Se estima que alrededor del 20% de los enfermos con neumonía adquirida en la comunidad (NAC) deben ser hospitalizados. Estos pacientes tienen, en general, un mal pronóstico. La letalidad en este grupo en Chile varía en diferentes hospitales entre alrededor de un 15 y un 30% (ver artículo "Neumonías adquiridas en la comunidad: epidemiología y conceptos generales" en esta monografía). En su manejo es necesario emplear, además de un afinado criterio clínico, una gran cantidad de recursos, incluidos exámenes generales, radiológicos y microbiológicos, así como terapias que pueden incluir antibióticos de alto costo y cuidados intensivos.

Hospitalización

Los factores de riesgo asociados con una mayor mortalidad han sido empleados como criterios para decidir la hospitalización de los enfermos con neumonías adquiridas en la comunidad (Tabla 1). Debe darse prioridad a la hospitalización de los enfermos con neumonía, tanto por su potencial gravedad, como porque los retrasos en el inicio del tratamiento empeoran aún más el pronóstico. Los enfermos que presentan los factores de gravedad mencionados en la Tabla 2 deben ser internados en una unidad de cuidados intensivos o en otro servicio que cuente con buena vigilancia médica y de enfermería, que permita detectar precozmente una agravación que amerite soporte ventilatorio o hemodinámico. Considerando que estos pacientes se pueden agravar durante la hospitalización, también se debe indicar control frecuente de signos vitales en los enfermos que se hospitalicen en salas con cuidados comunes, junto a instrucciones precisas al personal de enfermería respecto de las cifras con las cuales se debe solicitar control por médico.

TABLA 1.
FACTORES DE RIESGO EMPLEADOS PARA CONSIDERAR HOSPITALIZACION

CLINICA

LABORATORIO

  • Edad > 60 años
  • Comorbilidad
  • Sospecha de aspiración
  • Compromiso estado mental
  • F. Respiratoria > 30 rpm
  • Presión AS <90 mmHg
  • Presión AD <60 mmHg
  • Cianosis
  • T° > 38,5°C
  • Diseminación extrapulmonar
  • BUN > 20mg/dl
  • Leucocitos < 4.000 ó > 30.000
  • Hematocrito < 30%
  • PaO2 < 60 mmHg
  • PaCO2 > 50 mmHg
  • Compromiso Rx multilobar, excavación o derrame pleural.

Negritas: factores con mayor riesgo

TABLA 2.
NEUMONIA DE GRAVEDAD EXTREMA

  • Frecuencia respiratoria >30 respiraciones por min
  • PaFi < 250
  • Necesidad de ventilación mecánica
  • Compromiso radiográfico bilateral o multilobar.
  • Aumento de la extensión radiográfica >50% en las primeras 48 horas.
  • Shock (PAS<90 mmHg o PAD<60 mmHg)
  • Necesidad de vasopresores por más de 4 horas
  • Oliguria (diuresis <20 ml/hora) o IRA que requiera diálisis.

Radiografía de tórax

En el medio intrahospitalario es fundamental confirmar el compromiso alveolar, tanto para evaluar su magnitud, que tiene implicancias pronósticas y de manejo, como para detectar complicaciones como excavación o derrame pleural. En su interpretación se deben tener presentes, como diagnóstico diferencial, las enfermedades citadas de la Tabla 3.

TABLA 3. DIAGNOSTICO DIFERENCIAL DE LAS NAC

CAUSAS FRECUENTES

  • Tuberculosis pulmonar
  • Edema pulmonar
  • TEP
  • Cáncer bronquial
  • Neumonía aspirativa

CAUSA INFRECUENTES

  • Neumonías por oportunistas
  • Neumonitis actínica
  • Toxicidad pulmonar por drogas
  • Linfangiosis carcinomatosa
  • Neumonía eosinofílica
  • Bronquiolitis obliterante (BOOP)
  • Vasculitis pulmonar

Siempre es recomendable realizar una radiografía lateral, ya que hace posible evaluar de mejor forma la extensión de la neumonía, incluyendo las lesiones retrocardiacas, y permite detectar con mayor facilidad las complicaciones.

Estudio microbiológico

Este tema se trata con mayor detalle en el artículo "Diagnóstico de las neumonías adquiridas en la comunidad" en esta monografía. Los exámenes microbiológicos se deben efectuar rápidamente, antes de iniciar el tratamiento antibiótico, que debe ser comenzado en las primeras 8 horas después del ingreso.

