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La cirugía endoscópica probablemente se inició en la Urología, en la cual actualmente se están aplicando técnicas tan revolucionarias y modernas que nunca imaginamos hace diez o quince años. La configuración anatómica del aparato urinario, con orificios naturales que dan un acceso relativamente fácil a cavidades distensibles y con un medio líquido trasparente, hizo que desde muy temprano en la historia de la Medicina se desarrollaran aparatos destinados a solucionar la frecuente litiasis vesical. Por otra parte, la blenorragia y su consecuencia, la estrechez uretral, necesitaban ser combatidas, y así se crearon los antiguos dilatadores uretrales, precursores de los aparatos de cirugía endoscópica. Ya en el siglo XVI, Ambroise Paré trataba las estrecheces uretrales con un instrumento por vía transuretral, el cual llevaba un cuchillo en la punta. El lento progreso de este tipo de cirugía se hizo en la medida en que se desarrollaba la tecnología indispensable. En 1932 McCarthy introdujo el resectoscopio con visión directa y la resección transuretral de la próstata (RTU) se comenzó a popularizar. Sin embargo, ésta no entró al medio nacional hasta los años setenta, debido a razones de tecnología médica y otras extramédicas. La mejoría sustancial de los medios ópticos y la generación y aplicación de la corriente eléctrica indispensables para la RTU, permitieron que los centros hospitalarios que disponían de recursos económicos hicieran de esta intervención la regla para la solución de los problemas prostáticos obstructivos, desde los años setenta a los noventa. Posteriormente, la miniaturización de los sistemas ópticos y de los elementos de manipulación endoscópica, junto a la aparición de sistemas que generan energía capaz de romper cálculos, como ultrasonido, han hecho posible la creación del ureterorrenoscopio, que permite penetrar en el lumen ureteral y avanzar hasta el riñón, alcanzando todas las cavidades renales. Este instrumento, cuyo uso primordial ha sido en el tratamiento de la litiasis urinaria, ha sido utilizado por poco tiempo en los países desarrollados, ya que la aparición de las máquinas de litotricia extracorpórea (LEC) desplazaron absolutamente a la cirugía, por muy mínimamente invasiva que ésta fuera. Nuestro centro hospitalario, después de haber liderado la cirugía endoscópica de la litiasis en los años ochenta, en la actualidad trata alrededor del 90% de los pacientes con cálculos sólo con esta nueva técnica ("telecirugía" ). Sólo ocasionalmente se hacen extracciones endoscópicas de cálculos ureterales, excepcionalmente extracciones percutáneas (cirugía a través de pequeño orificio en la pared lumbar) de cálculos renales y sólo se opera a cielo abierto los fracasos y las complicaciones de la LEC. El mayor interés de este relato histórico radica en que nuestro país, por estar en vías de desarrollo y por razones fundamentalmente económicas, tiene sectores de salud que ocupan todos los sistemas antes descritos. Por ello, el médico general chileno debe conocer los diferentes sistemas, ya que por razones generalmente económicas, deberá ayudar a hacer que su paciente opte por una de las técnicas para resolver su problema de salud. Abordaremos el tema de la cirugía endoscópica urológica dividiéndola por sectores anatómicos: cirugía endoscópica baja, la que abarca uretra, vejiga y próstata; cirugía endoscópica alta, la que tiene relación con los procedimientos sobre el uréter y el riñón. Cirugía endoscópica bajaUretralLa condición patológica más frecuente es la estrechez uretral, generalmente secundaria a uretritis blenorrágica. Su tratamiento durante muchos años fue la dilatación con diferentes elementos (Beniqués, sondas), que de alguna forma fueron los precursores de los instrumentos endoscópicos. Posteriormente se inició la cirugía abierta con diferentes técnicas, sin que ninguna de ellas garantizara la falta de recurrencia. El principio del uretrótomo, instrumento que corta la estenosis uretral, es antiguo. El gran avance fue valerse de este principio y agregarle la visión directa que proporciona un endoscopio, de forma que el urólogo puede ver la estenosis de la uretra y cortar con un pequeño cuchillo bajo control visual. El gran mérito de este instrumento es su sencillez; la simplicidad del procedimiento permite repetirlo a veces sólo con anestesia local. Esto es de gran trascendencia porque no existe aún una alternativa que evite las recidivas de la estrechez uretral, por lo que el tratamiento generalmente debe ser repetido. Próstática Las lesiones prostáticas son el mayor objeto de la cirugía
endoscópica. En la actualidad están en plena discusión
los procedimientos quirúrgicos a usar en el tratamiento de la hiperplasia
prostática. Además, la industria farmaceútica está
dedicando importantes recursos en la investigación del problema:
en Chile ya hay por lo menos dos fármacos destinados a la terapia
del paciente con hiperplasia prostática que no quiere o no puede
ser operado. A raíz de esta situación, un tanto controvertida,
describiremos brevemente las técnicas establecidas y mencionaremos
las que están en discusión, dando finalmente nuestra posición
respecto a la solución para pacientes con hiperplasia prostática
sintomática. VesicalLas enfermedades más frecuentes son el cáncer vesical y
los cálculos. La resección transuretral sigue siendo el
método de elección en el tratamiento de los tumores malignos
superficiales. En el caso de la litiasis, la extración endoscópica
o la litotricia endoscópica han cedido el paso a la litotricia
extracorpórea. Sin embargo, ambos métodos son igualmente
válidos según la calidad del equipamiento de los centros
asistenciales. Cirugía endoscópica supravesicalEl ureterorrenoscopio es un aparato que cuenta con una fuente de luz
con trasmisión por fibra óptica y canales que permiten introducir
instrumental fino. El ascenso por el uréter supone una dilatación
previa del meato ureteral; la seguridad de las manipulaciones intraureterales
se obtiene con el uso simultáneo de radiología con intensificadores
de imagen. El entrenamiento en estas técnicas no es fácil
y requiere de gran experiencia. Referencias escogidas1.- Grene y Segura. Transuretheral Surgery. Urologic Clinics of North
America. WB Saunders Company, Philadelphia, 1979. |
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