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| Resulta interesante observar las reacciones de distintas personas al escuchar hablar de Bioética. Algunos sencillamente desconocen la expresión y entienden que se les está hablando de dietética, genética, diabetes o algún otro fonema que les sea más familiar. Otros, en cambio, parecen haber escuchado la palabra anteriormente, pero no poseen un concepto claro de lo que pueda significar. A éstos, la expresión les evoca, por lo general, algo que hoy en día es muy importante o algo interesante, pero no sabrían explicar por qué. Así, por ejemplo, me tocó vivir que una paciente, desde su cama del hospital, me preguntara ¿Doctora, qué es lo que estuvo estudiando usted en Europa durante tantos años? Bioética, le respondí. Sin poder ocultar la expresión de desconcierto en su rostro comentó: ¡Ah! Qué interesante ... cuando yo me enferme de Bioética, la iré a ver a usted ... Quedé pensativa, reflexionando si no estaremos todos un poco enfermos de bioética ... Esta falta de claridad acerca de lo que constituye el objeto y método propios de la Bioética se extiende también a los ambientes médicos. Es por ello que nos ha parecido conveniente dedicar un número del Boletín de la Escuela de Medicina a difundir algunos conceptos básicos sobre este tema. Siendo la Bioética una disciplina académica relativamente nueva, no parece superfluo dedicar el editorial de este número a describir brevemente lo que ha sido el origen y desarrollo de la Bioética en el mundo, en el país y, más concretamente, en nuestra Escuela de Medicina. Pienso que sobre esta base histórica resultará más fácil al lector situar los distintos artículos recogidos en esta revista. Nacimiento y desarrollo de la Bioética en el mundoEl Dr. Potter - Profesor de Oncología de la Universidad de Wisconsin - es la persona a quien se atribuye la creación de lo que entonces constituía un neologismo: Bioética o ética de la vida. En su libro "Bioética. Puente al futuro", publicado en 1971, el Dr. Potter pone en evidencia el abismo existente entre las ciencias empíricas y las humanidades, manifiestando su esperanza de que estas disciplinas se unan en la creación de una nueva, que él propone llamar Bioética. En un momento histórico en que la amenaza de una guerra nuclear hacía questionar la imagen de la ciencia como principal promotora del progreso humano, la obra de Potter representa un llamado a meditar sobre el peligro de que la biología y la medicina -al igual que la física- pudieran transformarse en amenazas para la especie humana. De ahí su invitación a que las investigaciones científicas fueran orientadas por una reflexión ética sobre sus posibles consecuencias para el hombre y su medio ambiente. Este intento por construir un puente entre ciencias y humanidades supuso el nacimiento de la Bioética, como trabajo interdisciplinario. Desde entonces, su desarrollo ha sido considerable. Actualmente, los cursos de ética profesional forman parte obligada del programa de estudios de los profesionales de la salud en la mayoría de las universidades del mundo. Existen, además, diversos programas de posgrado en Bioética o Etica Clínica. La creciente importancia que se está dando a esta disciplina se ve reflejada también en el aumento exponencial experimentado por las publicaciones relacionadas con la Bioética en renombradas revistas científicas y médicas, como por ejemplo Nature, Science, NEJM, JAMA, Ann Intern Med, etc. (Figura 1). Han aparecido, además, un número considerable de revistas especializadas en el área, como el Journal of Medicine and Philosophy, Journal of Theoretical Medicine and Bioethics, Cambridge Quarterly of Healthcare Ethics, Journal of Clinical Ethics y muchas otras.
La Bioética en Chile y en nuestra Escuela de MedicinaEn nuestro país, la Bioética y la Etica Clínica se han desarrollado formalmente recién a partir de fines de la década de los 80 (esto es, unos 15 años después de su nacimiento en los EEUU). Actualmente existen en nuestro país fundamentalmente dos centros universitarios dedicados a la docencia e investigación en este campo: el Centro de Estudios Bioéticos y Humanísticos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, creado en 1988, y el Centro de Bioética de nuestra Universidad, que continúa y desarrolla las actividades realizadas en este campo por la antigua Unidad Docente Asociada de Bioética creada en 1987. Recientemente, la Universidad de Santiago y algunas de las nuevas universidades privadas han emprendido también iniciativas concretas destinadas al cultivo y enseñanza de esta disciplina. Existe, además, el Programa Regional de Bioética para América Latina y El Caribe, dirigido en la actualidad por el Dr Fernando Lolas, que se estableció mediante un convenio firmado en 1994 entre el Gobierno de Chile, la Universidad de Chile y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y que tiene su sede en Santiago. La importancia que se da al cultivo y la enseñanza de la Bioética nuestra Escuela de Medicina refleja los valores fundacionales de la Universidad, empeñada en promover la formación humanística y cristiana de médicos y enfermeras. En la Declaración de Principios de nuestra Escuela, se establece que "para formar a un médico capaz de atender al enfermo en su integridad individual, la Escuela debe fortalecer la enseñanza de la dimensión antropológica de la medicina", ofreciendo "a sus alumnos, dentro del plan de estudios, las condiciones más propicias para que mediten sobre los valores de la ética médica". Las distintas actividades realizadas por el Centro de Bioética están destinadas a contribuir de un modo concreto a lograr este objetivo. El Centro de Bioética de nuestra Escuela de Medicina es un organismo interdisciplinario, cuya misión es promover un saber bioético fundado "en el Derecho Natural y en las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, estando abierto a otras formas de pensamiento filosófico y científico concordantes con estas bases conceptuales", (Decreto de Rectoría Nº 142/93). En el contexto de una universidad católica, como la nuestra, no es de extrañar que la enseñanza de la Bioética esté fundada en principios morales y valores cristianos. Sin embargo, respondiendo a la convicción de que el proceso educativo debe formar personas capaces de encontrar los fundamentos de sus propias opiniones y de respetar profundamente las creencias de otras personas, esos principios y valores cristianos son presentados necesariamente como una propuesta, evitando cuidadosamente todo adoctrinamiento y privilegiando la confrontación de ideas y la búsqueda libre y personal de la verdad. Es muy distinto proponer que imponer. De este modo, la fidelidad a los valores fundacionales de la Universidad y el respeto a la libertad de conciencia de cada persona son principios que, lejos de oponerse, se exigen mutuamente. Es en este espíritu de proponer puntos de reflexión, que estimulen al lector a formarse un criterio acerca de ciertas materias, que recogemos los artículos presentados en este número del Boletín de la Escuela de Medicina. Ellos abordan algunos de los temas más relevantes de la Etica Clínica, como son su enseñanza (Dr. Carlos Quintana), sus principios básicos (Dra. Paulina Taboada), algunas consideraciones éticas en relación al aborto terapéutico (Dr. Mauricio Besio), al papel de la competencia del paciente en la práctica clínica (Dr. Manuel Lavados), a las decisiones de limitar terapias médicas (Dra. Paulina Taboada) y a la investigación clínica (Dr. Andrés Valdivieso). Esperamos con ello contribuir a motivar el estudio y reflexión personal de cada uno de nuestros lectores.
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