Cambios Generales
Entre los 30 y los 40 años se alcanza el máximo de altura,
disminuyendo luego 5 mm por año a partir de los 50; este cambio
es más acentuado en las mujeres. Se explica por cambios posturales
(mayor flexión de cadera y rodillas), disminución de la
altura de los cuerpos vertebrales y alteración de los discos
intervertebrales.
El peso alcanza su máximo a los 50 años y luego disminuye.
El compartimento de tejido graso sufre un aumento de 15 a 30% entre
los 40 y 55 años para luego disminuir a aproximadamente un 20%
promedio.
Piel y Fanéreos
Por su extensión, la piel es el órgano más susceptible
de recibir daño ambiental a través de los años,
en adultos mayores presentan púrpura senil. Sistema Músculo
Esquelético Entre los 30 y los 80 años se pierde un 30
a 40% de la masa muscular.
Dicha pérdida no es lineal y se acelera con la edad. La fuerza
muscular disminuye asimismo con los años, ya que las fibras tipo
II (rápidas) disminuyen más que las fibras tipo I y las
unidades motoras reducen su densidad. Las enzimas glicolíticas
reducen su actividad más que las oxidantes. La menor actividad
de la hormona de crecimiento y andrógenos contribuye a la disfunción
muscular. La remodelación de tendones y ligamentos se vuelve
más lenta. Los cambios óseos son de particular importancia
por sus implicancias clínico- epidemiológicas. Hay disminución
en la actividad osteoblástica, decremento de la masa ósea,
reducción del grosor de la cortical. En los hombres la masa ósea
es mayor a través de toda la vida y la pérdida de los
estrógenos femeninos termina con el efecto inhibidor de éstos
sobre los osteoclastos. Se produce osteoporosis (pérdida de la
masa ósea con composición normal del hueso) típicamente
en caderas, fémures y vértebras. También puede
aparecer especial por la acción de la luz solar. Con el tiempo
se hace más delgada, más seca, más transparente
y se vuelve menos elástica, arrugada y de tinte amarillento.
La epidermis sufre depresiones irregulares por pérdida de la
polaridad de los queratinocitos, hay disminución de los melanocitos
y existe tendencia a la displasia celular. La dermis pierde parte de
su contenido colágeno, produciéndose arrugas; la pérdida
de la elastina e incremento de los glicosaminoglicanos inducen la formación
de pseudoelastina, que causa el color amarillento a la piel. La hipodermis
se ve adelgazada por la disminución del tejido graso. Los folículos
pilosos se atrofian y disminuyen su densidad, se pierde la producción
de pigmentos por el decremento de los melanocitos.
Las uñas reducen su velocidad de crecimiento, aumentan su grosor
y se vuelven opacas y más duras por aumento proporcional de la
queratina, llegando a presentar onicogrifosis.
El tejido conectivo disminuye su contenido de colágeno y los
fibroblastos reducen su recambio. Por pérdida del soporte elástico,
los traumatismos pueden provocar la ruptura de vasos capilares apareciendo
trasvasación de sangre, con menor degradación. A los 90
años el 70% de los adultos mayores presentan púrpura senil.
Sistema Músculo Esquelético
Entre los 30 y los 80 años se pierde un 30 a 40% de la masa
muscular. Dicha pérdida no es lineal y se acelera con la edad.
La fuerza muscular disminuye asimismo con los años, ya que las
fibras tipo II (rápidas) disminuyen mas que las fibras tipo I
y las unidades motoras reducen su densidad. Las enzimas glicolíticas
reducen su actividad más que las oxidantes. La menor actividad
de la hormona de crecimiento y andrógenos contribuye a la disfunción
muscular.
La remodelación de tendones y ligamentos se vuelve más
lenta. los cambios óseos son de particular importancia por sus
implicancias clínico-epiedemiológicas. Hay disminución
en la actividad osteoblástica, decremento de la masa ósea,
reducción del grosor de la cortical. En los hombres la masa ósea,
es mayor a través de toda la vida y la pérdida de los
estrógenos femeninos termina con el efecto inhibidor de éstos
sobre los osteoclastos. Se produce osteoporosis (pérdida de la
masa ósea con composición normal del hueso) típicamente
en caderas, fémures y vértebras. También puede
aparecer osteomalacia (falla en la calcificación de la matriz
ósea y acumulación de hueso no calcificado) lo cual se
asocia a déficit de vitamina D.
