Pulso periférico y frecuencia cardiaca

Los pulsos informan acerca del ritmo cardiaco, del volumen y carácter del mismo. En lactantes y preescolares la frecuencia cardiaca se obtiene mejor por auscultación. En los lactantes el pulso se logra palpando los pulsos femorales y braqueales.

En los niños más grandes se palpa el pulso radial. Cuando el pulso es débil puede significar un gasto cardiaco bajo o vasoconstricción. Un pulso saltón puede estar dado por robo diastólico por un cortocircuito a nivel ductal. La diferencia de pulso entre extremidades superiores e inferiores sugiere una coartación de la aorta. Si la coartación aórtica es severa y el lactante está en shock, todos los pulsos están disminuidos y no es posible apreciar diferencia de pulso entre extremidades superiores e inferiores. La frecuencia cardiaca en lactantes y preescolares es más lábil y más sensible al efecto de la enfermedad, la fiebre, el ejercicio y las emociones. No es raro observar incrementos de 10 a 20 latidos por minuto por cada grado que se eleva la temperatura corporal.

Las frecuencias cardiacas normales y en reposo son:

  • Recién nacido 140 latidos por minuto
  • 1 año de edad 110 latidos por minuto
  • 3 años de edad 100 latidos por minuto
  • 8 años de edad 90 latidos por minuto
  • 11 años de edad 80 latidos por minuto

¿Cuándo hablamos de taquicardia? En un lactante tranquilo sobre 150 latidos por minuto. En un niño mayor sobre 120 latidos por minuto. Una frecuencia cardiaca de 220 latidos por minuto sugiere una taquicardia paroxística supraventricular.