Isidro Huete, y el artículo sobre los médicos chilenos es de un historiador, el Prof. Juan Eduardo Vargas. Estos 6 artículos van a ser comentados por los siguientes autores: 1. El Dr. Vicente Valdivieso. Profesor titular de la Facultad de Medicina y Miembro de Número de la Academia de Medicina, presentará y comentará el artículo sobre la Traducción del Proemio De Medicina, de A. Cornelio Celso. 2 El Dr. Benedicto Chuaqui, Prof. Titular de la Facultad de Medicina, Miembro de Número de la Academia de Medicina y Director del Programa de Estudios Médicos Humanísticos, presentará y comentará los artículos: Tradición e innovación en la medicina española del Renacimiento y también, Historia de la enfermedad de Hodgkin. 3 El Dr. Beltrán Mena, Prof. Auxiliar de la Facultad de Medicina y Director de la Oficina de Educación Médica, presentará y comentará el artículo De cómo se llegó finalmente a la cirugía a corazón abierto... 4. Y finalmente el Prof. Ricardo Couyoumdjiam, Profesor titular y Miembro de Número de la Academia de Historia, nos presentará y comentará los artículos: Rasgos de la autoimagen social y profesional de los médicos (1872-1925) y también La medicina militar chilena durante la Guerra del Pacífico (1879-1884). De la Historia Universal de la MedicinaSiguiendo la convención y no estrictamente la cronología, 4 artículos se han agrupado en la Historia Universal de la Medicina y 2, en la Historia de la Medicina Chilena. En verdad y hablando honestamente, es el Dr. Chuaqui, el especialista que tendría que estar moderando este panel sobre Historia de la Medicina; yo me voy a servir de su experiencia y de algunos de sus estudios para daros algunas notas orientativas. Hacia fines de la Época de Oro y comienzos de la Época de Plata de las letras latinas transcurrió la vida del autor de De medicina, a juicio de los historiadores, el tratado médico más completo, sistemático y coherente conservado de la Antigüedad. De Celso se sabe muy poco. Vivió entre los años 25 a 30 a. C. hasta el 45 de nuestra era. Era un patricio romano de vasta cultura, autor de la obra enciclopédica -extraviada- De artibus; al parecer no era médico de profesión. El tratado, escrito en un lenguaje depurado, preciso y elegante, que le ha valido ser llamado el Cicerón de los médicos, revela en su autor un hombre inteligente, mesurado y humanitario. Especialmente a los patológos todavía les asombra su hazaña de haber abstraído de ese fenómeno tan multiforme, la inflamación, los 4 signos que se tienen hasta hoy por cardinales: Notae vero inflammationis sunt quattuor: tumor et rubor cum calore et dolore (De med. III 2, 3). El Proemio es una pieza imponente, en que Celso expone y comenta las concepciones de la medicina de su época, cuando la medicina hipocrática clásica se había desvirtuado en 3 corrientes: los Dogmáticos, los Empíricos y, más tarde, los Metódicos, corriente esta última que prevaleció en Roma. La crítica de Celso a los Metódicos, concentrándose en la visión trivial de estos, es justa; sin embargo, nos dice el Dr. Chuaqui, se da en esta un paso, aunque simplista, en el proceso de abstracción, que solo con Sydenham en siglo XVII será elaborado en la delimitación de las entidades nosológicas. Revivió la Antigüedad Clásica en el Humanismo Renacentista, en que descuella la obra de Vesalio. Pero pasaron 8 décadas antes de que la anatomía cardíaca vesaliana quedara incorporada a la fisiología con el trascendental descubrimiento de Harvey. La obra de Vesalio significó un avance trascendental de la medicina con la creación del método de la anatomía moderna, la demostración de los errores de Galeno y la introducción del pensamiento anatómico en la medicina. Su autor no parecía consciente de la revolución que produciría su obra. El desarrollo de la anatomía humana se desencadenó de inmediato a través de sus discípulos, pero la consolidación del pensamiento anatómico en la medicina tuvo que esperar más de 2 siglos la obra de Morgagni, realizada en la misma Universidad de Padua. Seis décadas despúes de Morgagni, el Guys Hospital de Londres, que vivía el Liberalismo e inicios de Positivismo inglés, era el lugar de trabajo de sus 3 grandes: Addison, Bright y Hodgkin. El hecho que parece sorprendente, nos sigue diciendo el Dr. Chuaqui, es que Hodgkin delimitara el linfoma que ahora lleva su nombre, sin utilizar el