Sistema Nervioso
Se afecta de manera importante con el paso del tiempo. El peso cerebral
disminuye con la edad y el flujo sanguíneo cerebral se reduce
en un 20%, produciendo alteraciones de los procesos de autorregulación
de flujo. Existe pérdida de neuronas inhomogénea; por
ejemplo la circunvolución temporal superior pierde la mitad de
su masa neuronal, mientras que la inferior sólo un 10%. Las mayores
pérdidas son de los grupos de neuronas largas, como los haces
piramidales, células de Purkinje, haces extrapiramidales; por
el contrario, los grupos de núcleos del tronco, neuronas pontinas
e hipotalámicas tienen pérdidas reducidas.
La mielina disminuye, al igual que la densidad de conexiones dendríticas,
enlenteciendo el sistema. Aparecen inclusiones de lipofucsina en el
hipocampo y la corteza frontal. Hay disminución de la síntesis
de catecolaminas, VIP y sustancia P. Los receptores de catecolaminas,
serotonina y opioides se reducen. Estos cambios en los neurotransmisores
y sus receptores no se traducen necesariamente en cambios intelectuales
y conductuales, sino que es el conjunto de modificaciones lo que provoca
dichas variaciones.
Los reflejos osteotendíneos disminuyen en intensidad de respuesta.
La arquitectura del sueño se altera con reducción de la
fase 3 y en especial de la fase 4 de sueño profundo, con lo cual
se observa dificultad en la conciliación del sueño, despertar
precoz, reducción del número de horas de sueño
y disminución del efecto reparador del mismo.
Oído y Audición
En el oído externo se produce acumulación de cerumen
que dificulta la audición. A nivel de oído medio se produce
adelgazamiento de la membrana timpánica y pérdida de su
elasticidad, así como disminución de la eficiencia en
la conducción del sistema de huesecillos; éstos cambios
provocan pérdida de audición por alteración de
la conducción que afecta principalmente las tonalidades bajas.
Ojo y Visión
La órbita pierde contenido graso y produce efecto de ojos hundidos.
La laxitud de los párpados puede provocar entropion o ectropion.
La córnea pierde transparencia y depósitos de lípidos
producen el arco senil. La pupila reduce su diámetro
y el iris disminuye la capacidad de acomodación por fibrosis
de sus elementos musculares. El cristalino aumenta su tamaño
y se vuelve más rígido, frecuentemente aparecen cataratas
por depresión en la actividad de los fenómenos de deshidratación
del lente. A nivel de retina se reduce la fagocitosis de pigmentos,
produciéndose acumulación de ellos, hay marcada reducción
de los conos con pérdida de la agudeza visual con los años.
Sistema Endocrino
Pituitaria. Sólo hay tendencia a la formación
de adenomas, la ADH se encuentra más activa frente a fenómenos
de alteración osmótica, mientras que la renina disminuye
y la aldosterona aumenta. La hormona del crecimiento (GH) disminuye
su actividad, la prolactina no sufre mayores cambios.
Glucosa e Insulina. No hay disminución de la secreción
pancreática de insulina, pero se observa mayor resistencia de
los tejidos periféricos a su acción, el ciclo de Krebs
se encuentra preservado mientras que la vía de glicolisis anaeróbica
se ve mucho menos activa. La secreción y efecto del glucagón
están conservados.
Tiroides. Con los años el tiroides se vuelve más
fibroso y nodular. Disminuye la secreción de T4 pero su depuración
también disminuye hasta un 50%. Los niveles de TBG se mantienen
constantes, la conversión de T4 a T3 se ve reducida mientras
que la conversión reversa está incrementada. Con los años
aumenta la incidencia de fenómenos autoinmunes contra el tiroides.
Paratiroides. El nivel de hormona paratiroídea se encuentra
incrementado para mantener los niveles de calcio. Por otro lado, aunque
la calcitonina disminuye su concentración, mantiene su actividad.
