Morfología

 

En el campo de la embriología los estudios de Caspar Wolff dieron un nuevo apoyo a la teoría de la epigénesis. Estas investigaciones fueron hechas en plantas y en animales.

La anatomía tuvo eminentes representantes que hicieron avanzar esta disciplina y con ello, a la cirugía en particular. En Edinburgo la cátedra de anatomía fue ocupada por más de un siglo por la misma familia: Alexander Monro I, II y III. El nombre de los forámenes interventriculares en el cerebro corresponde a Alexander Monro secundus. Algo similar ocurrió en la Universidad de Berlín, en que se sucedieron padre, hijo y nietos: los Meckel; el último, Johann Friedrich Meckel, fue famoso en la anatomía comparada, vivió del año 1781 al 1833. Profesor de Boloña fue Antonio Valsalva y de Pavía lo fue Antonio Scarpa, discípulo de Morgagni. En Alemania destacaron Johann Gottfried Zinn en la anatomía ocular y Samuel Thomas von Sömmering en neuroanatomía. En Francia sin duda el morfólogo más talentoso fue Marie-François Xavier Bichat, nacido en 1771 y muerto en 1802. Bichat fue el fundador de la histología general y vio en el tejido la unidad biológica. Otro gran morfólogo francés de esa época, importante en anatomía comparada, fue Felix Vicq d'Azyr.

En el campo de la anatomía patológica descuella la obra de Giovanni Battista Morgagni, el último de los grandes profesores de la Universidad de Padua. Esta obra, De sedibus et causis morborum per anatomen indagatis (Sobre las localizaciones y causas de las enfermedades indagadas por el anatomista), que Morgagni publicó cuando tenía 80 años, está basada en casos estudiados clínica y anatómicamente. Con ella Morgagni, por una parte, sentó las bases científicas del estudio anátomo-patológico y por otra, cimentó el método anátomo-clínico, que constituye hasta hoy uno de los fundamentos del progreso de la medicina. A Morgagni se le llamó anatomicorum totius Europae princeps, el príncipe de los anatomistas de toda Europa.