microscopio. ¿Por qué no lo usó? Cerca de 3 décadas antes, el talentoso Bichat, en su Traité des membranes, en que distinguía 21 tejidos diferentes, también había prescindido del microscopio. Desconfiaba del instrumento y tanto más cuanto que era sensualista. Hodgkin, en cambio, pocos años antes de la publicación del trabajo referido, había colaborado con Joseph Lister, padre de Lord Lister, en una importante investigación de óptica microscópica con foco aplanático: la estructura tisular ya no se veía homogeneamente globular, aparecía preferentemente fibrilar. El microscopio, inventado hacia 1600, ya podía sobrepasar 300 diámetros de aumento. Los problemas eran otros. En los tiempos del trabajo de Hodgkin sobre el linfoma, aparecido en 1832, la resolución y la técnica histológica eran muy defectuosas, las imágenes eran borrosas, poco contrastadas; el instrumento aún carecía de condensador. De ahí que el microscopio no formara parte del instrumental obligado de los morfólogos. Solo en la segunda mitad del siglo XIX se desarrollaron la fijación, las coloraciones y técnicas de cortes, y se perfeccionó la óptica microscópica con los aportes del físico alemán Abbe, que entre otros avances, inventó el condensador. Cerca de un siglo después de Hodgkin comienza la historia reciente de la Medicina con sus espectaculares progresos, que en su mayor parte han tenido lugar en los Estados Unidos. Uno de estos es la cirugía extracorpórea, sujeta a la máquina corazón-pulmón, que, aparte los problemas que había que resolver en el paciente, debía cumplir 2 funciones: la de bombeo y la de oxigenación de la sangre. Aparece así, la invención de la máquina corazón-pulmón. Gibbon, por ejempo, uno de los pioneros, ya hacia 1950 tuvo el apoyo del Departamento Tecnológico de la International Business Machinery Company (IBM). En cuanto a la máquina misma, los avances tecnológicos posteriores se han dado tanto en el sistema de bombeo como en el de oxigenación. El avance más trascendental del siglo XX en las ciencias biológicas, ha sido el descubrimiento de la estructura del ácido desoxirribonucleico, que fue posible gracias a la colaboración de físicos cristalográficos. En el plano de equipos de diagnóstico, la invención de la tomografía computarizada se debe a un ingeniero, que poco después recibió el Premio Nobel en Medicina. De la Historia de la Medicina ChilenaAl parecer la profesión médica en Chile, después de ser menospreciada largo tiempo, comenzó a ganar prestigio en la sociedad cuando en 1842 se titularon los únicos cuatro alumnos de la Escuela de Medicina del Instituto Nacional, todos ellos pertenecientes a la clase social alta. Se sabe que ya en la segunda mitad de ese siglo los médicos chilenos destacaban también por su formación humanística, el cultivo de las letras y las artes, y muchos eran personas influyentes con altos cargos públicos. Pero la historia conocida nada dice acerca de qué imagen tenían esos médicos de sí mismos y de si poseían como grupo un carácter particular. Estas son las preguntas que se hace el historiador, el profesor Vargas, y que responde investigando las fuentes. La investigación abarca desde el año 1872 al año 1925. La guerra del Pacífico estalló el 14 de febrero de 1879. En esta época el país contaba con 2 millones 440 mil habitantes, una sola Escuela de Medicina, y el número de los médicos no llegaba a 300. La medicina chilena florecía en diversos aspectos, entre otros, se había puesto en marcha la política del decano Aguirre de becar a Europa médicos jóvenes destacados varios regresaron para servir de médicos militares, se había iniciado la construcción de nuevos hospitales, se permitía el ingreso de mujeres a la universidad, existían la Sociedad Médica Chilena y la Revista Médica de Chile. Cerca de un mes antes de la declaración de la guerra, una nueva y amplia ley de instrucción pública fijaba el carácter profesionalizante de la Universidad de Chile. Pero la medicina chilena distaba mucho de estar preparada. Acerca de cómo enfrentó el conflicto trata aquí el trabajo de un radiólogo, Dr. Isidro Huete, versado en medicina militar. La guerra del Pacífico tuvo algunas consecuencias positivas: aceleró la expansión hospitalaria, hizo aumentar el número de médicos y estimuló el desarrollo de la medicina de urgencia. |
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