Suprarrenales. El envejecimiento provoca incremento en la proporción
de tejido conectivo y lipofucsina, apareciendo pérdida del contenido
de esteroides en la zona fasciculata y disminución de la secreción
de hormonas esteroidales, las que se mantienen en el plasma por decremento
de su metabolización. Se pierde la capacidad de tolerar el estrés
por disminución de la secreción de glucocorticoides.
Sistema Inmune
La inmunidad del anciano presenta cambios que se traducen en efectos
clínicos mediados por su respuesta frente a los agentes infecciosos.
El timo se transforma en un órgano vestigial, aunque puede presentar
a edades avanzadas algunos nódulos funcionales; en general no
hay otros cambios en los órganos linfoides. La stem-cell no evidencia
reducción de su función, pero pierde capacidad para reparar
efectos deletéreos de radiaciones ionizantes. Los macrófagos
no presentan alteraciones, pero debido a la reducción de los
linfocitos T y a la reducción de la respuesta humoral, su función
se ve deprimida. Estos cambios se traducen en un aumento de la tasa
de infecciones, alteraciones autoinmunes diversas e incapacidad de ejercer
control adecuado de clones celulares malignos.
Sistema Renal y Vías Urinarias
Los riñones sufren importantes cambios con el envejecimiento,
los cuales no se hacen notorios dada la gran reserva funcional de estos
órganos; sin embargo, situaciones de estrés para la actividad
excretora de este sistema, tales como hipoperfusión, uso de nefrotóxicos
o patologías que afecten directamente a un riñón
pueden provocar la aparición de insuficiencia renal.
Cerca de un 50% de los nefrones desaparecen entre los 30 y 70 años
y la tasa de filtración glomerular decae en 8 ml/min cada 10
años. Es probable que la disminución normal del flujo
renal, que equivale a un 10% por década en los adultos, la mayor
permeabilidad de la membrana glomerular, la menor superficie disponible
de filtración y el aumento de uso de nefrotóxicos con
la edad sean los factores que expliquen la disminución de la
función renal.
Las vías urinarias se ven afectadas por una mayor tendencia
a la producción de cálculos, por los cambios producidos
por la caída de los estrógenos en mujeres y por la presencia
de obstrucción prostática por crecimiento normal de la
glándula en los hombres.
Sangre y Coagulación
Aunque la anemia se asocia al envejecimiento, una adecuada nutrición
y la ausencia de enfermedades que lleven a esta condición debería
evitar su aparición. Por el momento es controvertido que la edad
per se esté ligada al aumento de la ferritina o a la disminución
de la hemoglobina.
El tiempo de protrombina y el TTPK no cambian con la edad, pero el
fibrinógeno aumenta sustancialmente, así como los factores
VII, VIII y el dímero D, que se encuentran en valores que alcanzan
el doble de los hallados en jóvenes. La VHS puede incrementarse
con la edad sin traducir enfermedad.
Sistema Cardiovascular
Es sumamente difícil discernir entre los cambios propios de
la edad y las alteraciones derivadas de diversas enfermedades que se
manifiestan a través de los años. Por otra parte, estos
cambios afectan de manera variable otros órganos que dependen
estrechamente del sistema cardiovascular para su funcionamiento.
El corazón aumenta su tamaño y peso, presentando alrededor
de los 70 años aumento del grosor de ambos ventrículos
como respuesta a la resistencia periférica elevada del adulto
mayor. Este cambio, generado por hipertrofia de los miocitos, puede
producir disminución de la distensibilidad miocárdica
y un tiempo mayor de fase de relajación. Posteriormente se produce
una disminución de la cantidad de miocitos por fenómenos
aún no bien aclarados, dentro de los cuales se ha postulado a
la apoptosis como mediador.
A nivel miocárdico se deposita lipofucsina, hay degeneración
celular con infiltración grasa que puede comprometer al sistema
excitoconductor. Puede aparecer infiltración amiloide, incremento
de los depósitos de colágeno que provoca fibrosis y por
ende rigidez ventricular.
