Caso clínico 3: Septicemia, bronconeumonía

Respuesta incorrecta

Antes de la existencia de la ecocardiografía bidimensional pediátrica, muchos de estos lactantes ingresaban graves y en shock al servicio de urgencia y eran catalogados de tener una bronconeumonía y o una infección generalizada grave. Se iniciaba terapia antibiótica sin respuesta clínica y fallecían irremediablemente, sin siquiera sospechar que se trataba de un shock de origen cardiogénico por una obstrucción del corazón izquierdo.

El cuadro clínico presentado corresponde al de un lactante en shock, con signos de mala perfusión sistémica con palidez terrosa y llene capilar lento, gran polipnea con hambre de aire, compromiso de conciencia, taquicardia y hepatomegalia. Este cuadro además de corresponder a un lactante con una infección grave o una bronconeumonía grave, en primer lugar puede corresponder a un lactante con una coartación aórtica severa.

La radiografía de tórax del caso muestra una gran cardiomegalia con edema pulmonar severo. Un niño en shock por una infección grave o una bronconeumonía grave puede mostrar un cierto grado de cardiomegalia y signos de edema pulmonar o compromiso parenquimatoso pulmonar pero casi nunca este grado de cardiomegalia.

El electrocardiograma de un lactante pequeño con una infección grave puede tener una taquicardia sinusal por mayor requerimiento cardiaco. El lactante con coartación aórtica tampoco presenta un electrocardiograma característico, salvo taquicardia por mayor requerimiento cardiaco producido en el shock cardiogénico.

El ecocardiograma de un lactante con una septicemia o una bronconeumonía grave puede mostrar un cierto grado de compromiso de la función miocárdica e insuficiencias leves de las válvulas auriculoventriculares, secundario a la mala perfusión sistémica e hipoxemia generalizada. En nuestro caso el ecocardiograma es característico de un lactante pequeño con una coartación aórtica severa, con el clásico compromiso de la función sistólica y la presencia de la coartación aórtica.

Los exámenes de laboratorio del caso muestran el grado de mala perfusión sistémica, con acidosis metabólica e hipoxemia secundaria al shock y no hay signos de infección en el hemograma descrito, los que estarían presentes en el caso de una bronconeumonía grave o una infección grave o septicemia.