Examen de expectoración. Si se cuenta con Gram y cultivo que pueda ser efectuado adecuadamente, es necesario obtener una muestra a la brevedad posible. También es recomendable realizar una baciloscopia de expectoración.

La muestra se debe obtener después de aseo bucal, idealmente con lavado de dientes y buen enjuague. Si no participa un kinesiólogo que asegure una muestra adecuada, el enfermo debe entender qué se necesita obtener, para evitar que ella sea sólo saliva. Una vez conseguida, debe ser enviada de inmediato al laboratorio, ya que los principales agentes bacterianos, S pneumoniae y H influenzae, sobreviven poco tiempo en el ambiente, lo que atenta contra su aislamiento.

En el laboratorio, lo primero es determinar la calidad de la muestra de mediante conteo de células epiteliales y de polimorfomucleares con un aumento de 100X. Un recuento de células epiteliales >5 por campo demuestra alta contaminación bucal; el recuento de polimorfonucleares en número <25 por campo implica una muestra no purulenta y por tanto no representativa. Las muestras no representativas deben ser rechazadas y su repetición, además de retardar el inicio del tratamiento antibiótico, suele ser inútil.

En la Tabla 4 se muestran los microorganismos sugidos por los hallazgos del examen de Gram. Las cocáceas Gram positivas lanceoladas indican presencia de S. pneumoniae, con una sensibilidad de 50 - 60% y especificidad de 90%. Cultivar y evaluar la sensibilidad del S. pneumoniae es la única forma precoz de encontrar y enfrentar infecciones por neumococo resistente a penicilina.

TABLA 4.
CORRELACION ENTRE LA MORFOLOGIA BACTERIANA OBSERVADA EN LA TINCION DE GRAM Y EL RESULTADO DEL CULTIVO*

Morfogía bacteriana

Sugiere fuertemente

Diplococos Gram (+)

Streptococcus pneumoniae

Cocobacilos Gram (-)

Haemophilus influenzae

Diplococos Gram (-)

Moraxella catarrhalis

Cocáceas Gram (+) en racimo

Staphylococcus

* Sólo si la calidad de la muestra es adecuada

El hallazgo de Staphylococcus aureus o bacilos Gram negativos, que crecen fácilmente en la expectoración, con frecuencia se debe sólo a contaminación o colonización, por lo que se debe descartar una mala muestra o el empleo de antibióticos. Por otra parte, el examen de expectoración puede ser útil para descartar estos microorganismos, ya que si no se cultivan es difícil sustentarlos como agente etiológico.

Una tinción de Gram de expectoración, bien tomada y representativa del árbol respiratorio inferior, que no muestre gérmenes visibles y con cultivo negativo, sugiere etiologías como Mycoplasma, Chlamydias, Legionella y Mycobacterium tuberculosis, pero no descarta los microorganismos más frecuentes.

Estimamos que la búsqueda sistemática de agentes inhabituales en la expectoración sólo se justifica en Chile en el caso del Mycobacterium tuberculosis. La búsqueda de Pneumocystis carinii y Legionella pneumophila se realiza en pacientes seleccionados.

Hemocultivos. Aun cuando la sensibilidad de los hemocultivos es relativamente baja, se debe tomar dos muestras en todos los enfermos con NAC hospitalizados, ya que permiten un diagnóstico etiológico preciso en los enfermos más graves, con la consiguiente orientación terapéutica.

Punción pleural. La punción pleural debe efectuarse cuando hay derrame pleural significativo, tanto para obtener muestras para estudio microbiológico, como para determinar si el derrame está complicado.

Evaluación de anticuerpos y antígenos específicos. Cada prueba tiene sus limitaciones; los anticuerpos contra Mycoplasma tardan una semana en detectarse, los títulos diagnósticos para Chlamydias pueden demorar hasta tres semanas y el análisis del antígeno urinario para Legionella pneumophila sólo evalúa el serotipo 1.

Tratamiento antibiótico en casos sin agente etiológico identificado

Las limitaciones de los exámenes microbiológicos determinan que en la mayoría de los pacientes se deba iniciar un tratamiento basado sólo en consideraciones clínico-epidemiológicas, el que con frecuencia se mantiene hasta el final de episodio. En este artículo mencionaremos las sugerencias de la American Thoracic Society (ATS), que fueron adoptadas con algunas modificaciones por la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, y las de la Infectious Diseases Society of America (IDSA) cuyos fundamentos de explican en el artículo "Clasificaciones y bases para el manejo de la neumonia adquirida en la comunidad en adultos" en esta monografía.

