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De la medicina indígena, la mapuche es la de mayor importancia
en el encuentro de las culturas hispánica y aborígenes.
De hecho, el araucano se hablaba en el territorio extendido desde
Copiapó y a la isla de Chiloé y en la actual pampa
argentina, desde San Juan a Neuquén.
El grado de evolución del pueblo mapuche, a la llegada
de los españoles, no alcanzaba la Edad del Bronce, esto
significa que había una brecha de cerca de cuatro milenios
entre ambas culturas.
La medicina araucana es una medicina primitiva, de carácter
mágico-religioso, con importantes elementos empíricos.
Su ejercicio estaba a cargo principalmente de los machis,
y el acto médico central, mágico-religioso, era el machitún.
Los elementos terapéuticos empíricos eran tres:
cirugía, principalmente curación de heridas y fracturas
y vaciamiento de abscesos; hierbas y aguas termales. Especial interés
tienen las hierbas medicinales primero, por la riqueza de flora
chilena con más de mil plantas medicinales; segundo, por
los efectos benéficos de muchas de ellas y, por último,
por la difusión que tuvo su uso en el pueblo chileno. Precisamente
el canelo, Drymis chilensis y Drymis winteri, el árbol
sagrado del pueblo mapuche, se hizo famoso a raíz de la
expedición de Drake en 1557, después que el capitán
Winter usó
su corteza para tratar el escorbuto. Hoy está comprobado
su alto contenido en vitamina C. Durante toda la Colonia la medicina
oficial de atención domiciliaria llegaba sólo a las
capas altas de la sociedad chilena, el resto del pueblo hacía
uso principalmente de las hierbas medicinales. Es probable que
de esta costumbre derive la automedicación tan frecuente
aun hoy en el pueblo chileno. |
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