El endocardio se adelgaza difusamente, las válvulas presentan
calcificaciones. El tejido excitoconductor tiene pérdida progresiva
de su actividad marcapasos; por ejemplo, a los 75 años sólo
hay un 10 a 15% del número de células marcapaso del nodo
sinoauricular que normalmente tiene una persona de 20 años, por
lo tanto es mucho más frecuente la aparición de arritmias
en el adulto mayor.
Aparece una mayor activación intracardíaca de angiotensina
lo que derivaría en cambios estructurales con mayor fibrosis
cardíaca. El corazón del anciano es en términos
generales capaz de mantener adecuadamente un gasto cardíaco suficiente
para suplir las necesidades, pero su adaptación al estrés
se reduce paulatinamente con el paso de los años. El consumo
de O2 máximo disminuye, así como las frecuencias máximas
en ejercicio.
Hay disminución de la respuesta de los receptores beta adrenérgicos,
a lo cual contribuye la reducción de la actividad de la enzima
adenilato ciclasa del músculo cardíaco.
Las arterias se comprometen por depósitos de lípidos,
lo que deriva en cambios aterotrombóticos y riesgo de cardiopatía
coronaria y eventos embólicos. El incremento de las pre siones
sistólicas y diastólicas con la edad es un hecho cuestionable,
este fenómeno se observa en varios estudios de poblaciones de
países desarrollados y se atribuye a una disminución de
la elasticidad arterial.
Sistema Respiratorio
Junto al envejecimiento aparecen alteraciones anatómicas y funcionales
del sistema respiratorio. Los cartílagos costales presentan calcificaciones
y la columna a menudo presenta cifosis marcada, con aumento del diámetro
anteroposterior del tórax, por lo que la distensibilidad de la
caja torácica disminuye.
Disminuye la elastina de la pared bronquial, así como el colágeno.
Hay aumento de la secreción mucosa con un aumento relativo de
las células caliciformes. La capacidad vital y el VEF1 disminuyen
hasta un 30% a los 80 años. El esfuerzo espiratorio independiente
de la voluntad disminuye por pérdida de elasticidad del pulmón,
el esfuerzo espiratorio dependiente de la ventilación disminuye
en la medida que se pierde fuerza muscular de los músculos respiratorios.
Todos estos cambios repercuten en una disminución de la PaO2.
Sistema Digestivo
Se produce una disminución de la capacidad de percibir los sabores
dulces y salados. Los dientes presentan retracción del los recesos
gingivales, reducción de la pulpa dental por mala perfusión
y consecuente reducción de la inervación. Hay una disminución
fisiológica de la producción de saliva y atrofia de la
mucosa periodontal, lo que lleva a mayor facilidad de traumatismo y
lesiones dentales. La meta de la OMS para la salud de un adulto mayor
es la conservación de 20 a 22 dientes.
A nivel de todo el tubo digestivo se produce una tendencia a la aparición
de dilataciones saculares o divertículos, esto es especialmente
frecuente en el colon de personas que sufren de constipación.
Un 10% de los octogenarios pierde la coordinación de los músculos
esofágicos por alteraciones de los plexos entéricos.
El debilitamiento del diafragma hace más frecuente la existencia
de hernias hiatales. La reducción de elasticidad de la pared
del recto y la disminución de la motilidad general del intestino
puede conducir a la presencia de constipación y génesis
de fecalomas. A nivel de esfínter anal hay disminución
de la elasticidad de las fibras lo cual puede derivar en incontinencia
fecal.
La presencia de enfermedad ateromatosa es causa de isquemias mesentéricas
o de colon. A nivel gástrico la incidencia de Helicobacter pylori
aumenta, lo que sumado a una reducción de los mecanismos de defensa
de la mucosa hace más frecuente la existencia de úlceras.
La capacidad de metabolización hepática es menor, provocando
cambios en la fármacocinetica de muchas drogas.
Conclusiones
Este resumen de cambios asociados al envejecimiento y sus implicancias,
muestra que en algunas situaciones es muy difícil desligar dichos
cambios de la aparición de enfermedades; sin embargo, es necesario
intentar reconocer las modificaciones que se producen con el paso de
los años para poder actuar a través de este conocimiento
en la resolución de los problemas que la disminución de
la reserva funcional trae aparejados.