Una vez obtenido el resultado del examen de Gram, la elección del antibiótico se debe basar en los agentes causales probables. En la Tabla 5 se muestran los agentes causales esperados en las neumonías de los tipos I a IV ATS, considerando que en los pacientes que se hospitalizan por razones sociales se debería indicar un tratamiento antibiótico similar al que recibirían si se trataran ambulatoriamente. En la Tabla 5 se muestra las sugerencias de tratamiento de la IDSA.

TABLA 5.
DEFINICION, AGENTES Y SUGERENCIAS DE TRATAMIENTO ANTIBIOTICO SEGUN LA ATS


TIPO I

TIPO II

TIPO III

TIPO IV

DEFINICION

Sin gravedad

Menos de 60 años

Sin comorbilidad

Sin gravedad

Más de 60 años y/o comorbilidad

Con gravedad para indicar hospitalización

Muy grave

Hospitalizar en UCI

MICROORGANISMOS PROBABLES

Cada uno de los agentes señalados con itálicas se observa en menos del 1% de los casos

S. pneumoniae

Virus resp.

H. influenzae

M. pneumoniae

C. pneumoniae

 

Gram (-)

Legionella

S. aureus

M. tuberculosis

S. pneumoniae

Virus resp.

H. influenzae

Gram (-)

S. aureus

 

Legionella

M. catarrhalis

M. tuberculosis

S. pneumoniae

Virus resp.

H. influenzae

Gram (-)

S. aureus

C. pneumoniae

Polimicrobiano

Legionella

 

M. pneumoniae

M. catarrhalis

M. tuberculosis

S. pneumoniae

Virus resp.

Gram (-)

M. pneumoniae

Legionella

 

H. influenzae

M. tuberculosis

SUGERENCIA

TERAPEUTICA

Macrólido

(eritromicina, claritromicina, azitromicina)

o

Tetraciclina

(sólo en caso de alergia o intolerancia a macrólido)

Cefalosporina segunda generación

o

Betalactámico con inhibidor de beta lactamasa

(considerar agregar un macrólido)

Cefalosporina de segunda o tercera generación

o

Betalactámico con inhibidor de beta lactamasa

(considerar agregar un macrólido)

Macrólido

más

Cefalosporina de tercera generación con actividad contra Pseudomonas u otro antibiótico con actividad contra Pseudomonas (imipenem o ciprofloxacino)

Es necesario considerar que el inicio tardío de un tratamiento antibiótico apropiado empeora de manera significativa el pronóstico, que el neumococo sólo se demuestra en alrededor de un tercio de los casos, que el cuadro clínico y radiográfico es poco específico y que en un porcentaje clínicamente significativo de los casos se demuestra más de un microorganismo como agente causal de la enfermedad. De lo anterior se deduce que la probabilidad de cometer errores es alta cuando se escoge un tratamiento empírico con espectro limitado y que, por lo tanto, el espectro del tratamiento empírico debe incluir todos los agentes probables y siempre al neumococo.

No obstante, factores del huésped pueden ayudar a afinar la selección del tratamiento empírico. Los pacientes alcohólicos habitualmente presentan infección por Steptococcus pneumoniae y por anaerobios, (cuando el factor aspirativo está presente). En aquellos con cirrosis hepática, los Gram negativos son más frecuentes que en la población general. El Haemophilus influenzae es característico de pacientes fumadores y en los con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En enfermos con hipogamaglobulinemia y en individuos aesplénicos, el Streptococcus pneumoniae es altamente probable. La edad también influye significativamente en la etiología: a mayor edad el compromiso sensorial puede facilitar aspiración y existir comorbilidad que favorezca infecciones por Gram negativos. La edad de presentación de algunos patógenos como Mycoplasma pneumoniae ha variado, ya que ahora se diagnostica con frecuencia en ancianos, en los que además se presenta en forma más agresiva.

Si bien la etiología de los pacientes con cuadros de neumonía "atípica" tiene un alto grado de sobreposición con la de la presentación "típica", la presencia del cuadro clínico "atípico" debe ser considerada para ampliar el espectro del tratamiento antibiótico, asegurando la cobertura de micoplasma, clamidia y legionella.

Algunos hallazgos del examen físico también pueden ayudar en la orientación de la terapia. Por ejemplo, un herpes labial sugiere S. pneumoniae, una miringitis bulosa orienta a Mycoplasma pneumoniae y las mialgias y el rash cutáneo tenue a infección por Hantavirus.

