El microscopio

 

El arte de tallar y pulir piedras y cristales es muy antiguo. Se dice que Nerón se ayudaba en un ojo con un cristal curvo para ver mejor los espectáculos. Los antiguos conocían también el poder convergente de las lentes convexas. El primer tratado sobre las propiedades de las lentes es de Ibn-al-Haitham (965-1040), conocido como Alhazen, se tradujo al latín en el siglo XII, pero el autor no considera las posibles aplicaciones prácticas. Al parecer, en la Edad Media se usaron lentes convexas a manera de lupa para leer, a fines del siglo XIII o comienzos del XIV se inventaron los anteojos. Pero todos éstos eran de lentes convergentes, y sólo en el siglo XVI se construyeron los de lentes cóncavas para corregir la miopía.

No se sabe con certeza quién inventó el telescopio y el microscopio, al parecer, ambos son de invención italiana de fines del siglo XVI o comienzos del XVII. Tradicionalmente se asigna el invento al holandés, fabricante de anteojos, Johann Janssen y a su hijo Zacharias, que en 1605 construyó un microscopio, pero probablemente era copia de uno italiano. Estos primeros microscopios tenían un aumento de alrededor de 10 diámetros, pero rápidamente en el siglo XVII se llegó a una magnificación de 200.

Los microscopistas más famosos fueron Antoon van Leeuwenhoek (1632-1723) y Robert Hooke (1635-1703). Leeuwenhoek era un comerciante de paños acostumbrado a usar la lupa para examinar mejor las telas. Pese a su escasa educación, su entusiasmo por la microscopía fue tan grande que se empleó de portero para tener más tiempo libre. Desde luego no sabía latín. De Graaf le escribió un trabajo que se envió a las Philosophical Transactions, donde después siguió publicando. Fueron cerca de 400 publicaciones. Los descubrimientos más importantes fueron: los eritrocitos y su propiedad de darle el color a la sangre, y la descripción de los núcleos celulares, y los espermatozoides y las bacterias. Hooke fue un científico polifacético. Su obra de microscopía, redactada en inglés, es famosa por los bellos dibujos. Hooke empleó la palabra cells para designar las pequeñas celdas que veía bajo el microscopio de la estructura porosa del corcho.