Tratamiento antibiótico en casos con agente causal conocido

Cuando se conoce con certeza el agente causal, debe emplearse un tratamiento específico. Debe considerarse, sin embargo, que alrededor de un 15% de los pacientes tienen infecciones mixtas, por más de un agente, por lo que la identificación de uno de ellos no garantiza que no estén participando otros, especialmente S pneumoniae, que siempre debe estar cubierto.

Streptococcus pneumoniae. Pese a la aparición de resistencia, el tratamiento de elección sigue siendo penicilina, salvo en aquellos individuos con neumonía grave, que deben ser tratadas desde un comienzo con cefalosporinas de tercera generación, por el impacto difícil de evaluar de la resistencia sobre el pronóstico. No obstante, debe tenerse presente que 6-10% de las cepas resistentes lo son también a cefalosporinas. La vancomicina puede usarse con seguridad en este caso, ya que la sensibilidad a este agente es estable. En el último tiempo se han agregado drogas con buena actividad contra neumococo resistente, como las quinolonas de tercera generación.

Haemophilus influenzae. El tratamiento de elección son las cefalosporinas de segunda o tercera generación, aunque también son sensibles a combinaciones de betalactámicos con inhibidores de betalactamasa y nuevas fluoroquinolonas, así como también a los nuevos macrólidos.

Mycoplasma pneumoniae. La terapia de elección es macrólidos, como claritromicina o azitromicina, siendo una alternativa el uso de tetraciclina o alguna nueva fluoroquinolona. La duración del tratamiento no se ha definido categóricamente, pero la mayoría de los clínicos la indica por un período de 2 semanas, salvo con azitromicina cuyos plazos son menores.

Chlamydia pneumoniae. Estudios in vitro han demostrado sensibilidad a tetraciclinas y eritromicina, siendo éstos los agentes recomendados para tratar las infecciones respiratorias. Las recurrencias y fallas de tratamiento ocurren principalmente con eritromicina, por lo que se recomienda su administración por al menos 2 semanas, en dosis de 2 gramos al día. Probablemente sean más efectivos los nuevos macrólidos (azitromicina y claritromicina) o las tetraciclinas. Las nuevas quinolonas son altamente eficientes in vitro; su evaluación clínica es reciente.

Legionella pneumophila. La terapia está comandada por la característica de esta bacteria, que se desarrolla en el medio intracelular, por lo tanto los antibióticos deben combinar actividad intrínseca con penetración a la célula. La eritromicina fue históricamente la droga usada para su tratamiento, y pese a la falta de estudios prospectivos que demuestren su eficacia, ha sido la terapia elección por la baja tasa de letalidad en cuadros leves a moderados. En los más graves se suele asociar rifampicina. La dosis de 4 gramos de eritromicina iv/día, deriva de fallas observadas en los años 70 con dosis menores, o por vía oral. La claritromicina y la azitromicina son más activas in vitro e in vivo que la eritromicina y han mostrado ser efectivas en algunos reportes, al igual que la tetraciclina. Respecto a las quinolonas, los modelos experimentales muestran que son las drogas con mayor actividad contra L. pneumophila. Ofloxacina, pefloxacino y ciprofloxacino han sido usadas con éxito en el tratamiento de la Enfermedad del Legionario, incluso en pacientes inmunodeprimidos, siendo en la actualidad la terapia de elección. La duración del tratamiento es de 3 semanas para todos los esquemas, salvo azitromicina, en que se plantea su uso por menos tiempo.

Anaerobios. Las infecciones pulmonares por anaerobios han adquirido preeminencia en la medida en que se comenzó a utilizar técnicas que permiten aislarlos en muestras representativas. Aunque en la práctica usual rara vez se los aísla, se les considera el grupo de gérmenes que secundan en frecuencia al neumococo. Las infecciones pulmonares por anaerobios se deben a aspiración. Cuando se sospecha una aspiración de mayor magnitud, se debe considerar también el síndrome aspirativo, en que el daño químico es lo predominante (Síndrome de Mendelson).

El cuadro clínico inicial es casi indistinguible del de una neumonía neumocócica y los pacientes pueden mejorar con los tratamientos usuales. Generalmente se sospecha estos agentes en casos de neumonía necrotizante o absceso pulmonar o cuando hay expectoración con olor pútrido. El estudio de Gram de expectoración puede ser sugerente y el cultivo resulta negativo para otros agentes. Las muestras de expectoración no son aptas para cultivar anaerobios, ya que pasan por un territorio cuya flora normal los incluye en cantidades abundantes. El diagnóstico por cultivo es lento y debe efectuarse en muestras obtenidas mediante punción translaríngea, punción pulmonar, lavado broncoalveolar o catéter protegido. En la mayoría de los casos el diagnóstico está basado en la sospecha clínica.

Un estudio clásico demostró falla terapéutica en el 30% de los casos tratados con penicilina, lo que no se observó al usar clindamicina, cuya actividad sobre los aerobios Gram positivos y anaerobios productores de beta lactamasa es buena. Esto ha convertido a la clindamicina en la droga de elección en infecciones pulmonares por anaerobios.

El metronidazol tiene actividad sobre todos los gérmenes anaerobios, aunque se observan fallas terapéuticas en relación a algunos Streptococcus sp, por lo que no se recomienda en monoterapia. La asociación de penicilina y metronidazol tiene una eficacia similar a la clindamicina.

Las múltiples combinaciones de beta lactámicos con inhibidores de beta lactamasa, tienen buena actividad sobre la flora implicada, como también los diversos carbapenémicos y alguna de las quinolonas de tercera generación. Las cefalosporinas de tercera generación, tan ampliamente usadas en NE grave, tienen actividad sobre los anaerobios Gram positivos, pero no sobre anaerobios Gram negativos productores de beta-lactamasa, comportamiento similar al de la penicilina.

Neumonías virales. Cuando las infecciones virales comprometen la vía respiratoria baja, especialmente en personas con daño pulmonar previo, pueden ser graves y poner al individuo en condición crítica. Otra forma en que se relacionan los virus con las neumonías es dañando el territorio pulmonar y facilitando sobreinfecciones por bacterias, como S. pneumoniae y Staphylococcus aureus. Los virus más frecuentemente involucrados son: Influenza, Parainfluenza y Adenovirus.

Ultimamente se ha agregado una nueva herramienta en el tratamiento y prevención de las infecciones por virus influenza A y B, que son los inhibidores de la neuroaminidasa, drogas que han demostrado su efectividad al disminuir el tiempo de evolución y las complicaciones de la influenza. Es entonces, un factor estimulante para el diagnóstico de certeza y el tratamiento específico.

Hantavirus. Considerando su reciente descripción, nos extenderemos algo más sobre este patógeno. En 1993, un grupo de norteamericanos residentes en el sudoeste de USA presentó un cuadro que inicialmente era de tipo gripal, luego de una corta evolución presentaron falla respiratoria aguda, con una letalidad que alcanzó el 50%. El hallazgo en el suero de estos enfermos, de reacción con antígenos del virus Hanta, causante de fiebre hemorrágica con síndrome pulmonar, llevó a la rápida identificación de un nuevo virus Hanta, tanto en los tejidos de los enfermos como en los roedores de la zona. El reconocimiento de este grupo de infecciones es buen ejemplo de la emergencia de patógenos debido a factores ecológicos que favorecieron el reservorio y lo acercaron al hombre.

Desde esa fecha se han descrito casos de infección por Hantavirus, documentados serológicamente, adquiridos tanto en el exterior, como en zonas del sur de Chile. La transmisión es por aerosoles contaminados por deposiciones u orina de ratones infectados con el virus. El inicio del síndrome de Hantavirus pulmonar es inespecífico, con fiebre, mialgias, cefalea y síntomas gastrointestinales. Luego aparece tos seca, edema pulmonar no cardiogénico, insuficiencia respiratoria grave y deterioro hemodinámico. Se pueden ver precozmente opacidades radiográficas tenues, que evolucionan a una imagen de pulmón blanco, a veces en las primeras 6 horas. El hemograma suele mostrar leucocitosis y trombocitopenia.

Los pacientes fallecen en falla respiratoria y shock refractario, que no responde a altas concentraciones de oxígeno y dosis elevadas de drogas vasopresoras. No existe tratamiento específico efectivo contra este agente, y el soporte en UCI, con adecuado manejo ventilatorio, hemodinámico y metabólico, es el arma principal. El estudio del virus in vitro muestra que es sensible a la rivaviridina. Algunos estudios abiertos no han demostrado mejoría en la mortalidad, encontrándose en curso ensayos comparativos y a doble ciego.

La importancia de los antecedentes epidemiológicos en pacientes previamente sanos que consultan por NAC grave, queda de manifiesto en cuadros como este, en que sólo la sospecha permite tomar las medidas necesarias y solicitar los test de diagnóstico.

Vía del tratamiento antibiótico

El empleo de la vía intravenosa es preferible en los pacientes que se hospitalizan, ya que asegura la llegada del fármaco al tejido infectado. Existen evidencias que el cambio de la vía parenteral a la oral se puede efectuar con seguridad en aquellos pacientes que están mejorando de su infección, generalmente desde el tercer día de tratamiento, que muestran estabilidad hemodinámica y que están en condiciones de tolerar la terapia oral. Este cambio tiene evidentes ventajas en términos de costos y de posibilidad de alta precoz. El antibiótico oral debe ser similar al empleado anteriormente por vía parenteral o tener un espectro antimicrobiano parecido.

TABLA 6.
TRATAMIENTO ANTIBIOTICO EMPIRICO DE LAS NEUMONIAS ADQUIRIDAS EN LA COMUNIDAD SEGUN LA IDSA

SITUACION

RECOMENDACION

MANEJO AMBULATORIO

Se debe cubrir S pneumoniae, Mycoplasma pneumonia y Chlamydia pneumoniae. Considerar resistencia de neumococo.

Generalmente se prefiere un macrólido, una nueva fluoroquinolona o doxiclina. En pacientes de edad algunas autoridades prefieren nuevas fluoroquinolonas.

MANEJO EN SALA DE HOSPITAL

Generalmente se prefiere:
cefotaxima o ceftriaxona + macrólido
o
beta lactámico con inhibidor de beta lactamasa + macrólido
o
nueva fluoroquinolona sóla.

MANEJO EN UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS

Generalmente se prefiere:
cefotaxima o ceftriaxona + macrólido o nueva fluoroquinolona
o
beta lactámico con inhibidor de beta lactamasa + macrólido o nueva fluoroquinolona.

Considerar microorganismos asociados a la enfermedad de base o a posibilidad de aspiración

ALERGIA A BETA LACTAMICOS

Nuevas fluoroquinolonas con o sin agregado de clindamicina

Otras medidas terapéuticas

Si bien no nos extenderemos al respecto, el tratamiento de pacientes con neumonía suele incluir, además del tratamiento antibiótico, medidas como hidratación, oxigenoterapia, apoyo hemodinámico, apoyo nutricional, soporte ventilatorio, además de muchas otras medidas propias de enfermos críticos, como por ejemplo prevención de sangramiento digestivo y de tromboembolismo pulmonar. Además es necesario manejar cuidadosamente las enfermedades asociadas.

Es importante no subestimar la importancia de estas medidas terapéuticas, ya que en los enfermos graves proporcionan el tiempo necesario para que actúen los antimicrobianos. Se ha señalado que con frecuencia los enfermos con neumonía fallecen "sorpresivamente" en las salas comunes, sin haber recibido apoyo de cuidados intensivos, lo que se debe a fallas en la detección, evaluación y tratamiento de las complicaciones.

Evaluación de la terapia

La evaluación es fundamentalmente clínica. La respuesta se suele ver en los primeros tres días de tratamiento. Estos plazos se alargan en pacientes con alcoholismo, insuficiencia cardiaca y en ancianos. En el artículo "Neumonías de lenta resolución y recurrentes" de esta monografía, se muestra con detalle la evolución esperable y las causas de fallas del tratamiento antibiótico.

En general, no se debe efectuar cambios en el tratamiento antibiótico antes de las 72 horas. Si la respuesta es adecuada, no se justifica realizar controles de radiografías, cultivos en sangre o expectoración.

En caso de evolución clínica desfavorable, debe efectuarse control radiográfico y consultar la opinión de especialistas. En caso de evolución catastrófica, rápidamente progresiva desde el punto de vista clínico, gasométrico o radiográfico, debe evaluarse por especialista antes de las 72 horas.

Alrededor del 15% de los enfermos hospitalizados no responde a ninguna de las medidas tomadas en su tratamiento y fallecen como consecuencia de la NAC. La explicación a esta elevada letalidad tendría relación con el estado basal, las enfermedades concomitantes y el tratamiento antibiótico y general tardío o inadecuado. En el análisis de los pacientes no respondedores se debe descartar la presencia de complicaciones tratables, como empiema, gérmenes resistentes a los antibióticos usados y enfermedad no infecciosa que simule una neumonía grave.

Siempre se debe realizar un control radiográfico tardío, para verificar el estado post-enfermedad.

Referencias escogidas

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  3. Fine MJ, Auble TE, Yealy DM et al. A prediction rules to identify low risk patient with community acquired pneumonia. N England J Med 1997; 336: 243-50
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